{"id":845,"date":"2013-05-23T00:07:58","date_gmt":"2013-05-23T00:07:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=845"},"modified":"2013-09-27T13:49:26","modified_gmt":"2013-09-27T13:49:26","slug":"horacio-quiroga-el-almohadon-de-plumas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/horacio-quiroga-el-almohadon-de-plumas\/","title":{"rendered":"Horacio Quiroga, \u00abEl almohad\u00f3n de plumas\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\">Horacio Quiroga (1878-1937)<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>El almohad\u00f3n de plumas<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 240px;\" align=\"CENTER\">\u00a0Edici\u00f3n para el club virtual de lectura\u00a0<i style=\"color: inherit; font-size: small;\">En las nubes de la ficci\u00f3n\u00a0<\/i>Universidad del Pac\u00edfico, mayo de 2013<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"RIGHT\">Su luna de miel fue un largo escalofr\u00edo. Rubia, angelical y t\u00edmida, el car\u00e1cter duro de su marido hel\u00f3 sus so\u00f1adas ni\u00f1er\u00edas de novia. Ella lo quer\u00eda mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jord\u00e1n, mudo desde hac\u00eda una hora. \u00c9l, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Durante tres meses \u2014se hab\u00edan casado en abril\u2014 vivieron una dicha especial.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese r\u00edgido cielo de amor, m\u00e1s expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la conten\u00eda siempre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La casa en que viv\u00edan influ\u00eda un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso \u2014frisos, columnas y estatuas de m\u00e1rmol\u2014 produc\u00eda una oto\u00f1al impresi\u00f3n de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el m\u00e1s leve rasgu\u00f1o en las altas paredes, afirmaba aquella sensaci\u00f3n de desapacible fr\u00edo. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En ese extra\u00f1o nido de amor, Alicia pas\u00f3 todo el oto\u00f1o. No obstante, hab\u00eda concluido por echar un velo sobre sus antiguos sue\u00f1os, y a\u00fan viv\u00eda dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastr\u00f3 insidiosamente d\u00edas y d\u00edas; Alicia no se repon\u00eda nunca. Al fin una tarde pudo salir al jard\u00edn apoyada en el brazo de \u00e9l. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jord\u00e1n, con honda ternura, le pas\u00f3 la mano por la cabeza, y Alicia rompi\u00f3 en seguida en sollozos, ech\u00e1ndole los brazos al cuello. Llor\u00f3 largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retard\u00e1ndose, y a\u00fan qued\u00f3 largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Fue ese el \u00faltimo d\u00eda que Alicia estuvo levantada. Al d\u00eda siguiente amaneci\u00f3 desvanecida. El m\u00e9dico de Jord\u00e1n la examin\u00f3 con suma atenci\u00f3n, orden\u00e1ndole calma y descanso absolutos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014No s\u00e9 \u2014le dijo a Jord\u00e1n en la puerta de calle, con la voz todav\u00eda baja\u2014. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin v\u00f3mitos, nada&#8230; Si ma\u00f1ana se despierta como hoy, ll\u00e1meme enseguida.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al otro d\u00eda Alicia segu\u00eda peor. Hubo consulta. Constat\u00f3se una anemia de marcha agud\u00edsima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo m\u00e1s desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el d\u00eda el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pas\u00e1banse horas sin o\u00edr el menor ruido. Alicia dormitaba. Jord\u00e1n viv\u00eda casi en la sala, tambi\u00e9n con toda la luz encendida. Pase\u00e1base sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinaci\u00f3n. La alfombra ahogaba sus pasos. A ratos entraba en el dormitorio y prosegu\u00eda su mudo vaiv\u00e9n a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su direcci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pronto Alicia comenz\u00f3 a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hac\u00eda sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se qued\u00f3 de repente mirando fijamente. Al rato abri\u00f3 la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Jord\u00e1n! \u00a1Jord\u00e1n! \u2014clam\u00f3, r\u00edgida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Jord\u00e1n corri\u00f3 al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Soy yo, Alicia, soy yo!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Alicia lo mir\u00f3 con extravi\u00f3, mir\u00f3 la alfombra, volvi\u00f3 a mirarlo, y despu\u00e9s de largo rato de estupefacta confrontaci\u00f3n, se seren\u00f3. Sonri\u00f3 y tom\u00f3 entre las suyas la mano de su marido, acarici\u00e1ndola temblando.