{"id":182,"date":"2012-02-10T15:11:12","date_gmt":"2012-02-10T15:11:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=182"},"modified":"2013-09-27T13:50:20","modified_gmt":"2013-09-27T13:50:20","slug":"jose-maria-arguedas-el-hijo-solo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/jose-maria-arguedas-el-hijo-solo\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas, \u00abEl Hijo Solo\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas (1911-1969)<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: medium;\"><strong>El Hijo Solo<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-size: x-small;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura<br \/>\n<\/span><em style=\"font-size: x-small;\">En las nubes de la ficci\u00f3n<br \/>\n<\/em><span style=\"font-size: x-small;\">Universidad del Pac\u00edfico, febrero de 2012<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Llegaban por bandadas las torcazas a la hacienda y el ruido de sus alas azotaba el techo de calamina. En cambio las calandrias llegaban solas, exhibiendo sus alas; se posaban lentamente sobre los l\u00facumos, en las m\u00e1s altas ramas, y cantaban.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A esa hora descansaba un rato Singu, el peque\u00f1o sirviente de la hacienda. Sub\u00eda a la piedra amarilla que hab\u00eda frente a la puerta falsa de la casa y miraba la quebrada, el espect\u00e1culo del r\u00edo al anochecer. Ve\u00eda pasar las aves que ven\u00edan del sur hacia la huerta de \u00e1rboles frutales.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La velocidad de las palomas le oprim\u00eda el coraz\u00f3n; en cambio, el vuelo de las calandrias se retrataba en su alma, vivamente, lo regocijaba. Los otros p\u00e1jaros comunes no le atra\u00edan. Las calandrias cantaban cerca, en los \u00e1rboles pr\u00f3ximos. A ratos, desde el fondo del bosque, llegaba la luz tibia de las palomas. Cre\u00eda Singu que de ese canto invisible brotaba la noche porque el canto de la calandria ilumina como la luz, vibra como ella, como el rayo de un espejo. Singu se sentaba sobre la piedra. Le extra\u00f1aba que precisamente al anochecer se destacara tanto la flor de los duraznos. Le parec\u00eda que el sonido del r\u00edo mov\u00eda los \u00e1rboles y mostraba las peque\u00f1as flores blancas y rosadas, aun los resplandores internos, de tonos oscuros, de las flores rosadas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estaba mirando el camino de la huerta, cuando vio entrar en el callej\u00f3n empedrado del caser\u00edo un perro escu\u00e1lido, de color amarillo. Andaba husmeando, con el rabo metido entre las piernas. Ten\u00eda \u201canteojos\u201d, unas manchas redondas de color claro arriba de los ojos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se detuvo frente a la puerta falsa. Empez\u00f3 a lamer el suelo donde la cocinera hab\u00eda echado el agua con que lav\u00f3 las ollas. Inclin\u00f3 el cuerpo hacia atr\u00e1s; alcanzaba el agua sucia estirando el cuello. Se agazap\u00f3 un poco. Estaba atento, para saltar y echarse a correr si alguien abr\u00eda la puerta. Se hundieron a\u00fan m\u00e1s los costados de su vientre; resaltaban los huesos de las piernas, sus orejas se recogieron hacia atr\u00e1s; eran oscuras por las puntas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Singu buscaba un nombre. Recordaba febrilmente nombres de perros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Hijo Solo! \u2014le dijo cari\u00f1osamente\u2014. \u00a1Hijo Solo! \u00a1Papacito! \u00a1Amarillo! \u00a1Ni\u00f1ito! \u00a1Ni\u00f1ito!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Como no huy\u00f3, sino que lo mir\u00f3 sorprendido, alzando la cabeza, dudando, Singuncha sigui\u00f3 habl\u00e1ndole en quechua, con tono cada vez m\u00e1s familiar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfHas venido por fin a tu due\u00f1o? \u00bfD\u00f3nde has estado, en qu\u00e9 pueblo, con qui\u00e9n?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se baj\u00f3 de la piedra, sonriendo. El perro no se espant\u00f3, sigui\u00f3 mir\u00e1ndolo. Sus ojos tambi\u00e9n eran de color amarillo, el iris se contra\u00eda sin decidirse.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Yo, pues, soy Singuncha. Tu due\u00f1o de la otra vida. Juntos hemos estado. T\u00fa me has lamido, yo te daba queso fresco, leche tambi\u00e9n; harto. \u00bfPor qu\u00e9 te fuiste?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Abri\u00f3 la puerta. De la leche que hab\u00eda para los se\u00f1ores ech\u00f3 apresuradamente bastante, en un plato hondo, y corri\u00f3. Estaba a\u00fan ah\u00ed el perro, sorprendido, dudando. Puso el plato en el suelo. Hijo Solo se acerc\u00f3 casi temblando. Y bebi\u00f3 la leche. Mientras lam\u00eda haciendo ruido con las fauces, sus orejitas se recogieron nuevamente hacia arriba; cerr\u00f3 un poco los ojos. Su hocico, como las puntas de las orejas, era negro. Singuncha puso los dedos de sus dos manos sobre la cabeza del perro, conteniendo la respiraci\u00f3n, tratando de no parecer siquiera un ser vivo. No huy\u00f3 el perro, ces\u00f3 un instante de lamer el plato. Tambi\u00e9n \u00e9l paraliz\u00f3 su aliento pero se decidi\u00f3 a seguir. Entonces Singuncha pudo acariciarle las orejas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Jam\u00e1s hab\u00eda visto un animal m\u00e1s desvalido; casi sin vientre y sin m\u00fasculos. \u201c\u00bfNo habr\u00e1 vuelto de acompa\u00f1ar a su due\u00f1o, desde la otra vida?