{"id":99,"date":"2012-01-21T04:12:58","date_gmt":"2012-01-21T04:12:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=99"},"modified":"2013-04-18T16:22:18","modified_gmt":"2013-04-18T16:22:18","slug":"poe-el-pozo-y-el-pendulo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/poe-el-pozo-y-el-pendulo\/","title":{"rendered":"Poe: \u00abEl pozo y el p\u00e9ndulo\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\">Edgar Allan Poe (1809 &#8211; 1849)<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><strong>El pozo y el p\u00e9ndulo<\/strong><br \/>\n<span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 22px; font-size: small;\">Traducci\u00f3n de Julio Cort\u00e1zar<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura<br \/>\n<\/span><em style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">En las nubes de la ficci\u00f3n<br \/>\n<\/em><span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">Universidad del Pac\u00edfico, enero de 2012<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><em><br \/>\nImpia tortorum longas hic turba furores<br \/>\n<\/em><em>Sanguinis innocui, non satiata, aluit<br \/>\n<\/em><em>Sospite nunc patria, fracto nunc funeris antro,<br \/>\n<\/em><em>Mors ubi dira fuit, vita salusque patent<\/em><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">(Cuarteto compuesto para las puertas de un<br \/>\n<\/span><span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">mercado que ha de ser erigido en el<br \/>\n<\/span><span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">emplazamiento del Club de los Jacobinos en Par\u00eds.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"RIGHT\">Sent\u00eda n\u00e1useas, n\u00e1useas de muerte despu\u00e9s de tan larga agon\u00eda; y, cuando por fin me desataron y me permitieron sentarme, comprend\u00ed que mis sentidos me abandonaban. La sentencia, la atroz sentencia de muerte, fue el \u00faltimo sonido reconocible que registraron mis o\u00eddos. Despu\u00e9s, el murmullo de las voces de los inquisidores pareci\u00f3 fundirse en un so\u00f1oliento zumbido indeterminado, que trajo a mi mente la idea de <em style=\"text-align: justify;\">revoluci\u00f3n<\/em><span class=\"Apple-style-span\" style=\"text-align: justify;\">, tal vez porque imaginativamente lo confund\u00eda con el ronroneo de una rueda de molino. Esto dur\u00f3 muy poco, pues de pronto ces\u00e9 de o\u00edr. Pero al mismo tiempo pude ver&#8230; \u00a1aunque con qu\u00e9 terrible exageraci\u00f3n! Vi los labios de los jueces togados de negro. Me parecieron blancos&#8230; m\u00e1s blancos que la hoja sobre la cual trazo estas palabras, y finos hasta lo grotesco; finos por la intensidad de su expresi\u00f3n de firmeza, de inmutable resoluci\u00f3n, de absoluto desprecio hacia la tortura humana. Vi que los decretos de lo que para m\u00ed era el destino brotaban todav\u00eda de aquellos labios. Los vi torcerse mientras pronunciaban una frase letal. Los vi formar las s\u00edlabas de mi nombre, y me estremec\u00ed, porque ning\u00fan sonido llegaba hasta m\u00ed. Y en aquellos momentos de horror delirante vi tambi\u00e9n oscilar imperceptible y suavemente las negras colgaduras que ocultaban los muros de la estancia. Entonces mi visi\u00f3n recay\u00f3 en las siete altas buj\u00edas de la mesa. Al principio me parecieron s\u00edmbolos de caridad, como blancos y esbeltos \u00e1ngeles que me salvar\u00edan; pero entonces, bruscamente, una espantosa n\u00e1usea invadi\u00f3 mi esp\u00edritu y sent\u00ed que todas mis fibras se estremec\u00edan como si hubiera tocado los hilos de una bater\u00eda galv\u00e1nica, mientras las formas ang\u00e9licas se convert\u00edan en hueros espectros de cabezas llameantes, y comprend\u00ed que ninguna ayuda me vendr\u00eda de ellos. Como una profunda nota musical penetr\u00f3 en mi fantas\u00eda la noci\u00f3n de que la tumba deb\u00eda ser el lugar del m\u00e1s dulce descanso. El pensamiento vino poco a poco y sigiloso, de modo que pas\u00f3 un tiempo antes de poder apreciarlo plenamente; pero, en el momento en que mi esp\u00edritu llegaba por fin a abrigarlo, las figuras de los jueces se desvanecieron como por arte de magia, las altas buj\u00edas se hundieron en la nada, mientras sus llamas desaparec\u00edan, y me envolvi\u00f3 la m\u00e1s negra de las tinieblas. Todas mis sensaciones fueron tragadas por el torbellino de una ca\u00edda en profundidad, como la del alma en el Hades. Y luego el universo no fue m\u00e1s que silencio, calma y noche.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Me hab\u00eda desmayado, pero no puedo afirmar que hubiera perdido completamente la conciencia. No tratar\u00e9 de definir lo que me quedaba de ella, y menos describirla; pero no la hab\u00eda perdido por completo. En el m\u00e1s profundo sopor, en el delirio, en el desmayo&#8230; \u00a1hasta la muerte, hasta la misma tumba!, <em>no todo se pierde<\/em>. O bien, no existe la inmortalidad para el hombre. Cuando surgimos del m\u00e1s profundo de los sopores, rompemos la tela sutil de alg\u00fan sue\u00f1o. Y, sin embargo, un poco m\u00e1s tarde (tan fr\u00e1gil puede haber sido aquella tela) no nos acordamos de haber so\u00f1ado. Cuando volvemos a la vida despu\u00e9s de un desmayo, pasamos por dos momentos: primero, el del sentimiento de la existencia mental o espiritual; segundo, el de la existencia f\u00edsica. Es probable que si al llegar al segundo momento pudi\u00e9ramos recordar las impresiones del primero, \u00e9stas contendr\u00edan multitud de recuerdos del abismo que se abre m\u00e1s atr\u00e1s. Y ese abismo, \u00bfqu\u00e9 es? \u00bfC\u00f3mo, por lo menos, distinguir sus sombras de la tumba? Pero si las impresiones de lo que he llamado el primer momento no pueden ser recordadas por un acto de la voluntad, \u00bfno