{"id":397,"date":"2012-04-23T15:42:18","date_gmt":"2012-04-23T15:42:18","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=397"},"modified":"2013-04-18T18:07:20","modified_gmt":"2013-04-18T18:07:20","slug":"franz-kafka-un-medico-rural","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/franz-kafka-un-medico-rural\/","title":{"rendered":"Franz Kafka, \u00abUn m\u00e9dico rural\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: small;\">Franz Kafka (1883\u20141924)<\/span><\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Un m\u00e9dico rural<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-size: x-small;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura\u00a0<\/span><em style=\"font-size: x-small;\">En las nubes de la ficci\u00f3n<br \/>\n<\/em><span style=\"font-size: x-small;\">Universidad del Pac\u00edfico, abril de 2012<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<span style=\"font-size: small;\">Estaba muy preocupado; deb\u00eda emprender un viaje urgente; un enfermo de gravedad me estaba esperando en un pueblo a diez millas de distancia; una violenta tempestad de nieve azotaba el vasto espacio que nos separaba; yo ten\u00eda un coche, un cochecito ligero, de grandes ruedas, exactamente apropiado para correr por nuestros caminos; envuelto en el abrigo de pieles, con mi malet\u00edn en la mano, esperaba en el patio, listo para marchar; pero faltaba el caballo&#8230; El m\u00edo se hab\u00eda muerto la noche anterior, agotado por las fatigas de ese invierno helado; mientras tanto, mi criada corr\u00eda por el pueblo, en busca de un caballo prestado; pero estaba condenada al fracaso, yo lo sab\u00eda, y a pesar de eso continuaba all\u00ed in\u00fatilmente, cada vez m\u00e1s envarado, bajo la nieve que me cubr\u00eda con su pesado manto. En la puerta apareci\u00f3 la muchacha, sola, y agit\u00f3 la l\u00e1mpara; naturalmente, \u00bfqui\u00e9n habr\u00eda prestado su caballo para semejante viaje? Atraves\u00e9 el patio, no hallaba ninguna soluci\u00f3n; distra\u00eddo y desesperado a la vez, golpe\u00e9 con el pie la ruinosa puerta de la pocilga, deshabitada desde hac\u00eda a\u00f1os. La puerta se abri\u00f3, y sigui\u00f3 oscilando sobre sus bisagras. De la pocilga sali\u00f3 una vaharada como de establo, un olor a caballos. Una polvorienta linterna colgaba de una cuerda.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> Un individuo, acurrucado en el tabique bajo, mostr\u00f3 su rostro claro, de ojitos azules.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\"> \u2014<\/span>\u00bfLos engancho al coche? \u2014pregunt\u00f3, acerc\u00e1ndose a cuatro patas.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> No supe qu\u00e9 decirle, y me agach\u00e9 para ver qu\u00e9 hab\u00eda dentro de la pocilga. La criada estaba a mi lado.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Uno nunca sabe lo que puede encontrar en su propia casa \u2014dijo \u00e9sta. Y ambos nos echamos a re\u00edr.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00a1Hola, hermano, hola, hermana! \u2014grit\u00f3 el palafrenero, y dos caballos, dos magn\u00edficas bestias de vigorosos flancos, con las piernas dobladas y apretadas contra el cuerpo, las perfectas cabezas agachadas, como las de los camellos, se abrieron paso una tras otra por el hueco de la puerta, que llenaban por completo. Pero una vez afuera se irguieron sobre sus largas patas, despidiendo un espeso vapor.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Ay\u00fadalo \u2014dije a la criada, y ella, d\u00f3cil, alarg\u00f3 los arreos al caballerizo. Pero apenas lleg\u00f3 a su lado, el hombre la abraz\u00f3 y acerc\u00f3 su rostro al rostro de la joven. Esta grit\u00f3, y huy\u00f3 hacia m\u00ed; sobre sus mejillas se ve\u00edan, rojas, las marcas de dos hileras de dientes.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00a1Salvaje! \u2014dije al caballerizo\u2014. \u00bfQuieres que te azote?<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> Pero luego pens\u00e9 que se trataba de un desconocido, que yo ignoraba de d\u00f3nde ven\u00eda y que me ofrec\u00eda ayuda cuando todos me hab\u00edan fallado. Como si hubiera adivinado mis pensamientos, no se mostr\u00f3 ofendido por mi amenaza y, siempre atareado con los caballos, s\u00f3lo se volvi\u00f3 una vez hacia m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Suba \u2014me dijo, y, en efecto, todo estaba preparado.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> Advierto entonces que nunca viaj\u00e9 con tan hermoso tronco de caballos, y subo alegremente.