{"id":1832,"date":"2015-06-04T16:14:51","date_gmt":"2015-06-04T21:14:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=1832"},"modified":"2015-06-04T16:15:47","modified_gmt":"2015-06-04T21:15:47","slug":"alfredo-bryce-echenique-florence-y-nos-tres","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/alfredo-bryce-echenique-florence-y-nos-tres\/","title":{"rendered":"Alfredo Bryce Echenique, \u201cFlorence y N\u00f3s tr\u00eas\u201d"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><!--\np { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; color: rgb(0, 0, 0); text-align: left; }p.western { font-family: \"Times New Roman\",serif; font-size: 12pt; }p.cjk { font-family: \"Times New Roman\",serif; font-size: 12pt; }p.ctl { font-family: \"Times New Roman\",serif; font-size: 12pt; }\n--><\/style>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Alfredo Bryce Echenique<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: x-large;\"><b>Florence y \u201cN\u00f3s tr\u00eas\u201d<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: large;\">(Todo parece indicar que no soportar\u00e1 este invierno)<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: right;\" align=\"right\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura <i>En las nubes de la ficci\u00f3n<\/i>. Universidad del Pac\u00edfico, junio de 2015<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: right;\" align=\"right\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>A H\u00e9l\u00e8ne y Jean-Marie Saint Lu<\/i><\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Cuando conoc\u00ed a Florence pens\u00e9 inmediatamente que la vida no pod\u00eda ser as\u00ed. Pero esa no fue la primera vez que la vi. En aquella oportunidad supe cu\u00e1l era su nombre y que iba a ser mi alumna. Ya la hab\u00eda visto horas antes, en la calle que llevaba hasta la peque\u00f1a escuela de <i>madame<\/i> Beaussart. Yo estaba en el suelo, ca\u00eddo, profundamente avergonzado y solo. Fue entonces cuando not\u00e9 que, a mi derecha, alguien pasaba esquiv\u00e1ndome, sin mirarme, haci\u00e9ndose simplemente a un lado como quien evita un desagradable obst\u00e1culo en su camino. Dos piernas delgadas, muy bellas, y cuando se alejaron pude ver que eran las piernas de una muchachita rubia, con el pelo recogido sobre la cabeza. Se alejaba y luego entraba, metros m\u00e1s all\u00e1, por el port\u00f3n de la misma escuelita en que yo daba clases de castellano. No se me ocurri\u00f3 que era una nueva alumna.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">El invierno malo hab\u00eda empezado en noviembre. Era el tipo de invierno que puede hacerle a uno mucho da\u00f1o. Oscurec\u00eda demasiado pronto y casi todos los d\u00edas desde una semana atr\u00e1s llov\u00eda con ese viento que arroja el agua por la cara, sobre los anteojos. Hac\u00eda un fr\u00edo gris oscuro, terriblemente triste, y mi padre hab\u00eda muerto semanas atr\u00e1s en el Per\u00fa.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Se puede odiar Par\u00eds en \u00e9pocas as\u00ed. Yo, que hac\u00eda tiempo me hab\u00eda considerado un hombre con suerte porque hab\u00eda encontrado un cuartucho en el Barrio Latino, y un trabajo no muy lejos, en el viejo Marais, tend\u00eda ahora a no encontrar m\u00e1s que tristeza en un cuarto cuya \u00fanica iluminaci\u00f3n era una claraboya por la que entraba m\u00e1s agua que luz. Me ca\u00edan gotas de lluvia, me despertaban la humedad y el tactac de las gotas. Detestaba tambi\u00e9n mi trabajo, porque desde semanas atr\u00e1s lo que iba sintiendo mientras caminaba hacia la escuelita oscura, helada, de paredes h\u00famedas y desoladas, era como la prolongaci\u00f3n del malestar total que diariamente me obligaba a abandonar mi habitaci\u00f3n huyendo de algo.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Hab\u00eda perdido inter\u00e9s en todo cuando conoc\u00ed a Florence. Pero ten\u00eda que comer y por eso nunca me plante\u00e9 el problema de abandonar a <i>madame<\/i> Beaussart. Ni siquiera cuando pens\u00e9 en el da\u00f1o que me iba a hacer otro invierno m\u00e1s metido durante varias horas en sus inh\u00f3spitas salas de clase, luchando siempre para que me cambiaran el horario de tal manera que me quedara algo de la calefacci\u00f3n que ella utilizaba durante sus clases, y que apagaba avaramente no bien terminaba su hora. Otro invierno m\u00e1s, pues, diciendo reglas de gram\u00e1tica espa\u00f1ola y cosas por el estilo sin poderme quitar ni el abrigo ni la bufanda, ni siquiera la boina porque hac\u00eda tanto fr\u00edo. Y los alumnos, los alumnos siempre alej\u00e1ndose del profesor porque, a medida que el radiador de gas se iba enfriando, ellos retroced\u00edan sus sillas y mesas en busca del poco calor que quedaba all\u00e1 en el fondo. Los m\u00e1s atrevidos a veces lograron que los dejara escuchar mis clases sentados encima de la calefacci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Hab\u00eda sido un trabajo f\u00e1cil, tonto. En todo caso me hab\u00eda permitido descargar un poco de bilis contra el pa\u00eds que me acog\u00eda, algo que todo extranjero siente alguna vez ganas de hacer en Par\u00eds. Conocer a fondo la escuela de <i>madame<\/i> Beaussart, sus incre\u00edbles astucias para contratar profesores y hacerlos pasar por alumnos con tal de no declararlos al fisco, me permit\u00eda desahogarme diciendo que cualquier escuelita rural de nuestra Am\u00e9rica Latina funcionaba en mejores condiciones que el oscuro esc\u00e1ndalo que la avara directora ten\u00eda montado en la Rue des Francs-Bourgeois. La vieja era el demonio, nos apagaba el gas, no nos daba seguro social, nos estafaba en las cuentas al pagarnos, y ella misma era capaz de dictar cualquier curso, aun de ense\u00f1ar un idioma que no conoc\u00eda, con tal de no tener que contratar un nuevo profesor.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Con los alumnos la cosa era tan mala o peor. Casi todos eran medio tarados, es lo menos que se puede decir; eran casos, si se les puede llamar as\u00ed. Hab\u00edan fracasado en los liceos, en todas partes, y si estaban all\u00ed era porque sus padres no hab\u00edan encontrado mejor manera de deshacerse de ellos o porque no hab\u00edan encontrado otro lugar donde enviarlos para ver si por lo menos terminaban el colegio. Una vez indagu\u00e9 entre los alumnos para ver cu\u00e1nto pagaban por venir a estudiar en ese antro de cuatro piezas amenazado de demolici\u00f3n. Para mi sorpresa, descubr\u00ed que cada uno pagaba una suma diferente. Comprend\u00ed que la vieja regateaba sus precios y que aceptaba cualquier suma con tal de ganarse un alumno m\u00e1s. Pagaban de acuerdo a sus posibilidades y <i>madame<\/i> Beaussart se los sacaba en cara cuando les apagaba la luz, diciendo que a\u00fan no hab\u00eda oscurecido. Pero all\u00ed siempre estuvo oscuro y siempre fue necesario encender la luz. No se pod\u00eda, sin embargo, porque la vieja cerraba la llave general para evitar que los profesores encendieran. Nadie se quejaba. Imposible hacerlo. Sab\u00edamos muy bien que nuestro empleo depend\u00eda de un hilo, que no ten\u00edamos ning\u00fan tipo de seguridad en nuestros puestos y que cualquier queja que nos hiciese impopulares ante la vieja nos causar\u00eda un inmediato reemplazo por cualquier otro estudiante de facultad, de esos que andan siempre necesitados de dinero. Todos los profesores \u00e9ramos estudiantes y ense\u00f1\u00e1bamos muchas veces lo mismo que est\u00e1bamos aprendiendo en la facultad. Yo mismo llegu\u00e9 a ser profesor de alem\u00e1n un a\u00f1o, y cuando me preguntaban algo que no sab\u00eda, contestaba diciendo que eso no tocaba hasta la semana pr\u00f3xima. Me iba a casa y lo estudiaba. En el fondo, por temor a la miseria, todos \u00e9ramos c\u00f3mplices de <i>madame<\/i> Beaussart.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero ahora hab\u00eda perdido el sentido del humor, sin lograr encontrar algo con qu\u00e9 reemplazarlo. Me sent\u00eda mal, eso es todo, y cuando estaba en mi cuartucho s\u00f3lo esperaba el momento de partir a la escuela, pero ya, tambi\u00e9n hac\u00eda rato que el trabajo no lograba producirme ning\u00fan alivio. Durante algunas semanas la diaria caminata hasta el Marais era la \u00fanica salvaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n eso \u00faltimamente hab\u00eda empezado a producirme una extra\u00f1a tristeza, un horrible malestar.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">El invierno hizo el resto. Yo sent\u00eda que algo iba a pasar. Ten\u00eda miedo mientras avanzaba por las destartaladas calles que llevaban a la escuela. Abundaban por ah\u00ed unos hombres p\u00e1lidos, muy sucios, de terno, corbata y sombrero negros. Eran unos tipos p\u00e1lidos, muy sucios, con los cuellos de las camisas gastados e inmundos, y yo siempre me preguntaba c\u00f3mo puede uno salir as\u00ed por las calles de Par\u00eds sin sentirse mal, muy mal. Iban hacia alguna parte como llevados por un m\u00edstico af\u00e1n y no se daban cuenta de que, a su paso, dejaban sobre el disminuido peat\u00f3n que era yo una indecible propensi\u00f3n al desaliento. No se puede tener fe con una ma\u00f1ana tan oscura, tan horrible y lluviosa, en un barrio cuyas veredas est\u00e1n permanentemente regadas de caca de perro. Pero ellos iban a alg\u00fan lugar, asquerosos. Era tambi\u00e9n una \u00e9poca en la que ya no miraba al interior de los caf\u00e9s que encontraba a mi paso, mediocres, pobres, y en cuyo oscuro interior se tambaleaban, temblando por una copa de vino, las mismas mujeres coloradas y alcoh\u00f3licas cuya terrible angustia me produc\u00eda espanto y me persegu\u00eda en pesadillas y temores.