{"id":1939,"date":"2015-08-27T18:36:05","date_gmt":"2015-08-27T23:36:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=1939"},"modified":"2015-08-27T18:36:05","modified_gmt":"2015-08-27T23:36:05","slug":"edgar-allan-poe-la-carta-robada","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/edgar-allan-poe-la-carta-robada\/","title":{"rendered":"Edgar Allan Poe, \u201cLa carta robada\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Edgar Allan Poe (1809-1849)<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">La carta robada<\/h2>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura<br \/>\n<em>En las nubes de la ficci\u00f3n<\/em>. Universidad del Pac\u00edfico,<br \/>\nagosto de 2015.<br \/>\nVersi\u00f3n de Julio Cort\u00e1zar<\/h6>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Nil sapientiae odiosius acumine nimio<\/em><br \/>\n[nada es para la sabidur\u00eda m\u00e1s odioso que la excesiva agudeza]<br \/>\nSeneca<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me hallaba en Par\u00eds en el oto\u00f1o de 18&#8230; Una noche, despu\u00e9s de una tarde ventosa, gozaba del doble placer de la meditaci\u00f3n y de una pipa de espuma de mar, en compa\u00f1\u00eda de mi amigo C. Auguste Dupin, en su peque\u00f1a biblioteca o gabinete de estudios del n\u00ba 33, rue Dun\u00f4t, du troisieme, Faubourg Saint-Germain. Llev\u00e1bamos m\u00e1s de una hora en profundo silencio, y cualquier observador casual nos hubiera cre\u00eddo exclusiva y profundamente dedicados a estudiar las onduladas capas de humo que llenaban la atm\u00f3sfera de la sala. Por mi parte, me hab\u00eda entregado a la discusi\u00f3n mental de ciertos t\u00f3picos sobre los cuales hab\u00edamos departido al comienzo de la velada; me refiero al caso de la rue Morgue y al misterio del asesinato de Marie Rog\u00eat. No dej\u00e9 de pensar, pues, en una coincidencia, cuando vi abrirse la puerta para dejar pasar a nuestro viejo conocido G&#8230;. el prefecto de la polic\u00eda de Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo recibimos cordialmente, pues en aquel hombre hab\u00eda tanto de despreciable como de divertido, y llev\u00e1bamos varios a\u00f1os sin verlo. Como hab\u00edamos estado sentados en la oscuridad, Dupin se levant\u00f3 para encender una l\u00e1mpara , pero volvi\u00f3 a su asiento sin hacerlo cuando G&#8230; nos hizo saber que ven\u00eda a consultarnos, o, mejor dicho, a pedir la opini\u00f3n de mi amigo sobre cierto asunto oficial que lo preocupaba grandemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si se trata de algo que requiere reflexi\u00f3n \u2014observ\u00f3 Dupin, absteni\u00e9ndose de dar fuego a la mecha\u2014 ser\u00e1 mejor examinarlo en la oscuridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014He aqu\u00ed una de sus ideas raras \u2014dijo el prefecto, para quien todo lo que exced\u00eda su comprensi\u00f3n era \u201craro\u201d, por lo cual viv\u00eda rodeado de una verdadera legi\u00f3n de rarezas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Muy cierto \u2014repuso Dupin, entregando una pipa a nuestro visitante y ofreci\u00e9ndole un confortable asiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfY cu\u00e1l es la dificultad? \u2014pregunt\u00f3. Espero que no sea otro asesinato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Oh, no, nada de eso! Por cierto que es un asunto muy sencillo y no dudo de que podremos resolverlo perfectamente bien por nuestra cuenta; de todos modos pens\u00e9 que a Dupin le gustar\u00eda conocer los detalles, puesto que es un caso muy raro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Sencillo y raro \u2014dijo Dupin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Justamente. Pero tampoco es completamente eso. A decir verdad, todos estamos bastante confundidos, ya que la cosa es sencill\u00edsima y, sin embargo, nos deja perplejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Quiz\u00e1 lo que los induce a error sea precisamente la sencillez del asunto \u2014observ\u00f3 mi amigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 absurdos dice usted! \u2014repuso el Prefecto, riendo a carcajadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Quiz\u00e1 el misterio es un poco demasiado f\u00e1cil \u2014dijo Dupin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Oh, Dios m\u00edo! \u00bfC\u00f3mo se le puede ocurrir semejante idea?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Un poco demasiado evidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ja, ja! \u00a1oh, oh! \u2014re\u00eda el prefecto, divertido hasta m\u00e1s no poder\u2014. Dupin, usted acabar\u00e1 por hacerme morir de risa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Veamos, \u00bfde qu\u00e9 se trata? \u2014Pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues bien, voy a dec\u00edrselo \u2014repuso el prefecto, aspirando profundamente una bocanada de humo e instal\u00e1ndose en un sill\u00f3n\u2014. Puedo explicarlo en pocas palabras, pero antes debo advertirles que el asunto exige el mayor secreto, pues si se supiera que lo he confiado a otras personas podr\u00eda costarme mi actual posici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hable usted \u2014\u2014dije.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014O no hable \u2014dijo Dupin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Est\u00e1 bien. He sido informado personalmente, por alguien que ocupa un alt\u00edsimo puesto, de que cierto documento de la mayor importancia ha sido robado en las c\u00e1maras reales. Se sabe qui\u00e9n es la persona que lo ha robado, pues fue vista cuando se apoderaba de \u00e9l. Tambi\u00e9n se sabe que el documento contin\u00faa en su poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo se sabe eso? \u2014pregunt\u00f3 Dupin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Se deduce claramente \u2014repuso el prefecto\u2014 de la naturaleza del documento y de que no se hayan producido ciertas consecuencias que tendr\u00edan lugar inmediatamente despu\u00e9s que aqu\u00e9l pasara a otras manos; vale decir, en caso de que fuera empleado en la forma en que el ladr\u00f3n ha de pretender hacerlo al final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Sea un poco m\u00e1s expl\u00edcito \u2014\u2014dije.