{"id":436,"date":"2012-05-28T03:28:14","date_gmt":"2012-05-28T03:28:14","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=436"},"modified":"2013-09-27T13:51:29","modified_gmt":"2013-09-27T13:51:29","slug":"guillermo-nino-de-guzman-las-primeras-luces","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/guillermo-nino-de-guzman-las-primeras-luces\/","title":{"rendered":"Guillermo Ni\u00f1o de Guzm\u00e1n, \u00abLas primeras luces\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Guillermo Ni\u00f1o de Guzm\u00e1n<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las primeras luces<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #808080;\">Edici\u00f3n para el club de lectura virtual En las nubes de la ficci\u00f3n,<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #808080;\">Universidad del Pac\u00edfico, 2012<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Medina no pod\u00eda contener la marea de sus pensamientos. Le hubiera gustado dormir, pero el dolor era un caballo que nunca cesaba de trotar. Y veces se desbocaba y cuando eso suced\u00eda le daban ganas de gritar. Lo hab\u00edan acomodado sobre una manta y sin embargo la humedad se le colaba hasta los huesos. Mir\u00f3 hacia arriba y busc\u00f3 un pedazo de cielo, pero la noche era cerrada y las copas frondosas de los \u00e1rboles, tan altas que parec\u00edan escaparse de la tierra, le imped\u00edan ver las estrellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sab\u00eda que sus compa\u00f1eros del pelot\u00f3n yac\u00edan diseminados junto a \u00e9l, aunque no pod\u00eda distinguirlos. Escuchaba el sue\u00f1o acompasado de unos, los ronquidos de otros, as\u00ed como los extra\u00f1os ruidos que profer\u00edan algunos mientras dorm\u00edan. Tambi\u00e9n hab\u00eda gente que no consegu\u00eda descansar y \u00e9l era uno de ellos. Desde que hab\u00eda empezado la ofensiva no hab\u00eda podido dormir bien. Se despertaba a cada rato, abruptamente, como si una mano lo hubiera enlazado del cuello y le cortara la respiraci\u00f3n. Y era terrible abrir los ojos en la oscuridad y no encontrar ninguna luz al lado que uno pudiese encender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sinti\u00f3 deseos de fumar pero no quer\u00eda atraer a los mosquitos. La sola idea de tener que soportarlos lo pon\u00eda de mal humor. Era suficiente con el dolor. Cu\u00e1nto faltar\u00eda para el amanecer&#8230; El helic\u00f3ptero llegar\u00eda con las primeras luces del d\u00eda. El teniente Ortiz se lo hab\u00eda asegurado. Sin embargo, el tiempo en la selva transcurr\u00eda con una lentitud exasperante. Y, durante la noche, la imposibilidad de ver a tu alrededor dilataba el paso de las horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo peor era el calor. Un calor h\u00famedo, pegajoso, que se te adher\u00eda a la piel como una costra. Y adem\u00e1s estaban los zancudos y otros bichos que no daban tregua. Ven\u00edan en oleadas, una tras otra, atra\u00eddos por el sudor y por la suciedad de tus ropas. Al final, lo mejor era resignarse y, sobre todo, no rascarse las picaduras. En la selva una infecci\u00f3n era tan mortal como una bala de un AKM.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro escollo era el fango. Llov\u00eda a cualquier hora del d\u00eda o de la noche y las trochas se volv\u00edan como arenas movedizas. Uno se hund\u00eda casi hasta la rodilla y avanzar unos pocos metros resultaba extenuante. Y, claro, siempre se pod\u00eda tropezar con una mina camuflada por el enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le pareci\u00f3 o\u00edr un ruido, como si el follaje se agitara. Quiz\u00e1 fuera un animal. O una emboscada. Trag\u00f3 saliva. Extendi\u00f3 la mano para cerciorarse de que su AK-47 segu\u00eda a su costado. Al palpar el fr\u00edo del acero lo invadi\u00f3 cierto alivio, semejante al que uno experimenta cuando comprueba que la billetera permanece en el bolsillo despu\u00e9s de haber descendido de un \u00f3mnibus atestado de pasajeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si sal\u00eda de \u00e9sta, pens\u00f3, lo primero que har\u00eda cuando estuviera de vuelta en la costa ser\u00eda darse un ba\u00f1o de mar. Le encantaba el mar y hab\u00eda pasado todos los veranos de su vida en un balneario. Si acaso&#8230; El dolor lleg\u00f3 de pronto como una patada en el est\u00f3mago y sinti\u00f3 que algo se le desgarraba en su interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Teniente \u2014llam\u00f3\u2014. Teniente&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie contest\u00f3. Lo intent\u00f3 de nuevo y se dio cuenta de que las palabras no sal\u00edan de su boca. C\u00f3mo diablos&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concentr\u00f3 sus escasas fuerzas y, una vez m\u00e1s, trat\u00f3 de decir algo. Era imposible. Una sensaci\u00f3n de ahogo se apoder\u00f3 de \u00e9l. Como si alguien se hubiera sentado con todo su peso sobre su pecho y le impidiera respirar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces se desvaneci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pedro se despert\u00f3 con la salida del sol. Un ligero cosquilleo recorri\u00f3 su vientre y, casi inadvertidamente, su mano se pos\u00f3 sobre su sexo. Estaba erecto. Era una sensaci\u00f3n nueva y le parec\u00eda agradable, pero se acord\u00f3 de lo que hab\u00eda dicho el padre Gilberto sobre los pensamientos impuros y la retir\u00f3. Deb\u00eda tratar de pensar en otra cosa. Era dif\u00edcil, ya lo hab\u00eda advertido el cura. Sin embargo, hab\u00eda que ser fuerte y dominar los impulsos de su cuerpo. Pens\u00f3 entonces en la tarde anterior y en el paseo en bote y c\u00f3mo hab\u00edan llegado a la isla y en la mirada de Cristina que lo escudri\u00f1aba con sus ojos adolescentes mientras \u00e9l remaba y segu\u00eda remando, a pesar de que estaba exhausto y que ten\u00eda los brazos acalambrados. Al final, cuando crey\u00f3 que ya no pod\u00eda hacer un movimiento m\u00e1s, Cristina se sent\u00f3 a su lado y tom\u00f3 uno de los remos. El primero protest\u00f3, alegando que era capaz de hacerlo solo, pero ella no cedi\u00f3 y a \u00e9l le alegr\u00f3 sentir su muslo desnudo en contacto con el suyo y el olor dulce que emanaba de ella y los aletazos de su cabellos sacudidos por la brisa que le rozaban la cara. Ambos continuaron remando en silencio, mir\u00e1ndose de reojo, pose\u00eddos por una languidez que parec\u00eda acentuarse con el sol tibio del atardecer.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Aunque Cristina era un a\u00f1o mayor que \u00e9l, prefer\u00eda su compa\u00f1\u00eda a la de los chicos m\u00e1s grandes. Eso era algo que a \u00e9l lo enorgullec\u00eda, pese a que no pod\u00eda evitar sentirse nervioso cada vez que se hallaban juntos. No pod\u00eda mirarla de frente a los ojos y ella se hab\u00eda dado cuenta de eso y se divert\u00eda buscando su mirada y viendo c\u00f3mo se le enrojec\u00edan las orejas y su voz se le trababa. Cristina era bastante desenvuelta y m\u00e1s atrevida que las otras chicas. Le gustaba afrontar los mismos retos que los chicos y era la \u00fanica en todo el balneario que se hab\u00eda arrojado al mar desde lo alto del viejo muelle. Nadaba mejor que \u00e9l y a veces lo desafiaba a internarse m\u00e1s all\u00e1 de la rompiente. \u00c9l ten\u00eda algo de miedo, pero m\u00e1s miedo le daba que ella pudiera percatarse de sus temores.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pedro salt\u00f3 de la cama y se acerc\u00f3 a la ventana. Mir\u00f3 la playa. Era muy temprano y estaba desierta. Le gustaba levantarse a esa hora, cuando todos dorm\u00edan y el sol apenas hab\u00eda despuntado. Se quit\u00f3 el pijama y se puso el traje de ba\u00f1o. Luego salt\u00f3 por la ventana, como acostumbraba, y sali\u00f3 corriendo hacia la orilla. El primer contacto con el agua era desagradable porque a\u00fan estaba fr\u00eda a esa hora del d\u00eda, pero, por experiencia, sab\u00eda que lo mejor era meterse de inmediato y no poco a poco. Al comienzo el agua estar\u00eda helada aunque, al cabo de una zambullida y de nadar un trecho, su cuerpo se adaptar\u00eda a la temperatura del mar. Dio unas en\u00e9rgicas brazadas y cuando vino la primera ola y la muralla de espuma se desplom\u00f3 enfrente de \u00e9l, se arroj\u00f3 con fuerza debajo de ella, buce\u00f3 vigorosamente y emergi\u00f3 del otro lado. Se coloc\u00f3 de espaldas y se dej\u00f3 llevar por la marea. Cerr\u00f3 los ojos y sinti\u00f3 los rugidos del mar y una corriente de electricidad zigzague\u00f3 dentro de su cuerpo como una serpiente embravecida. Esa noche ir\u00eda con Cristina a la fiesta del club. Ella se lo hab\u00eda prometido la tarde anterior, cuando alcanzaron la isla. Hasta ahora no pod\u00eda creerlo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bombardeo hab\u00eda durado toda la ma\u00f1ana. Una