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semana 6: peruanos en tiempos del boom

ribeyroblognesi

Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura 2010, representa a la literatura peruana en la generación del boom, pero no estuvo solo. Aunque sus contemporáneos Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique, maestros del relato breve, no alcanzaron tan tempranamente la difusión internacional, su obra es igualmente importante y, en el caso de Ribeyro y Bryce, puede llegar a ser tremendamente divertida.

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Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929-1994)

Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro

Ribeyro representa la mirada mordaz sobre el ser urbano, en especial el limeño. Quién sabe cuánto le debemos por dejarnos entender nuestra propia forma de ser. Aunque escribió también novelas, es el gran maestro peruano del relato breve, a través del cual logró hacer hablar a los más oscuros personajes de nuestra sociedad, como bien dice el título “La palabra del mudo”, de uno de sus libros de cuentos. También fue un maestro de la reflexión filosófica llena de ironía que hoy podemos leer en sus Prosas apátridas, conjunto de textos que llamó así no porque fueran testimonios de un sin patria sino porque no tienen un género definido, no pertenecen a ninguna “patria” literaria. Entre esos textos dejó un extraordinario “Decálogo” para quienes escriben cuentos:

  1. El cuento debe contar una historia. No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector a su vez pueda contarlo.
  2. La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada y si es inventada real.
  3. El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que pueda leerse de un tirón.
  4. La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto mejor. Si no logra ninguno de estos efectos no existe como cuento.
  5. El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin ornamentos ni digresiones. Dejemos eso para la poesía o la novela.
  6. El cuento debe sólo mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.
  7. El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, informe, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y pueda el lector reducirla a su expresión oral.
  8. El cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.
  9. En el cuento no debe haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.
  10. El cuento debe conducir necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.

Cerraba este decálogo con la ironía que caracterizó a su obra: “La observación de este decálogo, como es de suponer, no garantiza la escritura de un buen cuento. Lo más aconsejable es transgredirlo regularmente, como yo mismo lo he hecho. O aún algo mejor: inventar un nuevo decálogo”.

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Mario Vargas Llosa
(Arequipa, 1936)

Mario Vargas Llosa

Al igual que con Arguedas (con quien además el Nobel ha mantenido un diálogo en permanente conflicto, llegando a considerársele como un conflicto con “la sombra del padre”), de la obra de Vargas Llosa es la novelística lo más relevante, siendo uno de los más importantes exponentes de la llamada “novela total”, aquella que es capaz de construir un universo entero y autosuficiente, como La ciudad y los Perros, Conversación en La Catedral o La guerra del fin del mundo. Sin embargo, hay entre sus cuentos verdaderas joyas en las que se puede observar la maestría de un autor ejemplar en cuanto al método de escritura, la construcción de la trama, la descripción de situaciones psicológicas, los conflictos humanos…

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Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939)

Alfredo Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique

En el caso de Bryce estamos ante un autor que, a través de la ironía y el humor, nos lleva a las profundidades más insospechadas de la naturaleza humana. Han sido también sus novelas lo que más reconocimiento le ha brindado, pero sus cuentos son verdaderas obras maestras del arte del relato breve. Si Un mundo para Julius, su más famosa novela, puede llevarnos a las lágrimas desde la mirada de ese niño sensible que observa los contrastes de la riqueza y la pobreza, del amor y la injusticia, los relatos reunidos en La felicidad ja ja nos llevan de paseo por el conflicto humano de una forma hilarante gracias a lo que se ha llamado su “oralidad”: una capacidad extraordinaria de narrar como si hablara; de escribir como si pudiera hacernos escuchar más que leer a sus personajes.

Estas son las lecturas para esta semana:

  • Julio Ramón Ribeyro, “Alienación”: blog y PDF.
  • Mario Vargas Llosa, “Día domingo”: blog y PDF
  • Alfredo Bryce Echenique, “Anorexia y tijerita”: blog y PDF

Y aquí lecturas opcionales de Ribeyro y Bryce:

10. El boom en el Perú

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Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura 2010, representa a la literatura peruana en la generación del boom, pero no estuvo solo. Aunque sus contemporáneos Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique, maestros del relato breve, no alcanzaron tan tempranamente la difusión internacional, su obra es igualmente importante y, en el caso de Ribeyro y Bryce, puede llegar a ser tremendamente divertida.

