{"id":852,"date":"2013-05-31T14:44:05","date_gmt":"2013-05-31T14:44:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=852"},"modified":"2013-09-27T13:49:47","modified_gmt":"2013-09-27T13:49:47","slug":"carlos-fuentes-chac-mool","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/carlos-fuentes-chac-mool\/","title":{"rendered":"Carlos Fuentes, \u00abChac Mool\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Carlos Fuentes<br \/>\n(M\u00e9xico, 1928-2012)<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Chac Mool<\/h2>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Edici\u00f3n para el club virtual de lectura<\/em><br \/>\nEn las nubes de la ficci\u00f3n<br \/>\n<em> Universidad del Pac\u00edfico, mayo de 2013<\/em><\/p>\n<div style=\"width: 347px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"  \" alt=\"Chac Mool\" src=\"http:\/\/www.mesoweb.com\/features\/jpl\/media2\/MNA050.jpg\" width=\"337\" height=\"216\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Chac Mool<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace poco tiempo, Filiberto muri\u00f3 ahogado en Acapulco. Sucedi\u00f3 en Semana Santa. Aunque hab\u00eda sido despedido de su empleo en la Secretar\u00eda, Filiberto no pudo resistir la tentaci\u00f3n burocr\u00e1tica de ir, como todos los a\u00f1os, a la pensi\u00f3n alemana, comer el choucrout endulzado por los sudores de la cocina tropical, bailar el S\u00e1bado de Gloria en La Quebrada y sentirse \u201cgente conocida\u201d en el oscuro anonimato vespertino de la Playa de Hornos. Claro, sab\u00edamos que en su juventud hab\u00eda nadado bien; pero ahora, a los cuarenta, y tan desmejorado como se le ve\u00eda, \u00a1intentar salvar, a la medianoche, el largo trecho entre Caleta y la isla de la Roqueta! Frau M\u00fcller no permiti\u00f3 que se le velara, a pesar de ser un cliente tan antiguo, en la pensi\u00f3n; por el contrario, esa noche organiz\u00f3 un baile en la terracita sofocada, mientras Filiberto esperaba, muy p\u00e1lido dentro de su caja, a que saliera el cami\u00f3n matutino de la terminal, y pas\u00f3 acompa\u00f1ado de huacales y fardos la primera noche de su nueva vida. Cuando llegu\u00e9, muy temprano, a vigilar el embarque del f\u00e9retro, Filiberto estaba bajo un t\u00famulo de cocos: el chofer dijo que lo acomod\u00e1ramos r\u00e1pidamente en el toldo y lo cubri\u00e9ramos con lonas, para que no se espantaran los pasajeros, y a ver si no le hab\u00edamos echado la sal al viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #444444;\" data-mce-mark=\"1\">Salimos de Acapulco a la hora de la brisa tempranera. Hasta Tierra Colorada nacieron el calor y la luz. Mientras desayunaba huevos y chorizo abr\u00ed el cartapacio de Filiberto, recogido el d\u00eda anterior, junto con sus otras pertenencias, en la pensi\u00f3n de los M\u00fcller. Doscientos pesos. Un peri\u00f3dico derogado de la ciudad de M\u00e9xico. Cachos de loter\u00eda. El pasaje de ida \u2014\u00bfs\u00f3lo de ida?\u2014. Y el cuaderno barato, de hojas cuadriculadas y tapas de papel m\u00e1rmol.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #444444;\" data-mce-mark=\"1\">Me aventur\u00e9 a leerlo, a pesar de las curvas, el hedor a v\u00f3mitos y cierto sentimiento natural de respeto por la vida privada de mi difunto amigo. Recordar\u00eda \u2014s\u00ed, empezaba con eso\u2014 nuestra cotidiana labor en la oficina; quiz\u00e1 sabr\u00eda, al fin, por qu\u00e9 fue declinado, olvidando sus deberes, por qu\u00e9 dictaba oficios sin sentido, ni n\u00famero, ni \u201cSufragio Efectivo No Reelecci\u00f3n\u201d. Por qu\u00e9, en fin, fue corrido, olvidaba la pensi\u00f3n, sin respetar los escalafones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cHoy fui a arreglar lo de mi pensi\u00f3n. El Licenciado, amabil\u00edsimo. Sal\u00ed