densa humareda envolv\u00eda la selva, diseminando un fuerte olor a p\u00f3lvora. El estruendo de los obuses resonaba una y otra vez. La posici\u00f3n del enemigo era envidiable, pues se hallaba en la cima de la colina y estaba bien pertrechado. Contaba con artiller\u00eda pesada y hab\u00eda sembrado minas en todos los senderos. No hab\u00eda m\u00e1s remedio que abrir nuevas trochas en la espesura y a ello se a\u00f1ad\u00eda la dificultad que implicaba la pendiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Medina se volvi\u00f3 hacia el Cholo Raygada. Ambos se hab\u00edan agazapado bajo la ra\u00edz de un enorme \u00e1rbol cargado de lianas que sobresal\u00eda en el terreno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no llegan nuestros Mirages y los arrasan? \u2014le dijo a su compa\u00f1ero\u2014. \u00bfQu\u00e9 diablos esperan? Los \u201cmonos\u201d nos van a hacer mierda&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cholo Raygada no contest\u00f3. Pedro Medina lo observ\u00f3. Su rostro estaba l\u00edvido y su quijada vibraba como unas casta\u00f1uelas. Ten\u00eda la mirada fija y las manos r\u00edgidas y temblorosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Medina se dej\u00f3 resbalar hacia su amigo y lo abraz\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014C\u00e1lmate, hermano \u2014le susurr\u00f3\u2014. C\u00e1lmate, no te va a pasar nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero su compa\u00f1ero no pod\u00eda articular una palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014C\u00e1lmate, carajo \u2014le dijo, con dureza, y lo abraz\u00f3 con m\u00e1s fuerza. Ahora su cuerpo temblaba enteramente. Temblaba como una caldera a punto de explotar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Medina cogi\u00f3 su cantimplora y le ech\u00f3 agua en la cara. No sirvi\u00f3 de nada. El estr\u00e9pito de los obuses era cada vez m\u00e1s fuerte. Tal vez hab\u00eda llegado el momento de buscar otro refugio. La l\u00ednea de fuego parec\u00eda hallarse muy pr\u00f3xima, pero en medio de tanto ruido y humo era dif\u00edcil saberlo con exactitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Orden de replegarse!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se volte\u00f3 y vio al cabo Rosas con el rostro encendido que gritaba a los hombres que se encontraban cerca:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1R\u00e1pido, carajo! \u00a1El teniente ordena replegarse!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento se produjo un descomunal estallido y un \u00e1rbol que se encontraba a unos quince metros se estremeci\u00f3 y en seguida se escuch\u00f3 el quejido del tronco que se quebraba y ca\u00eda a tierra como un gigante malherido, levantando una gran polvareda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los soldados comenzaron a retirarse y Pedro Medina maldijo la mala suerte del pelot\u00f3n. Hab\u00eda costado tanto subir hasta all\u00ed, abriendo una brecha en la espesura a golpes de machete, y ahora hab\u00eda que retroceder hasta una posici\u00f3n m\u00e1s segura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Medina tir\u00f3 del cuello del uniforme del Cholo Raygada, pero fue in\u00fatil. El soldado era un fardo imposible de mover.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Medina! \u00bfNo has o\u00eddo las \u00f3rdenes? \u2014El cabo vociferaba como un alucinado\u2014. \u00a1D\u00e9jalo, carajo! \u00a1Que se joda! \u00a1Ap\u00farate!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cabo Rosas era un hombre robusto y decidido. Logr\u00f3 hacer incorporar a Pedro Medina y lo jal\u00f3 del brazo y luego ambos perdieron el equilibrio y rodaron por la trocha enlodada como si se deslizaran por un largo tobog\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00a1Qu\u00e9 guapo que est\u00e1 mi ni\u00f1o! \u2014dijo su madre y le estamp\u00f3 un sonoro beso en la frente.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Mam\u00e1 \u2014protest\u00f3 Pedro\u2014. Ya no soy un ni\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014No seas bobo \u2014insisti\u00f3 ella palm\u00e9andole las mejillas\u2014. T\u00fa siempre ser\u00e1s mi ni\u00f1o aunque seas un viejo de cincuenta como tu pap\u00e1.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Alto ah\u00ed \u2014se oy\u00f3 la voz del padre, quien baj\u00f3 el peri\u00f3dico que estaba leyendo\u2014. \u00bfQui\u00e9n es el viejo? Todav\u00eda no he cumplido cincuenta.