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Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929-1994)

Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro

Ribeyro representa la mirada mordaz sobre el ser urbano, en especial el limeño. Quién sabe cuánto le debemos por dejarnos entender nuestra propia forma de ser. Aunque escribió también novelas, es el gran maestro peruano del relato breve, a través del cual logró hacer hablar a los más oscuros personajes de nuestra sociedad, como bien dice el título “La palabra del mudo”, de uno de sus libros de cuentos. También fue un maestro de la reflexión filosófica llena de ironía que hoy podemos leer en sus Prosas apátridas, conjunto de textos que llamó así no porque fueran testimonios de un sin patria sino porque no tienen un género definido, no pertenecen a ninguna “patria” literaria. Entre esos textos dejó un extraordinario “Decálogo” para quienes escriben cuentos:

  1. El cuento debe contar una historia. No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector a su vez pueda contarlo.
  2. La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada y si es inventada real.
  3. El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que pueda leerse de un tirón.
  4. La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto mejor. Si no logra ninguno de estos efectos no existe como cuento.
  5. El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin ornamentos ni digresiones. Dejemos eso para la poesía o la novela.
  6. El cuento debe sólo mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.
  7. El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, informe, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y pueda el lector reducirla a su expresión oral.
  8. El cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.
  9. En el cuento no debe haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.
  10. El cuento debe conducir necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.

Cerraba este decálogo con la ironía que caracterizó a su obra: “La observación de este decálogo, como es de suponer, no garantiza la escritura de un buen cuento. Lo más aconsejable es transgredirlo regularmente, como yo mismo lo he hecho. O aún algo mejor: inventar un nuevo decálogo”.

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Mario Vargas Llosa
(Arequipa, 1936)

Mario Vargas Llosa

Al igual que con Arguedas (con quien además el Nobel ha mantenido un diálogo en permanente conflicto, llegando a considerársele como un conflicto con “la sombra del padre”), de la obra de Vargas Llosa es la novelística lo más relevante, siendo uno de los más importantes exponentes de la llamada “novela total”, aquella que es capaz de construir un universo entero y autosuficiente, como La ciudad y los Perros, Conversación en La Catedral o La guerra del fin del mundo. Sin embargo, hay entre sus cuentos verdaderas joyas en las que se puede observar la maestría de un autor ejemplar en cuanto al método de escritura, la construcción de la trama, la descripción de situaciones psicológicas, los conflictos humanos…

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Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939)

Alfredo Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique

En el caso de Bryce estamos ante un autor que, a través de la ironía y el humor, nos lleva a las profundidades más insospechadas de la naturaleza humana. Han sido también sus novelas lo que más reconocimiento le ha brindado, pero sus cuentos son verdaderas obras maestras del arte del relato breve. Si Un mundo para Julius, su más famosa novela, puede llevarnos a las lágrimas desde la mirada de ese niño sensible que observa los contrastes de la riqueza y la pobreza, del amor y la injusticia, los relatos reunidos en La felicidad ja ja nos llevan de paseo por el conflicto humano de una forma hilarante gracias a lo que se ha llamado su “oralidad”: una capacidad extraordinaria de narrar como si hablara; de escribir como si pudiera hacernos escuchar más que leer a sus personajes.

Estas son las lecturas para esta semana:

  • Julio Ramón Ribeyro, “Alienación”: blog y PDF.
  • Mario Vargas Llosa, “Día domingo”: blog y PDF
  • Alfredo Bryce Echenique, “Anorexia y tijerita”: blog y PDF

Y aquí lecturas opcionales de Ribeyro y Bryce:

8. El boom

Gabriel García Márquez, Jorge Edwards, Mario Vargas Llosa, José Donoso y Ricardo Muñoz Suay con Carmen Balcells

Hace apenas unos días falleció Carmen Balcells, la agente literaria a la que debemos en gran medida el reconocimiento de la literatura latinoamericana que conocemos como el boom. Esto no significa que los autores de ese grupo, de esa generación, no tuvieran las cualidades necesarias para convertirse en universales, sino que sus obras surgieron en países en los que no era fácil proyectarse hacia el exterior (sigue siendo así), y el papel de la agente catalana facilitó su globalización. Así, a mediados del siglo XX, el boom puso a nuestro continente y a nuestro idioma en un plano de reconocimiento mundial. Hoy día somos el segundo idioma que más personas hablan en el mundo, después del chino y, en conjunto, una literatura vigorosa y madura, diversa y rica.