se presentan inesperadamente despu\u00e9s de un largo intervalo, mientras nos maravillamos pregunt\u00e1ndonos de d\u00f3nde proceden? Aquel que nunca se ha desmayado, no descubrir\u00e1 extra\u00f1os palacios y caras fant\u00e1sticamente familiares en las brasas del carb\u00f3n; no contemplar\u00e1, flotando en el aire, las melanc\u00f3licas visiones que la mayor\u00eda no es capaz de ver; no meditar\u00e1 mientras respira el perfume de una nueva flor; no sentir\u00e1 exaltarse su mente ante el sentido de una cadencia musical que jam\u00e1s hab\u00eda llamado antes su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Entre frecuentes y reflexivos esfuerzos para recordar, entre acendradas luchas para apresar alg\u00fan vestigio de ese estado de aparente aniquilaci\u00f3n en el cual se hab\u00eda hundido mi alma, ha habido momentos en que he vislumbrado el triunfo; breves, brev\u00edsimos per\u00edodos en que pude evocar recuerdos que, a la luz de mi lucidez posterior, s\u00f3lo pod\u00edan referirse a aquel momento de aparente inconsciencia. Esas sombras de recuerdo me muestran, borrosamente, altas siluetas que me alzaron y me llevaron en silencio, descendiendo&#8230; descendiendo&#8230; siempre descendiendo&#8230; hasta que un horrible mareo me oprimi\u00f3 a la sola idea de lo interminable de ese descenso. Tambi\u00e9n evocan el vago horror que sent\u00eda mi coraz\u00f3n, precisamente a causa de la monstruosa calma que me invad\u00eda. Viene luego una sensaci\u00f3n de s\u00fabita inmovilidad que invade todas las cosas, como si aquellos que me llevaban (\u00a1atroz cortejo!) hubieran superado en su descenso los l\u00edmites de lo ilimitado y descansaran de la fatiga de su tarea. Despu\u00e9s de esto viene a la mente como un desabrimiento y humedad, y luego, todo es <em>locura<\/em> <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>la locura de un recuerdo que se afana entre cosas prohibidas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">S\u00fabitamente, el movimiento y el sonido ganaron otra vez mi esp\u00edritu: el tumultuoso movimiento de mi coraz\u00f3n y, en mis o\u00eddos, el sonido de su latir. Sucedi\u00f3 una pausa, en la que todo era confuso. Otra vez sonido, movimiento y tacto <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>una sensaci\u00f3n de hormigueo en todo mi cuerpo<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>. Y luego la mera conciencia de existir, sin pensamiento; algo que dur\u00f3 largo tiempo. De pronto, bruscamente, <em>el pensamiento<\/em>, un espanto estremecedor y el esfuerzo m\u00e1s intenso por comprender mi verdadera situaci\u00f3n. A esto sucedi\u00f3 un profundo deseo de recaer en la insensibilidad. Otra vez un violento revivir del esp\u00edritu y un esfuerzo por moverme, hasta conseguirlo. Y entonces el recuerdo v\u00edvido del proceso, los jueces, las colgaduras negras, la sentencia, la n\u00e1usea, el desmayo. Y total olvido de lo que sigui\u00f3, de todo lo que tiempos posteriores, y un obstinado esfuerzo, me han permitido vagamente recordar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hasta ese momento no hab\u00eda abierto los ojos. Sent\u00ed que yac\u00eda de espaldas y que no estaba atado. Alargu\u00e9 la mano, que cay\u00f3 pesadamente sobre algo h\u00famedo y duro. La dej\u00e9 all\u00ed alg\u00fan tiempo, mientras trataba de imaginarme d\u00f3nde me hallaba y <em>qu\u00e9<\/em> era de m\u00ed. Ansiaba abrir los ojos, pero no me atrev\u00eda, porque me espantaba esa primera mirada a los objetos que me rodeaban. No es que temiera contemplar cosas horribles, pero me horrorizaba la posibilidad de que no hubiese <em>nada<\/em> que ver. Por fin, lleno de atroz angustia mi coraz\u00f3n, abr\u00ed de golpe los ojos, y mis peores suposiciones se confirmaron. Me rodeaba la tiniebla de una noche eterna. Luch\u00e9 por respirar; lo intenso de aquella oscuridad parec\u00eda oprimirme y sofocarme. La atm\u00f3sfera era de una intolerable pesadez. Me qued\u00e9 inm\u00f3vil, esforz\u00e1ndome por razonar. Evoqu\u00e9 el proceso de la Inquisici\u00f3n, buscando deducir mi verdadera situaci\u00f3n a partir de ese punto. La sentencia hab\u00eda sido pronunciada; ten\u00eda la impresi\u00f3n de que desde entonces hab\u00eda transcurrido largo tiempo. Pero ni siquiera por un momento me consider\u00e9 verdaderamente muerto. Semejante suposici\u00f3n, no obstante lo que leemos en los relatos ficticios, es por completo incompatible con la verdadera existencia. Pero, \u00bfd\u00f3nde y en qu\u00e9 situaci\u00f3n me encontraba? Sab\u00eda que, por lo regular, los condenados mor\u00edan en un auto de fe, y uno de \u00e9stos acababa de realizarse la misma noche de mi proceso. \u00bfMe habr\u00edan devuelto a mi calabozo a la espera del pr\u00f3ximo sacrificio, que no se cumplir\u00eda hasta varios meses m\u00e1s tarde? Al punto vi que era imposible. En aquel momento hab\u00eda una demanda inmediata de v\u00edctimas. Y, adem\u00e1s, mi calabozo, como todas las celdas de los condenados en Toledo, ten\u00eda piso de piedra y la luz no hab\u00eda sido completamente suprimida.