tan contento que decid\u00ed gastar cinco pesos en un caf\u00e9. Es el mismo al que \u00edbamos de j\u00f3venes y al que ahora nunca concurro, porque me recuerda que a los veinte a\u00f1os pod\u00eda darme m\u00e1s lujos que a los cuarenta. Entonces todos est\u00e1bamos en un mismo plano, hubi\u00e9ramos rechazado con energ\u00eda cualquier opini\u00f3n peyorativa hacia los compa\u00f1eros; de hecho, libr\u00e1bamos la batalla por aquellos a quienes en la casa discut\u00edan por su baja extracci\u00f3n o falta de elegancia. Yo sab\u00eda que muchos de ellos (quiz\u00e1 los m\u00e1s humildes) llegar\u00edan muy alto y aqu\u00ed, en la Escuela, se iban a forjar las amistades duraderas en cuya compa\u00f1\u00eda cursar\u00edamos el mar brav\u00edo. No, no fue as\u00ed. No hubo reglas. Muchos de los humildes se quedaron all\u00ed, muchos llegaron m\u00e1s arriba de lo que pudimos pronosticar en aquellas fogosas, amables tertulias. Otros, que parec\u00edamos prometerlo todo, nos quedamos a la mitad del camino, destripados en un examen extracurricular, aislados por una zanja invisible de los que triunfaron y de los que nada alcanzaron. En fin, hoy volv\u00ed a sentarme en las sillas modernizadas \u2014tambi\u00e9n hay, como barricada de una invasi\u00f3n, una fuente de sodas\u2014 y pretend\u00ed leer expedientes. Vi a muchos antiguos compa\u00f1eros, cambiados, amn\u00e9sicos, retocados de luz ne\u00f3n, pr\u00f3speros. Con el caf\u00e9 que casi no reconoc\u00eda, con la ciudad misma, hab\u00edan ido cincel\u00e1ndose a ritmo distinto del m\u00edo. No, ya no me reconoc\u00edan; o no me quer\u00edan reconocer. A lo sumo \u2014uno o dos\u2014 una mano gorda y r\u00e1pida sobre el hombro. Adi\u00f3s viejo, qu\u00e9 tal. Entre ellos y yo mediaban los dieciocho agujeros del Country Club. Me disfrac\u00e9 detr\u00e1s de los expedientes. Desfilaron en mi memoria los a\u00f1os de las grandes ilusiones, de los pron\u00f3sticos felices y, tambi\u00e9n todas las omisiones que impidieron su realizaci\u00f3n. Sent\u00ed la angustia de no poder meter los dedos en el pasado y pegar los trozos de alg\u00fan rompecabezas abandonado; pero el arc\u00f3n de los juguetes se va olvidando y, al cabo, \u00bfqui\u00e9n sabr\u00e1 d\u00f3nde fueron a dar los soldados de plomo, los cascos, las espadas de madera? Los disfraces tan queridos, no fueron m\u00e1s que eso. Y sin embargo, hab\u00eda habido constancia, disciplina, apego al deber. \u00bfNo era suficiente, o sobraba? En ocasiones me asaltaba el recuerdo de Rilke. La gran recompensa de la aventura de juventud debe ser la muerte; j\u00f3venes, debemos partir con todos nuestros secretos. Hoy, no tendr\u00eda que volver la mirada a las ciudades de sal. \u00bfCinco pesos? Dos de propina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dPepe, aparte de su pasi\u00f3n por el derecho mercantil, gusta de teorizar. Me vio salir de Catedral, y juntos nos encaminamos a Palacio. \u00c9l es descre\u00eddo, pero no le basta; en media cuadra tuvo que fabricar una teor\u00eda. Que si yo no fuera mexicano, no adorar\u00eda a Cristo y \u2018No, mira, parece evidente. Llegan los espa\u00f1oles y te proponen adorar a un Dios muerto hecho un co\u00e1gulo, con el costado herido, clavado en una cruz. Sacrificado. Ofrendado. \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s natural que aceptar un sentimiento tan cercano a todo tu ceremonial, a toda tu vida?