{"id":238,"date":"2012-02-18T02:37:42","date_gmt":"2012-02-18T02:37:42","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=238"},"modified":"2013-04-18T18:23:46","modified_gmt":"2013-04-18T18:23:46","slug":"ivan-thays-lindbergh","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/ivan-thays-lindbergh\/","title":{"rendered":"Iv\u00e1n Thays, \u00abLindbergh\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\">Iv\u00e1n Thays (1968)<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Lindbergh<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-size: x-small;\">Edici\u00f3n para el club de lectura virtual<br \/>\n<em>En las nubes de la ficci\u00f3n<\/em>, Universidad del Pac\u00edfico,<br \/>\nfebrero de 2012<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Toda la ma\u00f1ana he estado viendo el rostro de Paulo y el m\u00edo en la televisi\u00f3n. Los periodistas est\u00e1n haciendo guardia en la entrada de mi edificio. Abajo, en la sala, unos polic\u00edas me han pedido permiso para intervenir el tel\u00e9fono y leen un peri\u00f3dico de f\u00fatbol en el comedor. He llamado a Luc\u00eda para decirle que, por supuesto, hoy no ir\u00e9 a hacer el programa. Ella se ha puesto a llorar en el tel\u00e9fono. Es imposible que esto te est\u00e9 pasando a ti, dijo. Pues s\u00ed me est\u00e1 pasando, le dije y colgu\u00e9. No puedo evitar pensar en ella como una enemiga. Pero \u00bfqui\u00e9n no se convierte en un enemigo cuando han secuestrado a tu hijo y t\u00fa tienes que estar encerrado en tu cuarto viendo su foto en los noticieros, declaraciones de supuestos amigos, de polic\u00edas, de vecinos? Me ha parecido extra\u00f1o ver a Felipe en el noticiero del canal donde trabajo hablando de m\u00ed en tercera persona. Al final ha dicho algo as\u00ed como que me he convertido en el Lindbergh peruano.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Escrib\u00ed Lindbergh en el buscador. Me enter\u00e9 de algunas cosas interesantes. Supe, por ejemplo, que el 29 de enero de 1928 lleg\u00f3 a Maracay, Venezuela. Se le ofreci\u00f3 un baile y visit\u00f3 el Pante\u00f3n Nacional, la Casa Natal del Libertador, el Sal\u00f3n El\u00edptico del Congreso, el Museo Bolivariano. Supe que pertenec\u00eda al signo de Acuario, como Charles Darwin, Julio Verne, Manet, Bertolt Brecht, Mozart, B\u00e9cquer, Clark Gable, James Dean, Paul Newman, y Giacomo Casanova. Su color es el verde gris, su piedra la turmalina y el circonio y sus n\u00fameros de suerte 7, 14 y 20. Supe que realiz\u00f3 su famoso cruce del Atl\u00e1ntico Norte aliment\u00e1ndose solamente con barras de chocolate. Supe que Billy Wilder hizo en 1957 una pel\u00edcula basada en su autobiograf\u00eda, con James Stewart como Lindbergh. La m\u00fasica fue de Franz Waxman, que tambi\u00e9n compuso para Wilder en su extraordinaria Sunset Boulevard. La pel\u00edcula sobre Lindbergh se subtitul\u00f3 <em>El h\u00e9roe solitario<\/em>. Supe que si uno quiere reservar habitaci\u00f3n en el Holiday Inn Paris-Orly Airport debe escribir al 4 Ave Charles-Lindbergh Rungis 94656. Supe que un libro de Bob Burleigh lustrado por Mike Wimmer sobre el diario de Lindbergh estaba recomendado para ni\u00f1os de seis a\u00f1os como ideal para fomentar el valor, el amor propio y el buen juicio. Supe que Lindbergh deb\u00eda entrar a la cabina de su avi\u00f3n por una trampa en la parte superior del avi\u00f3n o alguna de las ventanillas laterales, ya que no ten\u00eda visibilidad hacia delante y requer\u00eda asomarse cada cierto tiempo hacia fuera para corregir su rumbo. Supe que un tal Jimmy Angel, piloto norteamericano nacido en Springfield, Missouri, en 1888, trabaj\u00f3 con \u00e9l en un circo a\u00e9reo de Lincoln, Nebraska, en 1921 en un acto que consist\u00eda en arrojarse del paraca\u00eddas y hacer piruetas. Y supe tambi\u00e9n que cuando Charles Lindbergh cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico sin copiloto, en el avi\u00f3n monoplaza llamado El