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una horrible idea hizo que la sangre se agolpara a torrentes en mi coraz\u00f3n, y por un breve instante reca\u00ed en la insensibilidad. Cuando me repuse, temblando convulsivamente, me levant\u00e9 y tend\u00ed desatinadamente los brazos en todas direcciones. No sent\u00ed nada, pero no me atrev\u00eda a dar un solo paso, por temor de que me lo impidieran las paredes de una <em>tumba<\/em>. Brotaba el sudor por todos mis poros y ten\u00eda la frente empapada de gotas heladas. Pero la agon\u00eda de la incertidumbre termin\u00f3 por volverse intolerable, y cautelosamente me volv\u00ed adelante, con los brazos tendidos, desorbitados los ojos en el deseo de captar el m\u00e1s d\u00e9bil rayo de luz. Anduve as\u00ed unos cuantos pasos, pero todo segu\u00eda siendo tiniebla y vac\u00edo. Respir\u00e9 con mayor libertad; por lo menos parec\u00eda evidente que mi destino no era el m\u00e1s espantoso de todos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero entonces, mientras segu\u00eda avanzando cautelosamente, resonaron en mi recuerdo los mil vagos rumores de las cosas horribles que ocurr\u00edan en Toledo. Cosas extra\u00f1as se contaban sobre los calabozos; cosas que yo hab\u00eda tomado por invenciones, pero que no por eso eran menos extra\u00f1as y demasiado horrorosas para ser repetidas, salvo en voz baja. \u00bfMe dejar\u00edan morir de hambre en este subterr\u00e1neo mundo de tiniebla, o quiz\u00e1 me aguardaba un destino todav\u00eda peor? Demasiado conoc\u00eda yo el car\u00e1cter de mis jueces para dudar de que el resultado ser\u00eda la muerte, y una muerte mucho m\u00e1s amarga que la habitual. Todo lo que me preocupaba y me enloquec\u00eda era el modo y la hora de esa muerte.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mis manos extendidas tocaron, por fin, un obst\u00e1culo s\u00f3lido. Era un muro, probablemente de piedra, sumamente liso, viscoso y fr\u00edo. Me puse a seguirlo, avanzando con toda la desconfianza que antiguos relatos me hab\u00edan inspirado. Pero esto no me daba oportunidad de asegurarme de las dimensiones del calabozo, ya que dar\u00eda toda la vuelta y retornar\u00eda al lugar de partida sin advertirlo, hasta tal punto era uniforme y lisa la pared. Busqu\u00e9, pues, el cuchillo que llevaba conmigo cuando me condujeron a las c\u00e1maras inquisitoriales; hab\u00eda desaparecido, y en lugar de mis ropas ten\u00eda puesto un sayo de burda estame\u00f1a. Hab\u00eda pensado hundir la hoja en alguna juntura de la mamposter\u00eda, a fin de identificar mi punto de partida. Pero, de todos modos, la dificultad carec\u00eda de importancia, aunque en el desorden de mi mente me pareci\u00f3 insuperable en el primer momento. Arranqu\u00e9 un pedazo del ruedo del sayo y lo puse bien extendido y en \u00e1ngulo recto con respecto al muro. Luego de tentar toda la vuelta de mi celda, no dejar\u00eda de encontrar el jir\u00f3n al completar el circuito. Tal es lo que, por lo menos, pens\u00e9, pues no hab\u00eda contado con el tama\u00f1o del calabozo y con mi debilidad. El suelo era h\u00famedo y resbaladizo. Avanc\u00e9, titubeando, un trecho, pero luego trastrabill\u00e9 y ca\u00ed. Mi excesiva fatiga me indujo a permanecer postrado y el sue\u00f1o no tard\u00f3 en dominarme.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al despertar y extender un brazo hall\u00e9 junto a m\u00ed un pan y un c\u00e1ntaro de agua. Estaba demasiado exhausto para reflexionar acerca de esto, pero com\u00ed y beb\u00ed \u00e1vidamente. Poco despu\u00e9s reanud\u00e9 mi vuelta al calabozo y con mucho trabajo llegu\u00e9, por fin, al pedazo de estame\u00f1a. Hasta el momento de caer al suelo hab\u00eda contado cincuenta y dos pasos, y al reanudar mi vuelta otros cuarenta y ocho, hasta llegar al trozo de g\u00e9nero. Hab\u00eda, pues, un total de cien pasos. Contando una yarda por cada dos pasos, calcul\u00e9 que el calabozo ten\u00eda un circuito de cincuenta yardas. No obstante, hab\u00eda encontrado numerosos \u00e1ngulos de pared, de modo que no pod\u00eda hacerme una idea clara de la forma de la cripta, a la que llamo as\u00ed pues no pod\u00eda impedirme pensar que lo era.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Poca finalidad y menos esperanza ten\u00edan estas investigaciones, pero una vaga curiosidad me impel\u00eda a continuarlas. Apart\u00e1ndome de la pared, resolv\u00ed cruzar el calabozo por uno de sus di\u00e1metros. Avanc\u00e9 al principio con suma precauci\u00f3n, pues aunque el piso parec\u00eda de un material s\u00f3lido, era peligrosamente resbaladizo a causa del limo. Cobr\u00e9 \u00e1nimo, sin embargo, y termin\u00e9 caminando con firmeza, esforz\u00e1ndome por seguir una l\u00ednea todo lo recta posible. Hab\u00eda avanzado diez o doce pasos en esta forma cuando el ruedo desgarrado del sayo se me enred\u00f3 en las piernas. Trastabillando, ca\u00ed violentamente de bruces.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la confusi\u00f3n que sigui\u00f3 a la ca\u00edda no repar\u00e9 en un sorprendente detalle que, pocos segundos m\u00e1s tarde, y cuando a\u00fan yac\u00eda boca abajo, reclam\u00f3 mi atenci\u00f3n. Helo aqu\u00ed: ten\u00eda el ment\u00f3n apoyado en el piso del calabozo, pero mis labios y la parte superior de mi cara, que aparentemente deb\u00edan encontrarse a un nivel inferior al de la mand\u00edbula, no se apoyaba en nada. Al mismo tiempo me pareci\u00f3 que ba\u00f1aba mi frente un vapor viscoso, y el olor caracter\u00edstico de los hongos podridos penetr\u00f3 en mis fosas nasales. Tend\u00ed un brazo y me estremec\u00ed al descubrir que me hab\u00eda desplomado exactamente al borde de un pozo circular, cuya profundidad me era imposible descubrir por el momento. Tanteando en la mamposter\u00eda que bordeaba el pozo logr\u00e9 desprender un menudo fragmento y lo tir\u00e9 al abismo. Durante largos segundos escuch\u00e9 c\u00f3mo repercut\u00eda al golpear en su descenso las paredes del pozo; hubo por fin un chapoteo en el agua, al cual sucedieron sonoros ecos. En ese mismo instante o\u00ed un sonido semejante al de abrirse y cerrarse r\u00e1pidamente una puerta en lo alto, mientras un d\u00e9bil rayo de luz cruzaba instant\u00e1neamente la tiniebla y volv\u00eda a desvanecerse con la misma precipitaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Comprend\u00ed claramente el destino que me hab\u00edan preparado y me felicit\u00e9 de haber escapado a tiempo gracias al oportuno accidente. Un paso m\u00e1s antes de mi ca\u00edda y el mundo no hubiera vuelto a saber de m\u00ed. La muerte a la que acababa de escapar ten\u00eda justamente las caracter\u00edsticas que yo hab\u00eda rechazado como fabulosas y antojadizas en los relatos que circulaban acerca de la Inquisici\u00f3n. Para las v\u00edctimas de su tiran\u00eda se reservaban dos especies de muerte: una llena de horrorosos sufrimientos f\u00edsicos, y otra acompa\u00f1ada de sufrimientos morales todav\u00eda m\u00e1s atroces. Yo estaba destinado a esta \u00faltima. Mis largos padecimientos me hab\u00edan desequilibrado los nervios, al punto que bastaba el sonido de mi propia voz para hacerme temblar, y por eso constitu\u00eda en todo sentido el sujeto ideal para la clase de torturas que me aguardaban.