&#8230; Fig\u00farate, en cambio, que M\u00e9xico hubiera sido conquistado por budistas o por mahometanos. No es concebible que nuestros indios veneraran a un individuo que muri\u00f3 de indigesti\u00f3n. Pero un Dios al que no le basta que se sacrifiquen por \u00e9l, sino que incluso va a que le arranquen el coraz\u00f3n, \u00a1caramba, jaque mate a Huitzilopochtli! El cristianismo, en su sentido c\u00e1lido, sangriento, de sacrificio y liturgia, se vuelve una prolongaci\u00f3n natural y novedosa de la religi\u00f3n ind\u00edgena. Los aspectos caridad, amor y la otra mejilla, en cambio, son rechazados. Y todo en M\u00e9xico es eso: hay que matar a los hombres para poder creer en ellos\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dPepe conoc\u00eda mi afici\u00f3n, desde joven, por ciertas formas de arte ind\u00edgena mexicano. Yo colecciono estatuillas, \u00eddolos, cacharros. Mis fines de semana los paso en Tlaxcala o en Teotihuac\u00e1n. Acaso por esto le guste relacionar todas las teor\u00edas que elabora para mi consumo con estos temas. Por cierto que busco una r\u00e9plica razonable del Chac Mool desde hace tiempo, y hoy Pepe me informa de un lugar en la Lagunilla donde venden uno de piedra y parece que barato. Voy a ir el domingo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dUn guas\u00f3n pint\u00f3 de rojo el agua del garraf\u00f3n en la oficina, con la consiguiente perturbaci\u00f3n de las labores. He debido consignarlo al Director, a quien s\u00f3lo le dio mucha risa. El culpable se ha valido de esta circunstancia para hacer sarcasmos a mis costillas el d\u00eda entero, todos en torno al agua. Ch&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dHoy domingo, aprovech\u00e9 para ir a la Lagunilla. Encontr\u00e9 el Chac Mool en la tienducha que me se\u00f1al\u00f3 Pepe. Es una pieza preciosa, de tama\u00f1o natural, y aunque el marchante asegura su originalidad, lo dudo. La piedra es corriente, pero ello no aminora la elegancia de la postura o lo macizo del bloque. El desleal vendedor le ha embarrado salsa de tomate en la barriga al \u00eddolo para convencer a los turistas de la sangrienta autenticidad de la escultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dEl traslado a la casa me cost\u00f3 m\u00e1s que la adquisici\u00f3n. Pero ya est\u00e1 aqu\u00ed, por el momento en el s\u00f3tano mientras reorganizo mi cuarto de trofeos a fin de darle cabida. Estas figuras necesitan sol vertical y fogoso; ese fue su elemento y condici\u00f3n. Pierde mucho mi Chac Mool en la oscuridad del s\u00f3tano; all\u00ed, es un simple bulto ag\u00f3nico, y su mueca parece reprocharme que le niegue la luz. El comerciante ten\u00eda un foco que iluminaba verticalmente en la escultura, recortando todas sus aristas y d\u00e1ndole una expresi\u00f3n m\u00e1s amable. Habr\u00e1 que seguir su ejemplo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dAmanec\u00ed con la tuber\u00eda descompuesta. Incauto, dej\u00e9 correr el agua de la cocina y se desbord\u00f3, corri\u00f3 por el piso y llego hasta el s\u00f3tano, sin que me percatara. El Chac Mool resiste la humedad, pero mis maletas sufrieron. Todo esto, en d\u00eda de labores, me oblig\u00f3 a llegar tarde a la oficina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dVinieron, por fin, a arreglar la tuber\u00eda. Las maletas, torcidas. Y el Chac Mool, con lama en la base.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dDespert\u00e9 a la una: hab\u00eda escuchado un quejido terrible. Pens\u00e9 en ladrones. Pura imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dLos lamentos nocturnos han seguido. No s\u00e9 a qu\u00e9 atribuirlo, pero estoy nervioso. Para colmo de males, la tuber\u00eda volvi\u00f3 a descomponerse, y las lluvias se han colado, inundando el s\u00f3tano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dEl plomero no viene; estoy desesperado. Del Departamento del Distrito Federal, m\u00e1s vale no hablar. Es la primera vez que el agua de las lluvias no obedece a las coladeras y viene a dar a mi s\u00f3tano. Los quejidos han cesado: vaya una cosa por otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dSecaron el