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Los <i>clochards<\/i> envidiaban y reclamaban mi abrigo, simpatizaban con mi descuidado bigotazo, tal vez tambi\u00e9n con mi vieja boina negra y con mi deste\u00f1ida bufanda de lana. Por eso estoy seguro de que cuando Florence me esquiv\u00f3 as\u00e9pticamente, vivi\u00f3 un poco lo que se vive cuando se esquiva a un borracho que ha ca\u00eddo derrotado en una calle. Eso me hundi\u00f3 mucho, hizo que me fuera particularmente dif\u00edcil incorporarme. Ten\u00eda barro en las rodillas y caca en el zapato derecho, caca que pis\u00e9 y que me hab\u00eda hecho resbalar. Tres personas me miraron al pasar, tal vez alguna pens\u00f3 que tan joven y ya en ese estado. Esto m\u00e1s que nada debido a mi abrigo, a su fea vejez, su enormidad, su excesivo peso, la forma en que estaba completamente pasado de moda y en que los hombros se resbalaban hasta llegarme casi a los codos. Mientras me levantaba record\u00e9 que all\u00e1 en Lima yo hab\u00eda sido un joven elegante, \u00e1gil, optimista. Ahora en cambio arrancaba la bufanda de mi cuello para secarme las rodillas y luchaba por dejar la caca de un zapato al borde de la vereda, en un trozo de papel mojado, luego. Luchaba y al mismo tiempo esperaba que se me viniera encima la consecuencia de lo que me acababa de ocurrir, algo ten\u00eda que ocurrirle a mi estado general. Avanc\u00e9 unos metros y pas\u00e9 por debajo de unos andamios porque eso trae mala suerte de una vez por todas. De alg\u00fan tubo, de alg\u00fan tabl\u00f3n me cay\u00f3 una pesada gota de agua en la nuca desnuda. Trat\u00e9 de abrigarme con la bufanda, pero imposible seguir a la gota que resbalaba enfri\u00e1ndome enfermizamente la espalda. Sent\u00ed que sucumb\u00eda al efecto de las mujeres alcoh\u00f3licas del barrio. Y, sobre todo, sent\u00ed que se hab\u00eda producido en m\u00ed algo as\u00ed como un gran venimiento abajo.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tambi\u00e9n comprend\u00ed que era muy tarde para Florence. El invierno se encargar\u00eda de ella y, pensar que iba a salir bien de esa prueba habr\u00eda sido confiarse a un azar con el cual ya no pod\u00eda contar. Ten\u00eda a\u00fan las rodillas h\u00famedas cuando me toc\u00f3 entrar a esa clase de solo cuatro alumnos y descubrir que hab\u00eda una cara nueva, una cara en que se adivinaban las infinitas posibilidades de la ternura, del cari\u00f1o sin inter\u00e9s, del amor sin b\u00fasqueda ni deseo. Pero ser\u00eda otra persona la que iba a gozar de eso, un muchacho del pasado ser\u00eda quien se iba a re\u00edr con ella, a bromear a lo largo de semanas y de meses, un muchacho lejano, aquel que yo hab\u00eda sido. Para m\u00ed era ya imposible, nunca pude admirar sino de lejos a la ni\u00f1a adolescente, nunca pude m\u00e1s que regalarle sonrisas y bromas con que imitaba al joven que alguna vez fui, era del muchacho de antes de quien copiaba posturas, palabras y actitudes para responder a los fr\u00e1giles y alegres embates de Florence, a las tiernas y encantadoras malacrianzas de ni\u00f1a demasiado mimada con que iba a agotar las pocas energ\u00edas que me quedaban, con que iba a entibiar un coraz\u00f3n inalcanzable.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero nada para el hombre actual, el que deb\u00eda enfrentarse diariamente con una preocupaci\u00f3n constante al fondo de la cual, desde que apareci\u00f3 Florence, estaba la muerte. Escuchar su historia, relatada a lo largo de nuestro primer encuentro, olvidando por completo y con maldad la mediocridad y la total falta de inter\u00e9s de los dem\u00e1s alumnos, fue caer en una idea fija que logr\u00e9 resumir en unas cuantas palabras que a diario me repet\u00eda al regresar por los callejones del invierno hasta mi cuartucho: todo parece indicar que no soportar\u00e1 este invierno.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tal vez ella tambi\u00e9n jugaba conmigo imitando los gestos y sonrisas de la ni\u00f1a que hasta poco tiempo atr\u00e1s hab\u00eda sido. Ahora estaba enferma, no s\u00e9 c\u00f3mo, pero estaba delgada y enferma. Yo viv\u00ed eso. Su enfermedad, su profunda debilidad, la fragilidad de su belleza encerrada entre los h\u00famedos paredones de aquel recinto que juntos trat\u00e1bamos de alegrar con recuerdos de un pasado que prometi\u00f3 tanto. Florence necesitaba jugar, molestarme, alegrarme la existencia, y desde el primer d\u00eda adivin\u00f3 que la historia de su vida era mi cuento preferido.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Nos fuimos por ah\u00ed. Por los jardines de su educaci\u00f3n anacr\u00f3nica, por el teatr\u00edn de su vida, y cada d\u00eda hab\u00eda una nueva aventura, alg\u00fan nuevo episodio con que exorcizar la fealdad del sal\u00f3n de clases, la falta de inter\u00e9s de los dem\u00e1s alumnos, mi creciente preocupaci\u00f3n por su debilitada salud. Nada pudo detenerla desde aquel d\u00eda en que me pregunt\u00f3 si ella era la reina y yo le respond\u00ed que s\u00ed, para desesperaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros que ve\u00edan c\u00f3mo le daba las mejores notas y que no pararon hasta protestar ante <i>madame<\/i> Beaussart, acus\u00e1ndome de tener una debilidad por Florence. Demasiado tarde. Florence pagaba m\u00e1s que los otros, era la \u00fanica alumna inteligente, ven\u00eda de una gran familia y la vieja se sent\u00eda orgullosa de tenerla en su asquerosa escuela. Si hab\u00eda alguien que pudiera mantenerla contenta, tanto mejor para la vieja. Ten\u00edamos, pues, su aceptaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Florence no hab\u00eda podido resistir la bulla y el desorden de los liceos. Su defecto a la columna vertebral tampoco le hab\u00eda permitido ser una alumna normal y corriente. La hab\u00edan educado en casa y era capaz de recitar a Racine, a Corneille, a Moli\u00e8re. Era capaz de hablar como se hablaba en el <span style=\"color: #000000;\">siglo <\/span><span style=\"color: #000000;\">XVII<\/span><span style=\"color: #000000;\"> y n<\/span>unca, desde que se dio cuenta de que eso a m\u00ed me encantaba, dej\u00f3 de hacerlo para desesperaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros. Yo me encargu\u00e9 de ellos. Yo los amenac\u00e9 con notas desaprobatorias (despu\u00e9s de todo las merec\u00edan siempre), si es que se met\u00edan con Florence. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n ellos sucumbieron a su encanto y poco a poco pude notar que la iban queriendo y admirando m\u00e1s. No eran tan tontos para no darse cuenta de que Florence era algo especial, nunca visto, y desde la ma\u00f1ana en que uno de los alumnos dijo que era, en efecto, una reina, el problema qued\u00f3 resuelto.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Desde entonces nos dedicamos todos a verla pasar el tiempo en el colegio. Se crearon leyes especiales seg\u00fan las cuales Florence decid\u00eda cu\u00e1ndo se deb\u00eda estudiar y cu\u00e1ndo no, cu\u00e1ndo un texto val\u00eda la pena de ser estudiado o dejado de lado por otro que ella encontraba m\u00e1s interesante. Pero todo fue perdiendo inter\u00e9s a medida que ella se dedic\u00f3 a ponernos al d\u00eda de sus actividades fuera de la escuela. Se hac\u00eda de rogar. A veces hasta llegaba tarde porque sab\u00eda que nos encontrar\u00eda ansiosos de noticias, qu\u00e9 hab\u00eda hecho ayer, \u00bfsali\u00f3 ayer domingo por la tarde a bailar el vals en alguna inaceptable fiesta de disfraces?<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Florence se re\u00eda de nosotros. Confesaba, imitando gestos de p\u00e1nico, que si alg\u00fan d\u00eda me hubiese encontrado por la calle con mi abrigo y mi bigote habr\u00eda salido disparada de miedo. Nos lanzaba a la cara la fealdad de nuestras casas en comparaci\u00f3n a la suya, un antiguo palacio en el que vivi\u00f3 una vez <i>madame<\/i> de Sevign\u00e9. All\u00ed transcurr\u00eda su vida con su hermano Fabricio, de quien trajo fotograf\u00edas sentado al piano, atendido a la mesa por un mayordomo \u00e1rabe que m\u00e1s parec\u00eda el valet de alg\u00fan peque\u00f1o pr\u00edncipe. Nos reprochaba la mediocridad de nuestras vidas, nuestra incapacidad para tocar al piano un concierto de Mozart. Florence era una gran pianista, nadie como ella, seg\u00fan su profesora del conservatorio, para interpretar a Schumann, ah\u00ed empezaba el diario concierto, sus manos corr\u00edan sobre la mesa, sus dedos se agitaban y yo le ped\u00eda que en vez del concierto n\u00famero diecisiete de Mozart me tocara el \u201cCarnaval\u201d de Schumann, cada uno le ped\u00eda algo distinto, ella entonaba e interpretaba, cu\u00e1ntas veces jugamos a lo mismo pero eso ten\u00eda que cesar porque se fatigaba mucho, y desde luego pareci\u00f3 cesar esa ma\u00f1ana en que estall\u00f3 en llanto porque el m\u00e9dico la hab\u00eda encontrado peor de la lesi\u00f3n y ten\u00eda que abandonar sus lecciones de piano en casa.