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estremeci\u00e9ndome de pies a cabeza, me arrastr\u00e9 hasta volver a tocar la pared, resuelto a perecer all\u00ed antes que arriesgarme otra vez a los horrores de los pozos <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>ya que mi imaginaci\u00f3n conceb\u00eda ahora m\u00e1s de uno<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span> situados en distintos lugares del calabozo. De haber tenido otro estado de \u00e1nimo, tal vez me hubiera alcanzado el coraje para acabar de una vez con mis desgracias precipit\u00e1ndome en uno de esos abismos; pero hab\u00eda llegado a convertirme en el peor de los cobardes. Y tampoco pod\u00eda olvidar lo que hab\u00eda le\u00eddo sobre esos pozos, esto es, que su horrible disposici\u00f3n imped\u00eda que la vida se extinguiera <em>de golpe<\/em>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La agitaci\u00f3n de mi esp\u00edritu me mantuvo despierto durante largas horas, pero finalmente acab\u00e9 por adormecerme. Cuando despert\u00e9, otra vez hab\u00eda a mi lado un pan y un c\u00e1ntaro de agua. Me consum\u00eda una sed ardiente y de un solo trago vaci\u00e9 el jarro. El agua deb\u00eda contener alguna droga, pues apenas la hube bebido me sent\u00ed irresistiblemente adormilado. Un profundo sue\u00f1o cay\u00f3 sobre m\u00ed, un sue\u00f1o como el de la muerte. No s\u00e9, en verdad, cu\u00e1nto dur\u00f3, pero cuando volv\u00ed a abrir los ojos los objetos que me rodeaban eran visibles. Gracias a un resplandor sulfuroso, cuyo origen me fue imposible determinar al principio, pude contemplar la extensi\u00f3n y el aspecto de mi c\u00e1rcel.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mucho me hab\u00eda equivocado sobre su tama\u00f1o. El circuito completo de los muros no pasaba de unas veinticinco yardas. Durante unos minutos, esto me llen\u00f3 de una vana preocupaci\u00f3n. Vana, s\u00ed, pues nada pod\u00eda tener menos importancia, en las terribles circunstancias que me rodeaban, que las simples dimensiones del calabozo. Pero mi esp\u00edritu se interesaba extra\u00f1amente en nimiedades y me esforc\u00e9 por descubrir el error que hab\u00eda podido cometer en mis medidas. Por fin se me revel\u00f3 la verdad. En la primera tentativa de exploraci\u00f3n hab\u00eda contado cincuenta y dos pasos hasta el momento en que ca\u00ed al suelo. Sin duda, en ese instante me encontraba a uno o dos pasos del jir\u00f3n de estame\u00f1a, es decir, que hab\u00eda cumplido casi completamente la vuelta del calabozo. Al despertar de mi sue\u00f1o deb\u00ed emprender el camino en direcci\u00f3n contraria, es decir, volviendo sobre mis pasos, y as\u00ed fue c\u00f3mo supuse que el circuito med\u00eda el doble de su verdadero tama\u00f1o. La confusi\u00f3n de mi mente me impidi\u00f3 reparar entonces que hab\u00eda empezado mi vuelta teniendo la pared a la izquierda y que la termin\u00e9 teni\u00e9ndola a la derecha. Tambi\u00e9n me hab\u00eda enga\u00f1ado sobre la forma del calabozo. Al tantear las paredes hab\u00eda encontrado numerosos \u00e1ngulos, deduciendo as\u00ed que el lugar presentaba una gran irregularidad. \u00a1Tan potente es el efecto de las tinieblas sobre alguien que despierta de la letargia o del sue\u00f1o! Los \u00e1ngulos no eran m\u00e1s que unas ligeras depresiones o entradas a diferentes intervalos. Mi prisi\u00f3n ten\u00eda forma cuadrada. Lo que hab\u00eda tomado por mamposter\u00eda resultaba ser hierro o alg\u00fan otro metal, cuyas enormes planchas, al unirse y soldarse, ocasionaban las depresiones. La entera superficie de esta celda met\u00e1lica aparec\u00eda toscamente pintarrajeada con todas las horrendas y repugnantes im\u00e1genes que la sepulcral superstici\u00f3n de los monjes hab\u00eda sido capaz de concebir. Las figuras de demonios amenazantes, de esqueletos y otras im\u00e1genes todav\u00eda m\u00e1s terribles recubr\u00edan y desfiguraban los muros. Repar\u00e9 en que las siluetas de aquellas monstruosidades estaban bien delineadas, pero que los colores parec\u00edan borrosos y vagos, como si la humedad de la atm\u00f3sfera los hubiese afectado. Not\u00e9 asimismo que el suelo era de piedra. En el centro se abr\u00eda el pozo circular de cuyas fauces, abiertas como si bostezara, acababa de escapar; pero no hab\u00eda ning\u00fan otro en el calabozo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Vi todo esto sin mucho detalle y con gran trabajo, pues mi situaci\u00f3n hab\u00eda cambiado grandemente en el curso de mi sopor. Yac\u00eda ahora de espaldas, completamente estirado, sobre una especie de bastidor de madera. Estaba firmemente amarrado por una larga banda que parec\u00eda un c\u00edngulo. Pasaba, dando muchas vueltas, por mis miembros y mi cuerpo, dej\u00e1ndome solamente en libertad la cabeza y el brazo derecho, que con gran trabajo pod\u00eda extender hasta los alimentos, colocados en un plato de barro a mi alcance. Para mayor espanto, vi