Muchos países latinoamericanos dieron autores al boom. Los más conocidos son el mexicano Carlos Fuentes, el colombiano Gabriel García Márquez, el peruano Mario Vargas Llosa y el argentino Julio Cortázar, pero se suele incluir a autores menos identificados con este movimiento como el chileno José Donoso (que escribió una Historia personal del boom), el uruguayo Juan Carlos Onetti, el paraguayo Augusto Roa Bastos y el brasileño Jorge Amado, entre otros. Esta semana leeremos a Cortázar, García Márquez, Fuentes y Onetti dejando a Vargas Llosa para más adelante, cuando entremos a la literatura peruana.

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Juan Carlos Onetti (Uruguay, 1909-1994)

Juan Carlos Onetti

Juan Carlos Onetti

Onetti no pertenece propiamente al boom, aunque se puede incorporar en este grupo porque su obra demoró en ser conocida. A Onetti el reconocimiento le llegó durante su exilio en España gracias a Carmen Balcells. El universo onettiano es sórdido, cruel y pesimista; hay en su literatura una visión desencantada de la naturaleza humana en la que siempre está presente el lado perverso de nuestra psicología, como podremos ver en “El cerdito”. En la novelística de Onetti (El astillero, Juntacadáveres) encontramos, como en la de García Márquez, Rulfo o Faulkner, la creación de un lugar ficticio donde suceden los acontecimientos de una novela a otra.

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Julio Cortázar (Argentina, 1914-1984)

Julio Cortázar

Julio Cortázar

El argentino Julio Cortázar (1914-1984) abarcó no solo los géneros del cuento, la novela y la poesía, sino que fue más allá, innovando en cada uno de ellos. Su novela Rayuela es un experimento en el que el autor juega con los puntos de vista y rompe con la lectura lineal, presentándonos una obra que puede ser leída de diversas maneras, en aparente desorden, enriqueciendo la experiencia de la lectura y logrando que el lector tenga un papel activo en ella. La página moebio.com ha presentado una versión digital infográfica que permite leer la obra y al mismo tiempo ver su armazón y su no-linealidad.

rayuela

De hecho esta era una de sus principales preocupaciones: que los lectores construyeran la obra tanto como el autor, como en “Casa tomada”. Es conocido también por la maestría en el desarrollo de las tramas de sus cuentos y por un manejo de los desenlaces que nos dejan siempre anonadados.

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Carlos Fuentes (México, 1928-2012)

Carlos Fuentes

Carlos Fuentes

El mexicano Carlos Fuentes también formó parte del boom gracias a novelas extraordinarias como La muerte de Artemio Cruz, La región más transparente y Aura. Sobre todo en estas dos últimas, su obra se nutre de la fantasía que caracteriza al realismo mágico, tan presente en muchos autores de la época. El cuento “Chac Mool” es un digno ejemplo de esto: el autor se vale de una efigie de origen tolteca y maya, el Chac mool, encontrada en templos de diversos sitios arqueológicos (que se supone era utilizada para recibir el corazón de los guerreros sacrificados en los rituales practicados por esas antiguas civilizaciones), para desatar la narración de una tragedia humana.

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Gabriel García Márquez (Colombia, 1927-2014)

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Este gran autor, premio Nobel 1982, fue capaz de crear un universo entero en su novela Cien años de soledad, la cual se ha mantenido desde su publicación como la más representativa de las obras literarias de nuestro continente (recientemente su natal Colombia ha sacado una campaña publicitaria para alentar el turismo cuyo slogan es “Colombia es realismo mágico”). En su Macondo logró fraguar tanto la realidad como la magia del continente entero, llegando a consolidarse como la más importante obra de “realismo mágico”, ese género en el que hasta las cosas más cotidianas se revisten de un halo de misterio y fantasía que expresa la forma de ver el mundo surgida de nuestra fragua mestiza. Extraordinario cuentista, leeremos de él “Un día de estos” un relato muy breve en el que, en unos cuantos párrafos, es capaz de mostrarnos toda una historia de conflictos sociales y políticos, pero antes veamos su maestría aquí mismo con el microcuento “El drama del desencantado”:

“…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.”

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Las lecturas:

  • Juan Carlos Onetti, “El cerdito”. BLOGPDF.
  • Julio Cortázar, “Casa tomada”. BLOGPDF.
  • Carlos Fuentes, “Chac Mool”. BLOGPDF.
  • Gabriel García Márquez, “Un día de estos”. BLOGPDF.

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Sugerencias de lectura extra:

Otros dos cuentos de Cortázar en el blog:

  • Julio Cortázar, “Graffiti”. BLOGPDF.
  • Julio Cortázar, “La autopista del Sur”. BLOGPDF.

Y una extraordinaria novela breve de José Donoso: “Naturaleza muerta con cachimba”. PDF.

