{"id":898,"date":"2013-06-28T18:22:05","date_gmt":"2013-06-28T18:22:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=898"},"modified":"2013-09-27T13:52:35","modified_gmt":"2013-09-27T13:52:35","slug":"daniel-alarcon-el-visitante","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/daniel-alarcon-el-visitante\/","title":{"rendered":"Daniel Alarc\u00f3n, \u00abEl visitante\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\"><span>Daniel Alarc\u00f3n (1977)<\/span><\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: x-large;\"><b>El visitante<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\" align=\"RIGHT\"><span style=\"font-size: small;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura <\/span><i style=\"color: inherit; font-size: small;\">En las nubes de la ficci\u00f3n<\/i><span style=\"font-size: small;\">. Universidad del Pac\u00edfico, junio de 2013.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hab\u00edan transcurrido tres meses y yo pensaba que las cosas se pondr\u00edan cada vez m\u00e1s f\u00e1ciles. Los ni\u00f1os a\u00fan lloraban por la noche. A\u00fan preguntaban por su mam\u00e1. En las ma\u00f1anas despejadas, los llevaba al cementerio, que era lo \u00fanico que hab\u00eda quedado del antiguo pueblo. Desde la colina pod\u00edamos divisar los restos del valle y la profunda herida en el sitio donde se hab\u00eda deslizado la monta\u00f1a. Los aviones solo volaban durante los d\u00edas despejados, los d\u00edas sin nubes, y los busc\u00e1bamos en el cielo sobre nuestras cabezas: giraban en el aire, oscilantes, sus temblorosas alas estremecidas por los vientos de la monta\u00f1a. Los ni\u00f1os los saludaban con la mano. Cont\u00e1bamos los paraca\u00eddas amonton\u00e1ndose poco a poco all\u00e1 abajo. Era un juego que nos hab\u00edamos inventado. Ense\u00f1\u00e9 a Mariela y Ximena a diferenciar el alem\u00e1n del franc\u00e9s mientras examin\u00e1bamos cuidadosamente los paquetes de alimentos y otras donaciones. Le ayudaba a Efra\u00edn a sacar los paraca\u00eddas del barro y a limpiarlos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El primer d\u00eda nos apretamos unos contra otros para calentarnos. El cielo estaba cargado de polvo despu\u00e9s del derrumbe. Hab\u00edamos estado en el cementerio enterrando al m\u00e1s peque\u00f1o, que apenas ten\u00eda unos d\u00edas de nacido cuando muri\u00f3, y a quien Erlinda, mi esposa, no hab\u00eda tenido el valor de ponerle un nombre. Los ni\u00f1os no entend\u00edan. Erlinda se hab\u00eda quedado en el pueblo, recuper\u00e1ndose. Lo pusimos bajo tierra. Hubo entonces un ligero temblor. La monta\u00f1a se vino abajo. Sostuve a los tres ni\u00f1os a mi lado. Una mezcla de hielo, rocas y barro se desliz\u00f3 estruendosamente hacia abajo, hacia el valle.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Nos quedamos esa primera noche en el cementerio. Algunos de los ata\u00fades hab\u00edan sido expulsados de la tierra. Levant\u00e9 un cobertizo con las tablas de madera. La tierra temblaba m\u00e1s o menos cada hora, yo estaba asustado. La cumbre de la colina del cementerio era lo \u00fanico que se asomaba por encima del fango. Apenas hab\u00eda espacio suficiente para m\u00ed y mis tres hijos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al segundo d\u00eda sali\u00f3 el sol, y el barro empez\u00f3 a secarse. Cog\u00ed dos de las tablas m\u00e1s largas y les dije a los ni\u00f1os que me esperaran. Efra\u00edn quiso acompa\u00f1arme, pero le orden\u00e9 que se quedara y cuidara a sus hermanas. La ayuda est\u00e1 en camino, les dije. Acomod\u00e9 las tablas una delante de la otra y sobre ellas avanc\u00e9 por encima del barro hacia el sitio donde hab\u00eda estado nuestra casa. Me orient\u00e9 por la plaza, que a\u00fan pod\u00eda reconocer. Las copas de las cuatro palmeras sobresal\u00edan por encima del barro, pero la catedral y las otras construcciones hab\u00edan quedado enterradas. No vi a nadie. Las tablas se hund\u00edan ligeramente en el barro cuando las pisaba.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Anduve por encima del pueblo enterrado. Nos hab\u00edamos mudado aqu\u00ed desde el extremo sur del valle cuando decidimos empezar una familia. Aqu\u00ed nos ganar\u00edamos la vida. Yo cuidaba ganado que no era m\u00edo. Erlinda vend\u00eda lo que pod\u00eda en el mercado. Trabaj\u00e1bamos y ahorr\u00e1bamos. Intentamos comprar un pedazo de tierra en las faldas orientales de las monta\u00f1as, pero nos rechazaron. Esas tierras est\u00e1n reservadas para familias importantes, nos dijeron, no para ustedes. Justo antes de que el menor se muriera, hab\u00edamos hablado de irnos. A la ciudad, al mar. Recuerdo a Erlinda y su confusi\u00f3n. Nos preocupaban los ni\u00f1os y el futuro. Nunca nos ir\u00edamos. Este era nuestro hogar. Hab\u00eda sido nuestro hogar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Logr\u00e9 llegar, por fin, al sitio donde hab\u00eda estado la casa, donde mi esposa deb\u00eda estar enterrada. Hab\u00eda llevado conmigo una cruz del cementerio, recogida entre los escombros de las tumbas en ruinas. La clav\u00e9 en el barro que cubr\u00eda mi casa. Rec\u00e9 por que Erlinda no hubiera sentido dolor alguno y no hubiera tenido tiempo de sentir miedo. Rec\u00e9 por que hubiera muerto mientras dorm\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al otro lado del valle, las faldas de las monta\u00f1as estaban verdes y florecientes. Mis hijos ten\u00edan hambre. Me sent\u00e9 y