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Yo conducir\u00e9, pues t\u00fa no conoces el camino \u2014dije.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Naturalmente \u2014replica\u2014, yo no voy con usted: me quedo con Rosa.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00a1No! \u2014grita Rosa, y huye hacia la casa, presintiendo su inevitable destino; a\u00fan oigo el ruido de la cadena de la puerta al correr en el cerrojo; oigo girar la llave en la cerradura; veo adem\u00e1s que Rosa apaga todas las luces del vest\u00edbulo y, siempre huyendo, las de las habitaciones restantes, para que no puedan encontrarla.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014T\u00fa vendr\u00e1s conmigo \u2014digo al mozo\u2014; si no es as\u00ed, desisto del viaje, por urgente que sea. No tengo intenci\u00f3n de dejarte a la muchacha como pago del viaje.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00a1Arre! \u2014grita \u00e9l, y da una palmada; el coche parte, arrastrado como un le\u00f1o en el torrente; oigo crujir la puerta de mi casa, que cae hecha pedazos bajo los golpes del mozo; luego mis ojos y mis o\u00eddos se hunden en el remolino de la tormenta que confunde todos mis sentidos. Pero esto dura s\u00f3lo un instante; se dir\u00eda que frente a mi puerta se encontraba la puerta de la casa de mi paciente; ya estoy all\u00ed; los caballos se detienen; la nieve ha dejado de caer; claro de luna en torno; los padres de mi paciente salen ansiosos de la casa, seguidos de la hermana; casi me arrancan del coche; no entiendo nada de su confuso parloteo; en el cuarto del enfermo el aire es casi irrespirable, la estufa humea, abandonada; quiero abrir la ventana, pero antes voy a ver al enfermo. Delgado, sin fiebre, ni caliente ni fr\u00edo, con ojos inexpresivos, sin camisa, el joven se yergue bajo el edred\u00f3n de plumas, se abraza a mi cuello y me susurra al o\u00eddo:<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Doctor, d\u00e9jeme morir.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> Miro en torno; nadie lo ha o\u00eddo; los padres callan, inclinados hacia adelante, esperando mi sentencia; la hermana me ha acercado una silla para que coloque mi malet\u00edn de mano. Lo abro, y busco entre mis instrumentos; el joven sigue alarg\u00e1ndome las manos, para recordarme su s\u00faplica; tomo un par de pinzas, las examino a la luz de la buj\u00eda y las deposito nuevamente.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014S\u00ed \u2014pienso indignado\u2014; en estos casos los dioses nos ayudan, nos mandan el caballo que necesitamos y, dada nuestra prisa, nos agregan otro. Adem\u00e1s, nos env\u00edan un caballerizo&#8230;<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> En aquel preciso instante me acuerdo de Rosa. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfC\u00f3mo salvarla? \u00bfC\u00f3mo rescatar su cuerpo del peso de aquel hombre, a diez millas de distancia, con un par de caballos imposibles de manejar? Esos caballos que no s\u00e9 c\u00f3mo se han desatado de las riendas, que se abren paso ignoro c\u00f3mo; que asoman la cabeza por la ventana y contemplan al enfermo, sin dejarse impresionar por las voces de la familia.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Regresar\u00e9 en seguida \u2014me digo como si los caballos me invitaran al viaje. Sin embargo, permito que la hermana, que me cree aturdido por el calor, me quite el abrigo de pieles. Me sirven una copa de ron; el anciano me palmea amistosamente el hombro, porque el ofrecimiento de su tesoro justifica ya esta familiaridad. Meneo la cabeza; estallar\u00e9 dentro del estrecho c\u00edrculo de mis pensamientos; por eso me niego a beber. La madre permanece junto al lecho y me invita a acercarme; la obedezco, y mientras un caballo relincha estridentemente hacia el techo, apoyo la cabeza sobre el pecho del joven, que se estremece bajo mi barba mojada. Se confirma lo que ya sab\u00eda: el joven est\u00e1 sano, quiz\u00e1 un poco an\u00e9mico, quiz\u00e1 saturado de caf\u00e9, que su sol\u00edcita madre le sirve, pero est\u00e1 sano; lo mejor ser\u00eda sacarlo de un tir\u00f3n de la cama. No soy ning\u00fan reformador del mundo, y lo dejo donde est\u00e1. Soy un vulgar m\u00e9dico del distrito que cumple con su deber hasta donde puede, hasta un punto que ya es una exageraci\u00f3n. Mal pagado, soy, sin embargo, generoso con los pobres. Es necesario que me ocupe de Rosa; al fin y al cabo es posible que el joven tenga raz\u00f3n, y yo tambi\u00e9n pido que me dejen morir. \u00bfQu\u00e9 hago aqu\u00ed, en este interminable invierno? Mi caballo se ha muerto y no hay nadie en el pueblo que me