{"id":34,"date":"2012-01-06T17:25:27","date_gmt":"2012-01-06T17:25:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=34"},"modified":"2013-04-18T18:05:20","modified_gmt":"2013-04-18T18:05:20","slug":"una-vendetta","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/una-vendetta\/","title":{"rendered":"Maupassant: \u00abUna vendetta\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Guy de Maupassant (1850-1893)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-size: 14px; font-weight: normal; line-height: 23px;\"><br \/>\n<span style=\"color: #999999;\"> \u00a0 \u00a0 \u00a0[Edici\u00f3n para el club virtual de lectura\u00a0<\/span><\/span><span style=\"color: #999999;\"><em><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-size: 14px; font-weight: normal; line-height: 23px;\">En las nubes de la ficci\u00f3n<\/span><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-size: 14px; font-weight: normal; line-height: 23px;\"> &#8211;\u00a0<\/span><\/em><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-size: 14px; font-weight: normal; line-height: 23px;\">Universidad del Pac\u00edfico, enero de 2012]<\/span><\/span><\/p>\n<address>\u00a0<\/address>\n<p style=\"text-align: justify;\">La viuda de Pablo Savarini habitaba sola con su hijo en una pobre casita de los alrededores de Bonifacio. La poblaci\u00f3n, construida en un saliente de la monta\u00f1a, suspendida sobre el mar, mira por encima el estrecho erizado de escollos de la costa m\u00e1s baja de la Cerde\u00f1a. A sus pies, del otro lado, la rodea casi enteramente una cortadura de la costa que parece un gigantesco corredor, el cual sirve de puerto a las lanchas pescadoras italianas o sardas, y cada quince d\u00edas al viejo vapor que hace el servicio de Ajaccio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la blanca monta\u00f1a, el mont\u00f3n de casas forma una mancha m\u00e1s blanca a\u00fan, como nidos de p\u00e1jaros salvajes acurrucados sobre su roca, dominando aquel paso terrible en que no se aventuran los barcos grandes. El viento sin reposo fustiga el mar, que golpea sobre la costa desnuda y se mete por el estrecho, cuyos dos bordes destruye.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa de la viuda Savarini, abierta al borde mismo de la costa, abre sus tres ventanas sobre aquel horizonte salvaje y desolado. All\u00ed viv\u00eda sola con su hijo Antonio y su perra, Vigilante, una perraza flaca con pelos largos y bastos, de la raza de los perros de ganado, y que serv\u00eda al joven para cazar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde, despu\u00e9s de una reyerta, Antonio Savarini fue muerto a traici\u00f3n de una pu\u00f1alada por Nicol\u00e1s Rovalati, que aquella misma noche huy\u00f3 a Cerde\u00f1a. Cuando la anciana madre recibi\u00f3 el cuerpo de su hijo, que dos amigos le llevaron, no llor\u00f3, pero se qued\u00f3 inm\u00f3vil mir\u00e1ndolo; despu\u00e9s tendi\u00f3 su arrugada mano sobre el cad\u00e1ver y jur\u00f3 vengarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiso que nadie se quedara all\u00ed; se qued\u00f3 sola con el cuerpo y se encerr\u00f3 acompa\u00f1ada de la perra, que aullaba de un modo lastimero y no se separaba del lado de su amo. La madre, inclin\u00e1ndose sobre el cuerpo de su hijo, con la mirada fija, lloraba l\u00e1grimas silenciosas contempl\u00e1ndolo. El joven estaba tendido de espaldas, vestido con su chaqueta de pa\u00f1o grueso, que se ve\u00eda desgarrada en el pecho: parec\u00eda dormir, pero se ve\u00eda sangre por todas partes: sobre la camisa rota para la primera cura, en el chaleco, en el pantal\u00f3n, en la cara, en las manos; cuajarones de sangre se le hab\u00edan quedado entre la barba y los cabellos. La madre se puso a hablarle; al o\u00edr su voz la perra se call\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo te vengar\u00e9, hijo m\u00edo; duerme, duerme, descansa, que ser\u00e1s vengado, \u00bfentiendes? \u00a1Tu madre te lo promete! Y ya sabes que cumple siempre sus promesas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s se inclin\u00f3 sobre \u00e9l, poniendo sus labios fr\u00edos sobre los labios del muerto. Entonces Vigilante se puso a dar unos aullidos largos, desgarradores, horribles. As\u00ed siguieron los dos, la mujer y el animal, hasta por la ma\u00f1ana que enterraron a Antonio Savarini y ya nadie se acord\u00f3 de aquello en Bonifacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hab\u00eda dejado ni hermanos, ni primos, ni ning\u00fan pariente que pudiera vengarlo; solo su madre. As\u00ed pensaba la anciana, mirando sin cesar un punto blanco de la costa que era un pueblecillo sardo llamado Longosardo, donde se refugiaban los bandidos corsos. Estos poblaban aquella aldea delante de las costas de su patria y all\u00ed esperaban el momento de volver. En aquella aldea se hab\u00eda refugiado Nicol\u00e1s Rovalati.