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Qu\u00e9 no trat\u00f3 de hacer cuando se dio cuenta de mi desconcierto, de mi preocupaci\u00f3n, del deplorable estado en que su llanto me hab\u00eda dejado. La miraba llorar, y la estrechez de sus hombros gimiendo me part\u00eda el alma, me imped\u00eda encontrar palabras de consuelo, yo no estaba autorizado para acariciarla y tal vez eso era lo \u00fanico que hubiera podido hacer por ella en medio de la terrible angustia que me produc\u00eda la idea de su muerte. Su debilidad avanzaba, era visible en la forma en que su fr\u00e1gil espalda se encorvaba no bien sent\u00eda alguna fatiga. Pero Florence era incapaz de aceptar que la vida no fuera bella y alegre. Esa ma\u00f1ana, despu\u00e9s de llorar, me estuvo volviendo loco, no par\u00f3 de arrojarme bolitas de papel en su af\u00e1n de convencerme de que nada hab\u00eda ocurrido.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Al d\u00eda siguiente vino particularmente nerviosa. Nuevamente empez\u00f3 a arrojarme bolitas de papel y, cuando yo la amenac\u00e9 con castigarla, me respondi\u00f3 dici\u00e9ndome que eso me dar\u00eda tanta pena que el verdadero castigado ser\u00eda yo. Le di toda la raz\u00f3n y se qued\u00f3 encantada. Pero ya yo hab\u00eda notado que estaba muy nerviosa. Varias veces anunci\u00f3 el Carnaval de Schumann, pero nunca pas\u00f3 de poner las manos en posici\u00f3n inicial. Al darse cuenta de que lo estaba observando todo, cambi\u00f3 de t\u00e1ctica y recurri\u00f3 a sus habituales movimientos de brazos. Los agitaba r\u00edtmicamente y contaba mientras tanto uno, dos, tres. Dec\u00eda que estaba haciendo gimnasia para la columna y que de paso iba a entrar en calor porque, como siempre, hac\u00eda un fr\u00edo de perros. Un d\u00eda hizo algo que me entristeci\u00f3 mucho. Se estaba quejando de fr\u00edo y yo, por fastidiarla, me quit\u00e9 el abrigo y se lo ofrec\u00ed. No bien lo tuvo puesto, empez\u00f3 a imitar a un <i>clochard<\/i> tambale\u00e1ndose borracho. Se me acerc\u00f3 y me pidi\u00f3 un franco para vino, y un cigarrillo. Eso era yo para Florence. Yo que perdon\u00e9 su palacio, su costosa educaci\u00f3n particular, sus anacr\u00f3nicas institutrices, sus sirvientes \u00e1rabes en Par\u00eds. Yo que acept\u00e9 todo aquello con abierta complicidad, por tratarse de ella. Esa era la imagen que de m\u00ed daba mi abrigo. Y aunque hubiese tenido dinero para cambiarlo, ya era muy tarde. Me hab\u00eda contagiado. Me sent\u00eda as\u00ed con o sin abrigo. As\u00ed era yo desde aquella sucia e invernal ca\u00edda.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">A fines de enero nev\u00f3 y Florence vino a clases muy debilitada. Varias veces se quej\u00f3 del fr\u00edo que hac\u00eda en el sal\u00f3n y yo siempre le ced\u00ed mi abrigo, pero ya nunca me repiti\u00f3 la broma de <i>clochard<\/i> que ped\u00eda un franco para vino, y un cigarrillo. Se lo pon\u00eda sobre los hombros y pude darme cuenta de que cada vez le costaba m\u00e1s trabajo resistir su peso, constantemente trataba de acomod\u00e1rselo como si la estorbara. Si no se lo quitaba era solo por delicadeza hacia m\u00ed, porque cada d\u00eda se preocupaba m\u00e1s de que todo transcurriera de la mejor manera entre nosotros. Tal vez pretend\u00eda que no notara nada. Pero yo estaba muy consciente y pod\u00eda notar que el apacible y fr\u00edo viento de la muerte la rondaba con mayor certeza ahora que hab\u00eda recrudecido el invierno.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Un d\u00eda jugamos a que la nieve no era grave. Fue al terminar el d\u00eda de clases, en la Rue des Francs-Bourgeois. Regres\u00e1bamos cada uno a lo suyo y ella me sorprendi\u00f3 con una bola helada que revent\u00f3 sobre mi pecho. Yo simul\u00e9 recoger una inmensa cantidad de nieve y ella simul\u00f3 correr aterrada. Solo le arroj\u00e9 un pu\u00f1ado de nieve y ella a duras penas si dio un paso atr\u00e1s para evitar que le cayera. Despu\u00e9s fingimos estar agotados al cabo de una larga guerra y caminamos uno detr\u00e1s del otro hasta la esquina en que nuestros caminos se separaban. Era absurdo despedirnos como dos amigos que han estado juntos. Yo era el hombre con el abrigo ese y su padre acababa de alquilar un palacio en Venecia para pasar la primavera. Tampoco era ella mi alumna y yo un profesor. Y ten\u00edamos que dialogar para separarnos, ten\u00edamos que decirnos algo para decirnos adi\u00f3s.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Monsieur<\/i> \u2014me dijo\u2014, mi honor me impide quedarme con la \u00faltima bola de nieve. Ma\u00f1ana vendr\u00e9 armada de verdaderas municiones, arcabuces y dardos envenenados, para librar mortal batalla con el agresor extranjero.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Florence: como te atrevas a arrojarme algo en clase vas a ver conmigo. Estoy harto de tu mala conducta. Es un p\u00e9simo ejemplo para tus compa\u00f1eros. Tienes que empezar a portarte como es debido.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Monsieur<\/i>: pero qu\u00e9 quiere que haga, piense que soy solo una muchacha de quince a\u00f1os.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Sab\u00eda muy bien hasta qu\u00e9 punto su frase me hab\u00eda conmovido, hasta qu\u00e9 punto hab\u00eda despertado en m\u00ed al muchacho que una vez fui. Aun sabiendo que ya era demasiado tarde, sent\u00ed que nunca hab\u00eda estado tan cerca del mundo de Florence. Despu\u00e9s, a medida que avanzaba hacia su casa, observ\u00e9 la dificultad con que caminaba sobre la nieve, la debilitada estrechez de sus hombros, la excesiva finura de su espalda, la blanca fragilidad de sus piernas. Y llevaba un pa\u00f1uelito al cuello. En el palacio de Venecia, en el antiguo palacio de <i>madame<\/i> de Sevign\u00e9, Florence, contrariando a sus padres e institutrices, deb\u00eda expresarse con afectuosa y po\u00e9tica ternura cuando hablaba de los <i>clochards<\/i>. Pens\u00e9 en eso y tambi\u00e9n en que esas ideas tan liberales en ella conten\u00edan toda la rebeld\u00eda de que Florence era capaz frente a su mundo. Y yo era responsable de tal cosa. Era la parte que me hab\u00eda tocado en su vida. Me fui alejando hacia el Barrio Latino, y con el fr\u00edo y la nieve me vinieron otras ideas igualmente tristes y tiernas. Continuaba pensando en Florence, al ritmo impuesto por mi abrigo. Todo parece indicar que no soportar\u00e1 este invierno. Eso me lo repet\u00eda siempre.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">A fines de marzo, cuando Florence cay\u00f3 enferma, decid\u00ed que me era completamente imposible seguir trabajando. Llam\u00e9 a <i>madame<\/i> Beaussart y le dije que estaba con una fuerte sinusitis y que iba a faltar por lo menos una semana. Ella me dio licencia con la misma bondad con que acog\u00eda cualquier ausencia de un profesor: solo pagaba las horas de clases efectivamente dictadas. Pero qu\u00e9. Ten\u00eda el cuarto pagado y tickets para el restaurante universitario. Con unos cuantos paquetes de cigarrillos todo estaba resuelto hasta que Florence regresara a clases. Si regresaba.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Aprovech\u00e9 para volver a merodear por la cafeter\u00eda del restaurante de Censier, siempre plagada de estudiantes porque all\u00ed el caf\u00e9 era m\u00e1s barato y m\u00e1s malo y m\u00e1s fr\u00edo tambi\u00e9n. Pero hab\u00eda buena calefacci\u00f3n y todos esos latinoamericanos resolviendo los problemas de sus pa\u00edses, siempre al acecho de alguna estudiante con la que el sexo fuera m\u00e1s f\u00e1cil que en el Per\u00fa o en Bolivia. Era un mundo de abrigos como el m\u00edo y un tipo como yo hasta pod\u00eda tener \u00e9xito. Regres\u00e9, pues, aunque siempre pensando que al hombre que una vez fui le habr\u00eda correspondido alguien como Florence, y que mi \u00fanica oportunidad en la vida de acercarme a ese mundo me hab\u00eda llegado demasiado tarde. Adem\u00e1s, Florence deb\u00eda estar ya muy enferma. Me sent\u00eda aislado y solitario. Tal vez una muchacha que tiempo atr\u00e1s me hab\u00eda interesado anduviese por ah\u00ed. Tal vez entonces me acercar\u00eda a algo como en la primavera pasada, como antes de que mi cuartucho se convirtiera en la c\u00e1rcel de las ideas malas. O como antes de que mi padre muriera, tan lejos.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Nicole estaba all\u00ed y, un d\u00eda, no s\u00e9 c\u00f3mo, me encontr\u00e9 tratando de pagarle un caf\u00e9. Por supuesto que la ofend\u00ed porque las mujeres son seres independientes y pagan lo que consumen. Nicole era m\u00e1s nerviosa de lo que parec\u00eda y hubiera sido in\u00fatil tratar de iniciar el di\u00e1logo con la idea que se me vino a la cabeza. Pens\u00e9 hasta que habr\u00eda podido abofetearme si le dec\u00eda lo que sent\u00eda. Nicole acababa de descubrir la liberaci\u00f3n de la mujer o algo as\u00ed. Un detalle importante era pagarse el caf\u00e9, sobre todo si alguien te lo quiere invitar. Eso estaba bien pero yo hubiera querido decirle que no protestara tan en voz alta porque hab\u00eda algo de nuevo rico en la terquedad con que exhib\u00eda su reciente emancipaci\u00f3n. In\u00fatil. Preferible recordar a Florence, con quien todo hubiera sido mucho m\u00e1s f\u00e1cil si hubiera sido mayor y sana, y si yo no hubiese pertenecido al sombr\u00edo mundo de mi abrigo.