que se hab\u00edan llevado el c\u00e1ntaro de agua. Y digo espanto porque la m\u00e1s intolerable sed me consum\u00eda. Por lo visto, la intenci\u00f3n de mis torturadores era estimular esa sed, pues la comida del plato consist\u00eda en carne sumamente condimentada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mirando hacia arriba observ\u00e9 el techo de mi prisi\u00f3n. Tendr\u00eda unos treinta o cuarenta pies de alto, y su construcci\u00f3n se asemejaba a la de los muros. En uno de sus paneles aparec\u00eda una extra\u00f1a figura que se apoder\u00f3 por completo de mi atenci\u00f3n. La pintura representaba al Tiempo tal como se lo suele figurar, salvo que, en vez de guada\u00f1a, ten\u00eda lo que me pareci\u00f3 la pintura de un pesado p\u00e9ndulo, semejante a los que vemos en los relojes antiguos. Algo, sin embargo, en la apariencia de aquella imagen me movi\u00f3 a observarla con m\u00e1s detalle. Mientras la miraba directamente de abajo hacia arriba (pues se encontraba situada exactamente sobre m\u00ed) tuve la impresi\u00f3n de que se mov\u00eda. Un segundo despu\u00e9s esta impresi\u00f3n se confirm\u00f3. La oscilaci\u00f3n del p\u00e9ndulo era breve y, naturalmente, lenta. Lo observ\u00e9 durante un rato con m\u00e1s perplejidad que temor. Cansado, al fin, de contemplar su mon\u00f3tono movimiento, volv\u00ed los ojos a los restantes objetos de la celda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Un ligero ruido atrajo mi atenci\u00f3n y, mirando hacia el piso, vi cruzar varias enormes ratas. Hab\u00edan salido del pozo, que se hallaba al alcance de mi vista sobre la derecha. A\u00fan entonces, mientras las miraba, siguieron saliendo en cantidades, presurosas y con ojos fam\u00e9licos atra\u00eddas por el olor de la carne. Me dio mucho trabajo ahuyentarlas del plato de comida.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Habr\u00eda pasado una media hora, quiz\u00e1 una hora entera <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>pues s\u00f3lo ten\u00eda una noci\u00f3n imperfecta del tiempo<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>, antes de volver a fijar los ojos en lo alto. Lo que entonces vi me confundi\u00f3 y me llen\u00f3 de asombro. La carrera del p\u00e9ndulo hab\u00eda aumentado, aproximadamente, en una yarda. Como consecuencia natural, su velocidad era mucho m\u00e1s grande. Pero lo que me perturb\u00f3 fue la idea de que el p\u00e9ndulo hab\u00eda <em>descendido<\/em> perceptiblemente. Not\u00e9 ahora <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>y es in\u00fatil agregar con cu\u00e1nto horror<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span> que su extremidad inferior estaba constituida por una media luna de reluciente acero, cuyo largo de punta a punta alcanzaba a un pie. Aunque afilado como una navaja, el p\u00e9ndulo parec\u00eda macizo y pesado, y desde el filo se iba ensanchando hasta rematar en una ancha y s\u00f3lida masa. Hall\u00e1base fijo a un pesado v\u00e1stago de bronce y todo el mecanismo <em>silbaba<\/em> al balancearse en el aire.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ya no me era posible dudar del destino que me hab\u00eda preparado el ingenio de los monjes para la tortura. Los agentes de la Inquisici\u00f3n hab\u00edan advertido mi descubrimiento del pozo. <em>El pozo<\/em>, s\u00ed, cuyos horrores estaban destinados a un recusante tan obstinado como yo; <em>el pozo<\/em>, s\u00edmbolo t\u00edpico del infierno, \u00faltima Thule de los castigos de la Inquisici\u00f3n, seg\u00fan los rumores que corr\u00edan. Por el m\u00e1s casual de los accidentes hab\u00eda evitado caer en el pozo y bien sab\u00eda que la sorpresa, la brusca precipitaci\u00f3n en los tormentos, constitu\u00edan una parte importante de las grotescas muertes que ten\u00edan lugar en aquellos calabozos. No habiendo ca\u00eddo en el pozo, el demoniaco plan de mis verdugos no contaba con precipitarme por la fuerza, y por eso, ya que no quedaba otra alternativa, me esperaba ahora un final diferente y m\u00e1s apacible. \u00a1M\u00e1s apacible! Casi me sonre\u00ed en medio del espanto al pensar en semejante aplicaci\u00f3n de la palabra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00bfDe qu\u00e9 vale hablar de las largas, largas horas de un horror m\u00e1s que mortal, durante las cuales cont\u00e9 las zumbantes oscilaciones del p\u00e9ndulo? Pulgada a pulgada, con un descenso que s\u00f3lo pod\u00eda apreciarse despu\u00e9s de intervalos que parec\u00edan siglos&#8230; m\u00e1s y m\u00e1s \u00edbase aproximando. Pasaron d\u00edas <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>puede ser que hayan pasado muchos d\u00edas<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span> antes de que oscilara tan cerca de m\u00ed que parec\u00eda abanicarme con su acre aliento. El olor del afilado acero penetraba en mis sentidos&#8230; Supliqu\u00e9, fatigando al cielo con mis ruegos, para que el p\u00e9ndulo descendiera m\u00e1s velozmente. Me volv\u00ed loco, me exasper\u00e9 e hice todo lo posible por enderezarme y quedar en el camino de la horrible cimitarra. Y despu\u00e9s ca\u00ed en una repentina calma y me mantuve inm\u00f3vil, sonriendo a aquella brillante muerte como un ni\u00f1o a un bonito juguete.