s\u00f3tano, y el Chac Mool est\u00e1 cubierto de lama. Le da un aspecto grotesco, porque toda la masa de la escultura parece padecer de una erisipela verde, salvo los ojos, que han permanecido de piedra. Voy a aprovechar el domingo para raspar el musgo. Pepe me ha recomendado cambiarme a una casa de apartamentos, y tomar el piso m\u00e1s alto, para evitar estas tragedias acu\u00e1ticas. Pero yo no puedo dejar este caser\u00f3n, ciertamente es muy grande para m\u00ed solo, un poco l\u00fagubre en su arquitectura porfiriana. Pero es la \u00fanica herencia y recuerdo de mis padres. No s\u00e9 qu\u00e9 me dar\u00eda ver una fuente de sodas con sinfonola en el s\u00f3tano y una tienda de decoraci\u00f3n en la planta baja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dFui a raspar el musgo del Chac Mool con una esp\u00e1tula. Parec\u00eda ser ya parte de la piedra; fue labor de m\u00e1s de una hora, y s\u00f3lo a las seis de la tarde pude terminar. No se distingu\u00eda muy bien en la penumbra; al finalizar el trabajo, segu\u00ed con la mano los contornos de la piedra. Cada vez que lo repasaba, el bloque parec\u00eda reblandecerse. No quise creerlo: era ya casi una pasta. Este mercader de la Lagunilla me ha timado. Su escultura precolombina es puro yeso, y la humedad acabar\u00e1 por arruinarla. Le he echado encima unos trapos; ma\u00f1ana la pasar\u00e9 a la pieza de arriba, antes de que sufra un deterioro total.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dLos trapos han ca\u00eddo al suelo, incre\u00edble. Volv\u00ed a palpar el Chac Mool. Se ha endurecido pero no vuelve a la consistencia de la piedra. No quiero escribirlo: hay en el torso algo de la textura de la carne, al apretar los brazos los siento de goma, siento que algo circula por esa figura recostada&#8230; Volv\u00ed a bajar en la noche. No cabe duda: el Chac Mool tiene vello en los brazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dEsto nunca me hab\u00eda sucedido. Tergivers\u00e9 los asuntos en la oficina, gir\u00e9 una orden de pago que no estaba autorizada, y el Director tuvo que llamarme la atenci\u00f3n. Quiz\u00e1 me mostr\u00e9 hasta descort\u00e9s con los compa\u00f1eros. Tendr\u00e9 que ver a un m\u00e9dico, saber si es mi imaginaci\u00f3n o delirio o qu\u00e9, y deshacerme de ese maldito Chac Mool\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed la escritura de Filiberto era la antigua, la que tantas veces vi en formas y memoranda, ancha y ovalada. La entrada del 25 de agosto, sin embargo, parec\u00eda escrita por otra persona. A veces como ni\u00f1o, separando trabajosamente cada letra; otras, nerviosa, hasta diluirse en lo ininteligible. Hay tres d\u00edas vac\u00edos, y el relato contin\u00faa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cTodo es tan natural; y luego se cree en lo real&#8230; pero esto lo es, m\u00e1s que lo cre\u00eddo por m\u00ed. Si es real un garraf\u00f3n, y m\u00e1s, porque nos damos mejor cuenta de su existencia, o estar, si un bromista pinta el agua de rojo&#8230; Real bocanada de cigarro ef\u00edmera, real imagen monstruosa en un espejo de circo, reales, \u00bfno lo son todos los muertos, presentes y olvidados?&#8230; Si un hombre atravesara el para\u00edso en un sue\u00f1o, y le dieran una flor como prueba de que hab\u00eda estado all\u00ed, y si al despertar encontrara esa flor en su mano&#8230; \u00bfEntonces, qu\u00e9?