 

10. Cuentistas peruanos en tiempos del boom

Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura 2010, representa a la literatura peruana en la generación del boom, pero no estuvo solo. Sus contemporáneos Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique, maestros del relato breve, no alcanzaron tan tempranamente la difusión internacional pero su obra es igualmente importante y, en el caso de Ribeyro y Bryce, puede llegar a ser tremendamente divertida.

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Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929-1994)

Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro

Ribeyro representa la mirada mordaz sobre el ser urbano, en especial el limeño. Quién sabe cuánto le debemos por dejarnos entender nuestra propia forma de ser. Aunque escribió también novelas, es el gran maestro peruano del relato breve, a través del cual logró hacer hablar a los más oscuros personajes de nuestra sociedad, como bien dice el título “La palabra del mudo”, de uno de sus libros de cuentos. También fue un maestro de la reflexión filosófica llena de ironía que hoy podemos leer en sus Prosas apátridas, conjunto de textos que llamó así no porque fueran testimonios de un sin patria sino porque no tienen un género definido, no pertenecen a ninguna “patria” literaria. Entre esos textos dejó un extraordinario “Decálogo” para quienes escriben cuentos:

  1. El cuento debe contar una historia. No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector a su vez pueda contarlo.
  2. La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada y si es inventada real.
  3. El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que pueda leerse de un tirón.
  4. La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto mejor. Si no logra ninguno de estos efectos no existe como cuento.
  5. El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin ornamentos ni digresiones. Dejemos eso para la poesía o la novela.
  6. El cuento debe sólo mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.
  7. El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, informe, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y pueda el lector reducirla a su expresión oral.
  8. El cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.
  9. En el cuento no debe haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.
  10. El cuento debe conducir necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.

Cerraba este decálogo con la ironía que caracterizó a su obra: “La observación de este decálogo, como es de suponer, no garantiza la escritura de un buen cuento. Lo más aconsejable es transgredirlo regularmente, como yo mismo lo he hecho. O aún algo mejor: inventar un nuevo decálogo”.

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Mario Vargas Llosa
(Arequipa, 1936)

Mario Vargas Llosa

Al igual que con Arguedas (con quien además el Nobel ha mantenido un diálogo en permanente conflicto, llegando a considerársele como un conflicto con “la sombra del padre”), de la obra de Vargas Llosa es la novelística lo más relevante, siendo uno de los más importantes exponentes de la llamada “novela total”, aquella que es capaz de construir un universo entero y autosuficiente. Sin embargo, hay entre sus cuentos verdaderas joyas en las que se puede observar la maestría de un autor ejemplar en cuanto al método de escritura, la construcción de la trama, la descripción de situaciones psicológicas, los conflictos humanos…

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Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939)

Alfredo Bryce EcheniqueEn el caso de Bryce estamos ante un autor que, a través de la ironía y el humor, nos lleva a las profundidades más insospechadas de la naturaleza humana. Han sido también sus novelas lo que más reconocimiento le ha brindado, pero sus cuentos son verdaderas obras maestras del arte del relato breve. Si Un mundo para Julius, su más famosa novela, puede llevarnos a las lágrimas desde la mirada de ese niño sensible que observa los contrastes de la riqueza y la pobreza, del amor y la injusticia, los relatos reunidos en La felicidad ja ja nos llevan de paseo por el conflicto humano de una forma hilarante gracias a lo que se ha llamado su “oralidad”: una capacidad extraordinaria de narrar como si hablara; de escribir como si pudiera hacernos escuchar más que leer a sus personajes.

Estas son las lecturas para esta semana:

  • Julio Ramón Ribeyro, “Alienación”: blog y PDF.
  • Mario Vargas Llosa, “Día domingo”: blog y PDF
  • Alfredo Bryce Echenique, “Florence y ‘Nós três'”: blog y PDF

Y aquí lecturas opcionales de Ribeyro y Bryce:

8. ¡Boom!

A mediados del siglo XX, con el famoso boom de la literatura latinoamericana, nuestro continente y nuestro idioma alcanzaron pleno reconocimiento mundial. Hoy día somos el segundo idioma que más personas hablan en el mundo, después del chino y, en conjunto, una de las literaturas más vigorosas del planeta. Muchos países latinoamericanos dieron autores al boom. Los más conocidos son el mexicano Carlos Fuentes, el colombiano Gabriel García Márquez, el peruano Mario Vargas Llosa y el argentino Julio Cortázar, pero se suele incluir a autores menos identificados con este movimiento como el chileno José Donoso (que escribió una Historia personal del boom), el uruguayo Juan Carlos Onetti, el paraguayo Augusto Roa Bastos y el brasileño Jorge Amado, entre otros. Esta semana leeremos a Cortázar, García Márquez, Fuentes y Onetti dejando a Vargas Llosa para más adelante, cuando entremos a la literatura peruana. Todos ellos tienen estilos cuentísticos que han sentado bases para el desarrollo del género en nuestro idioma.