preste el suyo. Me ver\u00e9 obligado a arrojar mi carruaje en la pocilga; si por casualidad no hubiese encontrado esos caballos, habr\u00eda tenido que recurrir a los cerdos. Esta es mi situaci\u00f3n. Saludo a la familia con un movimiento de cabeza. Ellos no saben nada de todo esto, y si lo supieran, no lo creer\u00edan. Es f\u00e1cil escribir recetas, pero en cambio, es un trabajo dif\u00edcil entenderse con la gente. Ahora bien, acud\u00ed junto al enfermo; una vez m\u00e1s me han molestado in\u00fatilmente; estoy acostumbrado a ello; con esa campanilla nocturna todo el distrito me molesta, pero que adem\u00e1s tenga que sacrificar a Rosa, esa hermosa muchacha que durante a\u00f1os vivi\u00f3 en mi casa sin que yo me diera cuenta cabal de su presencia&#8230; Este sacrificio es excesivo, y tengo que encontrarle alguna soluci\u00f3n, cualquier cosa, para no dejarme arrastrar por esta familia que, a pesar de su buena voluntad, no podr\u00edan devolverme a Rosa. Pero he aqu\u00ed que mientras cierro el malet\u00edn de mano y hago una se\u00f1al para que me traigan mi abrigo, la familia se agrupa, el padre olfatea la copa de ron que tiene en la mano, la madre, evidentemente decepcionada conmigo \u2014\u00bfqu\u00e9 espera, pues, la gente?\u2014 se muerde, llorosa, los labios, y la hermana agita un pa\u00f1uelo lleno de sangre; me siento dispuesto a creer, bajo ciertas condiciones, que el joven quiz\u00e1 est\u00e1 enfermo. Me acerco a \u00e9l, que me sonr\u00ede como si le trajera un cordial&#8230; \u00a1Ah! Ahora los dos caballos relinchan a la vez; ese estr\u00e9pito ha sido seguramente dispuesto para facilitar mi auscultaci\u00f3n; y esta vez descubro que el joven est\u00e1 enfermo. El costado derecho, cerca de la cadera, tiene una herida grande como un platillo, rosada, con muchos matices, oscura en el fondo, m\u00e1s clara en los bordes, suave al tacto, con co\u00e1gulos irregulares de sangre, abierta como una mina al aire libre. As\u00ed es como se ve a cierta distancia. De cerca, aparece peor. \u00bfQui\u00e9n puede contemplar una cosa as\u00ed sin que se le escape un silbido? Los gusanos, largos y gordos como mi dedo me\u00f1ique, rosados y manchados de sangre, se mueven en el fondo de la herida, la puntean con su cabecitas blancas y sus numerosas patitas. Pobre muchacho, nada se puede hacer por ti. He descubierto tu gran herida; esa flor abierta en tu costado te mata. La familia est\u00e1 contenta, me ve trabajar; la hermana se lo dice a la madre, \u00e9sta al padre, el padre a algunas visitas que entran por la puerta abierta, de puntillas, a trav\u00e9s del claro de luna.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00bfMe salvar\u00e1s? \u2014murmura entre sollozos el joven, deslumbrado por la vista de su herida.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> As\u00ed es la gente de mi comarca. Siempre esperan que el m\u00e9dico haga lo imposible. Han perdido la antigua fe; el cura se queda en su casa y desgarra sus ornamentos sacerdotales uno tras otro; en cambio, el m\u00e9dico tiene que hacerlo todo, suponen ellos, con sus pobres dedos de cirujano. \u00a1Como quieran! Yo no les ped\u00ed que me llamaran; si pretenden servirse de m\u00ed para un designio sagrado, no me negar\u00e9 a ello. \u00bfQu\u00e9 cosa mejor puedo pedir yo, un pobre m\u00e9dico rural, despojado de su criada?<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> Y he aqu\u00ed que empiezan a llegar los parientes y todos los ancianos del pueblo, y me desvisten; un coro de escolares, con el maestro a la cabeza canta junto a la casa una tonada infantil con estas palabras:<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u201cDesv\u00edstanlo, para que cure, y si no cura, m\u00e1tenlo. S\u00f3lo es un m\u00e9dico, s\u00f3lo es un m\u00e9dico&#8230;\u201d<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> M\u00edrenme: ya estoy desvestido, y, mes\u00e1ndome la barba y cabizbajo, miro al pueblo tranquilamente. Tengo un gran dominio sobre m\u00ed mismo; me siento superior a todos y aguanto, aunque no me sirve de nada, porque ahora me toman por la cabeza y los pies y me llevan a la cama del enfermo. Me colocan junto a la pared, al lado de la herida. Luego salen todos del aposento; cierran la puerta, el canto cesa; las nubes cubren la luna; las mantas me calientan, las sombras de las cabezas de los caballos oscilan en el vano de las ventanas.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00bfSabes \u2014me dice una voz al o\u00eddo\u2014 que no tengo mucha confianza en ti? No importa c\u00f3mo hayas llegado hasta aqu\u00ed; no te han llevado tus pies. En vez de ayudarme, me escatimas mi lecho de muerte. No sabes c\u00f3mo me gustar\u00eda arrancarte los ojos.