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues bien, puedo afirmar que dicho papel da a su poseedor cierto poder en cierto lugar donde dicho poder es inmensamente valioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prefecto estaba encantado de su jerga diplom\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues sigo sin entender nada \u2014dijo Dupin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfNo? Veamos: la presentaci\u00f3n del documento a una tercera persona que no nombraremos pondr\u00eda sobre el tapete el honor de un personaje de las m\u00e1s altas esferas, y, ello da al poseedor del documento un dominio sobre el ilustre personaje cuyo honor y tranquilidad se ven de tal modo amenazados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero ese dominio \u2014interrump\u00ed\u2014 depender\u00e1 de que el ladr\u00f3n supiera que dicho personaje lo conoce como tal. \u00bfY qui\u00e9n osar\u00eda&#8230; ?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014El ladr\u00f3n \u2014\u2014dijo G.\u2014 es el ministro D&#8230;. que se atreve a todo, tanto en lo que es digno como lo que es indigno de un hombre. La forma en que cometi\u00f3 el robo es tan ingeniosa como audaz. El documento en cuesti\u00f3n \u2014una carta, para ser francos\u2014 fue recibido por la persona robada mientras se hallaba a solas en el boudoir real. Mientras la le\u00eda se vio repentinamente interrumpida por la entrada de la otra eminente persona, a la cual la primera deseaba ocultar especialmente la carta. Despu\u00e9s de una apresurada y vana tentativa de esconderla en un caj\u00f3n, debi\u00f3 dejarla, abierta como estaba, sobre una mesa. Como el sobrescrito hab\u00eda quedado hacia arriba y no se ve\u00eda el contenido, la carta pod\u00eda pasar sin ser vista. Pero en ese momento aparece el ministro D&#8230; Sus ojos de lince perciben inmediatamente el papel, reconoce la escritura del sobrescrito, observa la confusi\u00f3n de la persona en cuesti\u00f3n y adivina su secreto. Luego de tratar algunos asuntos en la forma expeditiva que le es usual, extrae una carta parecida a la que nos ocupa, la abre, finge leerla y la coloca luego exactamente al lado de la otra. Vuelve entonces a departir sobre las cuestiones p\u00fablicas durante un cuarto de hora. Se levanta, finalmente, y al despedirse, toma la carta que no le pertenece. La persona robada ve la maniobra, pero no se atreve a llamarle la atenci\u00f3n en presencia de la tercera, que no se mueve de su lado. El ministro se Marcha, dejando sobre la mesa la otra carta sin importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues bien \u2014dijo Dupin, dirigi\u00e9ndose a m\u00ed\u2014, ah\u00ed tiene usted lo que se requer\u00eda para que el dominio del ladr\u00f3n fuera completo: \u00e9ste sabe que la persona robada lo conoce como el ladr\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En efecto \u2014dijo el prefecto\u2014, y el poder as\u00ed obtenido ha sido usado en estos \u00faltimos meses para fines pol\u00edticos, hasta un punto sumamente peligroso. La persona robada est\u00e1 cada vez m\u00e1s convencida de la necesidad de recobrar su carta. Pero, claro est\u00e1, una cosa as\u00ed no puede hacerse abiertamente. Por fin, arrastrada por la desesperaci\u00f3n, dicha persona me ha encargado de la tarea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Para la cual \u2014\u2014dijo Dupin, envuelto en un perfecto torbellino de humo\u2014 no pod\u00eda haberse deseado, o siquiera imaginado, agente m\u00e1s sagaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Me halaga usted \u2014repuso el Prefecto\u2014, pero no es imposible que, en efecto, se tenga de m\u00ed tal opini\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Como hace usted notar \u2014dije\u2014, es evidente que la carta sigue en posesi\u00f3n del ministro, pues lo que le confiere su poder es dicha posesi\u00f3n y no su empleo. Apenas empleada la carta, el poder cesar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Muy cierto \u2014convino G&#8230;\u2014. Mis pesquisas se basan en esa convicci\u00f3n. Lo primero que hice fue registrar cuidadosamente la mansi\u00f3n del ministro, aunque la mayor dificultad resid\u00eda en evitar que llegara a enterarse. Se me ha prevenido que, por sobre todo, debo impedir que sospeche nuestras intenciones, lo cual ser\u00eda muy peligroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero usted tiene todas las facilidades para ese tipo de investigaciones \u2014dije\u2014. No es la primera vez que la polic\u00eda parisiense las practica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Oh naturalmente! Por eso no me preocup\u00e9 demasiado. Las costumbres del ministro me daban, adem\u00e1s, una gran ventaja. Con frecuencia pasa la noche fuera de su casa. Los sirvientes no son muchos y duermen alejados de los aposentos de su amo; como casi todos son napolitanos, es muy f\u00e1cil inducirlos a beber copiosamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien saben ustedes que poseo llaves con las cuales puedo abrir cualquier habitaci\u00f3n de Par\u00eds. Durante estos tres meses, no ha pasado una noche sin que me dedicara personalmente a registrar la casa de D&#8230; Mi honor est\u00e1 en juego y, para confiarles un gran secreto, la recompensa prometida es enorme. Por eso no abandon\u00e9 la b\u00fasqueda hasta no tener seguridad completa de que el ladr\u00f3n es m\u00e1s astuto que yo. Estoy seguro de haber mirado en cada rinc\u00f3n posible de la casa donde la carta podr\u00eda haber sido escondida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfNo ser\u00eda posible \u2014pregunt\u00e9\u2014 que si bien la carta se halla en posesi\u00f3n del ministro, como parece incuestionable, \u00e9ste la haya escondido en otra parte que en su casa?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es muy poco probable \u2014dijo Dupin\u2014. El especial giro de los asuntos actuales en la corte, y especialmente de las intrigas en las cuales se halla envuelto D&#8230; , exigen que el documento est\u00e9 a mano y que pueda ser exhibido en cualquier momento; esto \u00faltimo es tan importante como el hecho mismo de su posesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQue el documento pueda ser exhibido? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si lo prefiere, que pueda ser destruido \u2014dijo Dupin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues bien \u2014convine\u2014, el papel tiene entonces que estar en la casa. Supongo que podemos descartar toda idea de que el ministro lo lleve consigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Por supuesto \u2014dijo el prefecto\u2014. He mandado detenerlo dos veces por falsos salteadores de caminos y he visto personalmente c\u00f3mo le registraban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pudo usted ahorrarse esa molestia \u2014dijo Dupin\u2014. Supongo que D&#8230; no es completamente loco y que ha debido prever esos falsos asaltos como una consecuencia l\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No es completamente loco \u2014dijo G&#8230;,\u2014 pero es un poeta, lo que en mi opini\u00f3n viene a ser m\u00e1s o menos lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Cierto \u2014dijo Dupin, despu\u00e9s de aspirar una profunda bocanada de su pipa de espuma de mar\u2014. aunque, por mi parte, me confieso culpable de algunas malas rimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Por qu\u00e9 no nos da detalles de su requisici\u00f3n? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues bien; como dispon\u00edamos del tiempo necesario, buscamos en todas partes. Tengo una larga experiencia en estos casos. Revis\u00e9 \u00edntegramente la mansi\u00f3n, cuarto por cuarto, dedicando las noches de toda una semana a cada aposento. Primero examin\u00e9 el moblaje. Abrimos todos los cajones; supongo que no ignoran ustedes que para un agente de polic\u00eda bien adiestrado, no hay caj\u00f3n secreto que pueda escap\u00e1rsele. En una b\u00fasqueda de esta especie, el hombre que deja sin ver un caj\u00f3n secreto es un imb\u00e9cil. \u00a1Son tan evidentes! En cada mueble hay una cierta masa, un cierto espacio que debe ser explicado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para eso tenemos reglas muy precisas. No se nos escapar\u00eda ni la quincuag\u00e9sima parte de una l\u00ednea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Terminada la inspecci\u00f3n de armarios pasamos a las sillas. Atravesamos los almohadones con esas largas y finas agujas que han visto ustedes emplear. Levantamos las tablas de las mesas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Con frecuencia, la persona que desea esconder algo levanta la tapa de una mesa o de un mueble similar, hace un orificio en cada una de las patas, esconde el objeto en cuesti\u00f3n y vuelve a poner la tabla en su sitio. Lo mismo suele hacerse en las cabeceras y postes de las camas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero, \u00bfno puede locaIizarse la cavidad por el sonido? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014De ninguna manera si, luego de haberse depositado el objeto, se lo rodea con una capa de algod\u00f3n. Adem\u00e1s, en este caso, est\u00e1bamos forzados a proceder sin hacer ruido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero es imposible que hayan ustedes revisado y desarmado todos los muebles donde pudo ser escondida la carta en la forma que menciona. Una carta puede ser reducida a un delgad\u00edsimo rollo, casi igual en volumen al de una aguja larga de tejer, y en esa forma se la puede insertar, por ejemplo, en el travesa\u00f1o de una Silla. \u00bfSupongo que no desarmaron todas las sillas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Por supuesto que no, pero hicimos algo mejor: examinamos los travesa\u00f1os de todas las sillas de la casa y las junturas de todos los muebles con ayuda de un poderoso microscopio. Si hubiera habido la menor se\u00f1al de un reciente cambio, no habr\u00edamos dejado de advertirlo instant\u00e1neamente. Un simple grano de polvo producido por un barreno nos hubiera saltado a los ojos como si fuera una manzana. La menor diferencia en la encoladura, la m\u00e1s m\u00ednima apertura en los ensamblajes, hubiera bastado para orientarnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Supongo que miraron en los espejos, entre los marcos y el cristal, y que examinaron las camas y la ropa de la cama, as\u00ed como los cortinados y alfombras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Naturalmente, y luego que hubimos revisado todo el moblaje en la misma forma minuciosa, pasamos a la casa misma. Dividimos su superficie en compartimentos que numeramos, a fin de que no se nos escapara ninguno; luego escrutamos cada pulgada cuadrada, incluyendo las dos casas adyacentes, siempre ayudados por el microscopio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfLas dos casas adyacentes? \u2014exclam\u00e9\u2014. \u00a1Habr\u00e1n tenido toda clase de dificultades!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed. Pero la recompensa ofrecida es enorme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfInclu\u00edan ustedes el terreno contiguo a las casas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Dicho terreno est\u00e1 pavimentado con ladrillos. No nos dio demasiado trabajo comparativamente, pues examinamos el musgo entre los ladrillos y lo encontramos intacto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfMiraron entre los papeles de D&#8230;, naturalmente, y en los libros de la biblioteca?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Claro est\u00e1. Abrimos todos los paquetes, y no solo examinamos cada libro, sino que lo hojeamos cuidadosamente, sin conformarnos con una mera sacudida, como suelen hacerlo nuestros oficiales de polic\u00eda. Medimos asimismo el espesor de cada encuadernaci\u00f3n, escrut\u00e1ndola luego de la manera m\u00e1s detallada con el microscopio. S\u00ed se hubiera insertado un papel en una de esas encuadernaciones, resultar\u00eda imposible que pasara inadvertido. Cinco o seis vol\u00famenes que sal\u00edan de manos del encuadernador fueron probados longitudinalmente con las agujas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfExploraron los pisos debajo de las alfombras?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Sin duda. Levantamos todas las alfombras y examinamos las planchas con el microscopio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfY el papel de las paredes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfMiraron en los s\u00f3tanos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Miramos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues entonces \u2014declar\u00e9\u2014 se ha equivocado usted en sus c\u00e1lculos y la carta no est\u00e1 en la casa del ministro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Me temo que tenga raz\u00f3n \u2014dijo el prefecto\u2014. Pues bien, Dupin, \u00bfqu\u00e9 me aconseja usted?