{"id":966,"date":"2013-07-18T14:09:23","date_gmt":"2013-07-18T14:09:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=966"},"modified":"2013-07-18T14:09:23","modified_gmt":"2013-07-18T14:09:23","slug":"edgar-allan-poe-y-el-corazon-delator-por-rodrigo-christiansen","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/trabajos\/trabajos-finales-ciclo-de-otono-de-2013\/edgar-allan-poe-y-el-corazon-delator-por-rodrigo-christiansen\/","title":{"rendered":"Edgar Allan Poe y \u201cEl coraz\u00f3n delator\u201d, por Rodrigo Christiansen"},"content":{"rendered":"<p>El maestro universal del relato corto, Edgar Allan Poe, naci\u00f3 en Baltimore, Estados Unidos, en 1809. Fue un escritor, poeta, cr\u00edtico y periodista rom\u00e1ntico, pero se le recuerda principalmente por sus cuentos de terror y por inventar el relato detectivesco. Dentro de sus cuentos m\u00e1s famosos se encuentran \u201cEl gato negro\u201d, \u201cEl pozo y el p\u00e9ndulo\u201d, \u201cEl barril de amontillado\u201d, \u201cEl coraz\u00f3n delator\u201d, \u201cLa ca\u00edda de la casa Usher\u201d, \u201cLigeia\u201d, \u201cLa verdad sobre el caso del se\u00f1or Valdemar\u201d, etc.<\/p>\n<p>El cuento le\u00eddo en el curso fue \u201cEl coraz\u00f3n delator\u201d. Empieza con un hombre an\u00f3nimo que narra su historia sin cansarse de afirmar que est\u00e1 cuerdo y no loco como dicen los que lo escuchan. Describe su relaci\u00f3n con el viejo con el que viv\u00eda; cuenta que lo quer\u00eda mucho pero que su ojo lo perturbaba profundamente y lo impulsaba a asesinarlo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Un ojo celeste velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en m\u00ed se me helaba la sangre. Y as\u00ed, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.<\/p>\n<p>Desde este punto, el lector empieza a sentir que el narrador no est\u00e1 en completo control de sus cabales. Esto genera una sensaci\u00f3n de suspenso, miedo y anticipaci\u00f3n debido a la continua afirmaci\u00f3n de propia cordura del asesino, un contraste que deja creer que la locura del personaje es a\u00fan mayor.<\/p>\n<p>En los p\u00e1rrafos siguientes se narra la minuciosidad y la atenci\u00f3n en los detalles por parte del hombre en su plan para cometer el asesinato. Durante d\u00edas lo espiaba de noche pero no pod\u00eda matarlo porque el ojo celeste que lo perturbaba estaba cerrado. El objeto de su angustia y sufrimiento no se encontraba a la vista, el motivo del crimen no estaba a la vista.<\/p>\n<p>Una noche, mientras el anciano dorm\u00eda y el hombre lo espiaba, el segundo hizo un ruido involuntario al intentar abrir su linterna y el primero despert\u00f3 asustado. El viejo pregunt\u00f3 con un grito qui\u00e9n andaba ah\u00ed; el asesino no movi\u00f3 un m\u00fasculo ni articul\u00f3 ninguna palabra. Despu\u00e9s de un largo tiempo, el hombre abri\u00f3 una peque\u00f1\u00edsima rendija de su linterna, de ella brot\u00f3 un haz de luz que cay\u00f3 justo en el ojo de buitre de la v\u00edctima. Luego, el narrador empez\u00f3 a o\u00edr los latidos del viejo, creyendo que el sonido que produc\u00edan aumentaba hasta volverse estridente. Para detener el estruendo asesin\u00f3 al anciano.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cometer el crimen, el hombre descuartiz\u00f3 el cad\u00e1ver de su v\u00edctima y lo escondi\u00f3 debajo de las tablas de la habitaci\u00f3n. Luego acudieron dos polic\u00edas debido a los gritos que profiri\u00f3 el viejo al ser atacado. Debido a la extrema confianza que el asesino ten\u00eda sobre su habilidad para esconder el cad\u00e1ver, hizo que los agentes entraran a la habitaci\u00f3n y se quedaran ah\u00ed con \u00e9l conversando.<\/p>\n<p>Sin embargo, luego de un rato, el hombre empez\u00f3 a o\u00edr una especie de zumbido, este ruido aument\u00f3 hasta convertirse en los latidos del coraz\u00f3n del viejo. El coraz\u00f3n descuartizado bajo los tablones; el hombre perd\u00eda la cordura, era imposible que el coraz\u00f3n estuviese palpitando. Pero \u00e9l segu\u00eda escuch\u00e1ndolo cada vez m\u00e1s fuerte, angusti\u00e1ndolo, atorment\u00e1ndolo hasta el punto en que prefiri\u00f3 confesar su delito ante los polic\u00edas en vez de seguir oyendo ese espantoso ruido que ellos parec\u00edan no escuchar.<\/p>\n<p>En este punto termina el relato y, como es el estilo de Poe, el final sorprende y afecta emocionalmente al lector. La sensaci\u00f3n de temor por la obvia locura del hombre, aumentada por su continua negaci\u00f3n de la misma, llega a su cumbre precedida por la angustia creciente y desesperante de los latidos de un coraz\u00f3n muerto. Latidos que no exist\u00edan m\u00e1s que en la cabeza delirante del asesino, latidos que reflejan la angustia del hombre de la misma forma que el ojo celeste bajo la tela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El maestro universal del relato corto, Edgar Allan Poe, naci\u00f3 en Baltimore, Estados Unidos, en 1809. 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