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero mi abrigo estaba bien aqu\u00ed y Nicole acababa de descubrir que yo, en cambio, no estaba nada bien. Era el tipo de cosa que una persona nerviosa nota siempre en otros. No me quedaba m\u00e1s remedio que escucharla, y m\u00e1s ahora que recordaba cu\u00e1nto me hab\u00edan atra\u00eddo una vez sus piernas y su cara tan francesa. Era o inteligente o muy torturada, y con los d\u00edas lo que dec\u00eda empez\u00f3 a interesarme un poco. Una tarde pens\u00e9 que Nicole me ser\u00eda imprescindible en el caso de que Florence muriera.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Y fue entonces que dej\u00e9 de escucharla calladamente y que empec\u00e9 yo tambi\u00e9n a tener cosas que decir. Algo me molestaba en ella, sin embargo. Cierta autosuficiencia, cierto orgullo, algo que se ocultaba bajo su deplorable estado de \u00e1nimo y que le daba el coraje suficiente para tener piedad de m\u00ed. Nos un\u00eda el malestar, los momentos en que ya no pod\u00edamos m\u00e1s, pero nos separaba un secreto que alg\u00fan d\u00eda me iba a confesar para ver si yo era digno de ella, de estar simplemente a su lado. Nicole hab\u00eda llamado a la muerte, se le hab\u00eda acercado mediante una real tentativa de suicidio. Alguien la salv\u00f3 a tiempo, su madre, creo que dijo, y ahora la supervivencia la premiaba con nuevas angustias y estados. La otra noche, mientras le\u00eda mordi\u00e9ndose las u\u00f1as, vio c\u00f3mo su doble abandonaba el sal\u00f3n y part\u00eda hacia la calle como si se fuera a matar de nuevo. Nicole ten\u00eda esos poderes, y en un mundo en que uno deb\u00eda sentirse mal, ella se hab\u00eda sentido peor que nadie, ella se hab\u00eda inclinado al abismo. Por eso era superior a m\u00ed.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Otro d\u00eda lo pude comprobar mejor. Est\u00e1bamos en la cafeter\u00eda de Censier, la puerta se abri\u00f3 y pude ver que los ojos de Nicole se ilusionaban al ver que una muchacha fea y mal vestida se acercaba a nuestra mesa. Antes de que llegara, Nicole me explic\u00f3 admirada que se llamaba Dani\u00e8le y que hab\u00eda sobrevivido al gas. La forma en que se saludaron, en que se comprendieron a fondo en cosa de segundos, me hizo sentirme excluido, mal, inc\u00f3modo. Trat\u00e9 de pensar en Florence para dar la impresi\u00f3n de estar ausente, preocupado por otras cosas, pero lo \u00fanico que logr\u00e9 fue recordar una escena all\u00e1 en Lima. Mi primera enamorada me hab\u00eda regalado una vez un disco de Faf\u00e1 Lemos. Eran violines y maracas muy suaves. Me parec\u00eda estarlos oyendo, y sin embargo me result\u00f3 imposible recuperar cualquiera de las melod\u00edas. Solo me vino el t\u00edtulo de una canci\u00f3n que empez\u00f3 a tener una especial significaci\u00f3n cuando vi que Nicole y su amiga se dispon\u00edan a dejarme: <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>. As\u00ed lo record\u00e9, en portugu\u00e9s como en el disco, <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">No me abandonaban esas dos palabras pero la melod\u00eda no me vino nunca, y en el mundo en que viv\u00eda ahora tampoco mi primera enamorada habr\u00eda podido aportarme un caluroso recuerdo. Recurr\u00ed a Florence y volv\u00ed al colegio. S\u00ed estaba, hab\u00eda regresado despu\u00e9s de su enfermedad. Lo primero que se me ocurri\u00f3 fue que hab\u00eda sido una maldad enviarla a clases con ese fr\u00edo. Vi la palidez de su rostro, la fragilidad de sus hombros, los enormes anteojos oscuros con que ocultaba una fatiga que la hac\u00eda bizquear ligeramente. De pronto vi su esqueleto sobre la silla, muy claramente, los huesos de sus caderas, sus costillas, y me cost\u00f3 trabajo notar que me estaba recibiendo con sus aclamaciones habituales, que agitaba jubilosa sus delgados brazos, que re\u00eda, que saltaba en su asiento, que exig\u00eda que le prestara atenci\u00f3n inmediatamente y que la saludara con la parca y ya distante sonrisa que le aceptaba todo. No detuvo sus aspavientos hasta que no la salud\u00e9 como siempre. Me cost\u00f3 trabajo, y a los otros alumnos como que no los vi. Florence se apret\u00f3 el pa\u00f1uelito que llevaba al cuello, y se declar\u00f3 lista para interpretar a Erik Satie.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Toca <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i> \u2014le dije.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Erik Satie \u2014suplic\u00f3.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero, <i>monsieur<\/i>, yo no conozco eso que usted dice \u2014en voz baja, gru\u00f1endo\u2014: Adem\u00e1s aqu\u00ed se hace mi santa gana.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i> o nada.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Dictador latinoamericano, macho y malo.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Su frase me hizo da\u00f1o. Era el mundo de Florence. Yo hab\u00eda tratado de ense\u00f1arle que la vida no era as\u00ed, pero ahora comprend\u00ed que eso lo hab\u00eda sabido siempre y que era in\u00fatil que tratara de inculcarle un par de ideas antes de la muerte. Le ofrec\u00ed mi abrigo pero nuevamente brome\u00f3, me dijo que estaba sana, requetesana, que yo ten\u00eda cara de necesitarlo mucho m\u00e1s que ella. Entonces recurr\u00ed a un viejo texto escolar que hac\u00eda tiempo ten\u00eda guardado. Fue como un \u00faltimo esfuerzo.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Ven, Florence; ven aqu\u00ed y lee este p\u00e1rrafo en voz alta, pronunciando bien.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">\u00bfCu\u00e1l?<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Este: \u201cUna muchacha hacendosa\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014\u201c<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Una muchacha hacendosa\u201d \u2014repiti\u00f3 Florence, cogiendo el libro y burl\u00e1ndose de m\u00ed\u2014. \u201cTexto de Juan Valera, perteneciente al libro titulado <i>Juanita la Larga<\/i>\u201d. Sigo leyendo: \u201cJuanita no fue nunca a la miga, pero su madre le ense\u00f1\u00f3 a coser y bordar primorosamente, y el maestro de escuela, que le tom\u00f3 mucho cari\u00f1o, le ense\u00f1\u00f3 a leer y a escribir gratis en sus ratos de ocio\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tal vez si la hiciera repetir la \u00faltima frase \u201cy el maestro de escuela, que le tom\u00f3 mucho cari\u00f1o&#8230;\u201d. Pero no. Para qu\u00e9 si Florence solo pensaba en jugar y en re\u00edrse. Le dije que estaba bien y que pod\u00eda sentarse. Alz\u00f3 los brazos pidiendo una ovaci\u00f3n y afirm\u00f3 que por supuesto que estaba bien y que por supuesto que pod\u00eda sentarse.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Ahora s\u00ed que voy a tocar Erik Satie \u2014agreg\u00f3, prepar\u00e1ndose.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i> \u2014la interrump\u00ed, pensando que Nicole y su amiga estar\u00edan tomando un caf\u00e9 juntas en Censier.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">La vi saltar, re\u00edr, agitar los brazos, lanzar los mismos gemidos de impaciencia con que siempre trataba de atraer mi atenci\u00f3n. Hasta not\u00e9 que exageraba, pero yo acababa de ocultar una l\u00e1grima con mis anteojos oscuros, <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>, <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>, pensaba, mi abrigo lo determinaba todo mientras pensaba <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Florence acababa de regresar de Venecia bronceada y con un precioso peinado alto que ella llamaba \u201cla tentaci\u00f3n de Casanova\u201d, burl\u00e1ndose de sus compa\u00f1eros. <i>Madame<\/i> Beaussart no andaba de muy buen humor esa ma\u00f1ana porque hab\u00eda tenido que ceder a las quejas de los alumnos exigi\u00e9ndole un nuevo profesor de castellano. Por un momento pens\u00f3 que podr\u00eda pasarse hasta fin de a\u00f1o dici\u00e9ndoles que no encontraba a nadie y que repasaran sus lecciones durante las horas que les quedaban libres. Abri\u00f3 la puerta forzando una sonrisa, una buena dosis de optimismo, y se decidi\u00f3 a presentarles al flamante se\u00f1or L\u00f3pez, futuro doctor en la Sorbona, con muchos a\u00f1os de experiencia en la ense\u00f1anza. El se\u00f1or L\u00f3pez era un muchacho como el otro, unos veintipico a\u00f1os, ropa vieja. Florence lo estuvo estudiando unos minutos y decidi\u00f3 que era f\u00e1cil gan\u00e1rselo. No le falt\u00f3 raz\u00f3n. Un par de semanas m\u00e1s tarde, al igual que a todos los dem\u00e1s profesores, lo recib\u00eda agitando los brazos, riendo, saltando, gritando. Y el se\u00f1or L\u00f3pez ced\u00eda en todo, muerto de risa.<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: right;\" align=\"right\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Par\u00eds, 1972<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: right;\" align=\"justify\">\u00a0PDF<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<style type=\"text\/css\"><!