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Revisar de nuevo completamente la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Pero es in\u00fatil! \u2014replic\u00f3 G&#8230;\u2014. Tan seguro estoy de que respiro como de que la carta no est\u00e1 en la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No tengo mejor consejo que darle \u2014dijo Dupin\u2014. Supongo que posee usted una descripci\u00f3n precisa de la carta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Oh, s\u00ed!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego de extraer una libreta, el perfecto procedi\u00f3 a leernos una minuciosa descripci\u00f3n del aspecto interior de la carta, y especialmente del exterior. Poco despu\u00e9s de terminar su lectura se despidi\u00f3 de nosotros, desanimado como jam\u00e1s lo hab\u00eda visto antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un mes m\u00e1s tarde nos hizo otra visita y nos encontr\u00f3 ocupados casi en la misma forma que la primera vez. Tom\u00f3 posesi\u00f3n de una pipa y un sill\u00f3n y se puso a charlar de cosas triviales. Al cabo de un rato le dije:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Veamos, G&#8230; \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 con la carta robada?. Supongo que, por lo menos, se habr\u00e1 convencido de que no es cosa f\u00e1cil sobrepujar en astucia al ministro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1El diablo se lo lleve! Volv\u00ed a revisar su casa, como me lo hab\u00eda aconsejado Dupin, pero fue tiempo perdido. Ya lo sab\u00eda yo de antemano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfA cu\u00e1nto dijo usted que ascend\u00eda la recompensa ofrecida? \u2014pregunt\u00f3 Dupin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues&#8230; la verdad a mucho dinero&#8230; much\u00edsimo. No quiero decir exactamente cu\u00e1nto, pero eso s\u00ed, afirmo que estar\u00eda dispuesto a firmar un cheque por cincuenta mil francos a cualquiera que me consiguiese esa carta. El asunto va adquiriendo d\u00eda a d\u00eda m\u00e1s importancia, y la recompensa ha sido recientemente doblada. Pero, aunque ofrecieran tres veces esa suma, no podr\u00eda hacer m\u00e1s de lo que he hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues&#8230; la verdad&#8230; \u2014dijo Dupin, arrastrando las palabras entre bocanadas de humo\u2014, me parece a m\u00ed, G&#8230;. que usted no ha hecho&#8230; todo lo que pod\u00eda hacerse&#8230; \u00bfNo cree que&#8230; a\u00fan podr\u00eda hacer algo m\u00e1s, \u00bfeh?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo? \u00bfEn qu\u00e9 sentido?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues&#8230; puf&#8230; podr\u00eda usted. .. puf, puf&#8230; pedir consejo en ese asunto&#8230; puf, puf, puf&#8230; \u00bfSe acuerda de la historia que cuentan de Abernethy?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No. \u00a1Al diablo con Abernethy!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014De acuerdo. \u00a1Al diablo, pero bienvenido! Erase una vez cierto avaro que tuvo la idea de obtener gratis el consejo m\u00e9dico de Abernethy. Aprovech\u00f3 una reuni\u00f3n y una conversaci\u00f3n corrientes para explicar un caso personal como s\u00ed se tratara del de otra persona. \u00abSupongamos que los s\u00edntomas del enfermo son tales y cuales \u2014dijo\u2014. Ahora bien, doctor: \u00bfqu\u00e9 le aconsejar\u00eda usted hacer?\u00bb \u00abLo que yo le aconsejar\u00eda \u2014repuso Abernethy\u2014 es que consultara a un m\u00e9dico.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Vamos! \u2014exclam\u00f3 el prefecto, bastante desconcertado\u2014. Estoy plenamente dispuesto a pedir consejo y a pagar por \u00e9l. De verdad, dar\u00eda cincuenta mil francos a quienquiera me ayudara en este asunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En ese caso \u2014replic\u00f3 Dupin, abriendo un caj\u00f3n y sacando una libreta de cheques\u2014, bien puede usted llenarme un cheque por la suma mencionada. Cuando lo haya firmado le entregar\u00e9 la carta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me qued\u00e9 estupefacto. En cuanto al prefecto, parec\u00eda fulminado. Durante algunos minutos fue incapaz de hablar y de moverse, mientras contemplaba a mi amigo con ojos que parec\u00edan sal\u00edrsele de las \u00f3rbitas y con la boca abierta. Recobr\u00e1ndose un tanto, tom\u00f3 una pluma y, despu\u00e9s de varias pausas y abstra\u00eddas contemplaciones, llen\u00f3 y firm\u00f3 un cheque por cincuenta mil francos, extendi\u00e9ndolo por encima de la mesa a Dupin. Este lo examin\u00f3 cuidadosamente y lo guard\u00f3 en su cartera; luego, abriendo un escritorio, sac\u00f3 una carta y la entreg\u00f3 al prefecto. Nuestro funcionario la tom\u00f3 en una convulsi\u00f3n de alegr\u00eda, la abri\u00f3 con manos tr\u00e9mulas, lanz\u00f3 una ojeada a su contenido y luego, lanz\u00e1ndose vacilante hacia la puerta, desapareci\u00f3 bruscamente del cuarto y de la casa, sin haber pronunciado una s\u00edlaba desde el momento en que Dupin le pidi\u00f3 que llenara el cheque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que se hubo marchado, mi amigo consinti\u00f3 en darme algunas explicaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014La polic\u00eda parisiense es sumamente h\u00e1bil a su manera \u2014dijo\u2014. Es perseverante, ingeniosa, astuta y muy versada en los conocimientos que sus deberes exigen. As\u00ed, cuando G&#8230; nos explic\u00f3 su manera de registrar la mansi\u00f3n de D.., tuve plena confianza en que hab\u00eda cumplido una investigaci\u00f3n satisfactoria, hasta donde pod\u00eda alcanzar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfHasta donde pod\u00eda alcanzar? \u2014repet\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed \u2014dijo Dupin\u2014, Las medidas adoptadas no solamente eran las mejores en su g\u00e9nero, sino que hab\u00edan sido llevadas a la m\u00e1s absoluta perfecci\u00f3n. Si la carta, hubiera estado dentro del \u00e1mbito de su b\u00fasqueda, no cabe la menor duda de que los polic\u00edas la hubieran encontrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me eche a re\u00edr, pero Dupin parec\u00eda hablar muy en serio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Las medidas \u2014continu\u00f3\u2014 eran excelentes en su g\u00e9nero, y fueron bien ejecutadas; su defecto resid\u00eda en que eran inaplicables al caso y al hombre en cuesti\u00f3n.. Una cierta cantidad de recursos altamente ingeniosos constituyen para el prefecto una especie de lecho de Procusto, en el cual quiere meter a la fuerza sus designios. Continuamente se equivoca por ser demasiado profundo o demasiado superficial para el caso, y m\u00e1s de un colegial razonar\u00eda mejor que \u00e9l. Conoc\u00ed a uno que ten\u00eda ocho a\u00f1os y cuyos triunfos en el juego de \u00abpar e impar\u00bb atra\u00edan la admiraci\u00f3n general. El juego es muy sencillo y se juega con bolitas. Uno de los contendientes oculta en la mano cierta cantidad de bolitas y pregunta al otro. \u00ab\u00bfPar o impar?