{"id":194,"date":"2012-02-11T14:01:56","date_gmt":"2012-02-11T14:01:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=194"},"modified":"2013-09-27T13:50:29","modified_gmt":"2013-09-27T13:50:29","slug":"julio-ramon-ribeyro-la-insignia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/julio-ramon-ribeyro-la-insignia\/","title":{"rendered":"Julio Ram\u00f3n Ribeyro, \u00abLa insignia\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\">Julio Ram\u00f3n Ribeyro (1929-1994)<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: medium;\"><strong>La insignia<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura<br \/>\n<em>En las nubes de la ficci\u00f3n<br \/>\n<\/em>Universidad del Pac\u00edfico, febrero de 2012<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hasta ahora recuerdo aquella tarde en que al pasar por el malec\u00f3n divis\u00e9 en un peque\u00f1o basural un objeto brillante. Con una curiosidad muy explicable en mi temperamento de coleccionista, me agach\u00e9 y despu\u00e9s de recogerlo lo frot\u00e9 contra la manga de mi saco. As\u00ed pude observar que se trataba de una menuda insignia de plata, atravesada por unos signos que en ese momento me parecieron incomprensibles. Me la ech\u00e9 al bolsillo y, sin darle mayor importancia al asunto, regres\u00e9 a mi casa. No puedo precisar cu\u00e1nto tiempo estuvo guardada en aquel traje que usaba poco. S\u00f3lo recuerdo que en una oportunidad lo mand\u00e9 a lavar y, con gran sorpresa m\u00eda, cuando el dependiente me lo devolvi\u00f3 limpio, me entreg\u00f3 una cajita, dici\u00e9ndome: \u201cEsto debe ser suyo, pues lo he encontrado en su bolsillo\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Era, naturalmente, la insignia y este rescate inesperado me conmovi\u00f3 a tal extremo que decid\u00ed usarla.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Aqu\u00ed empieza realmente el encadenamiento de sucesos extra\u00f1os que me acontecieron. Lo primero fue un incidente que tuve en una librer\u00eda de viejo. Me hallaba repasando a\u00f1ejas encuadernaciones cuando el patr\u00f3n, que desde hac\u00eda rato me observaba desde el \u00e1ngulo m\u00e1s oscuro de su librer\u00eda, se me acerc\u00f3 y, con un tono de complicidad, entre gui\u00f1os y muecas convencionales, me dijo: \u201cAqu\u00ed tenemos libros de Feifer\u201d. Yo lo qued\u00e9 mirando intrigado porque no hab\u00eda preguntado por dicho autor, el cual, por lo dem\u00e1s, aunque mis conocimientos de literatura no son muy amplios, me era enteramente desconocido. Y acto seguido a\u00f1adi\u00f3: \u201cFeifer estuvo en Pilsen\u201d. Como yo no saliera de mi estupor, el librero termin\u00f3 con un tono de revelaci\u00f3n, de confidencia definitiva: \u201cDebe usted saber que lo mataron. S\u00ed, lo mataron de un bastonazo en la estaci\u00f3n de Praga\u201d. Y dicho esto se retir\u00f3 hacia el \u00e1ngulo de donde hab\u00eda surgido y permaneci\u00f3 en el m\u00e1s profundo silencio. Yo segu\u00ed revisando algunos vol\u00famenes maquinalmente pero mi pensamiento se hallaba preocupado en las palabras enigm\u00e1ticas del librero. Despu\u00e9s de comprar un libro de mec\u00e1nica sal\u00ed, desconcertado, del negocio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Durante alg\u00fan tiempo estuve razonando sobre el significado de dicho incidente, pero como no pude solucionarlo acab\u00e9 por olvidarme de \u00e9l. Mas, pronto, un nuevo acontecimiento me alarm\u00f3 sobremanera. Caminaba por una plaza de los suburbios cuando un hombre menudo, de faz hep\u00e1tica y angulosa, me abord\u00f3 intempestivamente y antes de que yo pudiera reaccionar, me dej\u00f3 una tarjeta entre las manos, desapareciendo sin pronunciar palabra. La tarjeta, en cartulina blanca, solo ten\u00eda una direcci\u00f3n y una cita que rezaba:\u00a0SEGUNDA SESI\u00d3N: MARTES 4. Como es de suponer, el martes 4 me dirig\u00ed a la numeraci\u00f3n indicada. Ya por los alrededores me encontr\u00e9 con varios sujetos extra\u00f1os que merodeaban y que, por una coincidencia que me sorprendi\u00f3, ten\u00edan una insignia igual a la m\u00eda. Me introduje en el c\u00edrculo y not\u00e9 que todos me estrechaban la mano con gran familiaridad. En seguida ingresamos a la casa se\u00f1alada y en una habitaci\u00f3n grande tomamos asiento. Un se\u00f1or de aspecto grave emergi\u00f3 tras un cortinaje y, desde un estrado, despu\u00e9s de saludarnos, empez\u00f3 a hablar interminablemente. No s\u00e9 precisamente sobre