--\np { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; color: rgb(0, 0, 0); text-align: left; }p.western { font-family: \"Times New Roman\",serif; font-size: 12pt; }p.cjk { font-family: \"Times New Roman\",serif; font-size: 12pt; }p.ctl { font-family: \"Times New Roman\",serif; font-size: 12pt; }a:link {  }\n--><\/style>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm; font-weight: normal; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Alfredo Bryce Echenique<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: x-large;\"><b>Florence y <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i><\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: large;\">(Todo parece indicar que no soportar\u00e1 este invierno)<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-left: 3.81cm; text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"right\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura <i>En las nubes de la ficci\u00f3n<\/i><span style=\"font-style: normal;\">. Universidad del Pac\u00edfico, junio de 2015<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"right\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>A H\u00e9l\u00e8ne y Jean-Marie Saint Lu<\/i><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Cuando conoc\u00ed a Florence pens\u00e9 inmediatamente que la vida no pod\u00eda ser as\u00ed. Pero esa no fue la primera vez que la vi. En aquella oportunidad supe cu\u00e1l era su nombre y que iba a ser mi alumna. Ya la hab\u00eda visto horas antes, en la calle que llevaba hasta la peque\u00f1a escuela de <i>madame<\/i> Beaussart. Yo estaba en el suelo, ca\u00eddo, profundamente avergonzado y solo. Fue entonces cuando not\u00e9 que, a mi derecha, alguien pasaba esquiv\u00e1ndome, sin mirarme, haci\u00e9ndose simplemente a un lado como quien evita un desagradable obst\u00e1culo en su camino. Dos piernas delgadas, muy bellas, y cuando se alejaron pude ver que eran las piernas de una muchachita rubia, con el pelo recogido sobre la cabeza. Se alejaba y luego entraba, metros m\u00e1s all\u00e1, por el port\u00f3n de la misma escuelita en que yo daba clases de castellano. No se me ocurri\u00f3 que era una nueva alumna.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">El invierno malo hab\u00eda empezado en noviembre. Era el tipo de invierno que puede hacerle a uno mucho da\u00f1o. Oscurec\u00eda demasiado pronto y casi todos los d\u00edas desde una semana atr\u00e1s llov\u00eda con ese viento que arroja el agua por la cara, sobre los anteojos. Hac\u00eda un fr\u00edo gris oscuro, terriblemente triste, y mi padre hab\u00eda muerto semanas atr\u00e1s en el Per\u00fa.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Se puede odiar Par\u00eds en \u00e9pocas as\u00ed. Yo, que hac\u00eda tiempo me hab\u00eda considerado un hombre con suerte porque hab\u00eda encontrado un cuartucho en el Barrio Latino, y un trabajo no muy lejos, en el viejo Marais, tend\u00eda ahora a no encontrar m\u00e1s que tristeza en un cuarto cuya \u00fanica iluminaci\u00f3n era una claraboya por la que entraba m\u00e1s agua que luz. Me ca\u00edan gotas de lluvia, me despertaban la humedad y el tactac de las gotas. Detestaba tambi\u00e9n mi trabajo, porque desde semanas atr\u00e1s lo que iba sintiendo mientras caminaba hacia la escuelita oscura, helada, de paredes h\u00famedas y desoladas, era como la prolongaci\u00f3n del malestar total que diariamente me obligaba a abandonar mi habitaci\u00f3n huyendo de algo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Hab\u00eda perdido inter\u00e9s en todo cuando conoc\u00ed a Florence. Pero ten\u00eda que comer y por eso nunca me plante\u00e9 el problema de abandonar a <i>madame<\/i> Beaussart. Ni siquiera cuando pens\u00e9 en el da\u00f1o que me iba a hacer otro invierno m\u00e1s metido durante varias horas en sus inh\u00f3spitas salas de clase, luchando siempre para que me cambiaran el horario de tal manera que me quedara algo de la calefacci\u00f3n que ella utilizaba durante sus clases, y que apagaba avaramente no bien terminaba su hora. Otro invierno m\u00e1s, pues, diciendo reglas de gram\u00e1tica espa\u00f1ola y cosas por el estilo sin poderme quitar ni el abrigo ni la bufanda, ni siquiera la boina porque hac\u00eda tanto fr\u00edo. Y los alumnos, los alumnos siempre alej\u00e1ndose del profesor porque, a medida que el radiador de gas se iba enfriando, ellos retroced\u00edan sus sillas y mesas en busca del poco calor que quedaba all\u00e1 en el fondo. Los m\u00e1s atrevidos a veces lograron que los dejara escuchar mis clases sentados encima de la calefacci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Hab\u00eda sido un trabajo f\u00e1cil, tonto. En todo caso me hab\u00eda permitido descargar un poco de bilis contra el pa\u00eds que me acog\u00eda, algo que todo extranjero siente alguna vez ganas de hacer en Par\u00eds. Conocer a fondo la escuela de <i>madame<\/i> Beaussart, sus incre\u00edbles astucias para contratar profesores y hacerlos pasar por alumnos con tal de no declararlos al fisco, me permit\u00eda desahogarme diciendo que cualquier escuelita rural de nuestra Am\u00e9rica Latina funcionaba en mejores condiciones que el oscuro esc\u00e1ndalo que la avara directora ten\u00eda montado en la Rue des Francs-Bourgeois. La vieja era el demonio, nos apagaba el gas, no nos daba seguro social, nos estafaba en las cuentas al pagarnos, y ella misma era capaz de dictar cualquier curso, aun de ense\u00f1ar un idioma que no conoc\u00eda, con tal de no tener que contratar un nuevo profesor.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Con los alumnos la cosa era tan mala o peor. Casi todos eran medio tarados, es lo menos que se puede decir; eran casos, si se les puede llamar as\u00ed. Hab\u00edan fracasado en los liceos, en todas partes, y si estaban all\u00ed era porque sus padres no hab\u00edan encontrado mejor manera de deshacerse de ellos o porque no hab\u00edan encontrado otro lugar donde enviarlos para ver si por lo menos terminaban el colegio. Una vez indagu\u00e9 entre los alumnos para ver cu\u00e1nto pagaban por venir a estudiar en ese antro de cuatro piezas amenazado de demolici\u00f3n. Para mi sorpresa, descubr\u00ed que cada uno pagaba una suma diferente. Comprend\u00ed que la vieja regateaba sus precios y que aceptaba cualquier suma con tal de ganarse un alumno m\u00e1s. Pagaban de acuerdo a sus posibilidades y <i>madame<\/i> Beaussart se los sacaba en cara cuando les apagaba la luz, diciendo que a\u00fan no hab\u00eda oscurecido. Pero all\u00ed siempre estuvo oscuro y siempre fue necesario encender la luz. No se pod\u00eda, sin embargo, porque la vieja cerraba la llave general para evitar que los profesores encendieran. Nadie se quejaba. Imposible hacerlo. Sab\u00edamos muy bien que nuestro empleo depend\u00eda de un hilo, que no ten\u00edamos ning\u00fan tipo de seguridad en nuestros puestos y que cualquier queja que nos hiciese impopulares ante la vieja nos causar\u00eda un inmediato reemplazo por cualquier otro estudiante de facultad, de esos que andan siempre necesitados de dinero. Todos los profesores \u00e9ramos estudiantes y ense\u00f1\u00e1bamos muchas veces lo mismo que est\u00e1bamos aprendiendo en la facultad. Yo mismo llegu\u00e9 a ser profesor de alem\u00e1n un a\u00f1o, y cuando me preguntaban algo que no sab\u00eda, contestaba diciendo que eso no tocaba hasta la semana pr\u00f3xima. Me iba a casa y lo estudiaba. En el fondo, por temor a la miseria, todos \u00e9ramos c\u00f3mplices de <i>madame<\/i> Beaussart.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero ahora hab\u00eda perdido el sentido del humor, sin lograr encontrar algo con qu\u00e9 reemplazarlo. Me sent\u00eda mal, eso es todo, y cuando estaba en mi cuartucho s\u00f3lo esperaba el momento de partir a la escuela, pero ya, tambi\u00e9n hac\u00eda rato que el trabajo no lograba producirme ning\u00fan alivio. Durante algunas semanas la diaria caminata hasta el Marais era la \u00fanica salvaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n eso \u00faltimamente hab\u00eda empezado a producirme una extra\u00f1a tristeza, un horrible malestar.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">El invierno hizo el resto. Yo sent\u00eda que algo iba a pasar. Ten\u00eda miedo mientras avanzaba por las destartaladas calles que llevaban a la escuela. Abundaban por ah\u00ed unos hombres p\u00e1lidos, muy sucios, de terno, corbata y sombrero negros. Eran unos tipos p\u00e1lidos, muy sucios, con los cuellos de las camisas gastados e inmundos, y yo siempre me preguntaba c\u00f3mo puede uno salir as\u00ed por las calles de Par\u00eds sin sentirse mal, muy mal. Iban hacia alguna parte como llevados por un m\u00edstico af\u00e1n y no se daban cuenta de que, a su paso, dejaban sobre el disminuido peat\u00f3n que era yo una indecible propensi\u00f3n al desaliento. No se puede tener fe con una ma\u00f1ana tan oscura, tan horrible y lluviosa, en un barrio cuyas veredas est\u00e1n permanentemente regadas de caca de perro. Pero ellos iban a alg\u00fan lugar, asquerosos. Era tambi\u00e9n una \u00e9poca en la que ya no miraba al interior de los caf\u00e9s que encontraba a mi paso, mediocres, pobres, y en cuyo oscuro interior se tambaleaban, temblando por una copa de vino, las mismas mujeres coloradas y alcoh\u00f3licas cuya terrible angustia me produc\u00eda espanto y me persegu\u00eda en pesadillas y temores.