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Juan Carlos Onetti (Uruguay, 1909-1994)

Juan Carlos Onetti

Juan Carlos Onetti

Onetti no pertenece propiamente al boom, aunque se puede incorporar en este grupo porque su obra demoró en ser conocida, coincidiendo con las de los autores que sí se reconocen como miembros del boom. Además, el reconocimiento le llegó durante su exilio en España gracias a la editora Carmen Balcells, responsable en gran medida de la existencia de este grupo de escritores que darían forma a la literatura latinoamericana como un todo. El universo onettiano es cruel y pesimista; hay en su literatura una visión desencantada en la que siempre está presente el lado perverso de la psicología humana, como podremos ver en “El cerdito”. En la novelística de Onetti (El astillero, Juntacadáveres) encontramos, como en la de García Márquez, Rulfo o Faulkner, la creación de un lugar ficticio donde suceden los acontecimientos.

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Julio Cortázar (Argentina, 1914-1984)

Julio Cortázar

Julio Cortázar

El argentino Julio Cortázar (1914-1984) abarcó no solo los géneros del cuento, la novela y la poesía, sino que fue más allá, innovando en cada uno de ellos.  Su novela Rayuela es un experimento en el que el autor juega con los puntos de vista y rompe con la lectura lineal, presentándonos una obra que puede ser leída de diversas maneras, en aparente desorden, enriqueciendo la experiencia de la lectura y logrando que el lector tenga un papel activo en ella. La página moebio.com ha presentado una versión digital infográfica que permite leer la obra y al mismo tiempo ver su armazón y su no-linealidad.

rayuela

De hecho esta era una de sus principales preocupaciones: que los lectores construyeran la obra tanto como el autor, como en “Casa tomada”. Es conocido también por la maestría en el desarrollo de las tramas de sus cuentos y por un manejo de los desenlaces que nos dejan siempre anonadados, por decir lo menos, como en “La autopista del sur”.

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Carlos Fuentes (México, 1928-2012)

Carlos Fuentes

Carlos Fuentes

El mexicano Carlos Fuentes también formó parte del boom gracias a novelas extraordinarias como La muerte de Artemio Cruz, La región más transparente y Aura. Sobre todo en estas dos últimas, su obra se nutre de la fantasía que caracteriza al realismo mágico. El cuento “Chac Mool” es un digno ejemplo de esto: el autor se vale de una efigie de origen tolteca y maya, el Chac mool, encontrada en templos de diversos sitios arqueológicos (que se supone era utilizada para recibir el corazón de los guerreros sacrificados en los rituales practicados por esas antiguas civilizaciones), para desatar la narración de una tragedia humana.

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Gabriel García Márquez (Colombia, 1927-2014)

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Este gran autor, premio Nobel 1982, fue capaz de crear un universo entero en su novela Cien años de soledad, la cual se ha mantenido desde su publicación como la más representativa de las obras literarias de nuestro continente. En su Macondo logró fraguar tanto la realidad como la magia del continente entero, llegando a consolidarse como la más importante obra de “realismo mágico”, ese género en el que hasta las cosas más cotidianas se revisten de un halo de misterio y fantasía que expresa la forma de ver el mundo surgida de nuestra fragua mestiza. Extraordinario cuentista, leeremos de él “Un día de estos” un relato muy breve en el que, en unos cuantos párrafos, es capaz de mostrarnos toda una historia de conflictos sociales y políticos, pero antes veamos su maestría aquí mismo con el microcuento “El drama del desencantado”:

“…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.”

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Las lecturas:

  • Juan Carlos Onetti, “El cerdito”. BLOGPDF.
  • Julio Cortázar, “Grafitti”. BLOGPDF.
  • Carlos Fuentes, “Chac Mool”. BLOGPDF.
  • Gabriel García Márquez, “Un día de estos”. BLOGPDF.

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Sugerencias de lectura extra:

Otros dos cuentos de Cortázar en el blog:

  • “Casa tomada”. BLOGPDF.
  • “La autopista del Sur”. BLOGPDF.

Y una novela breve de José Donoso: “Naturaleza muerta con cachimba”. PDF.