Esp\u00edritu de San Louis, en su c\u00e9lebre vuelo sin escalas de Nueva York a Par\u00eds, y mientras la noticia se transmit\u00eda por la radio de todo el mundo, Calvin Coolidge <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>entonces Presidente de los Estados Unidos<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span> dijo sin que se le moviese un m\u00fasculo: \u201cNo veo nada extraordinario en que un hombre cruce el Atl\u00e1ntico. Un hombre solo puede hacer cualquier cosa\u201d. Qu\u00e9 antip\u00e1tico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">He tenido que bajar a la sala para contestar unas preguntas a un coronel que, me dijo, est\u00e1 al mando desde ese momento por orden directa del ministro del Interior. Y si \u00e9l lo pide, ya sabe usted que es el presidente quien lo pide, acentu\u00f3 el coronel. Tuve que volver a contar lo que he estado contando toda la madrugada. Graciela y yo nos separamos cuando Paulo ten\u00eda un a\u00f1o, ella se fue a vivir a Los Angeles con su hermana. Esa semana Paulo regres\u00f3 con su abuela despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de que su madre se lo llev\u00f3, para pasar quince d\u00edas conmigo. Acondicion\u00e9 un cuarto de ni\u00f1o en el segundo piso, compr\u00e9 juguetes, ropa, y contrat\u00e9 a trav\u00e9s de una agencia a una empleada que ten\u00eda experiencia como nana. El n\u00famero de la agencia est\u00e1 ah\u00ed, tambi\u00e9n lo entregu\u00e9 a los polic\u00edas que llegaron primero. Pas\u00e9 todo el d\u00eda con Paulo y luego nos quedamos dormidos en mi cama viendo un <em>blockbuster.<\/em> A las tres de la madrugada Paulo se fue a su cuarto y yo tuve que salir a casa de una amiga. Yo mismo cerr\u00e9 la ventana. Cuando regres\u00e9 a las cinco de la ma\u00f1ana me pareci\u00f3 que la ventana estaba abierta. Busqu\u00e9 a Paulo y a la nana. Hab\u00eda una escalera que nunca hab\u00eda visto antes. Me pareci\u00f3 que al lado de la ventana hab\u00eda sangre. S\u00ed, confirm\u00f3 el coronel cuando ya me hab\u00eda olvidado de su voz, era sangre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mi madre llam\u00f3 a casa diciendo que Graciela estaba viajando a Lima. Me pidi\u00f3 que la fuese a recoger al aeropuerto. Sin pelear, anot\u00f3 con el tono que ya le conoc\u00eda. Luego me pregunt\u00f3 si estaba seguro de que no quer\u00eda que ella fuese a mi casa a acompa\u00f1arme. Seguro, le dije, este lugar no es bueno. Ya no s\u00e9 qu\u00e9 hacer, dijo mi madre. Me qued\u00e9 un largo rato mirando un punto indefinido en medio de nada. Luego dije que la polic\u00eda quer\u00eda que deje la l\u00ednea del tel\u00e9fono libre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">De nuevo en mi cuarto, segu\u00ed buscando datos sobre Lindbergh y el secuestro de su hijo. Se llamaba Charles Junior, fue secuestrado en marzo de 1932, alrededor de las nueve de la noche. Ten\u00eda veinte meses de edad. Los secuestradores dejaron un mensaje pegado en la ventana. Todo eso era demasiado. Lindbergh pag\u00f3 cincuenta mil d\u00f3lares a cuenta del rescate pero igual el cad\u00e1ver de Junior fue encontrado unos meses despu\u00e9s a pocos kil\u00f3metros de su casa. Su cabeza estaba destrozada, ten\u00eda un agujero en el cr\u00e1neo y algunos de sus miembros no fueron encontrados. Dos a\u00f1os despu\u00e9s acusaron del crimen a un carpintero alem\u00e1n llamado Bruno Richard Hauptmann. La letra de Hauptmann y la de las cartas de los secuestradores eran escalofriantemente id\u00e9nticas. Adem\u00e1s, gastaba mucho dinero en plena depresi\u00f3n y desempleado como estaba. Incluso se dio el lujo de perder dinero en la bolsa. Sin embargo jam\u00e1s confes\u00f3. Lo ejecutaron sin que llegara a comprobarse por completo su responsabilidad. Fue en la silla el\u00e9ctrica. Obviamente, la presi\u00f3n de la prensa fue la que baj\u00f3 el switch de aquel aparato. Dicen que Hauptmann fue un chivo expiatorio. Tambi\u00e9n dicen que la