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Bueno, por ah\u00ed vas \u2014dijo ella\u2014. Dame tu pa\u00f1uelo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfPara qu\u00e9?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014D\u00e1melo no m\u00e1s. \u2014El hombre se lo entreg\u00f3 y ella frot\u00f3 la mancha de colorete que hab\u00eda dejado sobre la frente de su hijo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfCon qui\u00e9n vas a la fiesta? \u2014le pregunt\u00f3 su padre.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pedro vacil\u00f3.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfQu\u00e9? \u00bfTe ha comido la lengua el gato?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014D\u00e9jalo tranquilo \u2014dijo su madre\u2014. Tiene una invitada muy especial.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfNo ser\u00e1 esa tal Cristina que tiene locos a todos los chicos de la playa? Bueno, a decir verdad, la mocosa est\u00e1 m\u00e1s rica que un melocot\u00f3n. Aunque es tan coqueta que no te auguro buen porvenir, hijo. A esas chiquillas hay que tratarlas con firmeza desde el principio. Si no, te va a hacer pasar un mal rato.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014No digas tonter\u00edas \u2014dijo su madre. Luego se dirigi\u00f3 a \u00e9l y le alis\u00f3 el pelo\u2014: Ahora, anda y p\u00f3rtate como un caballerito.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014No regreses muy tarde \u2014dijo su padre y volvi\u00f3 a levantar su peri\u00f3dico.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pedro se despidi\u00f3 y se encamin\u00f3 hacia la puerta. Antes de salir, se observ\u00f3 en el espejo del recibo, y se acomod\u00f3 un mech\u00f3n de pelo de manera que le cayera sobre la frente.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La noche estaba fresca y una suave brisa se elev\u00f3 hacia \u00e9l. Al fondo, el estruendo del mar romp\u00eda el silencio. Pedro enrumb\u00f3 en direcci\u00f3n del malec\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cristina lo esperaba en la banca bajo el farol. Pedro sinti\u00f3 un nudo en la garganta y avanz\u00f3 con paso indeciso.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Hola \u2014dijo ella y le sonri\u00f3.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pedro pens\u00f3 que nadie le hab\u00eda sonre\u00eddo as\u00ed jam\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cabo Rosas yac\u00eda a sus pies. Una bala le hab\u00eda atravesado la garganta y la sangre manaba inconteniblemente. Pedro Medina mir\u00f3 a su alrededor y no vio a ninguno de sus compa\u00f1eros. Se agach\u00f3 y puso la palma de la mano contra la herida pero la sangre continu\u00f3 saliendo a borbotones. No hab\u00eda nada que hacer. El cabo hab\u00eda muerto en el acto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda la selva parec\u00eda deshacerse en pedazos. Pedro Medina sinti\u00f3 ganas de correr, pero se contuvo. Luego se acord\u00f3 del Cholo Raygada. No pod\u00eda abandonarlo. Apret\u00f3 los dientes, respir\u00f3 hondo y aguard\u00f3 la pausa entre dos obuses. Se liber\u00f3 de su mochila y, portando s\u00f3lo su fusil, comenz\u00f3 a reptar cuesta arriba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue una tarea penosa. El humo se le met\u00eda por las fosas nasales y la cuesta era pronunciada. Avanz\u00f3 palmo a palmo, luchando contra el barro. Y cuando al fin lleg\u00f3 al \u00e1rbol donde se hab\u00eda guarecido con el Cholo Raygada, lo encontr\u00f3 en la misma posici\u00f3n en que lo hab\u00eda dejado. El fragor del bombardeo era tal que la tierra vibraba bajo su cuerpo. Pedro Medina sinti\u00f3 que el miedo ascend\u00eda hacia \u00e9l y cerr\u00f3 los ojos. Dios m\u00edo, se dijo, no permitas que me agarre el p\u00e1nico. Te lo ruego, Dios m\u00edo. Te lo ruego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Esc\u00fachame! \u2014le grit\u00f3 al Cholo Raygada\u2014. Esc\u00fachame bien porque s\u00f3lo te lo dir\u00e9 una vez. Si no te mueves yo mismo te meter\u00e9 un tiro. \u00bfMe entiendes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y para dar m\u00e1s convicci\u00f3n a sus palabras puso el ca\u00f1\u00f3n de su AK-47 contra el ment\u00f3n de su compa\u00f1ero que segu\u00eda batiendo como si se hubiera zafado del cr\u00e1neo y tuviera vida