\u00bb Si \u00e9ste adivina correctamente, gana una bolita, si se equivoca, pierde una. El ni\u00f1o de quien hablo ganaba todas las bolitas de la escuela. Naturalmente ten\u00eda un m\u00e9todo de adivinaci\u00f3n que consist\u00eda en la simple observaci\u00f3n y en el c\u00e1lculo de la astucia de sus adversarios.. Supongamos que uno de \u00e9stos sea un perfecto tonto y que, levantando la mano cerrada, le pregunta: \u00ab\u00bfPar o impar?\u00bb Nuestro colegial responde: \u00abImpar\u00bb, y pierde, pero a la segunda vez gana, por cuanto se ha dicho a s\u00ed mismo \u00abEl tonto ten\u00eda pares la primera vez, y su astucia no va m\u00e1s all\u00e1 de preparar impares para la segunda vez. Por lo tanto, dir\u00e9 impar.\u00bb Lo dice, y gana. Ahora bien, \u2014si le toca jugar con un tonto ligeramente superior al anterior, razonar\u00e1 en la siguiente forma: \u00abEste muchacho sabe que la primera vez eleg\u00ed impar, y en la segunda se le ocurrir\u00e1 como primer impulso pasar de par a impar, pero entonces un nuevo impulso le sugerir\u00e1 que la variaci\u00f3n es demasiado sencilla, y finalmente se decidir\u00e1 a poner bolitas pares como la primera vez. Por lo tanto, dir\u00e9 pares.\u00bb As\u00ed lo hace, y gana. Ahora bien, esta manera de razonar del colegial, a quien sus camaradas llaman \u00abafortunado\u00bb, en \u00bfqu\u00e9 consiste si se la analiza con cuidado?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Consiste \u2014repuse\u2014, en la identificaci\u00f3n del intelecto del razonador con el de su oponente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Exactamente \u2014dijo Dupin\u2014. Cuando pregunt\u00e9 al muchacho de qu\u00e9, manera lograba esa total identificaci\u00f3n en la cual resid\u00edan sus triunfos, me contest\u00f3: \u00abSi quiero averiguar si alguien es inteligente, o est\u00fapido, o bueno, o malo, y saber cu\u00e1les son sus pensamientos en ese momento, adapto lo m\u00e1s posible la expresi\u00f3n de mi cara a la de la suya, y luego espero hasta que pensamientos o sentimientos surgen en mi mente o en mi coraz\u00f3n, coincidentes con la expresi\u00f3n de mi cara.\u00bb Esta respuesta del colegial est\u00e1 en la base de toda la falsa profundidad atribuida a La Rochefoucauld, La Bruy\u00e9re, Maquiavelo y Campanella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si comprendo bien \u2014dije\u2014 la identificaci\u00f3n del intelecto del razonador con el de su oponente depende de la precisi\u00f3n con que se mida la inteligencia de este \u00faltimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Depende de ello para sus resultados pr\u00e1cticos \u2014replic\u00f3 Dupin\u2014, y el prefecto y sus cohortes fracasan con tanta frecuencia, primero por no lograr dicha identificaci\u00f3n y segundo por medir mal \u2014o, mejor dicho, por no medir\u2014 el intelecto con el cual se miden. S\u00f3lo tienen en cuenta sus propias ideas ingeniosas y, al buscar alguna cosa oculta, se fijan solamente en los m\u00e9todos que ellos hubieran empleado para ocultarla. Tienen mucha raz\u00f3n en la medida en que su propio ingenio es fiel representante de la masa; pero, cuando la astucia del malhechor posee un car\u00e1cter distinto de la suya, aquel los derrota, como es natural. Esto ocurre siempre cuando se trata de una astucia superior a la suya y, muy frecuentemente, cuando est\u00e1 por debajo. Los polic\u00edas no admiten variaci\u00f3n de principio en sus investigaciones, a lo sumo, si se ven apurados por alg\u00fan caso ins\u00f3lito, o movidos por una recompensa extraordinaria, extienden o exageran sus viejas modalidades rutinarias, pero sin tocar los principios. Por ejemplo, en este asunto de D&#8230;, \u00bfQu\u00e9 se ha hecho para modificar el principio de acci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 son esas perforaciones, esos escrutinios con el microscopio, esa divisi\u00f3n de la superficie del edificio en pulgadas cuadradas numeradas? \u00bfQu\u00e9 representan sino la aplicaci\u00f3n exagerada del principio o la serie de principios que rigen una b\u00fasqueda, y que se basan a su vez en una serie de nociones sobre el ingenio humano, a las cuales se ha acostumbrado el prefecto en la prolongada rutina de su tarea? \u00bfNo ha advertido que G&#8230; da por sentado que todo hombre esconde una carta, si no exactamente en un agujero practicado en la pata de una silla, por lo menos en alg\u00fan agujero \u2014o rinc\u00f3n sugerido por la misma l\u00ednea de pensamiento que inspira la idea de esconderla en un agujero hecho en la pata de una silla? Observe asimismo que esos escondrijos rebuscados s\u00f3lo se utilizan en ocasiones ordinarias, y s\u00f3lo ser\u00e1n elegidos por inteligencias igualmente ordinarias; vale decir que en todos los casos de ocultamiento cabe presumir, en primer t\u00e9rmino, que se lo ha efectuado dentro de esas l\u00edneas; por lo tanto, su descubrimiento no depende en absoluto de la perspicacia, sino del cuidado, la paciencia y la obstinaci\u00f3n de los buscadores; y si el caso es de importancia (o la recompensa magn\u00edfica, lo cual equivale a la misma cosa a los ojos de los polic\u00edas), las cualidades aludidas no fracasan jam\u00e1s. Comprender\u00e1 usted ahora lo que quiero decir cuando sostengo que si la carta robada hubiese estado escondida en cualquier parte dentro de los l\u00edmites de la perquisici\u00f3n del prefecto (en otras palabras, si el principio rector de su ocultamiento hubiera estado comprendido dentro de los principios del prefecto) hubiera sido descubierta sin la m\u00e1s m\u00ednima duda. Pero nuestro funcionario ha sido mistificado por completo, y la remota fuente de su derrota yace en su suposici\u00f3n de que el ministro es un loco porque ha logrado renombre como poeta. Todos los locos son poetas en el pensamiento del prefecto, de donde cabe considerarlo culpable de un non distributio