&#8230; Realidad: cierto d\u00eda la quebraron en mil pedazos, la cabeza fue a dar all\u00e1, la cola aqu\u00ed y nosotros no conocemos m\u00e1s que uno de los trozos desprendidos de su gran cuerpo. Oc\u00e9ano libre y ficticio, s\u00f3lo real cuando se le aprisiona en el rumor de un caracol marino. Hasta hace tres d\u00edas, mi realidad lo era al grado de haberse borrado hoy; era movimiento reflejo, rutina, memoria, cartapacio. Y luego, como la tierra que un d\u00eda tiembla para que recordemos su poder, o como la muerte que un d\u00eda llegar\u00e1, recriminando mi olvido de toda la vida, se presenta otra realidad: sab\u00edamos que estaba all\u00ed, mostrenca; ahora nos sacude para hacerse viva y presente. Pens\u00e9, nuevamente, que era pura imaginaci\u00f3n: el Chac Mool, blando y elegante, hab\u00eda cambiado de color en una noche; amarillo, casi dorado, parec\u00eda indicarme que era un dios, por ahora laxo, con las rodillas menos tensas que antes, con la sonrisa m\u00e1s ben\u00e9vola. Y ayer, por fin, un despertar sobresaltado, con esa seguridad espantosa de que hay dos respiraciones en la noche, de que en la oscuridad laten m\u00e1s pulsos que el propio. S\u00ed, se escuchaban pasos en la escalera. Pesadilla. Vuelta a dormir&#8230; No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo pretend\u00ed dormir. Cuando volv\u00eda a abrir los ojos, a\u00fan no amanec\u00eda. El cuarto ol\u00eda a horror, a incienso y sangre. Con la mirada negra, recorr\u00ed la rec\u00e1mara, hasta detenerme en dos orificios de luz parpadeante, en dos fl\u00e1mulas crueles y amarillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dCasi sin aliento, encend\u00ed la luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dAll\u00ed estaba Chac Mool, erguido, sonriente, ocre, con su barriga encarnada. Me paralizaron los dos ojillos casi bizcos, muy pegados al caballete de la nariz triangular. Los dientes inferiores mord\u00edan el labio superior, inm\u00f3viles; s\u00f3lo el brillo del casuel\u00f3n cuadrado sobre la cabeza anormalmente voluminosa, delataba vida. Chac Mool avanz\u00f3 hacia mi cama; entonces empez\u00f3 a llover\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo que a fines de agosto, Filiberto fue despedido de la Secretar\u00eda, con una recriminaci\u00f3n p\u00fablica del Director y rumores de locura y hasta de robo. Esto no lo cre\u00ed. S\u00ed pude ver unos oficios descabellados, pregunt\u00e1ndole al Oficial Mayor si el agua pod\u00eda olerse, ofreciendo sus servicios al Secretario de Recursos Hidr\u00e1ulicos para hacer llover en el desierto. No supe qu\u00e9 explicaci\u00f3n darme a m\u00ed mismo; pens\u00e9 que las lluvias excepcionalmente fuertes, de ese verano, hab\u00edan enervado a mi amigo. O que alguna depresi\u00f3n moral deb\u00eda producir la vida en aquel caser\u00f3n antiguo, con la mitad de los cuartos bajo llave y empolvados, sin criados ni vida de familia. Los apuntes siguientes son de fines de septiembre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cChac Mool puede ser simp\u00e1tico cuando quiere, \u2018&#8230;un glugl\u00fa de agua embelesada&#8230;\u2019. Sabe historias fant\u00e1sticas sobre los monzones, las lluvias ecuatoriales y el castigo de los desiertos; cada planta arranca de su paternidad m\u00edtica: el sauce es su hija descarriada, los lotos, sus ni\u00f1os mimados; su suegra, el cacto. Lo que no puedo tolerar es el olor, extrahumano, que emana de esa carne que no lo es, de las sandalias flamantes de vejez. Con risa estridente, Chac Mool revela c\u00f3mo fue descubierto por Le Plongeon y puesto f\u00edsicamente en contacto de hombres de otros s\u00edmbolos. Su esp\u00edritu ha vivido en el c\u00e1ntaro y en la tempestad, naturalmente; otra cosa es su piedra, y haberla arrancado del escondite maya en el que yac\u00eda es artificial y cruel. Creo que Chac Mool nunca lo perdonar\u00e1. \u00c9l sabe de la inminencia del hecho est\u00e9tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dHe debido proporcionarle sapolio para que se lave el vientre que el mercader, al creerlo azteca, le unt\u00f3 de salsa ketchup. No pareci\u00f3 gustarle mi pregunta sobre su parentesco con Tl\u00e1loc, y