muerte de Junior fue un ajuste de cuentas contra Lindbergh, que se hab\u00eda convertido en un peligroso l\u00edder de opini\u00f3n y pod\u00eda convertirse en un candidato a la presidencia de su pa\u00eds. Dicen que Hauptmann no lo hizo solo, que era solo una pieza de recambio, un fusible, en una maquinaria echada a andar para advertir a Lindbergh que cruzar el Atl\u00e1ntico por primera vez era algo que dif\u00edcilmente pod\u00eda ser olvidado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Luc\u00eda volvi\u00f3 a llamar. Le cont\u00e9 todo lo que sab\u00eda de Lindbergh. Ella me escuch\u00f3 en silencio, luego me pregunt\u00f3 si hab\u00eda alguna novedad. Le dije que no. Antes de colgar me dijo que me amaba. Hab\u00edamos hecho el amor un par de veces en su hotel y en un viaje de promoci\u00f3n del programa, pero no era amor. De eso estaba seguro. Me pregunt\u00f3 si la hab\u00eda o\u00eddo. No es momento, le contest\u00e9. Yo creo que es el mejor momento, solloz\u00f3. Voy a colgar, le advert\u00ed, lo lamento. Est\u00e1 bien, pens\u00f3 un rato y luego agreg\u00f3: \u00bfpuedes explicarme qu\u00e9 chifladura es todo eso de Lindbergh?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Me pase el resto de la tarde imprimiendo fotograf\u00edas del beb\u00e9 Lindbergh. Coloqu\u00e9 una de esas fotos al lado de una de Paulo. El hijo de Lindbergh aparec\u00eda sentado en una peque\u00f1a silla, cogiendo un cubo de playa. Paulo aparec\u00eda en la suya sentado sobre la espalda de un S\u00faperman de pl\u00e1stico en un lugar de juegos infantiles en las Bahamas. A su lado aparec\u00eda el brazo dorado de Graciela. Tambi\u00e9n hab\u00eda impreso una car\u00e1tula de <em>Time<\/em>, N\u00famero 18, Volumen XIX, en la que aparec\u00eda un dibujo a carboncillo del hijo de Lindbergh. Pensaba reproducirlo en mayor escala y mandarlo a enmarcar para mi estudio. Un souvenir dram\u00e1tico para mi nueva vida. \u00daltimamente mi programa se hab\u00eda ido a la mierda. Me hab\u00eda convertido en un comentarista trivial. Hab\u00eda dejado que el productor me convenciera de hacer algunas modificaciones insultantes en el decorado del set y que despida a todo el equipo de investigaci\u00f3n. Me hab\u00eda convertido en un payaso, un sujeto histri\u00f3nico y sin inhibiciones, lo que no sorprend\u00eda a nadie de mi familia que siempre me consider\u00f3 un exhibicionista con un sentido del humor m\u00e1s bien oscuro. Estaba convencido de que pod\u00eda volver a ser un periodista serio, incluso peligroso, como cuando trabajaba en un semanario donde me pagaban cada tres meses. Tambi\u00e9n mi vida se hab\u00eda ido a la mierda. Sol\u00eda viajar hasta Los Angeles por lo menos una vez al mes para pasar un fin de semana con ellos. Logr\u00e9 incluso colocar una cl\u00e1usula en el contrato que me permit\u00eda esa rutina. Graciela le hab\u00eda contado una historia algo \u00e9pica, un poco sentimental, para explicarle a Paulo porque yo aparec\u00eda y desaparec\u00eda. Luego, por tel\u00e9fono, Paulo me iba contando c\u00f3mo iba creciendo esa historia ficticia. Me daba risa la imaginaci\u00f3n de Graciela. Ten\u00eda algo po\u00e9tico, pero sobre todo algo maligno. Sus cuentos cambiaban seg\u00fan el <em>bestseller<\/em> que le\u00eda en ese momento. El \u00faltimo a\u00f1o, por ejemplo, era obvio que se hab\u00eda aficionado a la ciencia ficci\u00f3n. Quiz\u00e1 por eso siempre notaba a Paulo un poco decepcionado cuando me ve\u00eda llegar a su casa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Adem\u00e1s de Hauptmann estaban los nombres de Isidor Fisch, Jacob Nosovitsky, Paul Wendel, Gaston Means, the Russian OGPU, the German Luft Hansa, Anne Lindbergh Morrow, la madre; Elisabeth Morrow, la abuela. Wahgoosh, el fox terrier negro que era la mascota de la familia. Y el mismo Charles Lindbergh. Todos esos nombres, en alg\u00fan momento, para alguna teor\u00eda, hab\u00edan aparecido como culpables de la muerte del beb\u00e9 