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Entre sus alucinaciones m\u00e1s porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que ten\u00eda fijos en ella los ojos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los m\u00e9dicos volvieron in\u00fatilmente. Hab\u00eda all\u00ed delante de ellos una vida que se acababa, desangr\u00e1ndose d\u00eda a d\u00eda, hora a hora, sin saber absolutamente c\u00f3mo. En la \u00faltima consulta Alicia yac\u00eda en estupor mientras ellos la pulsaban, pas\u00e1ndose de uno a otro la mu\u00f1eca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Pst&#8230; \u2014se encogi\u00f3 de hombros desalentado su m\u00e9dico\u2014. Es un caso serio&#8230; poco hay que hacer&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1S\u00f3lo eso me faltaba! \u2014resopl\u00f3 Jord\u00e1n. Y tamborile\u00f3 bruscamente sobre la mesa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Alicia fue extingui\u00e9ndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remit\u00eda siempre en las primeras horas. Durante el d\u00eda no avanzaba su enfermedad, pero cada ma\u00f1ana amanec\u00eda l\u00edvida, en s\u00edncope casi. Parec\u00eda que \u00fanicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Ten\u00eda siempre al despertar la sensaci\u00f3n de estar desplomada en la cama con un mill\u00f3n de kilos encima. Desde el tercer d\u00eda este hundimiento no la abandon\u00f3 m\u00e1s. Apenas pod\u00eda mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni a\u00fan que le arreglaran el almohad\u00f3n. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Perdi\u00f3 luego el conocimiento. Los dos d\u00edas finales delir\u00f3 sin cesar a media voz. Las luces continuaban f\u00fanebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio ag\u00f3nico de la casa, no se o\u00eda m\u00e1s que el delirio mon\u00f3tono que sal\u00eda de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jord\u00e1n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Alicia muri\u00f3, por fin. La sirvienta, que entr\u00f3 despu\u00e9s a deshacer la cama, sola ya, mir\u00f3 un rato extra\u00f1ada el almohad\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Se\u00f1or! \u2014llam\u00f3 a Jord\u00e1n en voz baja\u2014. En el almohad\u00f3n hay manchas que parecen de sangre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Jord\u00e1n se acerc\u00f3 r\u00e1pidamente Y se dobl\u00f3 a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que hab\u00eda dejado la cabeza de Alicia, se ve\u00edan manchitas oscuras.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Parecen picaduras \u2014murmur\u00f3 la sirvienta despu\u00e9s de un rato de inm\u00f3vil observaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Lev\u00e1ntelo a la luz \u2014le dijo Jord\u00e1n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La sirvienta lo levant\u00f3, pero enseguida lo dej\u00f3 caer, y se qued\u00f3 mirando a aqu\u00e9l, l\u00edvida y temblando. Sin saber por qu\u00e9, Jord\u00e1n sinti\u00f3 que los cabellos se le erizaban.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfQu\u00e9 hay? \u2014murmur\u00f3 con la voz ronca.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Pesa mucho \u2014articul\u00f3 la sirvienta, sin dejar de temblar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Jord\u00e1n lo levant\u00f3; pesaba extraordinariamente. Salieron con \u00e9l, y sobre la mesa del comedor Jord\u00e1n cort\u00f3 funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llev\u00e1ndose las manos crispadas a los band\u00f3s. Sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, hab\u00eda un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Noche a noche, desde que Alicia hab\u00eda ca\u00eddo en cama, hab\u00eda aplicado sigilosamente su boca \u2014su trompa, mejor dicho\u2014 a las sienes de aqu\u00e9lla, chup\u00e1ndole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoci\u00f3n diaria del almohad\u00f3n hab\u00eda impedido sin duda su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succi\u00f3n fue vertiginosa. En cinco d\u00edas, en cinco noches, hab\u00eda vaciado a Alicia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estos par\u00e1sitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"JUSTIFY\">* * *<\/p>\n<p><a title=\"Horacio Quiroga, &quot;El almohad\u00f3n de plumas&quot;\" href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Quiroga-El-almohadon-de-plumas.pdf\"><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"JUSTIFY\">Versi\u00f3n PDF<\/p>\n<p><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Horacio Quiroga (1878-1937) El almohad\u00f3n de plumas \u00a0Edici\u00f3n para el club virtual de lectura\u00a0En las nubes de la ficci\u00f3n\u00a0Universidad del Pac\u00edfico, mayo de 2013 Su luna de miel fue un largo escalofr\u00edo. 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