propia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Respira hondo, Cholo \u2014le inst\u00f3 Pedro Medina\u2014. Mierda, respira hondo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cholo Raygada jade\u00f3 con dificultad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ahora vas a hacer lo que te diga. Mueve la cabeza para saber si me est\u00e1s entendiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El soldado asinti\u00f3 levemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vas a seguirme paso a paso \u2014le dijo. Luego le quit\u00f3 su mochila para que pudiera desplazarse con m\u00e1s facilidad y lo arrastr\u00f3 del brazo fuera de su refugio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodaron por la pendiente mientras los obuses silbaban por encima de sus cabezas. No hab\u00edan recorrido m\u00e1s que un corto trecho cuando la tierra salt\u00f3 casi delante de ellos y unos pedazos de metralla volaron en todas direcciones. Pedro Medina sinti\u00f3 que una pelota de fuego se le incrustaba en el costado. Una llamarada de calor barri\u00f3 su pecho y perdi\u00f3 el conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Horas despu\u00e9s, al volver en s\u00ed, oy\u00f3 una voz que le dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Resiste, muchacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era el teniente Ortiz. Ten\u00eda el rostro mojado de sudor, como si acabara de salir del agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Resiste \u2014insisti\u00f3\u2014. Te vamos a sacar de aqu\u00ed. Pronto llegar\u00e1 el helic\u00f3ptero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ca\u00eda la noche y el bombardeo hab\u00eda cesado. Pedro Medina ten\u00eda una sed atroz. Quiso palparse el cuerpo para saber si estaba completo, pero no ten\u00eda fuerzas para levantar los brazos. El helic\u00f3ptero, pens\u00f3, no podr\u00eda aterrizar hasta que fuera de d\u00eda. Entonces quiz\u00e1 ser\u00eda demasiado tarde. Luego el dolor surgi\u00f3 de la nada y cay\u00f3 sobre \u00e9l como el latigazo de una raya. Se le nubl\u00f3 la vista y volvi\u00f3 a sumergirse en el mar de la inconsciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Aquella noche no fueron al baile.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfTienes fr\u00edo? \u2014le pregunt\u00f3 Cristina cuando se sent\u00f3 en la banca junto a ella.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014No \u2014respondi\u00f3 Pedro.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfY por qu\u00e9 tiemblas?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014No lo s\u00e9.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Abr\u00e1zame \u2014le susurr\u00f3 ella\u2014. Abr\u00e1zame fuerte.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pedro la estrech\u00f3 y hundi\u00f3 la cabeza en su pelo y aspir\u00f3 su olor. Ol\u00eda a mar, a sol, a arena. Permanecieron as\u00ed un tiempo indeterminado. Y, cuando finalmente se besaron, a\u00fan con cierta torpeza, y sus salivas se entremezclaron, Pedro sinti\u00f3 un leve mareo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Vamos a la playa \u2014dijo ella de pronto.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminaron hasta la orilla y, como si se hubieran puesto de acuerdo de antemano, se despojaron de sus ropas en silencio y entraron en el agua.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La noche estaba despejada y la espuma de las olas parec\u00eda hervir bajo el resplandor de la luna.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Despu\u00e9s se tumbaron sobre la playa y miraron el cielo, todav\u00eda sin decir nada. Y cuando sus cuerpos se buscaron, ahora con cierta ansiedad, todo sucedi\u00f3 como si rodaran por una interminable monta\u00f1a de arena.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>M\u00e1s tarde, mucho m\u00e1s tarde, Pedro no pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o. La explosi\u00f3n del mar retumbaba a lo lejos y el viento tra\u00eda la m\u00fasica de la fiesta. Se sent\u00eda cansado y al mismo tiempo lleno de una rara energ\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuando se qued\u00f3 dormido, faltaba muy poco para que amaneciera.