cuando se enoja, sus dientes, de por s\u00ed repulsivos, se afilan y brillan. Los primeros d\u00edas, baj\u00f3 a dormir al s\u00f3tano; desde ayer, lo hace en mi cama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dHoy empez\u00f3 la temporada seca. Ayer, desde la sala donde ahora duermo, comenc\u00e9 a o\u00edr los mismos lamentos roncos del principio, seguidos de ruidos terribles. Sub\u00ed; entreabr\u00ed la puerta de la rec\u00e1mara: Chac Mool estaba rompiendo las l\u00e1mparas, los muebles; al verme, salt\u00f3 hacia la puerta con las manos ara\u00f1adas, y apenas pude cerrar e irme a esconder al ba\u00f1o. Luego baj\u00f3, jadeante, y pidi\u00f3 agua; todo el d\u00eda tiene corriendo los grifos, no queda un cent\u00edmetro seco en la casa. Tengo que dormir muy abrigado, y le he pedido que no empape m\u00e1s la sala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dEl Chac inund\u00f3 hoy la sala. Exasperado, le dije que lo iba a devolver al mercado de la Lagunilla. Tan terrible como su risilla \u2014horrorosamente distinta a cualquier risa de hombre o de animal\u2014 fue la bofetada que me dio, con ese brazo cargado de pesados brazaletes. Debo reconocerlo: soy su prisionero. Mi idea original era bien distinta: yo dominar\u00eda a Chac Mool, como se domina a un juguete; era, acaso, una prolongaci\u00f3n de mi seguridad infantil; pero la ni\u00f1ez \u2014\u00bfqui\u00e9n lo dijo?\u2014 es fruto comido por los a\u00f1os, y yo no me he dado cuenta&#8230; Ha tomado mi ropa y se pone la bata cuando empieza a brotarle musgo verde. El Chac Mool est\u00e1 acostumbrado a que se le obedezca, desde siempre y para siempre; yo, que nunca he sabido mandar, s\u00f3lo puedo doblegarme ante \u00e9l. Mientras no llueva \u2014\u00bfy su poder m\u00e1gico?\u2014 vivir\u00e1 col\u00e9rico e irritable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dHoy descubr\u00ed que en las noches Chac Mool sale de la casa. Siempre, al oscurecer, canta una tonada chirriona y antigua, m\u00e1s vieja que el canto mismo. Luego cesa. Toqu\u00e9 varias veces a su puerta, y como no me contest\u00f3, me atrev\u00ed a entrar. No hab\u00eda vuelto a ver la rec\u00e1mara desde el d\u00eda en que la estatua trat\u00f3 de atacarme: est\u00e1 en ruinas, y all\u00ed se concentra ese olor a incienso y sangre que ha permeado la casa. Pero detr\u00e1s de la puerta, hay huesos: huesos de perros, de ratones y gatos. Esto es lo que roba en la noche el Chac Mool para sustentarse. Esto explica los ladridos espantosos de todas las madrugadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dFebrero, seco. Chac Mool vigila cada paso m\u00edo; me ha obligado a telefonear a una fonda para que diariamente me traigan un portaviandas. Pero el dinero sustra\u00eddo de la oficina ya se va a acabar. Sucedi\u00f3 lo inevitable: desde el d\u00eda primero, cortaron el agua y la luz por falta de pago. Pero Chac Mool ha descubierto una fuente p\u00fablica a dos cuadras de aqu\u00ed; todos los d\u00edas hago diez o doce viajes por agua, y \u00e9l me observa desde la azotea. Dice que si intento huir me fulminar\u00e1: tambi\u00e9n es Dios del Rayo. Lo que \u00e9l no sabe es que estoy al tanto de sus correr\u00edas nocturnas&#8230; Como no hay luz, debo acostarme a las ocho. Ya deber\u00eda estar acostumbrado al Chac Mool, pero hace poco, en la oscuridad, me top\u00e9 con \u00e9l en la escalera, sent\u00ed sus brazos helados, las escamas de su piel renovada y quise gritar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dSi no llueve pronto, el Chac Mool va a convertirse otra vez en piedra. He notado sus dificultades recientes para moverse; a veces se reclina durante horas, paralizado, contra la pared y parece ser, de nuevo, un \u00eddolo inerme, por m\u00e1s dios de la tempestad y el trueno que