medii por inferir de lo anterior que todos los poetas son locos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero se trata realmente del poeta? \u2014pregunt\u00e9\u2014. S\u00e9 que D&#8230; tiene un hermano, y que ambos han logrado reputaci\u00f3n en el campo de las letras. Creo que el ministro ha escrito una obra notable sobre el c\u00e1lculo diferencial. Es un matem\u00e1tico y no un poeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Se equivoca usted. Lo conozco bien, y s\u00e9 que es ambas cosas. Como poeta y matem\u00e1tico es capaz de razonar bien, en tanto que como mero matem\u00e1tico hubiera sido capaz de hacerlo y habr\u00eda quedado a merced del prefecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Me sorprenden esas opiniones, \u2014dije\u2014,que el consenso universal contradice. Supongo que no pretende usted aniquilar nociones que tienen siglos de existencia sancionada. La raz\u00f3n matem\u00e1tica fue considerada siempre como la raz\u00f3n por excelencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Il y a \u00e0 parier \u2014replic\u00f3 Dupin, citando a Chamfort\u2014 que toute id\u00e9e publique, toute convention reque est une sottise, car elle a convenu au plus grand nombre [Se puede apostar que toda idea p\u00fablica y cada convenci\u00f3n aceptada es pura necedad porque es mayor\u00eda]. Le aseguro que los matem\u00e1ticos han sido los primeros en difundir el error popular al cual alude usted, y que no por difundido deja de ser un error. Con arte digno de mejor causa han introducido, por ejemplo, el t\u00e9rmino \u201can\u00e1lisis\u201d en las operaciones algebraicas. Los franceses son los causantes de este enga\u00f1o, pero si un t\u00e9rmino tiene alguna importancia, si las palabras derivan su valor de su aplicaci\u00f3n, entonces concedo que \u201can\u00e1lisis\u201d abarca \u201c\u00e1lgebra\u201d, tanto como en lat\u00edn ambitus implica \u201cambici\u00f3n\u201d; religio, \u201creligi\u00f3n\u201d, u homines honesti, la clase de las gentes honorables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Me temo que se malquiste usted con algunos de los algebristas de Par\u00eds. Pero contin\u00fae.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Niego la validez y, por tanto, los resultados de una raz\u00f3n cultivada por cualquier procedimiento especial que no sea el l\u00f3gico abstracto. Niego, en particular, la raz\u00f3n extra\u00edda del estudio matem\u00e1tico. Las matem\u00e1ticas constituyen la ciencia de la forma y la cantidad; el razonamiento matem\u00e1tico es simplemente la l\u00f3gica aplicada a la observaci\u00f3n de la forma y la cantidad. El gran error est\u00e1 en suponer que incluso las verdades de lo que se denomina \u00e1lgebra pura constituyen verdades abstractas o generales. Y este error es tan enorme que me asombra se lo haya aceptado universalmente. Los axiomas matem\u00e1ticos no son axiomas de validez general. Lo que es cierto de la relaci\u00f3n (de una forma y la cantidad) resulta con frecuencia err\u00f3neo aplicado, por ejemplo, a la moral. En esta \u00faltima ciencia suele no ser cierto que el todo sea igual a la suma de las partes. Tambi\u00e9n en qu\u00edmica este axioma no se cumple. En la consideraci\u00f3n de los m\u00f3viles falla igualmente, pues dos m\u00f3viles de un valor dado no alcanzan necesariamente al sumarse un valor equivalente a la suma de sus valores. Hay muchas otras verdades matem\u00e1ticas que s\u00f3lo son tales dentro de los l\u00edmites de la relaci\u00f3n. Pero el matem\u00e1tico, llevado por el h\u00e1bito, arguye, bas\u00e1ndose en sus verdades finitas, como si tuvieran una aplicaci\u00f3n general, cosa que por lo dem\u00e1s la gente acepta y cree. En su erudita Mitolog\u00eda, Bryant alude a una an\u00e1loga fuente de error cuando se\u00f1ala que, \u201caunque no se cree en las f\u00e1bulas paganas, solemos olvidarnos de ello y extraemos consecuencias como si fueran realidades existentes\u201d. Pero para los algebristas, que son realmente paganos, las \u201cf\u00e1bulas paganas\u201d constituyen materia de credulidad, y las inferencias que de ellas extraen no nacen de un descuido de la memoria sino de un inexplicable reblandecimiento mental. Para resumir: Jam\u00e1s he encontrado un matem\u00e1tico en quien se pudiera confiar fuera de sus ra\u00edces y sus ecuaciones, o que no tuviera por art\u00edculo de fe que x2 + px es absoluta e incondicionalmente igual a q. Por v\u00eda de experimento, diga a uno de esos caballeros que, en su opini\u00f3n, podr\u00edan darse casos en que x2 + px no fuera absolutamente igual a q; pero, una vez que le haya hecho comprender lo que quiere decir, s\u00e1lgase de su camino lo antes posible, porque es seguro que tratar\u00e1 de golpearlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Lo que busco indicar \u2014agreg\u00f3 Dupin, mientras yo re\u00eda de sus \u00faltimas observaciones\u2014 es que, si el ministro hubiera sido s\u00f3lo un matem\u00e1tico, el prefecto no se habr\u00eda visto en la necesidad de extenderme este cheque. Pero s\u00e9 que es tanto matem\u00e1tico como poeta, y mis medidas se han adaptado a sus capacidades, teniendo en cuenta las circunstancias que lo rodeaban. Sab\u00eda que es un cortesano y un audaz intrigant. Pens\u00e9 que un hombre semejante no dejar\u00eda de estar al tanto de los m\u00e9todos policiales ordinarios. Imposible que no anticipara (y los hechos lo han probado as\u00ed) los falsos asaltos a que fue sometido. Reflexion\u00e9 que igualmente habr\u00eda previsto las pesquisas secretas en su casa. Sus frecuentes ausencias nocturnas, que el prefecto consideraba una excelente ayuda para su triunfo, me parecieron simplemente astucias destinadas a brindar oportunidades a la investigaci\u00f3n y convencer lo antes posible a la polic\u00eda de que la carta no se hallaba en la casa, como G&#8230; termin\u00f3 finalmente por creer. \u00a1Me pareci\u00f3 asimismo que toda la serie de pensamientos que con alg\u00fan trabajo acabo de exponerle y que se refieren al principio invariable de la acci\u00f3n policial en sus b\u00fasquedas de objetos ocultos, no pod\u00eda dejar de ocurr\u00edrsele al ministro. Ello deb\u00eda conducirlo inflexiblemente a desde\u00f1ar todos los escondrijos vulgares. Reflexion\u00e9 que ese hombre no pod\u00eda ser tan simple como para no comprender que el rinc\u00f3n m\u00e1s remoto e inaccesible de su morada estar\u00eda tan abierto como el m\u00e1s vulgar de los