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sigui\u00f3 otro intervalo de total insensibilidad. Fue breve, pues al resbalar otra vez en la vida not\u00e9 que no se hab\u00eda producido ning\u00fan descenso perceptible del p\u00e9ndulo. Pod\u00eda, sin embargo, haber durado mucho, pues bien sab\u00eda que aquellos demonios estaban al tanto de mi desmayo y que pod\u00edan haber detenido el p\u00e9ndulo a su gusto. Al despertarme me sent\u00ed inexpresablemente enfermo y d\u00e9bil, como despu\u00e9s de una prolongada inanici\u00f3n. Aun en la agon\u00eda de aquellas horas la naturaleza humana ansiaba alimento. Con un penoso esfuerzo alargu\u00e9 el brazo izquierdo todo lo que me lo permit\u00edan mis ataduras y me apoder\u00e9 de una peque\u00f1a cantidad que hab\u00edan dejado las ratas. Cuando me llevaba una porci\u00f3n a los labios pas\u00f3 por mi mente un pensamiento apenas esbozado de alegr\u00eda&#8230; de esperanza. Pero, \u00bfqu\u00e9 ten\u00eda <em>yo<\/em> que ver con la esperanza? Era aqu\u00e9l, como digo, un pensamiento apenas formado; muchos as\u00ed tiene el hombre que no llegan a completarse jam\u00e1s. Sent\u00ed que era de alegr\u00eda, de esperanza; pero sent\u00ed al mismo tiempo que acababa de extinguirse en plena elaboraci\u00f3n. Vanamente luch\u00e9 por alcanzarlo, por recobrarlo. El prolongado sufrimiento hab\u00eda aniquilado casi por completo mis facultades mentales ordinarias. No era m\u00e1s que un imb\u00e9cil, un idiota.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La oscilaci\u00f3n del p\u00e9ndulo se cumpl\u00eda en \u00e1ngulo recto con mi cuerpo extendido. Vi que la media luna estaba orientada de manera de cruzar la zona del coraz\u00f3n. Desgarrar\u00eda la estame\u00f1a de mi sayo&#8230;, retornar\u00eda para repetir la operaci\u00f3n&#8230; otra vez&#8230;, otra vez&#8230; A pesar de su carrera terriblemente amplia (treinta pies o m\u00e1s) y la sibilante violencia de su descenso, capaz de romper aquellos muros de hierro, todo lo que har\u00eda durante varios minutos ser\u00eda cortar mi sayo. A esa altura de mis pensamientos deb\u00ed de hacer una pausa, pues no me atrev\u00eda a prolongar mi reflexi\u00f3n. Me mantuve en ella, pertinazmente fija la atenci\u00f3n, como si al hacerlo pudiera detener en <em>ese punto<\/em> el descenso de la hoja de acero. Me obligu\u00e9 a meditar acerca del sonido que har\u00eda la media luna cuando pasara cortando el g\u00e9nero y la especial sensaci\u00f3n de estremecimiento que produce en los nervios el roce de una tela. Pens\u00e9 en todas estas frivolidades hasta el l\u00edmite de mi resistencia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Bajaba&#8230; segu\u00eda bajando suavemente. Sent\u00ed un fren\u00e9tico placer en comparar su velocidad lateral con la del descenso. A la derecha&#8230; a la izquierda&#8230; hacia los lados, con el aullido de un esp\u00edritu maldito&#8230; hacia mi coraz\u00f3n, con el paso sigiloso del tigre. Sucesivamente re\u00ed a carcajadas y clam\u00e9, seg\u00fan que una u otra idea me dominara.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Bajaba&#8230; \u00a1Seguro, incansable, bajaba! Ya pasaba vibrando a tres pulgadas de mi pecho. Luch\u00e9 con violencia, furiosamente, para soltar mi brazo izquierdo, que s\u00f3lo estaba libre a partir del codo. Me era posible llevar la mano desde el plato, puesto a mi lado, hasta la boca, pero no m\u00e1s all\u00e1. De haber roto las ataduras arriba del codo, hubiera tratado de detener el p\u00e9ndulo. \u00a1Pero lo mismo hubiera sido pretender atajar un alud!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Bajaba&#8230; \u00a1Sin cesar, inevitablemente, bajaba! Luch\u00e9, jadeando, a cada oscilaci\u00f3n. Me encog\u00eda convulsivamente a cada paso del p\u00e9ndulo. Mis ojos segu\u00edan su carrera hacia arriba o abajo, con la ansiedad de la m\u00e1s inexpresable desesperaci\u00f3n; mis p\u00e1rpados se cerraban espasm\u00f3dicamente a cada descenso, aunque la muerte hubiera sido para m\u00ed un alivio, \u00a1ah, inefable! Pero cada uno de mis nervios se estremec\u00eda, sin embargo, al pensar que el m\u00e1s peque\u00f1o deslizamiento del mecanismo precipitar\u00eda aquel reluciente, afilado eje contra mi pecho. Era la <em>esperanza<\/em> la que hac\u00eda estremecer mis nervios y contraer mi cuerpo. Era la <em>esperanza<\/em>, esa esperanza que triunfa a\u00fan en el potro del suplicio, que susurra al o\u00eddo de los condenados a muerte hasta en los calabozos de la Inquisici\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Vi que despu\u00e9s de diez o doce oscilaciones el acero se pondr\u00eda en contacto con mi ropa, y en el mismo momento en que hice esa observaci\u00f3n invadi\u00f3 mi esp\u00edritu toda la penetrante calma concentrada de la desesperaci\u00f3n. Por primera vez en muchas horas <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>quiz\u00e1 d\u00edas<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span> me puse a <em>pensar<\/em>. Acudi\u00f3 a mi mente la noci\u00f3n de que la banda o c\u00edngulo que me ataba <em>era de una sola pieza<\/em>. Mis ligaduras no estaban constituidas por cuerdas separadas. El primer roce de la afilad\u00edsima media luna sobre cualquier porci\u00f3n de la banda bastar\u00eda para soltarla, y con ayuda de mi mano izquierda podr\u00eda desatarme del todo. Pero, \u00a1cu\u00e1n terrible, en ese caso, la proximidad del acero! \u00a1Cu\u00e1n letal el resultado de la m\u00e1s leve lucha! Y luego, \u00bfera veros\u00edmil que los esbirros del torturador no hubieran previsto y prevenido esa posibilidad? \u00bfCab\u00eda pensar que la atadura cruzara mi pecho en el justo lugar por donde pasar\u00eda el p\u00e9ndulo? Temeroso de descubrir que mi d\u00e9bil y, al parecer, postrera esperanza se frustraba, levant\u00e9 la cabeza lo bastante para distinguir con claridad mi pecho. El c\u00edngulo envolv\u00eda mis miembros y mi cuerpo en todas direcciones, <em>salvo en el lugar por donde pasar\u00eda el p\u00e9ndulo<\/em>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Apenas hab\u00eda dejado caer hacia atr\u00e1s la cabeza cuando relampague\u00f3 en mi mente algo que s\u00f3lo puedo describir como la informe mitad de aquella idea de liberaci\u00f3n a que he aludido previamente