se le considere. Pero estos reposos s\u00f3lo le dan nuevas fuerzas para vejarme, ara\u00f1arme como si pudiese arrancar alg\u00fan l\u00edquido de mi carne. Ya no tienen lugar aquellos intermedios amables durante los cuales relataba viejos cuentos; creo notar en \u00e9l una especie de resentimiento concentrado. Ha habido otros indicios que me han puesto a pensar: los vinos de mi bodega se est\u00e1n acabando; Chac Mool acaricia la seda de la bata; quiere que traiga una criada a la casa, me ha hecho ense\u00f1arle a usar jab\u00f3n y lociones. Incluso hay algo viejo en su cara que antes parec\u00eda eterna. Aqu\u00ed puede estar mi salvaci\u00f3n: si el Chac cae en tentaciones, si se humaniza, posiblemente todos sus siglos de vida se acumulen en un instante y caiga fulminado por el poder aplazado del tiempo. Pero tambi\u00e9n me pongo a pensar en algo terrible: el Chac no querr\u00e1 que yo asista a su derrumbe, no querr\u00e1 un testigo&#8230;, es posible que desee matarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201dHoy aprovechar\u00e9 la excursi\u00f3n nocturna de Chac para huir. Me ir\u00e9 a Acapulco; veremos qu\u00e9 puede hacerse para conseguir trabajo y esperar la muerte de Chac Mool; s\u00ed, se avecina; est\u00e1 canoso, abotagado. Yo necesito asolearme, nadar y recuperar fuerzas. Me quedan cuatrocientos pesos. Ir\u00e9 a la Pensi\u00f3n M\u00fcller, que es barata y c\u00f3moda. Que se adue\u00f1e de todo Chac Mool: a ver cu\u00e1nto dura sin mis baldes de agua.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed termina el diario de Filiberto. No quise pensar m\u00e1s en su relato; dorm\u00ed hasta Cuernavaca. De ah\u00ed a M\u00e9xico pretend\u00ed dar coherencia al escrito, relacionarlo con exceso de trabajo, con alg\u00fan motivo psicol\u00f3gico. Cuando, a las nueve de la noche, llegamos a la terminal, a\u00fan no pod\u00eda explicarme la locura de mi amigo. Contrat\u00e9 una camioneta para llevar el f\u00e9retro a casa de Filiberto, y despu\u00e9s de all\u00ed ordenar el entierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que pudiera introducir la llave en la cerradura, la puerta se abri\u00f3. Apareci\u00f3 un indio amarillo, en bata de casa, con bufanda. Su aspecto no pod\u00eda ser m\u00e1s repulsivo; desped\u00eda un olor a loci\u00f3n barata, quer\u00eda cubrir las arrugas con la cara polveada; ten\u00eda la boca embarrada de l\u00e1piz labial mal aplicado, y el pelo daba la impresi\u00f3n de estar te\u00f1ido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Perdone&#8230; No sab\u00eda que Filiberto hubiera&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No importa; lo s\u00e9 todo. D\u00edgale a los hombres que lleven el cad\u00e1ver al s\u00f3tano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Descarga el PDF <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Fuentes-Chac-Mool.pdf\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Fuentes (M\u00e9xico, 1928-2012) Chac Mool Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n Universidad del Pac\u00edfico, mayo de 2013 Hace poco tiempo, Filiberto muri\u00f3 ahogado en Acapulco. Sucedi\u00f3 en Semana Santa. Aunque hab\u00eda sido &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/carlos-fuentes-chac-mool\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":26,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-852","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/852","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=852"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/852\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1009,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/852\/revisions\/1009"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=852"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}