Lindbergh. Entre las causas se mencionaba que el torpe de Hauptmann lo dej\u00f3 caer de la escalera mientras se lo llevaba, o que la muerte fue un complot del gobierno contra un probable candidato presidencial demasiado cercano a las nacientes pol\u00edticas fascistas de Europa, o que fue una conspiraci\u00f3n de un grupo de jud\u00edos veng\u00e1ndose porque el padre de Lindbergh <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>el abuelo de Junior<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span> no permiti\u00f3 que un grupo de inversionistas jud\u00edos fundara un banco, o que el ni\u00f1o era hiperactivo y ten\u00eda que ser atado a la cama, pero logr\u00f3 desatarse y muri\u00f3 al caer por las escaleras y fue devorado por Wahgoosh. O que Lindbergh mismo o un miembro de la familia lo habr\u00eda matado casualmente, o debido a un maltrato, y luego ocult\u00f3 el hecho con la estafa del secuestro para que no da\u00f1ara su imagen p\u00fablica y sus posibilidades pol\u00edticas. Cada teor\u00eda ten\u00eda sus pruebas y sus coartadas. En internet hab\u00eda tantas p\u00e1ginas dedicadas a Lindbergh como a Hauptmann, y decenas de foros pregunt\u00e1ndose qui\u00e9n mat\u00f3 al beb\u00e9 y por qu\u00e9. Tambi\u00e9n hab\u00edan unos <em>files<\/em> desclasificados del FBI dedicados a Lindbergh. Se me ocurri\u00f3 imprimir algunas de esas p\u00e1ginas para ir a buscar a Graciela y leerlas mientras esperaba en el aeropuerto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\">En el auto hacia la casa casi no hablamos. Me insult\u00f3, desde luego. Dijo que era mi culpa por haber ido a tirarme un polvo en vez de dormir con Paulo. Por haber contratado a una mujer extra\u00f1a, en una agencia de estafadores que seguro eran tambi\u00e9n parte de la banda. Le dije que la polic\u00eda pensaba lo mismo que ella. Y tambi\u00e9n que estaba segura de que el secuestro lo hab\u00edan dirigido desde la c\u00e1rcel. Y que hab\u00eda un identikit de la secuestradora en cada carro polic\u00eda y adem\u00e1s lo pasaban cada diez minutos en la televisi\u00f3n, junto a la cara de Paulo. Al fin dej\u00f3 de insultarme y me pidi\u00f3 que le cuente c\u00f3mo fue. Le cont\u00e9 todo, menos lo de la sangre. Cuando llegamos a la casa mi madre estaba en la puerta, confundida con los periodistas que no dejaron de tomarnos fotos. Nos dijo tambi\u00e9n que el presidente hab\u00eda dicho en una entrevista en el noticiero que estaba siguiendo de cerca las novedades de este caso. Y un grupo de oraci\u00f3n iba a llegar en un par de horas para hacer una vigilia en la puerta del edificio, que llevaba un lazo amarillo. Cada vez que secuestraban a alguien pon\u00edan un lazo amarillo en las puertas y algunos lo llevaban en la solapa. Mi madre llevaba uno, y los periodistas que no nos dejaban avanzar tambi\u00e9n llevaban lazos amarillos. Mi madre se qued\u00f3 abajo rezando con los de la vigilia. \u00bfEn qu\u00e9 momento ganaste tanto dinero?, pregunt\u00f3 Graciela mirando la decoraci\u00f3n de mi departamento. Tuve bastante suerte, le dije. Encendi\u00f3 el televisor que hab\u00eda puesto en el cuarto de Paulo y se qued\u00f3 dormida viendo unos dibujos animados. La luz parpadeante del televisor ca\u00eda sobre su rostro y lo volv\u00eda sombr\u00edo y luego alegre, y viceversa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Entr\u00e9 a mi cuarto y volv\u00ed a entrar a internet. Me hab\u00eda parecido trist\u00edsimo leer esos <em>files<\/em> del FBI sobre Lindbergh. Por lo visto, Edgar Hoover estaba convencido de que Lindbergh era un conspirador nazi. En una carta al presidente Roosevelt lo llam\u00f3 \u201c<em>the nazi pet<\/em>\u201d. Quiz\u00e1 no estaba tan desencaminado. Lindbergh hab\u00eda recibido una medalla de manos de Hitler en 1938, apenas unos meses antes de la guerra mundial. Y cuando la guerra estall\u00f3, Lindbergh se opuso a que Estados Unidos atacara a Alemania. Dec\u00eda que esos l\u00edos eran de