Isabella Tarazona, «El almohadón de plumas» por Horacio Quiroga

Horacio Quiroga fue un escritor uruguayo, maestro del cuento latinoamericano, que fue influenciado por autores como Edgar Alan Poe, Rudyard Kipling y Guy de Maupassant, caracterizándose por crear cuentos bajo un marco de horror, utilizando hechos de su propia vida marcada de aventuras y tragedias, entre otros. En sus cuentos Quiroga narraba magistralmente la violencia y el horror que se esconden detrás de la aparente apacibilidad de la naturaleza. Muchos de sus cuentos están escenificados en la selva, lugar donde vivió durante muchos años y le sirvió como inspiración para crear personajes y hechos que luego plasmaría en sus cuentos.

Horacio Quiroga logra transmitir en “El almohadón de plumas” una la historia de una relación llena de particularidades donde por momentos la muestra muy especial e unida, pero le da un giro trascendental mostrándola a la misma vez tan fría e impersonal que logra causar un impacto en el lector. Una relación de esposos que fue amorosa y comunicativa durante algunos meses se vio transformada en una relación casi de extraños, donde Alicia deseaba una historia de cuento de hadas, cual sueño de toda mujer, mientras que Jordán actuaba y vivía bajo una severidad aparentemente permanente.

Esa vida, si bien era lo que Alicia había elegido, la obligaba a mantener ciertos comportamientos que ocasionaban que sus emociones y deseos permanecieran guardados. El rígido cielo de amor sembrado por Jordán contenía a Alicia, quien se sentía dentro de una casa y una relación de abandono, sin embargo, ella lo amaba y él la amaba también. Tenían una manera muy peculiar de demostrarlo, siempre con pocas palabras y pocos gestos de amor. Pero a pesar de eso, ella lo quería.

Una vez, en vísperas de invierno, Alicia cayó enferma, estuvo postrada durante varios días en cama viéndose más débil y empeorando su semblante aún más día a día. Nadie se podía explicar qué pasaba, los doctores que fueron a auxiliarla a pedido de su marido no tenían una respuesta a los acontecimientos que veían frente a sus ojos. Jordán, frustrado por la salud de su amada, le dio todas las atenciones que ella necesitaba, sin embargo, mantenía una actitud severa tan dura como una roca que impedía que pueda dar a conocer sus sentimientos y ella los suyos.

Ella, en su lecho de muerte pedía auxilio y quería tener a su esposo cuidándola y librándola de las espeluznantes alucinaciones que su enfermedad le estaba ocasionando. Finalmente, al cabo de cinco días Alicia murió.

Hasta este punto Quiroga transmitió una historia de amor con un desenlace que no parecía muy lejano, que se caracteriza por la tristeza y el dolor. Pero, conforme el cuento se va aproximando a sus últimos párrafos, la historia toma un rumbo totalmente inesperado. Se descubre que la causa de la muerte de Alicia es un animal monstruoso que le succionó la sangre hasta dejarla completamente vacía. Esto demuestra la habilidad del autor de cambiar de género de una manera tan armoniosa y precisa en un mismo cuento, ya que mezcló el horror y el miedo con una historia triste de amor. Se basa en la naturaleza de los animales, los cuales contienen pequeños bichos e insectos entre su pelaje o plumas, volviéndolos en el texto en las criaturas más espeluznantes y mortales.

Lo que parece increíble, es que a pesar de que todos se preocuparon por Alicia y su salud, nadie pudo detectar qué era lo que le estaba pasando y mucho menos imaginarse que el motivo de sus alucinaciones e ínfimas fuerzas era un parásito alojado en su almohadón de plumas. Debido a su debilidad y bajo semblante, Alicia no se paró de su cama días enteros imposibilitando así que la ropa de cama y el almohadón sean reemplazados. La rigidez de Jordán acompañado de su extraña forma de mostrar afecto y amor hacia su esposa evito buscar más allá de lo evidente, lo cual probablemente hubiera sido una pieza clave para salvar a su amada. Nadie se hubiera imaginado que el almohadón de plumas tenía un animal sediento de sangre que mataba lentamente a Alicia.