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Los <i>clochards<\/i> envidiaban y reclamaban mi abrigo, simpatizaban con mi descuidado bigotazo, tal vez tambi\u00e9n con mi vieja boina negra y con mi deste\u00f1ida bufanda de lana. Por eso estoy seguro de que cuando Florence me esquiv\u00f3 as\u00e9pticamente, vivi\u00f3 un poco lo que se vive cuando se esquiva a un borracho que ha ca\u00eddo derrotado en una calle. Eso me hundi\u00f3 mucho, hizo que me fuera particularmente dif\u00edcil incorporarme. Ten\u00eda barro en las rodillas y caca en el zapato derecho, caca que pis\u00e9 y que me hab\u00eda hecho resbalar. Tres personas me miraron al pasar, tal vez alguna pens\u00f3 que tan joven y ya en ese estado. Esto m\u00e1s que nada debido a mi abrigo, a su fea vejez, su enormidad, su excesivo peso, la forma en que estaba completamente pasado de moda y en que los hombros se resbalaban hasta llegarme casi a los codos. Mientras me levantaba record\u00e9 que all\u00e1 en Lima yo hab\u00eda sido un joven elegante, \u00e1gil, optimista. Ahora en cambio arrancaba la bufanda de mi cuello para secarme las rodillas y luchaba por dejar la caca de un zapato al borde de la vereda, en un trozo de papel mojado, luego. Luchaba y al mismo tiempo esperaba que se me viniera encima la consecuencia de lo que me acababa de ocurrir, algo ten\u00eda que ocurrirle a mi estado general. Avanc\u00e9 unos metros y pas\u00e9 por debajo de unos andamios porque eso trae mala suerte de una vez por todas. De alg\u00fan tubo, de alg\u00fan tabl\u00f3n me cay\u00f3 una pesada gota de agua en la nuca desnuda. Trat\u00e9 de abrigarme con la bufanda, pero imposible seguir a la gota que resbalaba enfri\u00e1ndome enfermizamente la espalda. Sent\u00ed que sucumb\u00eda al efecto de las mujeres alcoh\u00f3licas del barrio. Y, sobre todo, sent\u00ed que se hab\u00eda producido en m\u00ed algo as\u00ed como un gran venimiento abajo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tambi\u00e9n comprend\u00ed que era muy tarde para Florence. El invierno se encargar\u00eda de ella y, pensar que iba a salir bien de esa prueba habr\u00eda sido confiarse a un azar con el cual ya no pod\u00eda contar. Ten\u00eda a\u00fan las rodillas h\u00famedas cuando me toc\u00f3 entrar a esa clase de solo cuatro alumnos y descubrir que hab\u00eda una cara nueva, una cara en que se adivinaban las infinitas posibilidades de la ternura, del cari\u00f1o sin inter\u00e9s, del amor sin b\u00fasqueda ni deseo. Pero ser\u00eda otra persona la que iba a gozar de eso, un muchacho del pasado ser\u00eda quien se iba a re\u00edr con ella, a bromear a lo largo de semanas y de meses, un muchacho lejano, aquel que yo hab\u00eda sido. Para m\u00ed era ya imposible, nunca pude admirar sino de lejos a la ni\u00f1a adolescente, nunca pude m\u00e1s que regalarle sonrisas y bromas con que imitaba al joven que alguna vez fui, era del muchacho de antes de quien copiaba posturas, palabras y actitudes para responder a los fr\u00e1giles y alegres embates de Florence, a las tiernas y encantadoras malacrianzas de ni\u00f1a demasiado mimada con que iba a agotar las pocas energ\u00edas que me quedaban, con que iba a entibiar un coraz\u00f3n inalcanzable.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero nada para el hombre actual, el que deb\u00eda enfrentarse diariamente con una preocupaci\u00f3n constante al fondo de la cual, desde que apareci\u00f3 Florence, estaba la muerte. Escuchar su historia, relatada a lo largo de nuestro primer encuentro, olvidando por completo y con maldad la mediocridad y la total falta de inter\u00e9s de los dem\u00e1s alumnos, fue caer en una idea fija que logr\u00e9 resumir en unas cuantas palabras que a diario me repet\u00eda al regresar por los callejones del invierno hasta mi cuartucho: todo parece indicar que no soportar\u00e1 este invierno.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tal vez ella tambi\u00e9n jugaba conmigo imitando los gestos y sonrisas de la ni\u00f1a que hasta poco tiempo atr\u00e1s hab\u00eda sido. Ahora estaba enferma, no s\u00e9 c\u00f3mo, pero estaba delgada y enferma. Yo viv\u00ed eso. Su enfermedad, su profunda debilidad, la fragilidad de su belleza encerrada entre los h\u00famedos paredones de aquel recinto que juntos trat\u00e1bamos de alegrar con recuerdos de un pasado que prometi\u00f3 tanto. Florence necesitaba jugar, molestarme, alegrarme la existencia, y desde el primer d\u00eda adivin\u00f3 que la historia de su vida era mi cuento preferido.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Nos fuimos por ah\u00ed. Por los jardines de su educaci\u00f3n anacr\u00f3nica, por el teatr\u00edn de su vida, y cada d\u00eda hab\u00eda una nueva aventura, alg\u00fan nuevo episodio con que exorcizar la fealdad del sal\u00f3n de clases, la falta de inter\u00e9s de los dem\u00e1s alumnos, mi creciente preocupaci\u00f3n por su debilitada salud. Nada pudo detenerla desde aquel d\u00eda en que me pregunt\u00f3 si ella era la reina y yo le respond\u00ed que s\u00ed, para desesperaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros que ve\u00edan c\u00f3mo le daba las mejores notas y que no pararon hasta protestar ante <i>madame<\/i> Beaussart, acus\u00e1ndome de tener una debilidad por Florence. Demasiado tarde. Florence pagaba m\u00e1s que los otros, era la \u00fanica alumna inteligente, ven\u00eda de una gran familia y la vieja se sent\u00eda orgullosa de tenerla en su asquerosa escuela. Si hab\u00eda alguien que pudiera mantenerla contenta, tanto mejor para la vieja. Ten\u00edamos, pues, su aceptaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Florence no hab\u00eda podido resistir la bulla y el desorden de los liceos. Su defecto a la columna vertebral tampoco le hab\u00eda permitido ser una alumna normal y corriente. La hab\u00edan educado en casa y era capaz de recitar a Racine, a Corneille, a Moli\u00e8re. Era capaz de hablar como se hablaba en el <span style=\"color: #000000;\">siglo <\/span><span style=\"font-variant: normal;\"><span style=\"color: #000000;\">XVII<\/span><\/span><span style=\"color: #000000;\"> y n<\/span>unca, desde que se dio cuenta de que eso a m\u00ed me encantaba, dej\u00f3 de hacerlo para desesperaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros. Yo me encargu\u00e9 de ellos. Yo los amenac\u00e9 con notas desaprobatorias (despu\u00e9s de todo las merec\u00edan siempre), si es que se met\u00edan con Florence. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n ellos sucumbieron a su encanto y poco a poco pude notar que la iban queriendo y admirando m\u00e1s. No eran tan tontos para no darse cuenta de que Florence era algo especial, nunca visto, y desde la ma\u00f1ana en que uno de los alumnos dijo que era, en efecto, una reina, el problema qued\u00f3 resuelto.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Desde entonces nos dedicamos todos a verla pasar el tiempo en el colegio. Se crearon leyes especiales seg\u00fan las cuales Florence decid\u00eda cu\u00e1ndo se deb\u00eda estudiar y cu\u00e1ndo no, cu\u00e1ndo un texto val\u00eda la pena de ser estudiado o dejado de lado por otro que ella encontraba m\u00e1s interesante. Pero todo fue perdiendo inter\u00e9s a medida que ella se dedic\u00f3 a ponernos al d\u00eda de sus actividades fuera de la escuela. Se hac\u00eda de rogar. A veces hasta llegaba tarde porque sab\u00eda que nos encontrar\u00eda ansiosos de noticias, qu\u00e9 hab\u00eda hecho ayer, \u00bfsali\u00f3 ayer domingo por la tarde a bailar el vals en alguna inaceptable fiesta de disfraces?<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Florence se re\u00eda de nosotros. Confesaba, imitando gestos de p\u00e1nico, que si alg\u00fan d\u00eda me hubiese encontrado por la calle con mi abrigo y mi bigote habr\u00eda salido disparada de miedo. Nos lanzaba a la cara la fealdad de nuestras casas en comparaci\u00f3n a la suya, un antiguo palacio en el que vivi\u00f3 una vez <i>madame<\/i> de Sevign\u00e9. All\u00ed transcurr\u00eda su vida con su hermano Fabricio, de quien trajo fotograf\u00edas sentado al piano, atendido a la mesa por un mayordomo \u00e1rabe que m\u00e1s parec\u00eda el valet de alg\u00fan peque\u00f1o pr\u00edncipe. Nos reprochaba la mediocridad de nuestras vidas, nuestra incapacidad para tocar al piano un concierto de Mozart. Florence era una gran pianista, nadie como ella, seg\u00fan su profesora del conservatorio, para interpretar a Schumann, ah\u00ed empezaba el diario concierto, sus manos corr\u00edan sobre la mesa, sus dedos se agitaban y yo le ped\u00eda que en vez del concierto n\u00famero diecisiete de Mozart me tocara el \u201cCarnaval\u201d de Schumann, cada uno le ped\u00eda algo distinto, ella entonaba e interpretaba, cu\u00e1ntas veces jugamos a lo mismo pero eso ten\u00eda que cesar porque se fatigaba mucho, y desde luego pareci\u00f3 cesar esa ma\u00f1ana en que estall\u00f3 en llanto porque el m\u00e9dico la hab\u00eda encontrado peor de la lesi\u00f3n y ten\u00eda que abandonar sus lecciones de piano en casa.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Qu\u00e9 no trat\u00f3 de hacer cuando se dio cuenta de mi desconcierto, de mi preocupaci\u00f3n, del deplorable estado en que su llanto me hab\u00eda dejado. La miraba llorar, y la estrechez de sus hombros gimiendo me part\u00eda el alma, me imped\u00eda encontrar palabras de consuelo, yo no estaba autorizado para acariciarla y tal vez eso era lo \u00fanico que hubiera podido hacer por ella en medio de la terrible angustia que me produc\u00eda la idea de su muerte. Su debilidad avanzaba, era visible en la forma en que su fr\u00e1gil espalda se encorvaba no bien sent\u00eda alguna fatiga. Pero Florence era incapaz de aceptar que la vida no fuera bella y alegre. Esa ma\u00f1ana, despu\u00e9s de llorar, me estuvo volviendo loco, no par\u00f3 de arrojarme bolitas de papel en su af\u00e1n de convencerme de que nada hab\u00eda ocurrido.