rec\u00e9, despu\u00e9s agarr\u00e9 las tablas y avanc\u00e9 en direcci\u00f3n a las lomas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">All\u00e1 encontr\u00e9 hierbas y algunas frutas, ovejas y cabras pastando, ahora sin otro due\u00f1o que no fuera yo. El sol me calentaba las mejillas. Mientras atravesaba el valle, al otro extremo de la fangosa franja de tierra, vi la colina del cementerio. Los ni\u00f1os estaban sentados uno al lado de otro; los salud\u00e9 con la mano. Mejor nos quedamos aqu\u00ed, decid\u00ed. Estas eran las mejores tierras. Regres\u00e9 por los ni\u00f1os. Mientras las ni\u00f1as aguardaban, Efra\u00edn y yo hicimos dos viajes m\u00e1s, cruzando con pasos cuidadosos las gruesas capas de barro compacto y llevando m\u00e1s tablas. Con los restos de los ata\u00fades rotos, construimos una nueva casa en las cuestas orientales.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En las semanas que pasaron, Efra\u00edn parec\u00eda crecer cada d\u00eda y yo me sent\u00eda orgulloso. Cuidaba a las ni\u00f1as. Me hizo la vida m\u00e1s f\u00e1cil. Las ni\u00f1as le preguntaban acerca de su mam\u00e1, porque entendieron que yo ya no pod\u00eda contestarles m\u00e1s. Efra\u00edn les daba la misma respuesta escueta que yo les hab\u00eda dado: que ahora las cosas eran diferentes. Estas palabras por lo general las hac\u00edan llorar, Mariela se escond\u00eda en el abrazo de su hermana. Me hubiera gustado abrazarlas, pero yo no ten\u00eda nada que ofrecerles. Me esforzaba por mantenerme fuerte. So\u00f1aba con Erlinda todas las noches. La visitaba todos los d\u00edas, para hablarle de los ni\u00f1os, de nuestro nuevo hogar. Le dec\u00eda que la extra\u00f1aba. M\u00e1s o menos cada semana sacaba la cruz y la volv\u00eda a enterrar para que no se cayera hacia un lado u otro a medida que el barro se reacomodaba. Desde nuestra casa nueva pod\u00edamos divisarlo todo, y todo eso, le contaba a Erlinda, era nuestro: la colina del cementerio, las cuatro palmeras, las verdes cuestas al oriente y los animales que pastaban. Erlinda, mi esposa, descansaba en paz.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Algunos d\u00edas me alejaba sigilosamente de los ni\u00f1os. Efra\u00edn se iba con sus hermanas a jugar mientras yo recog\u00eda los paraca\u00eddas de las lomas. A veces me sorprend\u00eda a m\u00ed mismo llorando. Lloraba por el pueblo y por mi esposa, por m\u00ed y por los ni\u00f1os. Lloraba por mi hijo menor, por mi hijo enterrado. Los otros parec\u00edan haberlo olvidado: su tama\u00f1o, su respiraci\u00f3n entrecortada, incluso todo lo que sucedi\u00f3 ese d\u00eda. Yo tambi\u00e9n intentaba olvidarlo: como lo hab\u00edan hecho nuestros abuelos, que reprim\u00edan su amor por un hijo hasta que no hubiera sobrevivido dos inviernos. Cuando yo ten\u00eda la edad de Efra\u00edn, perd\u00ed una hermana. Durante un tiempo nuestra casa se mantuvo silenciosa y sombr\u00eda pero, despu\u00e9s de enterrarla, nunca m\u00e1s se volvi\u00f3 a hablar de ella.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los ni\u00f1os se sobrepon\u00edan a mis cambios de \u00e1nimo. Algunas veces les preguntaba, \u201c\u00bfSe acuerdan d\u00f3nde viv\u00edamos antes?\u201d. Y la expresi\u00f3n muda con la que me observaban me confirmaba que no hab\u00edan comprendido la pregunta. Los envidiaba y envidiaba su joven amnesia. Bajo el acoso inmenso del cielo de las monta\u00f1as, me sent\u00eda solo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfD\u00f3nde viv\u00edamos? <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>les preguntaba.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Con mam\u00e1 <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>era todo lo que contestaban siempre. Le dimos un nombre a nuestro vac\u00edo. Ese nombre era Erlinda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed que nos quedamos ah\u00ed, al otro extremo del valle desde el cementerio, en las colinas por encima del pueblo inmolado. Los paraca\u00eddas se deslizaban por entre las gruesas nubes, oscilando suavemente con el paso del viento. Nadie vino a ver el pueblo ni sus tumbas. Esper\u00e1bamos. Segu\u00edamos all\u00ed cuando apareci\u00f3 el visitante.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se llamaba Alejo. Cargaba un bulto de ropa envuelto en una cobija. Ven\u00eda del otro lado de las monta\u00f1as, de la ciudad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Llevo dos semanas caminando <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>me dijo. Bostez\u00f3 y al sentarse, y escuch\u00e9 c\u00f3mo le cruj\u00edan los huesos<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>. Tengo noticias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014D\u00edganoslas entonces <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>le ped\u00ed.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Hay treinta y seis mil muertos en la ciudad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfTreinta y seis mil? <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>pregunt\u00e9.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El visitante asinti\u00f3. Se quit\u00f3 los zapatos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfY en el norte?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Veintid\u00f3s mil, cuando sal\u00ed.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfY en el sur?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Seg\u00fan los \u00faltimos c\u00e1lculos, veintiocho mil.