y de la cual s\u00f3lo una parte flotaba inciertamente en mi mente cuando llev\u00e9 la comida a mis ardientes labios. Mas ahora el pensamiento completo estaba presente, d\u00e9bil, apenas sensato, apenas definido&#8230; pero entero. Inmediatamente, con la nerviosa energ\u00eda de la desesperaci\u00f3n, proced\u00ed a ejecutarlo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Durante horas y horas, cantidad de ratas hab\u00edan pululado en la vecindad inmediata del armaz\u00f3n de madera sobre el cual me hallaba. Aquellas ratas eran salvajes, audaces, fam\u00e9licas; sus rojas pupilas me miraban centelleantes, como si esperaran verme inm\u00f3vil para convertirme en su presa. \u00ab\u00bfA qu\u00e9 alimento <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>pens\u00e9<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span> las han acostumbrado en el pozo?\u00bb A pesar de todos mis esfuerzos por impedirlo, ya hab\u00edan devorado el contenido del plato, salvo unas pocas sobras. Mi mano se hab\u00eda agitado como un abanico sobre el plato; pero, a la larga, la regularidad del movimiento le hizo perder su efecto. En su voracidad, las odiosas bestias me clavaban sus afiladas garras en los dedos. Tomando los fragmentos de la aceitosa y especiada carne que quedaba en el plato, frot\u00e9 con ellos mis ataduras all\u00ed donde era posible alcanzarlas, y despu\u00e9s, apartando mi mano del suelo, permanec\u00ed completamente inm\u00f3vil, conteniendo el aliento.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los hambrientos animales se sintieron primeramente aterrados y sorprendidos por el cambio&#8230; la cesaci\u00f3n de movimiento. Retrocedieron llenos de alarma, y muchos se refugiaron en el pozo. Pero esto no dur\u00f3 m\u00e1s que un momento. No en vano hab\u00eda yo contado con su voracidad. Al observar que segu\u00eda sin moverme, una o dos de las mas atrevidas saltaron al bastidor de madera y olfatearon el c\u00edngulo. Esto fue como la se\u00f1al para que todas avanzaran. Sal\u00edan del pozo, corriendo en renovados contingentes. Se colgaron de la madera, corriendo por ella y saltaron a centenares sobre mi cuerpo. El acompasado movimiento del p\u00e9ndulo no las molestaba para nada. Evitando sus golpes, se precipitaban sobre las untadas ligaduras. Se apretaban, pululaban sobre m\u00ed en cantidades cada vez m\u00e1s grandes. Se retorc\u00edan cerca de mi garganta; sus fr\u00edos hocicos buscaban mis labios. Yo me sent\u00eda ahogar bajo su creciente peso; un asco para el cual no existe nombre en este mundo llenaba mi pecho y helaba con su espesa viscosidad mi coraz\u00f3n. Un minuto m\u00e1s, sin embargo, y la lucha terminar\u00eda. Con toda claridad percib\u00ed que las ataduras se aflojaban. Me di cuenta de que deb\u00edan de estar rotas en m\u00e1s de una parte. Pero, con una resoluci\u00f3n que exced\u00eda lo humano, me mantuve <em>inm\u00f3vil<\/em>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No hab\u00eda errado en mis c\u00e1lculos ni sufrido tanto en vano. Por fin, sent\u00ed que estaba <em>libre<\/em>. El c\u00edngulo colgaba en tiras a los lados de mi cuerpo. Pero ya el paso del p\u00e9ndulo alcanzaba mi pecho. Hab\u00eda dividido la estame\u00f1a de mi sayo y cortaba ahora la tela de la camisa. Dos veces m\u00e1s pas\u00f3 sobre m\u00ed, y un agud\u00edsimo dolor recorri\u00f3 mis nervios. Pero el momento de escapar hab\u00eda llegado. Apenas agit\u00e9 la mano, mis libertadoras huyeron en tumulto. Con un movimiento regular, cauteloso, y encogi\u00e9ndome todo lo posible, me deslic\u00e9, lentamente, fuera de mis ligaduras, m\u00e1s all\u00e1 del alcance de la cimitarra. Por el momento, al menos, <em>estaba libre<\/em>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Libre&#8230; \u00a1y en las garras de la Inquisici\u00f3n! Apenas me hab\u00eda apartado de aquel lecho de horror para ponerme de pie en el piso de piedra, cuando ces\u00f3 el movimiento de la diab\u00f3lica m\u00e1quina, y la vi subir, movida por una fuerza invisible, hasta desaparecer m\u00e1s all\u00e1 del techo. Aquello fue una lecci\u00f3n que deb\u00ed tomar desesperadamente a pecho. Indudablemente espiaban cada uno de mis movimientos. \u00a1Libre! Apenas si hab\u00eda escapado de la muerte bajo la forma de una tortura, para ser entregado a otra que ser\u00eda peor a\u00fan que la misma muerte. Pensando en eso, pase\u00e9 nerviosamente los ojos por las barreras de hierro que me encerraban. Algo ins\u00f3lito, un cambio que, al principio, no me fue posible apreciar claramente, se hab\u00eda producido en el calabozo. Durante largos minutos, sumido en una temblorosa y vaga abstracci\u00f3n me perd\u00ed en vanas y deshilvanadas conjeturas. En estos momentos pude advertir por primera vez el origen de la sulfurosa luz que iluminaba la celda. Proced\u00eda de una fisura de media pulgada de ancho, que rodeaba por completo el calabozo al pie de las paredes, las cuales parec\u00edan <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>y en realidad estaban<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span> completamente separadas del piso. A pesar de todos mis esfuerzos, me fue imposible ver nada a trav\u00e9s de la abertura.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al ponerme otra vez de pie comprend\u00ed de pronto el misterio del cambio que hab\u00eda advertido en la celda. Ya he dicho que, si bien las siluetas de las im\u00e1genes pintadas en los muros eran suficientemente claras, los colores parec\u00edan borrosos e indefinidos. Pero ahora esos colores hab\u00edan tomado un brillo intenso y sorprendente, que crec\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s y daba a aquellas espectrales y diab\u00f3licas im\u00e1genes un aspecto que hubiera quebrantado nervios m\u00e1s resistentes que los m\u00edos. Ojos demoniacos, de una salvaje y aterradora vida, me contemplaban fijamente desde mil direcciones, donde ninguno hab\u00eda sido antes visible, y brillaban con el c\u00e1rdeno resplandor de un fuego que mi imaginaci\u00f3n no alcanzaba a concebir como irreal.