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre sola y sentada delante de la ventana, la anciana pensaba en su venganza. \u00bfC\u00f3mo la llevar\u00eda a cabo, enferma y casi al pie del sepulcro? Pero lo hab\u00eda prometido, lo hab\u00eda jurado al cad\u00e1ver; no pod\u00eda olvidarlo y no pod\u00eda esperar. \u00bfQu\u00e9 har\u00eda? No dorm\u00eda ninguna noche, ni ten\u00eda sosiego ni reposo. La perra, echada a sus pies, la miraba y, a veces, levantaba la cabeza y ladraba. Desde que su amo no estaba all\u00ed, no hac\u00eda otra cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche que Vigilante parec\u00eda llamar a su amo, la anciana tuvo una idea salvaje, vengativa, feroz; lo medit\u00f3 hasta la ma\u00f1ana y, cuando fue de d\u00eda, se fue a la iglesia. All\u00ed, de rodillas, pidi\u00f3 a Dios que la ayudara y sostuviera, d\u00e1ndole fuerzas para vengar a su hijo. Volvi\u00f3 a su casa y at\u00f3 a la perra con una cadena; el animal aull\u00f3 todo el d\u00eda y toda la noche, y la anciana s\u00f3lo le dio agua, nada m\u00e1s que agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 el d\u00eda, y la perra, extenuada, dorm\u00eda; por la ma\u00f1ana ten\u00eda los ojos relucientes, el pelo erizado, y tiraba sin cesar de la cadena. La anciana no le dio de comer, y la perra, furiosa, ladraba sin cesar, y as\u00ed pas\u00f3 otro d\u00eda y otra noche; a la ma\u00f1ana siguiente, la Savarini fue a casa de un vecino a rogar que le dieran un costal de paja. Cogi\u00f3 un traje viejo que hab\u00eda sido de su marido, lo rellen\u00f3 hasta que pareci\u00f3 ser un cuerpo humano, y luego lo clav\u00f3 en un palo delante del sitio donde la perra estaba encadenada. Despu\u00e9s le puso una cabeza de trapos. La perra, sorprendida, miraba aquel hombre de paja y callaba, aunque la devoraba el hambre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces la vieja se fue a buscar en casa del carnicero un gran pedazo de morcilla negra, volvi\u00f3 a su casa y la puso a asar. Vigilante, enloquecida, estaba echando espuma con los ojos fijos sobre el embutido. La vieja hizo con el asado una corbata al hombre de paja, y se la at\u00f3 bien fuerte; despu\u00e9s solt\u00f3 a la perra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De un salto formidable, el animal alcanz\u00f3 la garganta del maniqu\u00ed, y con las patas sobre los hombros se puso a desgarrarlo. Cuando arrancaba un pedazo se bajaba y se lanzaba luego por otro, metiendo su hocico entre las cuerdas y arrancando los pedazos de morcilla. La vieja, inm\u00f3vil, miraba con los ojos brillantes; despu\u00e9s volvi\u00f3 a atar a la perra, la hizo ayunar otros dos d\u00edas y volvi\u00f3 a repetir aquel extra\u00f1o ejercicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante tres meses la acostumbr\u00f3 a aquella especie de lucha, a aquella comida conquistada a mordiscos. Ya no la ataba; pero con un gesto la hac\u00eda lanzarse sobre el maniqu\u00ed. Le hab\u00eda ense\u00f1ado a desgarrarlo, a devorarlo, hasta cuando no ten\u00eda la comida en el cuello. Luego le daba como recompensa la morcilla asada. Desde que ve\u00eda al maniqu\u00ed, Vigilante se estremec\u00eda y miraba a su ama, que le dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Anda! \u2014con una voz aguda y levantando el dedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando lo juzg\u00f3 oportuno, la Savarini confes\u00f3 y comulg\u00f3 un domingo con mucha devoci\u00f3n, y luego se puso un traje de hombre y se embarc\u00f3 en la barca de un pescador, que la condujo al otro lado de la costa, acompa\u00f1ada de su perra. Llevaba en un saco un gran pedazo de asado que le hac\u00eda oler a la perra, la cual hac\u00eda dos d\u00edas que ayunaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entraron en Longosardo, y acerc\u00e1ndose a una panader\u00eda, pregunt\u00f3 por la casa de Nicol\u00e1s Rovalati. Este, que era de oficio zapatero, trabajaba en un rinc\u00f3n de su tienda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vieja empuj\u00f3 la puerta y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Eh, Nicol\u00e1s!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l se volvi\u00f3, y entonces, soltando la perra, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Anda! \u00a1Anda! \u00a1Come! \u00a1Come!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El animal, enloquecido, se lanz\u00f3 y lo mordi\u00f3 en la garganta. El hombre tendi\u00f3 los brazos y rod\u00f3 por tierra; durante algunos segundos se retorci\u00f3, golpeando el suelo con los pies; despu\u00e9s qued\u00f3 inm\u00f3vil, mientras Vigilante le apretaba el cuello, que luego arrancaba en pedazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos vecinos recordaron despu\u00e9s haber visto salir de la casa del muerto a un pobre viejo con un perro que com\u00eda unos pedazos negros que le daba su amo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la tarde la vieja volvi\u00f3 a su casa, y aquella noche durmi\u00f3 muy bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #999999;\">Texto tomado de:\u00a0<span style=\"color: #999999;\"><a title=\"Maupassant - Una vendetta\" href=\"http:\/\/www.apocatastasis.com\/una-vendetta-guy-de-maupassant.php#axzz1ihIote6F\" target=\"_blank\">http:\/\/www.apocatastasis.com\/una-vendetta-guy-de-maupassant.php#axzz1ihIote6F<\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #999999;\"><span style=\"color: #999999;\">Si prefieres descargar este relato en formato PDF para leerlo off-line o impreso, haz clic en este enlace:\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Maupassant-Una-vendetta.pdf\">Maupassant &#8211; Una vendetta<\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guy de Maupassant (1850-1893) \u00a0 \u00a0 \u00a0[Edici\u00f3n para el club virtual de lectura\u00a0En las nubes de la ficci\u00f3n &#8211;\u00a0Universidad del Pac\u00edfico, enero de 2012] \u00a0 La viuda de Pablo Savarini habitaba sola con su hijo en una pobre casita de &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/una-vendetta\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":2,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-34","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/34","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/34\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":766,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/34\/revisions\/766"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}