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014En verdad \u2014dije yo\u2014, es una verg\u00fcenza. Pero soy m\u00e9dico. \u00bfQu\u00e9 quieres que haga? Te aseguro que mi papel nada tiene de f\u00e1cil.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00bfHe de darme por satisfecho con esa excusa? Supongo que s\u00ed. Siempre debo conformarme. Vine al mundo con una hermosa herida. Es lo \u00fanico que poseo.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Joven amigo \u2014digo\u2014, tu error estriba en tu falta de empuje. Yo, que conozco todos los cuartos de los enfermos del distrito, te aseguro: tu herida no es muy terrible. Fue hecha con dos golpes de hacha, en \u00e1ngulo agudo. Son muchos los que ofrecen sus flancos, y ni siquiera oyen el ruido del hacha en el bosque. Pero menos a\u00fan sienten que el hacha se les acerca.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00bfEs de veras as\u00ed, o te aprovechas de mi fiebre para enga\u00f1arme?<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014Es cierto, palabra de honor de un m\u00e9dico juramentado. Puedes llev\u00e1rtela al otro mundo.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> Acept\u00f3 mi palabra, y guard\u00f3 silencio. Pero ya era hora de pensar en mi libertad. Los caballos segu\u00edan en el mismo lugar. Recog\u00ed r\u00e1pidamente mis vestidos, mi abrigo de pieles y mi malet\u00edn; no pod\u00eda perder el tiempo en vestirme; si los caballos corr\u00edan tanto como en el viaje de ida, saltar\u00eda de esta cama a la m\u00eda. D\u00f3cilmente, uno de los caballos se apart\u00f3 de la ventana; arroj\u00e9 el l\u00edo en el coche; el abrigo cay\u00f3 fuera, y s\u00f3lo qued\u00f3 retenido por una manga en un gancho. Ya era bastante. Mont\u00e9 de un salto a un caballo; las riendas iban sueltas, las bestias, casi desuncidas, el coche corr\u00eda al azar y mi abrigo de pieles se arrastraba por la nieve.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u2014\u00a1De prisa! \u2014grit\u00e9\u2014. Pero \u00edbamos despacio, como viajeros, por aquel desierto de nieve, y mientras tanto, el nuevo el canto de los escolares, el canto de los muchachos que se mofaban de m\u00ed, se dej\u00f3 o\u00edr durante un buen rato detr\u00e1s de nosotros:<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> \u201cAl\u00e9grense, enfermos, tienen al m\u00e9dico en su propia cama.\u201d<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"> A ese paso nunca llegar\u00eda a mi casa; mi clientela est\u00e1 perdida; un sucesor ocupar\u00e1 mi cargo, pero sin provecho, porque no puede reemplazarme; en mi casa cunde el repugnante furor del caballerizo; Rosa es su v\u00edctima; no quiero pensar en ello. Desnudo, medio muerto de fr\u00edo y a mi edad, con un coche terrenal y dos caballos sobrenaturales, voy rodando por los caminos. Mi abrigo cuelga detr\u00e1s del coche, pero no puedo alcanzarlo, y ninguno de esos enfermos sinverg\u00fcenzas levantar\u00e1 un dedo para ayudarme. \u00a1Se han burlado de m\u00ed! Basta acudir una vez a un falso llamado de la campanilla nocturna para que lo irreparable se produzca.<\/span><\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: small;\">* * *<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-size: small;\">Texto tomado de: <\/span><a href=\"http:\/\/www.ciudadseva.com\/textos\/cuentos\/euro\/kafka\/medicoru.htm\">http:\/\/www.ciudadseva.com\/textos\/cuentos\/euro\/kafka\/medicoru.htm<\/a><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Para descargarlo en versi\u00f3n PDF:\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Kafka-Un-medico-rural.pdf\">Franz Kafka, \u00abUn m\u00e9dico rural\u00bb<\/a><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Franz Kafka (1883\u20141924) Un m\u00e9dico rural Edici\u00f3n para el club virtual de lectura\u00a0En las nubes de la ficci\u00f3n Universidad del Pac\u00edfico, abril de 2012 \u00a0Estaba muy preocupado; deb\u00eda emprender un viaje urgente; un enfermo de gravedad me estaba esperando en &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/franz-kafka-un-medico-rural\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":12,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-397","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=397"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/397\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":776,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/397\/revisions\/776"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}