armarios a los ojos, las sondas, los barrenos los microscopios del prefecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vi, por \u00faltimo, que D&#8230; terminar\u00eda necesariamente en la simplicidad, si es que no la adoptaba por una cuesti\u00f3n de gusto personal. Quiz\u00e1 recuerde usted con qu\u00e9 ganas ri\u00f3 el prefecto cuando, en nuestra primera entrevista, suger\u00ed que acaso el misterio lo perturbaba por su absoluta evidencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Me acuerdo muy bien \u2014respond\u00ed\u2014. Por un momento pens\u00e9 que iban a darle convulsiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014El mundo material \u2014continu\u00f3 Dupin\u2014 abunda en estrictas analog\u00edas con el inmaterial, y ello ti\u00f1e de verdad el dogma ret\u00f3rico seg\u00fan el cual la met\u00e1fora o el s\u00edmil sirven tanto, para reforzar un argumento como para embellecer una descripci\u00f3n. El principio de la vis inertiae, por ejemplo, parece id\u00e9ntico en la f\u00edsica y en la metaf\u00edsica. Si en la primera es cierto que resulta m\u00e1s dif\u00edcil poner en movimiento un cuerpo grande que uno peque\u00f1o, y que el impulso o cantidad de movimiento subsecuente se hallara en relaci\u00f3n con la dificultad, no menos cierto es en metaf\u00edsica que los intelectos de m\u00e1xima capacidad, aunque m\u00e1s vigorosos, constantes y eficaces en sus avances que los de grado inferior, son m\u00e1s lentos en iniciar dicho avance y se muestran m\u00e1s embarazados y vacilantes en los primeros pasos. Otra cosa: \u00bf Ha observado usted alguna vez, entre las muestras de las tiendas, cu\u00e1les atraen la atenci\u00f3n en mayor grado?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Jam\u00e1s se me ocurri\u00f3 pensarlo \u2014dije.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dHay un juego de adivinaci\u00f3n \u2014continu\u00f3 Dupin\u2014 que se juega con un mapa. Uno de los participantes pide a otro que encuentre una palabra dada: el nombre de una ciudad, en r\u00edo, un Estado o un imperio; en suma, cualquier palabra que figure en la abigarrada y complicada superficie del mapa. Por lo regular, un novato en el juego busca confundir a su oponente proponi\u00e9ndole los nombres escritos con los caracteres m\u00e1s peque\u00f1os, mientras que el buen jugador escoger\u00e1 aquellos que se extienden con grandes letras de una parte a la otra del mapa. Estos \u00faltimos, al igual que las muestras y carteles excesivamente grandes, escapan a la atenci\u00f3n a fuerza de ser evidentes, y en esto la desatenci\u00f3n ocular resulta an\u00e1loga al descuido que lleva al intelecto a no tomar en cuenta consideraciones excesivas y palpablemente evidentes. De todos modos, es \u00e9ste un asunto que se halla por encima o por debajo del entendimiento del prefecto. Jam\u00e1s se le ocurri\u00f3 como probable o posible que el ministro hubiera dejado la carta delante de las narices del mundo entero, a fin de impedir mejor que una parte de ese mundo pudiera verla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dCuanto m\u00e1s pensaba en el audaz, decidido y caracter\u00edstico ingenio de D&#8230;. en que el documento deb\u00eda hallarse siempre a mano si pretend\u00eda servirse de \u00e9l para sus fines, y en la absoluta seguridad proporcionada por el prefecto de que el documento no se hallaba oculto dentro de los l\u00edmites de las b\u00fasquedas ordinarias de dicho funcionario, m\u00e1s seguro me sent\u00eda de que, para esconder la carta, el ministro hab\u00eda acudido al m\u00e1s amplio y sagaz de los expedientes: el no ocultarla.<br \/>\n\u201dCompenetrado de estas ideas, me puse un par de anteojos verdes, y una hermosa ma\u00f1ana acud\u00ed como por casualidad a la mansi\u00f3n ministerial. Hall\u00e9 a D&#8230; en casa, bostezando, pase\u00e1ndose sin hacer nada y pretendiendo hallarse en el colmo del ennui. Probablemente se trataba del m\u00e1s activo y en\u00e9rgico de los seres vivientes, pero eso tan s\u00f3lo cuando nadie lo ve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dPara no ser menos, me quej\u00e9 del mal estado de mi vista y de la necesidad de usar anteojos, bajo cuya protecci\u00f3n pude observar cautelosa pero detalladamente el aposento, mientras en apariencia segu\u00eda con toda atenci\u00f3n las palabras de mi hu\u00e9sped.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dDediqu\u00e9 especial cuidado a una gran mesa-escritorio junto a la cual se sentaba D&#8230;, y en la que aparec\u00edan mezcladas algunas cartas y papeles, juntamente con un par de instrumentos musicales y unos pocos libros. Pero, despu\u00e9s de un prolongado y atento escrutinio, no vi nada que procurara mis sospechas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dDando la vuelta al aposento, mis ojos cayeron por fin sobre un insignificante tarjetero de cart\u00f3n recortado que colgaba, sujeto por una sucia cinta azul, de una peque\u00f1a perilla de bronce en mitad de la repisa de la chimenea. En este tarjetero, que estaba dividido en tres o cuatro compartimentos, vi cinco o seis tarjetas de visitantes y una sola carta. Esta \u00faltima parec\u00eda muy arrugada y manchada. Estaba rota casi por la mitad, como si a una primera intenci\u00f3n de destruirla por in\u00fatil hubiera sucedido otra. Ostentaba un gran sello negro, con el monograma de D&#8230; muy visible, y el sobrescrito, dirigido al mismo ministro revelaba una letra menuda y femenina. La carta hab\u00eda sido arrojada con descuido, casi se dir\u00eda que desde\u00f1osamente, en uno de los compartimentos superiores del tarjetero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dTan pronto hube visto dicha carta, me di cuenta de que era la que buscaba. Por cierto que su apariencia difer\u00eda completamente de la minuciosa descripci\u00f3n que nos hab\u00eda le\u00eddo el prefecto. En este caso el sello era grande y negro, con el monograma de D&#8230;; en el otro, era peque\u00f1o y rojo, con las armas ducales de la familia S&#8230; El sobrescrito de la presente carta mostraba una menuda y femenina, mientras que el otro, dirigido a cierta persona real, hab\u00eda sido trazado con caracteres firmes y decididos. S\u00f3lo el tama\u00f1o mostraba analog\u00eda. Pero, en cambio, lo radical de unas diferencias que resultaban excesivas; la suciedad, el papel arrugado y roto en parte, tan inconciliables con los verdaderos h\u00e1bitos met\u00f3dicos de D&#8230;. y tan