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sonido del rotor lo despert\u00f3. Hac\u00eda rato que ya hab\u00eda amanecido y not\u00f3 que se hallaba empapado en sudor. Sinti\u00f3 que la sed le agarrotaba la garganta pero no le import\u00f3. All\u00ed estaba el helic\u00f3ptero y pod\u00eda ver su figura suspendida sobre la copa de los \u00e1rboles y luego c\u00f3mo se agrandaba a medida que descend\u00eda y viraba un poco hacia la izquierda para poder aterrizar sobre el peque\u00f1o claro junto al r\u00edo. El helic\u00f3ptero cubri\u00f3 moment\u00e1neamente el sol y las aspas proyectaron aletazos de sombra que se multiplicaron sobre el follaje y el terreno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ruido era ensordecedor pero a Pedro Medina nunca le hab\u00eda parecido m\u00e1s agradable. Dentro de dos horas estar\u00eda en el hospital de Bagua y, si hac\u00eda falta, pod\u00edan meterlo en uno de los Fokkers y trasladarlo a Piura. Alarg\u00f3 la mano hacia la cantimplora y bebi\u00f3 un sorbo. El agua ten\u00eda un sabor acre pero eso era lo de menos. Luego vio c\u00f3mo sus compa\u00f1eros alzaban la camilla y lo llevaban, dando trancazos, hacia el lugar donde se hab\u00eda posado el aparato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los soldados debieron atravesar una franja de tierra cenagosa y \u00e9l sinti\u00f3 c\u00f3mo se hund\u00edan en el fango y c\u00f3mo se esforzaban para que \u00e9ste no rozara la camilla. El sudor que le chorreaba de la frente le hac\u00eda borrosa la visi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El helic\u00f3ptero continuaba con el motor en marcha y \u00e9l dedujo que levantar\u00edan vuelo sin p\u00e9rdida de tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El teniente Ortiz le apret\u00f3 la mano y le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No te preocupes, muchacho. Todo saldr\u00e1 bien. Tan s\u00f3lo aguanta un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando lo acomodaron en la cabina reconoci\u00f3 a uno de los tripulantes. Era Pel\u00e1ez, un negro grandote y bonach\u00f3n con el cual hab\u00eda entablado amistad en Bagua. Record\u00f3 que la \u00faltima vez que lo hab\u00eda visto hab\u00eda sido una noche de permiso en la que hab\u00edan bebido mucha cerveza y se hab\u00edan divertido a lo grande en una fiesta del pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, compadre? \u2014le dijo Pel\u00e1ez al verlo en la camilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Me jodieron, Negro. Me jodieron&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014A ver, d\u00e9jame echar un vistazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pel\u00e1ez levant\u00f3 la lona que cubr\u00eda su cuerpo, mir\u00f3 la herida unos instantes y luego volvi\u00f3 a taparlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es muy fea, \u00bfno? \u2014le pregunt\u00f3 Pedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El negro mene\u00f3 su cabezota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014He visto peores. No te preocupes. En un par de semanas estar\u00e1s como nuevo. Y adem\u00e1s te dar\u00e1n unos meses de descanso. Eres un suertudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No me jodas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, eres un suertudo. Al menos, estar\u00e1s fuera de toda esta mierda por una temporada. \u00bfEso no es tener suerte?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tripulantes terminaron de descargar unos paquetes con el rancho y cajas de municiones y el helic\u00f3ptero se elev\u00f3 r\u00e1pidamente. A trav\u00e9s de la puerta abierta, vio a los soldados del pelot\u00f3n que se hac\u00edan cada vez m\u00e1s peque\u00f1os y luego los \u00e1rboles que formaban una tupida e inmensa manta verde. El helic\u00f3ptero vol\u00f3 un trecho sobre el cauce del r\u00edo y pronto gan\u00f3 mayor altura. Despu\u00e9s dio un viraje repentino hacia el este y \u00e9l pens\u00f3 que deb\u00eda de ser un error. La costa se hallaba al oeste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfAd\u00f3nde me llevan? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pel\u00e1ez no entendi\u00f3 por el ruido que hac\u00eda el rotor y debi\u00f3 inclinarse sobre el rostro de su amigo y colocar su oreja a la altura de sus labios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El negro sonri\u00f3 y apunt\u00f3 con el \u00edndice fuera del helic\u00f3ptero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces Pedro Medina vio el sol. Se ve\u00eda tan grande y rotundo e intenso que su luz lo hiri\u00f3. Quiso decir algo pero las palabras no brotaron de su boca. Un resplandor blanco lo envolvi\u00f3, al tiempo que una s\u00fabita certeza asaltaba su pensamiento. Ahora s\u00ed, ahora s\u00ed sab\u00eda ad\u00f3nde iba. \u00bfC\u00f3mo no se hab\u00eda dado cuenta? Una extra\u00f1a placidez lo invadi\u00f3 mientras el helic\u00f3ptero prosegu\u00eda su trayecto hacia al sol. Se sent\u00eda c\u00f3modo despu\u00e9s de mucho tiempo. Una mano se hab\u00eda posado sobre su cabeza y le acariciaba suavemente los cabellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerr\u00f3 los ojos y se dej\u00f3 llevar, como si flotara sobre un mar sosegado, en el d\u00eda m\u00e1s luminoso del verano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00a1Pedro, Pedro! \u00a1Despierta, hijo!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Escuch\u00f3 a lo lejos la voz de su madre y sinti\u00f3 su mano que le repasaba la cabeza.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014dijo, abriendo los ojos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Estabas hablando en sue\u00f1os \u2014le dijo su madre.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el negro?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bfQui\u00e9n? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1s diciendo?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Est\u00e1bamos en la selva, mam\u00e1. Me hab\u00edan metido en un helic\u00f3ptero. Yo estaba herido y hab\u00eda un negro que era mi amigo y que me cuidaba. Y luego el helic\u00f3ptero comenz\u00f3 a subir y subir hasta que la luz del sol me ceg\u00f3.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014Tienes mucha imaginaci\u00f3n, hijito. S\u00f3lo ha sido un sue\u00f1o. \u00bfQu\u00e9 tal te fue anoche?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Entonces se acord\u00f3 y una inatajable, casi salvaje alegr\u00eda se agolp\u00f3 dentro de su pecho.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Pedro, Pedro! \u00a1Despierta, Pedro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cholo Raygada remov\u00eda a su compa\u00f1ero de los hombros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Cont\u00e9stame, Pedro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 sucede? \u2014dijo el teniente Ortiz, aproxim\u00e1ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No s\u00e9. No se despierta \u2014dijo el soldado, mirando a su interlocutor con los ojos desorbitados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El teniente Ortiz dej\u00f3 su ametralladora en el suelo y se inclin\u00f3 y apoy\u00f3 la oreja sobre el pecho de Pedro Medina. Despu\u00e9s de un minuto alz\u00f3 la cabeza y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ya no respira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que dices, carajo? \u2014dijo el Cholo Raygada. Era muy joven y estaba alterado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Digo que ya no respira. \u00bfNo entiendes? Est\u00e1 muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1No puede estar muerto! \u2014insisti\u00f3 el Cholo Raygada\u2014. El helic\u00f3ptero est\u00e1 por llegar. \u00a1No puede estar muerto! \u00a1\u00c9l me salv\u00f3 la vida!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El teniente Ortiz mir\u00f3 al soldado que segu\u00eda gritando desesperadamente y luego se alej\u00f3 unos pasos. No deseaba o\u00edrlo. Le pon\u00eda nervioso. Hab\u00eda gente que no estaba hecha para la guerra. Aunque, pens\u00e1ndolo bien, a qui\u00e9n diablos le gustaba la guerra. Se acerc\u00f3 a la orilla del r\u00edo y mir\u00f3 la bruma que empezaba a disiparse con las primeras luces de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Crey\u00f3 escuchar un rumor a lo lejos. Aguz\u00f3 el o\u00eddo. Quiz\u00e1 fuera el rotor del helic\u00f3ptero. Pero eso, ahora, ya no importaba un carajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">En PDF para descargar e imprimir:\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/Nino-de-Guzman-Las-primeras-luces.pdf\">Guillermo Ni\u00f1o de Guzm\u00e1n, \u00abLas primeras luces\u00bb<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guillermo Ni\u00f1o de Guzm\u00e1n Las primeras luces Edici\u00f3n para el club de lectura virtual En las nubes de la ficci\u00f3n, Universidad del Pac\u00edfico, 2012 Pedro Medina no pod\u00eda contener la marea de sus pensamientos. 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