qu\u00e9 vers\u00f3 la conferencia ni si aquello era efectivamente una conferencia. Los recuerdos de ni\u00f1ez anduvieron hilvanados con las m\u00e1s agudas especulaciones filos\u00f3ficas, y a unas digresiones sobre el cultivo de la remolacha fue aplicado el mismo m\u00e9todo expositivo que a la organizaci\u00f3n del Estado. Recuerdo que finaliz\u00f3 pintando unas rayas rojas en una pizarra, con una tiza que extrajo de su bolsillo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando hubo terminado, todos se levantaron y comenzaron a retirarse, comentando entusiasmados el buen \u00e9xito de la charla. Yo, por condescendencia, sum\u00e9 mis elogios a los suyos, mas, en el momento en que me dispon\u00eda a cruzar el umbral, el disertante me pas\u00f3 la voz con una interjecci\u00f3n, y al volverme me hizo una se\u00f1a para que me acercara.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Es usted nuevo, \u00bfverdad? \u2014me interrog\u00f3, un poco desconfiado.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respond\u00ed, despu\u00e9s de vacilar un rato, pues me sorprendi\u00f3 que hubiera podido identificarme entre tanta concurrencia\u2014. Tengo poco tiempo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfY qui\u00e9n lo introdujo?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Me acord\u00e9 de la librer\u00eda, con gran suerte de mi parte.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Estaba en la librer\u00eda de la calle Amargura, cuando el&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfQui\u00e9n? \u00bfMart\u00edn?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014S\u00ed, Mart\u00edn.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah, es un colaborador nuestro!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Yo soy un viejo cliente suyo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfY de qu\u00e9 hablaron?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Bueno&#8230; de Feifer.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfQu\u00e9 le dijo?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Que hab\u00eda estado en Pilsen. En verdad&#8230; yo no lo sab\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfNo lo sab\u00eda?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014No \u2014repliqu\u00e9 con la mayor tranquilidad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfY no sab\u00eda tampoco que lo mataron de un bastonazo en la estaci\u00f3n de Praga?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Eso tambi\u00e9n me lo dijo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Ah, fue una cosa espantosa para nosotros!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014En efecto \u2014confirm\u00e9\u2014. Fue una p\u00e9rdida irreparable.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mantuvimos una charla ambigua y ocasional, llena de confidencias imprevistas y de alusiones superficiales, como la que sostienen dos personas extra\u00f1as que viajan accidentalmente en el mismo asiento de un \u00f3mnibus. Recuerdo que mientras yo me afanaba en describirle mi operaci\u00f3n de las am\u00edgdalas, \u00e9l, con grandes gestos, proclamaba la belleza de los paisajes n\u00f3rdicos. Por fin, antes de retirarme, me dio un encargo que no dej\u00f3 de llamarme la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Tr\u00e1igame en la pr\u00f3xima semana \u2014dijo\u2014 una lista de todos los tel\u00e9fonos que empiecen con 38.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Promet\u00ed cumplir lo ordenado y, antes del plazo concedido, concurr\u00ed con la lista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Admirable! \u2014exclam\u00f3\u2014. Trabaja usted con rapidez ejemplar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Desde aquel d\u00eda cumpl\u00ed una serie de encargos semejantes, de lo m\u00e1s extra\u00f1os. As\u00ed, por ejemplo, tuve que conseguir una docena de papagayos a los que ni m\u00e1s volv\u00ed a ver. M\u00e1s tarde fui enviado a una ciudad de provincia a levantar un croquis del edificio municipal. Recuerdo que tambi\u00e9n me ocup\u00e9 de arrojar c\u00e1scaras de pl\u00e1tano en la puerta de algunas residencias escrupulosamente se\u00f1aladas, de escribir un art\u00edculo sobre los cuerpos celestes que nunca vi publicado, de adiestrar a un menor en gestos parlamentarios, y aun de cumplir ciertas misiones confidenciales, como llevar cartas que jam\u00e1s le\u00ed o espiar a mujeres ex\u00f3ticas que generalmente desaparec\u00edan sin dejar rastros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">De este modo, poco a poco, fui ganando cierta consideraci\u00f3n. Al cabo de un a\u00f1o, en una ceremonia emocionante, fui elevado de rango. \u201cHa ascendido usted un grado\u201d, me dijo el superior de nuestro c\u00edrculo, abraz\u00e1ndome efusivamente. Tuve, entonces, que pronunciar una breve alocuci\u00f3n, en la que me refer\u00ed en t\u00e9rminos vagos a nuestra tarea com\u00fan, no obstante lo cual, fui aclamado con estr\u00e9pito.