pol\u00edtica interna, que no les correspond\u00eda juzgar. Pero lo m\u00e1s contundente era el lenguaje de los escritos que public\u00f3 ese a\u00f1o. Usaba las palabras raza aria, virilidad, disciplina, superior, con la misma convicci\u00f3n con que Hitler las utilizaba. Incluso public\u00f3 en el n\u00famero de noviembre de 1939 del <em>Reader Digest\u2019s<\/em> un art\u00edculo titulado \u201cAviaci\u00f3n, geograf\u00eda y raza\u201d. Segu\u00ed buscando informaci\u00f3n. Puse varias frases en el buscador: lindbergh+FBI, lindbergh+nazi, lindbergh+hoover+roosvelt, lindbergh+war. Tambi\u00e9n escrib\u00ed el nombre de cada uno de los probables asesinos. Y de pronto, en algunas de las b\u00fasquedas, la pantalla me lanz\u00f3 las fotograf\u00edas del cad\u00e1ver del beb\u00e9 Lindbergh.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Entonces entend\u00ed todo. Entend\u00ed qui\u00e9n era el sujeto que cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico y luego se dej\u00f3 seducir por el nazismo, y luego viaj\u00f3 por todo el mundo haciendo filantrop\u00eda. Y qui\u00e9n era el h\u00e9roe que vol\u00f3 solo sobre un Atl\u00e1ntico enfurecido, en medio de una noche oscura, sacando medio cuerpo por encima del avi\u00f3n para mirar el tiempo y no extraviarse de la ruta. Y qui\u00e9n era ese otro h\u00e9roe venido de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 viaje a\u00fan m\u00e1s largo que el de su padre, un beb\u00e9 al que hab\u00edan dejado solo y sin posibilidad de atisbar en medio de las nubes, un h\u00e9roe que termin\u00f3 en un basural con el cr\u00e1neo y las extremidades extraviadas, probablemente devoradas por un fox terrier engre\u00eddo o un perro vagabundo o un demente que pens\u00f3 que los brazos del hijo de Lindbergh pod\u00edan costar mucho en un mundo de periodistas y revistas de chismes y lun\u00e1ticos que revisan la basura de sus \u00eddolos para guardarse el papel higi\u00e9nico. \u00bfQu\u00e9 pensaba Lindbergh mientras su aeroplano se mov\u00eda y parec\u00eda caer en cualquier momento sin posibilidad de consultar a nadie, teniendo que decidir todo completamente solo? \u00bfY qu\u00e9 pensaba su hijo, qu\u00e9 palabras reci\u00e9n aprendidas dijo, mientras lo arrastraban por una escalera, despierto de un sue\u00f1o que no debi\u00f3 terminar as\u00ed, con un ni\u00f1o absolutamente solo en medio de un Atl\u00e1ntico endurecido como una roca o un basural tan solo a unos cuantos kil\u00f3metros de su casa? Y, dios m\u00edo, sobre todo qu\u00e9 pod\u00eda pensar Paulo, con la ventana de su cuarto abierta, obligado a subir a un inestable monoplano completamente solo, con barras de chocolate para alimentarse y sin absolutamente nada m\u00e1s. Vamos, beb\u00e9 Lindberg, me dije, t\u00fa puedes hacerlo, vuelve a casa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Apagu\u00e9 la computadora y fui hasta el cuarto de Paulo, apagu\u00e9 el televisor y saqu\u00e9 la cabeza por la ventana abierta. Desde ah\u00ed alcanc\u00e9 a o\u00edr los rezos de los de la vigilia y los leves ronquidos de Graciela. Aquellos ronquidos como un mar adormecido. Como una marea baja. Como una ola en medio del mar o como esa misma ola golpeando la arena de una playa oculta donde desciende un monoplano con el piso alfombrado de barras de chocolate. Una playa segura, firme, que cabe en la palma de mi mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"JUSTIFY\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"JUSTIFY\">Descarga el PDF:\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Thays-Lindbergh.pdf\">Iv\u00e1n Thays, \u00abLindbergh\u00bb<\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iv\u00e1n Thays (1968) Lindbergh Edici\u00f3n para el club de lectura virtual En las nubes de la ficci\u00f3n, Universidad del Pac\u00edfico, febrero de 2012 Toda la ma\u00f1ana he estado viendo el rostro de Paulo y el m\u00edo en la televisi\u00f3n. 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