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Me sent\u00ed mareado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfY en la costa? <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>pregunt\u00e9, aunque no conoc\u00eda a nadie en la costa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Ning\u00fan pueblo qued\u00f3 en pie.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Dios Santo <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>dije.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Su cara estaba cuarteada por el viento. Se frot\u00f3 los pies. Ximena nos trajo t\u00e9 servido en tazas de barro. Permanecimos sentados en silencio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfQu\u00e9 dice la gente? <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>pregunt\u00e9.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Acarici\u00f3 la taza con sus manos callosas. Dej\u00f3 que el vapor acariciara su cara.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Casi nadie dice nada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Empez\u00f3 a hacer fr\u00edo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">De la pila de ropa, Mariela trajo una chaqueta al visitante.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Adivina de d\u00f3nde viene esta chaqueta! <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>le pregunt\u00f3 ella alegremente<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>. \u00a1Adivina!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El visitante sonri\u00f3 amablemente y se encogi\u00f3 de hombros. Todos est\u00e1bamos envueltos con esa ropa de colores brillantes que llevan los sobrevivientes.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1De Francia! <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>dijo mi hija, radiante.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Yo sonre\u00ed.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Un d\u00eda contamos hasta trece paraca\u00eddas <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>dije.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfTrece?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mi hijo y yo hab\u00edamos recogido ya m\u00e1s o menos unos cincuenta paraca\u00eddas. Los usar\u00edamos para levantar tiendas, para cuando llegaran las lluvias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pasamos otro rato en silencio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfQu\u00e9 tenemos para darle a nuestro visitante? <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>les pregunt\u00e9 a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hab\u00edamos quedado inundados con materiales de socorro, algunos \u00fatiles, otros no tanto. Una caja venida de Holanda con vestidos de ba\u00f1o en tallas inmensas. Tarjetas postales de Nueva York en las que nos deseaban buena suerte. Un paquete de corbatas de Dinamarca. Yo hab\u00eda agarrado de color rojo que usaba para amarrarme el pelo negro. Efra\u00edn ofreci\u00f3 a Alejo una selecci\u00f3n de corbatas. Erlinda se hubiera sentido orgullosa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Escoge una, por favor <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>dijo Efra\u00edn, inclin\u00e1ndose ceremoniosamente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El visitante tom\u00f3 una de color naranja y me sonri\u00f3. Se la puso como banda en la cabeza, despu\u00e9s agarr\u00f3 una m\u00e1s corta y se la at\u00f3 a Efra\u00edn.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Ahora somos una tribu <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>dijo el visitante, sonriendo. Efra\u00edn tambi\u00e9n sonri\u00f3.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estaba nublado, el cielo ten\u00eda color de hueso. La niebla bajaba de las monta\u00f1as plateadas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfA cu\u00e1ntos perdi\u00f3 usted aqu\u00ed, amigo? <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>quiso saber el visitante.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A\u00fan se pod\u00eda divisar la cruz. Se\u00f1al\u00e9 por encima del valle de barro hacia donde descansaba mi esposa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014S\u00f3lo una <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>contest\u00e9.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Efra\u00edn hab\u00eda escogido otras bandas para sus hermanas. Mis hijos eran una fila de corbatas danesas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014S\u00f3lo una <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>dijeron en coro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Alarc\u00f3n (1977) El visitante Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n. Universidad del Pac\u00edfico, junio de 2013. Hab\u00edan transcurrido tres meses y yo pensaba que las cosas se pondr\u00edan cada vez m\u00e1s f\u00e1ciles. &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/daniel-alarcon-el-visitante\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":41,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-898","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/898","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=898"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/898\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1024,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/898\/revisions\/1024"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}