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Al d\u00eda siguiente vino particularmente nerviosa. Nuevamente empez\u00f3 a arrojarme bolitas de papel y, cuando yo la amenac\u00e9 con castigarla, me respondi\u00f3 dici\u00e9ndome que eso me dar\u00eda tanta pena que el verdadero castigado ser\u00eda yo. Le di toda la raz\u00f3n y se qued\u00f3 encantada. Pero ya yo hab\u00eda notado que estaba muy nerviosa. Varias veces anunci\u00f3 el Carnaval de Schumann, pero nunca pas\u00f3 de poner las manos en posici\u00f3n inicial. Al darse cuenta de que lo estaba observando todo, cambi\u00f3 de t\u00e1ctica y recurri\u00f3 a sus habituales movimientos de brazos. Los agitaba r\u00edtmicamente y contaba mientras tanto uno, dos, tres. Dec\u00eda que estaba haciendo gimnasia para la columna y que de paso iba a entrar en calor porque, como siempre, hac\u00eda un fr\u00edo de perros. Un d\u00eda hizo algo que me entristeci\u00f3 mucho. Se estaba quejando de fr\u00edo y yo, por fastidiarla, me quit\u00e9 el abrigo y se lo ofrec\u00ed. No bien lo tuvo puesto, empez\u00f3 a imitar a un <i>clochard<\/i> tambale\u00e1ndose borracho. Se me acerc\u00f3 y me pidi\u00f3 un franco para vino, y un cigarrillo. Eso era yo para Florence. Yo que perdon\u00e9 su palacio, su costosa educaci\u00f3n particular, sus anacr\u00f3nicas institutrices, sus sirvientes \u00e1rabes en Par\u00eds. Yo que acept\u00e9 todo aquello con abierta complicidad, por tratarse de ella. Esa era la imagen que de m\u00ed daba mi abrigo. Y aunque hubiese tenido dinero para cambiarlo, ya era muy tarde. Me hab\u00eda contagiado. Me sent\u00eda as\u00ed con o sin abrigo. As\u00ed era yo desde aquella sucia e invernal ca\u00edda.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">A fines de enero nev\u00f3 y Florence vino a clases muy debilitada. Varias veces se quej\u00f3 del fr\u00edo que hac\u00eda en el sal\u00f3n y yo siempre le ced\u00ed mi abrigo, pero ya nunca me repiti\u00f3 la broma de <i>clochard<\/i> que ped\u00eda un franco para vino, y un cigarrillo. Se lo pon\u00eda sobre los hombros y pude darme cuenta de que cada vez le costaba m\u00e1s trabajo resistir su peso, constantemente trataba de acomod\u00e1rselo como si la estorbara. Si no se lo quitaba era solo por delicadeza hacia m\u00ed, porque cada d\u00eda se preocupaba m\u00e1s de que todo transcurriera de la mejor manera entre nosotros. Tal vez pretend\u00eda que no notara nada. Pero yo estaba muy consciente y pod\u00eda notar que el apacible y fr\u00edo viento de la muerte la rondaba con mayor certeza ahora que hab\u00eda recrudecido el invierno.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Un d\u00eda jugamos a que la nieve no era grave. Fue al terminar el d\u00eda de clases, en la Rue des Francs-Bourgeois. Regres\u00e1bamos cada uno a lo suyo y ella me sorprendi\u00f3 con una bola helada que revent\u00f3 sobre mi pecho. Yo simul\u00e9 recoger una inmensa cantidad de nieve y ella simul\u00f3 correr aterrada. Solo le arroj\u00e9 un pu\u00f1ado de nieve y ella a duras penas si dio un paso atr\u00e1s para evitar que le cayera. Despu\u00e9s fingimos estar agotados al cabo de una larga guerra y caminamos uno detr\u00e1s del otro hasta la esquina en que nuestros caminos se separaban. Era absurdo despedirnos como dos amigos que han estado juntos. Yo era el hombre con el abrigo ese y su padre acababa de alquilar un palacio en Venecia para pasar la primavera. Tampoco era ella mi alumna y yo un profesor. Y ten\u00edamos que dialogar para separarnos, ten\u00edamos que decirnos algo para decirnos adi\u00f3s.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Monsieur<\/i> \u2014me dijo\u2014, mi honor me impide quedarme con la \u00faltima bola de nieve. Ma\u00f1ana vendr\u00e9 armada de verdaderas municiones, arcabuces y dardos envenenados, para librar mortal batalla con el agresor extranjero.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Florence: como te atrevas a arrojarme algo en clase vas a ver conmigo. Estoy harto de tu mala conducta. Es un p\u00e9simo ejemplo para tus compa\u00f1eros. Tienes que empezar a portarte como es debido.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Monsieur<\/i>: pero qu\u00e9 quiere que haga, piense que soy solo una muchacha de quince a\u00f1os.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Sab\u00eda muy bien hasta qu\u00e9 punto su frase me hab\u00eda conmovido, hasta qu\u00e9 punto hab\u00eda despertado en m\u00ed al muchacho que una vez fui. Aun sabiendo que ya era demasiado tarde, sent\u00ed que nunca hab\u00eda estado tan cerca del mundo de Florence. Despu\u00e9s, a medida que avanzaba hacia su casa, observ\u00e9 la dificultad con que caminaba sobre la nieve, la debilitada estrechez de sus hombros, la excesiva finura de su espalda, la blanca fragilidad de sus piernas. Y llevaba un pa\u00f1uelito al cuello. En el palacio de Venecia, en el antiguo palacio de <i>madame<\/i> de Sevign\u00e9, Florence, contrariando a sus padres e institutrices, deb\u00eda expresarse con afectuosa y po\u00e9tica ternura cuando hablaba de los <i>clochards<\/i>. Pens\u00e9 en eso y tambi\u00e9n en que esas ideas tan liberales en ella conten\u00edan toda la rebeld\u00eda de que Florence era capaz frente a su mundo. Y yo era responsable de tal cosa. Era la parte que me hab\u00eda tocado en su vida. Me fui alejando hacia el Barrio Latino, y con el fr\u00edo y la nieve me vinieron otras ideas igualmente tristes y tiernas. Continuaba pensando en Florence, al ritmo impuesto por mi abrigo. Todo parece indicar que no soportar\u00e1 este invierno. Eso me lo repet\u00eda siempre.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">A fines de marzo, cuando Florence cay\u00f3 enferma, decid\u00ed que me era completamente imposible seguir trabajando. Llam\u00e9 a <i>madame<\/i> Beaussart y le dije que estaba con una fuerte sinusitis y que iba a faltar por lo menos una semana. Ella me dio licencia con la misma bondad con que acog\u00eda cualquier ausencia de un profesor: solo pagaba las horas de clases efectivamente dictadas. Pero qu\u00e9. Ten\u00eda el cuarto pagado y tickets para el restaurante universitario. Con unos cuantos paquetes de cigarrillos todo estaba resuelto hasta que Florence regresara a clases. Si regresaba.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Aprovech\u00e9 para volver a merodear por la cafeter\u00eda del restaurante de Censier, siempre plagada de estudiantes porque all\u00ed el caf\u00e9 era m\u00e1s barato y m\u00e1s malo y m\u00e1s fr\u00edo tambi\u00e9n. Pero hab\u00eda buena calefacci\u00f3n y todos esos latinoamericanos resolviendo los problemas de sus pa\u00edses, siempre al acecho de alguna estudiante con la que el sexo fuera m\u00e1s f\u00e1cil que en el Per\u00fa o en Bolivia. Era un mundo de abrigos como el m\u00edo y un tipo como yo hasta pod\u00eda tener \u00e9xito. Regres\u00e9, pues, aunque siempre pensando que al hombre que una vez fui le habr\u00eda correspondido alguien como Florence, y que mi \u00fanica oportunidad en la vida de acercarme a ese mundo me hab\u00eda llegado demasiado tarde. Adem\u00e1s, Florence deb\u00eda estar ya muy enferma. Me sent\u00eda aislado y solitario. Tal vez una muchacha que tiempo atr\u00e1s me hab\u00eda interesado anduviese por ah\u00ed. Tal vez entonces me acercar\u00eda a algo como en la primavera pasada, como antes de que mi cuartucho se convirtiera en la c\u00e1rcel de las ideas malas. O como antes de que mi padre muriera, tan lejos.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Nicole estaba all\u00ed y, un d\u00eda, no s\u00e9 c\u00f3mo, me encontr\u00e9 tratando de pagarle un caf\u00e9. Por supuesto que la ofend\u00ed porque las mujeres son seres independientes y pagan lo que consumen. Nicole era m\u00e1s nerviosa de lo que parec\u00eda y hubiera sido in\u00fatil tratar de iniciar el di\u00e1logo con la idea que se me vino a la cabeza. Pens\u00e9 hasta que habr\u00eda podido abofetearme si le dec\u00eda lo que sent\u00eda. Nicole acababa de descubrir la liberaci\u00f3n de la mujer o algo as\u00ed. Un detalle importante era pagarse el caf\u00e9, sobre todo si alguien te lo quiere invitar. Eso estaba bien pero yo hubiera querido decirle que no protestara tan en voz alta porque hab\u00eda algo de nuevo rico en la terquedad con que exhib\u00eda su reciente emancipaci\u00f3n. In\u00fatil. Preferible recordar a Florence, con quien todo hubiera sido mucho m\u00e1s f\u00e1cil si hubiera sido mayor y sana, y si yo no hubiese pertenecido al sombr\u00edo mundo de mi abrigo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero mi abrigo estaba bien aqu\u00ed y Nicole acababa de descubrir que yo, en cambio, no estaba nada bien. Era el tipo de cosa que una persona nerviosa nota siempre en otros. No me quedaba m\u00e1s remedio que escucharla, y m\u00e1s ahora que recordaba cu\u00e1nto me hab\u00edan atra\u00eddo una vez sus piernas y su cara tan francesa. Era o inteligente o muy torturada, y con los d\u00edas lo que dec\u00eda empez\u00f3 a interesarme un poco. Una tarde pens\u00e9 que Nicole me ser\u00eda imprescindible en el caso de que Florence muriera.