Rodolfo Lezama Avila, La ciencia ficción

La ciencia ficción es sin duda una forma increíble de cambiar paradigmas, de romper esquemas, de innovar, de moverte de la cuadrícula en la cual la vida cotidiana, la educación y los estilos de vida te sitúan. Durante mucho tiempo tienes una idea clara de la realidad, sabes que algunas cosas son así porque sí, pero cuando lees o escuchas una obra de ciencia ficción, te das cuenta que la imaginación es realmente fantástica y todo lo que sabes se transforma en una duda.

Los autores de este género han desarrollado muchas ideas bastante locas y han sido una luz para muchos científicos. Imaginarse un robot que pueda soñar, un robot que pueda pensar, una máquina que pueda imaginar, ¡Increíble!

Stanislaw Lem es uno de mis favoritos. En “Viajes de Ijon Tichy”, en Diarios de las estrellas ya no solo estás destinado a dormir y pasar insomnio, malos sueños ni algún malestar, en estas historias se explora la desintegración atómica de los cuerpos para reintegrarse cuando consideren adecuado, como para ir a trabajar. Reemplazar las horas de espera innecesarias por desaparecer y luego recrearte para seguir con tu vida. ¡¡Inconcebible!!

«Viaje Séptimo». Cuando digo que la ciencia ficción es algo increíble, me refiero al hecho de que todos tenemos una idea muy clara y bastante común de (por ejemplo) cómo percibir el tiempo: Ahora yo estoy escribiendo, y cuando lean esto, pues este momento ya será el pasado y ustedes tendrán el nuevo presente. Pero imaginarte que se puede mezclar el tiempo (pasado, presente y futuro) y vivir una experiencia conjunta es confuso y a la vez genial. Bueno, a eso me refiero cuando digo que este género libera la mente y te derrite las ideas previamente establecidas.

Ray Bradbury es otro genio del género, explora y juega con el tiempo en su cuento “Encuentro nocturno”, pero no de la forma en la que Stanislaw Lem lo hace, en un día, una semana o hasta un año en la nave. Sino que se atreve a situar a dos seres en generaciones distintas. Todo es posible en la imaginación, y sobre todo en la ciencia ficción.

Buscando sobre cuentos de ciencia ficción, encontré una lista muy interesante de obras, en donde casi todos los autores que leímos en las dos semanas de ciencia ficción aparecen, y resaltan al cuento “La última pregunta” de Isaac Asimov como una de las mejores historias. Así que me aventuré a leerlo, y debo decir que si bien todos sabemos que Asimov es un genio que ha inspirado a muchos, pues esta historia es realmente increíble. No les puedo resumir la historia, pero sí estoy seguro que la obra es muy amplia para analizar, es una obra que incluye muchas cuestiones absolutas sobre la teoría del universo y al mismo tiempo es muy relativo en su propio contexto. Lo bueno del género, es que siempre te incentiva a pensar y a intentar crear o mejorar algo.

En 1964, Isac Asimov escribió para el New York Times un artículo sobre la expo mundial en donde presentaba predicciones sobre cómo sería el mundo dentro de 50 años (exactamente en el 2014) y muchos hemos quedado sorprendidos por todas las profecías autocumplidas de este genio de la ficción. Se imaginó robots, proyecciones en 3D, casas bajo el agua, conexiones wireless y muchas ideas más que hoy son una realidad.

Siempre es bueno encontrar nuevas historias y dejar que tu mente divague en un cuento, pero no deberíamos tomarnos muy a pecho esto. Pues algo como lo ocurrido en la época de Orson Welles es sorprendente: La guerra de los mundos es también una historia muy divertida y a pesar de que no la he leído, conozco la reacción que tuvo la gente en el momento en que escucharon la historia en la radio.

Sé que me faltan muchos autores y cuentos por mencionar (y por leer), pero si de algo les sirven estos párrafos, pues les aconsejo que lean cuentos de ciencia ficción. No se arrepentirán.