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En mi casa, sin embargo, la situaci\u00f3n era confusa. No comprend\u00edan mis desapariciones imprevistas, mis actos rodeados de misterio, y las veces que me interrogaron evad\u00ed las respuestas porque, en realidad, no encontraba una satisfactoria. Algunos parientes me recomendaron, incluso, que me hiciera revisar por un alienista, pues mi conducta no era precisamente la de un hombre sensato. Sobre todo, recuerdo haberlos intrigado mucho un d\u00eda que me sorprendieron fabricando una gruesa de bigotes postizos pues hab\u00eda recibido dicho encargo de mi jefe.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Esta beligerancia dom\u00e9stica no impidi\u00f3 que yo siguiera dedic\u00e1ndome, con una energ\u00eda que ni yo mismo podr\u00eda explicarme, a las labores de nuestra sociedad. Pronto fui relator, tesorero, adjunto de conferencias, asesor administrativo, y conforme me iba sumiendo en el seno de la organizaci\u00f3n aumentaba mi desconcierto, no sabiendo si me hallaba en una secta religiosa o en una agrupaci\u00f3n de fabricantes de pa\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A los tres a\u00f1os me enviaron al extranjero. Fue un viaje de lo m\u00e1s intrigante. No ten\u00eda yo un c\u00e9ntimo; sin embargo, los barcos me brindaban sus camarotes, en los puertos hab\u00eda siempre alguien que me recib\u00eda y me prodigaba atenciones, y en los hoteles me obsequiaban sus comodidades sin exigirme nada. As\u00ed me vincul\u00e9 con otros cofrades, aprend\u00ed lenguas for\u00e1neas, pronunci\u00e9 conferencias, inaugur\u00e9 filiales a nuestra agrupaci\u00f3n y vi c\u00f3mo se extend\u00eda la insignia de plata por todos los confines del continente. Cuando regres\u00e9, despu\u00e9s de un a\u00f1o de intensa experiencia humana, estaba tan desconcertado como cuando ingres\u00e9 a la librer\u00eda de Mart\u00edn.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Han pasado diez a\u00f1os. Por mis propios m\u00e9ritos he sido designado presidente. Uso una toga orlada de p\u00farpura con la que aparezco en los grandes ceremoniales. Los afiliados me tratan de vuecencia. Tengo una renta de cinco mil d\u00f3lares, casas en los balnearios, sirvientes con librea que me respetan y me temen, y hasta una mujer encantadora que viene a m\u00ed por las noches sin que yo la llame. Y a pesar de todo esto, ahora, como el primer d\u00eda y como siempre, vivo en la m\u00e1s absoluta ignorancia, y si alguien me preguntara cu\u00e1l es el sentido de nuestra organizaci\u00f3n, yo no sabr\u00eda qu\u00e9 responderle. A lo m\u00e1s, me limitar\u00eda a pintar rayas rojas en una pizarra negra, esperando confiado los resultados que produce en la mente humana toda explicaci\u00f3n que se funda inexorablemente en la c\u00e1bala.<\/p>\n<p align=\"CENTER\">* * *<\/p>\n<p>Para descargar en PDF:\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Ribeyro-La-insignia.pdf\">Julio Ram\u00f3n Ribeyro, \u00abLa insignia\u00bb<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio Ram\u00f3n Ribeyro (1929-1994) La insignia Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n Universidad del Pac\u00edfico, febrero de 2012 &nbsp; Hasta ahora recuerdo aquella tarde en que al pasar por el malec\u00f3n divis\u00e9 en &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/julio-ramon-ribeyro-la-insignia\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":31,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-194","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/194","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=194"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/194\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1014,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/194\/revisions\/1014"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=194"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}