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>\u00a1Irreal&#8230;!<\/em> Al respirar lleg\u00f3 a mis narices el olor caracter\u00edstico del vapor que surg\u00eda del hierro recalentado&#8230; Aquel olor sofocante invad\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s la celda&#8230; Los sangrientos horrores representados en las paredes empezaron a ponerse rojos&#8230; Yo jadeaba, tratando de respirar. Ya no me cab\u00eda duda sobre la intenci\u00f3n de mis torturadores. \u00a1Ah, los m\u00e1s implacables, los m\u00e1s demoniacos entre los hombres! Corr\u00ed hacia el centro de la celda, alej\u00e1ndome del metal ardiente. Al encarar en mi pensamiento la horrible destrucci\u00f3n que me aguardaba, la idea de la frescura del pozo invadi\u00f3 mi alma como un b\u00e1lsamo. Corr\u00ed hasta su borde mortal. Esforz\u00e1ndome, mir\u00e9 hacia abajo. El resplandor del ardiente techo iluminaba sus m\u00e1s rec\u00f3nditos huecos. Y, sin embargo, durante un horrible instante, mi esp\u00edritu se neg\u00f3 a comprender el sentido de lo que ve\u00eda. Pero, al fin, ese sentido se abri\u00f3 paso, avanz\u00f3 poco a poco hasta mi alma, hasta arder y consumirse en mi estremecida raz\u00f3n. \u00a1Oh, poder expresarlo! \u00a1Oh espanto! \u00a1Todo&#8230; todo menos eso! Con un alarido, salt\u00e9 hacia atr\u00e1s y hund\u00ed mi cara en las manos, sollozando amargamente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El calor crec\u00eda r\u00e1pidamente, y una vez m\u00e1s mir\u00e9 a lo alto, temblando como en un ataque de calentura. Un segundo cambio acababa de producirse en la celda&#8230;, y esta vez el cambio ten\u00eda que ver con la <em>forma<\/em>. Al igual que antes, fue in\u00fatil que me esforzara por apreciar o entender inmediatamente lo que estaba ocurriendo. Pero mis dudas no duraron mucho. La venganza de la Inquisici\u00f3n se aceleraba despu\u00e9s de mi doble escapatoria, y ya no habr\u00eda m\u00e1s p\u00e9rdida de tiempo por parte del Rey de los Espantos. Hasta entonces mi celda hab\u00eda sido cuadrada. De pronto vi que dos de sus \u00e1ngulos de hierro se hab\u00edan vuelto agudos, y los otros dos, por consiguiente, obtusos. La horrible diferencia se acentuaba r\u00e1pidamente, con un resonar profundo y quejumbroso. En un instante el calabozo cambi\u00f3 su forma por la de un rombo. Pero el cambio no se detuvo all\u00ed, y yo no esperaba ni deseaba que se detuviera. Podr\u00eda haber pegado mi pecho a las rojas paredes, como si fueran vestiduras de eterna paz. \u00ab\u00a1La muerte!\u00bb <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>clam\u00e9<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>. \u00ab\u00a1Cualquier muerte, menos la del pozo!\u00bb \u00a1Insensato! \u00bfAcaso no era evidente que aquellos hierros al rojo ten\u00edan por objeto precipitarme <em>en el pozo<\/em>? \u00bfPodr\u00eda acaso resistir su fuego? Y si lo resistiera, \u00bfc\u00f3mo oponerme a su presi\u00f3n? El rombo se iba achatando m\u00e1s y m\u00e1s, con una rapidez que no me dejaba tiempo para mirar. Su centro y, por tanto, su di\u00e1metro mayor llegaba ya sobre el abierto abismo. Me ech\u00e9 hacia atr\u00e1s, pero las movientes paredes me obligaban irresistiblemente a avanzar. Por fin no hubo ya en el piso del calabozo ni una pulgada de asidero para mi chamuscado y convulso cuerpo. Ces\u00e9 de luchar, pero la agon\u00eda de mi alma se expres\u00f3 en un agudo, prolongado alarido final de desesperaci\u00f3n. Sent\u00ed que me tambaleaba al borde del pozo&#8230; Desvi\u00e9 la mirada&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a1Y o\u00ed un discordante clamoreo de voces humanas! \u00a1Reson\u00f3 poderoso un toque de trompetas! \u00a1Escuch\u00e9 un \u00e1spero chirriar semejante al de mil truenos! \u00a1Las terribles paredes retrocedieron! Una mano tendida sujet\u00f3 mi brazo en el instante en que, desmayado, me precipitaba al abismo. Era la del general Lasalle. El ej\u00e9rcito franc\u00e9s acababa de entrar en Toledo. La Inquisici\u00f3n estaba en poder de sus enemigos.<\/p>\n<p align=\"CENTER\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #999999;\">Tomado de\u00a0<a href=\"http:\/\/www.ciudadseva.com\/textos\/cuentos\/ing\/poe\/pozo.htm\"><span style=\"color: #999999;\">www.ciudadseva.com<\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"color: #999999;\">Si prefieres descargar este cuento en formato PDF para leerlo off-line o impreso, haz clic en este enlace:\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Poe-El-pozo-y-el-pendulo.pdf\">Poe &#8211; El pozo y el p\u00e9ndulo<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edgar Allan Poe (1809 &#8211; 1849) El pozo y el p\u00e9ndulo Traducci\u00f3n de Julio Cort\u00e1zar Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n Universidad del Pac\u00edfico, enero de 2012 Impia tortorum longas hic turba furores &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/poe-el-pozo-y-el-pendulo\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":7,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-99","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/99","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=99"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/99\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":747,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/99\/revisions\/747"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=99"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}