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Y fue entonces que dej\u00e9 de escucharla calladamente y que empec\u00e9 yo tambi\u00e9n a tener cosas que decir. Algo me molestaba en ella, sin embargo. Cierta autosuficiencia, cierto orgullo, algo que se ocultaba bajo su deplorable estado de \u00e1nimo y que le daba el coraje suficiente para tener piedad de m\u00ed. Nos un\u00eda el malestar, los momentos en que ya no pod\u00edamos m\u00e1s, pero nos separaba un secreto que alg\u00fan d\u00eda me iba a confesar para ver si yo era digno de ella, de estar simplemente a su lado. Nicole hab\u00eda llamado a la muerte, se le hab\u00eda acercado mediante una real tentativa de suicidio. Alguien la salv\u00f3 a tiempo, su madre, creo que dijo, y ahora la supervivencia la premiaba con nuevas angustias y estados. La otra noche, mientras le\u00eda mordi\u00e9ndose las u\u00f1as, vio c\u00f3mo su doble abandonaba el sal\u00f3n y part\u00eda hacia la calle como si se fuera a matar de nuevo. Nicole ten\u00eda esos poderes, y en un mundo en que uno deb\u00eda sentirse mal, ella se hab\u00eda sentido peor que nadie, ella se hab\u00eda inclinado al abismo. Por eso era superior a m\u00ed.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Otro d\u00eda lo pude comprobar mejor. Est\u00e1bamos en la cafeter\u00eda de Censier, la puerta se abri\u00f3 y pude ver que los ojos de Nicole se ilusionaban al ver que una muchacha fea y mal vestida se acercaba a nuestra mesa. Antes de que llegara, Nicole me explic\u00f3 admirada que se llamaba Dani\u00e8le y que hab\u00eda sobrevivido al gas. La forma en que se saludaron, en que se comprendieron a fondo en cosa de segundos, me hizo sentirme excluido, mal, inc\u00f3modo. Trat\u00e9 de pensar en Florence para dar la impresi\u00f3n de estar ausente, preocupado por otras cosas, pero lo \u00fanico que logr\u00e9 fue recordar una escena all\u00e1 en Lima. Mi primera enamorada me hab\u00eda regalado una vez un disco de Faf\u00e1 Lemos. Eran violines y maracas muy suaves. Me parec\u00eda estarlos oyendo, y sin embargo me result\u00f3 imposible recuperar cualquiera de las melod\u00edas. Solo me vino el t\u00edtulo de una canci\u00f3n que empez\u00f3 a tener una especial significaci\u00f3n cuando vi que Nicole y su amiga se dispon\u00edan a dejarme: <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>. As\u00ed lo record\u00e9, en portugu\u00e9s como en el disco, <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">No me abandonaban esas dos palabras pero la melod\u00eda no me vino nunca, y en el mundo en que viv\u00eda ahora tampoco mi primera enamorada habr\u00eda podido aportarme un caluroso recuerdo. Recurr\u00ed a Florence y volv\u00ed al colegio. S\u00ed estaba, hab\u00eda regresado despu\u00e9s de su enfermedad. Lo primero que se me ocurri\u00f3 fue que hab\u00eda sido una maldad enviarla a clases con ese fr\u00edo. Vi la palidez de su rostro, la fragilidad de sus hombros, los enormes anteojos oscuros con que ocultaba una fatiga que la hac\u00eda bizquear ligeramente. De pronto vi su esqueleto sobre la silla, muy claramente, los huesos de sus caderas, sus costillas, y me cost\u00f3 trabajo notar que me estaba recibiendo con sus aclamaciones habituales, que agitaba jubilosa sus delgados brazos, que re\u00eda, que saltaba en su asiento, que exig\u00eda que le prestara atenci\u00f3n inmediatamente y que la saludara con la parca y ya distante sonrisa que le aceptaba todo. No detuvo sus aspavientos hasta que no la salud\u00e9 como siempre. Me cost\u00f3 trabajo, y a los otros alumnos como que no los vi. Florence se apret\u00f3 el pa\u00f1uelito que llevaba al cuello, y se declar\u00f3 lista para interpretar a Erik Satie.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Toca <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i> \u2014le dije.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Erik Satie \u2014suplic\u00f3.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero, <i>monsieur<\/i>, yo no conozco eso que usted dice \u2014en voz baja, gru\u00f1endo\u2014: Adem\u00e1s aqu\u00ed se hace mi santa gana.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i> o nada.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Dictador latinoamericano, macho y malo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Su frase me hizo da\u00f1o. Era el mundo de Florence. Yo hab\u00eda tratado de ense\u00f1arle que la vida no era as\u00ed, pero ahora comprend\u00ed que eso lo hab\u00eda sabido siempre y que era in\u00fatil que tratara de inculcarle un par de ideas antes de la muerte. Le ofrec\u00ed mi abrigo pero nuevamente brome\u00f3, me dijo que estaba sana, requetesana, que yo ten\u00eda cara de necesitarlo mucho m\u00e1s que ella. Entonces recurr\u00ed a un viejo texto escolar que hac\u00eda tiempo ten\u00eda guardado. Fue como un \u00faltimo esfuerzo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Ven, Florence; ven aqu\u00ed y lee este p\u00e1rrafo en voz alta, pronunciando bien.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">\u00bfCu\u00e1l?<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Este: \u201cUna muchacha hacendosa\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014\u201c<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Una muchacha hacendosa\u201d \u2014repiti\u00f3 Florence, cogiendo el libro y burl\u00e1ndose de m\u00ed\u2014. \u201cTexto de Juan Valera, perteneciente al libro titulado <i>Juanita la Larga<\/i><span style=\"font-style: normal;\">\u201d<\/span>. Sigo leyendo: \u201cJuanita no fue nunca a la miga, pero su madre le ense\u00f1\u00f3 a coser y bordar primorosamente, y el maestro de escuela, que le tom\u00f3 mucho cari\u00f1o, le ense\u00f1\u00f3 a leer y a escribir gratis en sus ratos de ocio\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tal vez si la hiciera repetir la \u00faltima frase \u201cy el maestro de escuela, que le tom\u00f3 mucho cari\u00f1o&#8230;\u201d. Pero no. Para qu\u00e9 si Florence solo pensaba en jugar y en re\u00edrse. Le dije que estaba bien y que pod\u00eda sentarse. Alz\u00f3 los brazos pidiendo una ovaci\u00f3n y afirm\u00f3 que por supuesto que estaba bien y que por supuesto que pod\u00eda sentarse.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Ahora s\u00ed que voy a tocar Erik Satie \u2014agreg\u00f3, prepar\u00e1ndose.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\">\u2014<span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i> \u2014la interrump\u00ed, pensando que Nicole y su amiga estar\u00edan tomando un caf\u00e9 juntas en Censier.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">La vi saltar, re\u00edr, agitar los brazos, lanzar los mismos gemidos de impaciencia con que siempre trataba de atraer mi atenci\u00f3n. Hasta not\u00e9 que exageraba, pero yo acababa de ocultar una l\u00e1grima con mis anteojos oscuros, <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>, <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>, pensaba, mi abrigo lo determinaba todo mientras pensaba <i>N\u00f3s tr\u00eas<\/i>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Florence acababa de regresar de Venecia bronceada y con un precioso peinado alto que ella llamaba \u201cla tentaci\u00f3n de Casanova\u201d, burl\u00e1ndose de sus compa\u00f1eros. <i>Madame<\/i> Beaussart no andaba de muy buen humor esa ma\u00f1ana porque hab\u00eda tenido que ceder a las quejas de los alumnos exigi\u00e9ndole un nuevo profesor de castellano. Por un momento pens\u00f3 que podr\u00eda pasarse hasta fin de a\u00f1o dici\u00e9ndoles que no encontraba a nadie y que repasaran sus lecciones durante las horas que les quedaban libres. Abri\u00f3 la puerta forzando una sonrisa, una buena dosis de optimismo, y se decidi\u00f3 a presentarles al flamante se\u00f1or L\u00f3pez, futuro doctor en la Sorbona, con muchos a\u00f1os de experiencia en la ense\u00f1anza. El se\u00f1or L\u00f3pez era un muchacho como el otro, unos veintipico a\u00f1os, ropa vieja. Florence lo estuvo estudiando unos minutos y decidi\u00f3 que era f\u00e1cil gan\u00e1rselo. No le falt\u00f3 raz\u00f3n. Un par de semanas m\u00e1s tarde, al igual que a todos los dem\u00e1s profesores, lo recib\u00eda agitando los brazos, riendo, saltando, gritando. Y el se\u00f1or L\u00f3pez ced\u00eda en todo, muerto de risa.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 200%; widows: 0; orphans: 0;\" align=\"right\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Par\u00eds, 1972<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alfredo Bryce Echenique Florence y \u201cN\u00f3s tr\u00eas\u201d (Todo parece indicar que no soportar\u00e1 este invierno) Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n. Universidad del Pac\u00edfico, junio de 2015 A H\u00e9l\u00e8ne y Jean-Marie Saint Lu &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/alfredo-bryce-echenique-florence-y-nos-tres\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":34,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1832","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1832","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1832"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1832\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1835,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1832\/revisions\/1835"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}