sugestivos de la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar sobre el verdadero valor del documento; todo ello, digo, sumado a la ubicaci\u00f3n de la carta, insolentemente colocada bajo los ojos de cualquier visitante, y coincidente, por tanto, con las conclusiones a las que ya hab\u00eda arribado, corroboraron decididamente las sospechas de alguien que hab\u00eda ido all\u00e1 con intenciones de sospechar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dProlongu\u00e9 lo m\u00e1s posible mi visita y, mientras discut\u00eda animadamente con el ministro acerca de un tema que jam\u00e1s ha dejado de interesarle y apasionarlo, mantuve mi atenci\u00f3n clavada en la carta. Confiaba as\u00ed a mi memoria los detalles de su apariencia exterior y de su colocaci\u00f3n en el tarjetero; pero termin\u00e9 adem\u00e1s por descubrir algo que disip\u00f3 las \u00faltimas dudas que pod\u00eda haber abrigado. Al mirar atentamente los bordes del papel, not\u00e9 que estaban m\u00e1s ajados de lo necesario. Presentaban el aspecto t\u00edpico de todo papel grueso que ha sido doblado y aplastado con una plegadera, y que luego es vuelto en sentido contrario, usando los mismos pliegues formados la primera vez. Este descubrimiento me bast\u00f3. Era evidente que la carta hab\u00eda sido dada vuelta como un guante, a fin de ponerle un nuevo sobrescrito y un nuevo sello. Me desped\u00ed del ministro y me march\u00e9 en seguida, dejando sobre la mesa una tabaquera de oro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dA la ma\u00f1ana siguiente volv\u00ed en busca de la tabaquera, y reanudamos placenteramente la conversaci\u00f3n del d\u00eda anterior. Pero, mientras depart\u00edamos, oy\u00f3se justo debajo de las ventanas un disparo como de pistola, seguido por una serie de gritos espantosos y las voces de una multitud aterrorizada. D&#8230; \u2014corri\u00f3 a una ventana, la abri\u00f3 de par en par y mir\u00f3 hacia afuera. Por mi parte, me acerqu\u00e9 al tarjetero, saqu\u00e9 la carta, guard\u00e1ndola en el bolsillo, y la reemplac\u00e9 por un facs\u00edmil (por lo menos en el aspecto exterior) que hab\u00eda preparado cuidadosamente en casa, imitando el monograma de D&#8230; con ayuda de un sello de miga de pan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dLa causa del alboroto callejero hab\u00eda sido la extravagante conducta de un hombre armado de un fusil, quien acababa de disparar el arma contra un grupo de mujeres y ni\u00f1os. Comprob\u00f3se, sin embargo, que el arma no estaba cargada, y los presentes dejaron en libertad al individuo consider\u00e1ndolo borracho o loco. Apenas se hubo alejado, D&#8230; se apart\u00f3 de la ventana, donde me le hab\u00eda reunido inmediatamente despu\u00e9s de apoderarme de la carta. Momentos despu\u00e9s me desped\u00ed de \u00e9l. Por cierto que el pretendido lun\u00e1tico hab\u00eda sido pagado por m\u00ed.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfPero que intenci\u00f3n ten\u00eda usted \u2014pregunt\u00e9\u2014 al reemplazar la carta por un facs\u00edmil? \u00bfNo hubiera sido preferible apoderarse abiertamente de ella en su primera visita, y abandonar la casa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014D&#8230; es un hombre resuelto a todo y lleno de coraje \u2014repuso Dupin\u2014. En su casa no faltan servidores devotos a su causa. Si me hubiera atrevido a lo que usted sugiere, jam\u00e1s habr\u00eda salido de all\u00ed con vida. El buen pueblo de Par\u00eds no hubiese o\u00eddo hablar nunca m\u00e1s de m\u00ed. Pero, adem\u00e1s, llevaba una segunda intenci\u00f3n. Bien conoce usted mis preferencias pol\u00edticas. En este asunto he actuado como partidario de la dama en cuesti\u00f3n. Durante dieciocho meses, el ministro la tuvo a su merced. Ahora es ella quien lo tiene a \u00e9l, pues, ignorante de que la carta no se halla ya en su posesi\u00f3n, D&#8230; continuar\u00e1 presionando como si la tuviera. Esto lo llevar\u00e1 inevitablemente a la ruina pol\u00edtica. Su ca\u00edda, adem\u00e1s, ser\u00e1 tan precipitada como rid\u00edcula. Est\u00e1 muy bien hablar del facilis descensus Averni; pero, en materia de ascensiones, cabe decir lo que la Catalani dec\u00eda del canto, o sea, que es mucho m\u00e1s f\u00e1cil subir que bajar. En el presente caso no tengo simpat\u00eda \u2014o, por lo menos, compasi\u00f3n\u2014 hacia el que baja. D&#8230; es el monstrum horrendum, el hombre de genio carente de principios. Confieso, sin embargo, que me gustar\u00eda conocer sus pensamientos cuando, al recibir el desaf\u00edo de aquella a quien el prefecto llama \u201ccierta persona\u201d, se vea forzado a abrir la carta que le dej\u00e9 en el tarjetero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo? \u00bfEscribi\u00f3 usted algo en ella?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Vamos, no me pareci\u00f3 bien dejar el interior en blanco! Hubiera sido insultante. Cierta vez, en Viena, D&#8230; me jug\u00f3 una mala pasada, y sin perder el buen humor le dije que no la olvidar\u00eda. De modo que, como no dudo de que sentir\u00e1 cierta curiosidad por saber qui\u00e9n se ha mostrado m\u00e1s ingenioso que \u00e9l, pens\u00e9 que era una l\u00e1stima no dejarle un indicio. Como conoce muy bien mi letra, me limit\u00e9 a copiar en mitad de la p\u00e1gina estas palabras:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230; Un dessein si funeste,<br \/>\nS&#8217;iI n&#8217;est digne d&#8217;Atr\u00e9e, est digne de Thyesle.<br \/>\n[Destino tan funesto, si es digno de Atreo, es digno de Thyesle]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las hallar\u00e1 usted en el Atr\u00e9e de Cr\u00e9billon.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edgar Allan Poe (1809-1849) La carta robada Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n. Universidad del Pac\u00edfico, agosto de 2015. Versi\u00f3n de Julio Cort\u00e1zar Nil sapientiae odiosius acumine nimio [nada es para la sabidur\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/edgar-allan-poe-la-carta-robada\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":5,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1939","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1939"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1939\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1941,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1939\/revisions\/1941"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}