\u201d, pens\u00f3. Pero vi\u00e9ndole la barriga, y la forma de las patas, comprendi\u00f3 que era a\u00fan muy joven. Solo los perros maduros pueden guiar a sus due\u00f1os, cuando mueren en pecado y necesitan los ojos del perro para caminar en la oscuridad de la otra vida.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se abraz\u00f3 al cuello de Hijo Solo. Todav\u00eda pasaban bandadas de palomas por el aire; y algunas calandrias, brillando.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hacia tiempo que Singu no sent\u00eda el tierno olor de un perro, la suavidad del cuello y de su hocico. Si el se\u00f1or no lo admit\u00eda en la casa, \u00e9l se ir\u00eda, fugar\u00eda a cualquier pueblo o estancia de la altura, donde pod\u00edan necesitar pastores. No lo iban a separar del compa\u00f1ero que Dios le hab\u00eda mandado hasta esa profunda quebrada escondida. Deb\u00eda ser cierto que Hijo Solo fue su perro en el mundo incierto de donde vienen los ni\u00f1os. Le hab\u00eda dicho eso al perro, solo para enga\u00f1arlo, pero si \u00e9l hab\u00eda o\u00eddo, si le hab\u00eda entendido, era porque as\u00ed ten\u00eda que suceder; porque deb\u00edan encontrarse all\u00ed, en Lucas Huayk<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>o, la hacienda temida y odiada en cien pueblos. \u00bfC\u00f3mo, por qu\u00e9 mandato Hijo Solo hab\u00eda llegado hasta ese infierno odioso? \u00bfPor qu\u00e9 no se hab\u00eda ido, de frente, por el puente, y hab\u00eda escapado de Lucas Huayk<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>o?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Gringo! \u00a1Aqu\u00ed sufriremos! Pero no ser\u00e1 de hambre \u2014le dijo\u2014. Comida hay, harto. Los patrones pelean, matan sus animales; por eso dicen que Lucas Huayk<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>o es infierno. Pero t\u00fa eres de Singuncha, \u201cendio\u201d sirviente. \u00a1Jajay! \u00a1Todo tranquilo para m\u00ed! \u00a1Vuela torcacita! \u00a1Canta tuyay, tuyacha! \u00a1Todo tranquilo!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Abraz\u00f3 al perro m\u00e1s estrechamente, lo levant\u00f3 un poco en peso. Hizo que la cabeza triste de Hijo Solo se apoyara en su pecho. Luego lo mir\u00f3 a los ojos. Estaba a\u00fan desconcertado. Sonriendo, Singucha alz\u00f3 con una mano el hocico del perro, para mirarlo m\u00e1s detenidamente, e infundirle confianza.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Vio que el iris de los ojos del perro clareaba. \u00c9l conoc\u00eda como era eso. El agua de los remansos renace as\u00ed, cuando la tierra de los aluviones va asent\u00e1ndose. Aparecen los colores de las piedras del fondo y de los costados, las yerbas acu\u00e1ticas ondean sus ramas en la luz del agua que va clareando; los peces cruzan sus rayos. Hijo Solo movi\u00f3 el rabo, despacio, casi como un gato; abri\u00f3 la boca, no mucho; chasque\u00f3 la lengua, tambi\u00e9n despacio. Y sus ojos se hicieron transparentes. No deseaba ver m\u00e1s el Singuncha; no esperaba m\u00e1s del mundo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Le sigui\u00f3 el perro. Qued\u00f3 tranquilo, echado sobre los pellejos en que el cholito dorm\u00eda, junto a la despensa, en una habitaci\u00f3n fr\u00eda y h\u00fameda, debajo del muro de la huerta. Cuando llov\u00eda o regaban, rezumaba agua por ese muro.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Quiz\u00e1 los perros conocen mejor al hombre que nosotros a ellos. Hijo Solo comprendi\u00f3 cu\u00e1l era la condici\u00f3n de sus due\u00f1os. No sali\u00f3 durante d\u00edas y semanas del cuarto. \u00bfSab\u00eda tambi\u00e9n que los due\u00f1os de la hacienda, los que viv\u00edan en esta y en la otra banda se odiaban a muerte? \u00bfHab\u00eda o\u00eddo las historias y rumores que corr\u00edan en los pueblos sobre los se\u00f1ores de Lucas Huayk<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>o?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfViven a\u00fan los dos? \u2014se preguntaban en las aldeas\u2014. \u00bfQu\u00e9 han derrumbado esta semana? \u00bfLos cercos, las tomas de agua, los andenes?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Dicen que don Adalberto ha desbarrancado en la noche doce vacas lecheras de su hermano. Con veinte peones las rob\u00f3 y las espant\u00f3 al abismo. Ni la carne han aprovechado. Cayeron hasta el r\u00edo. Los pumas y los c\u00f3ndores est\u00e1n despedazando a los animales finos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Anticristos!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Y su padre vive!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Se emborracha! \u00a1Predica como diablo contra sus hijos! Se aloca.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfDe d\u00f3nde, de qui\u00e9n vendr\u00e1 la maldici\u00f3n?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No criaban ya animales caseros ninguno de los dos se\u00f1ores. No criaban perros. Pod\u00edan ser objetos de venganza, f\u00e1ciles.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Lucas Huayk<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>o arde. Dicen que el sol es all\u00ed peor. \u00a1Se enciende! \u00bfC\u00f3mo vivir\u00e1 la gente? Los viajeros pasan corriendo el puente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sin embargo Hijo Solo conquist\u00f3 su derecho a vivir en la hacienda. \u00c9l y su due\u00f1o procedieron con sabidur\u00eda. Un perro all\u00ed era necesario m\u00e1s que en otros sitios y hogares. Pero los hab\u00edan matado a balazos, con veneno o ahorc\u00e1ndolos en los \u00e1rboles, a todos los que ambos se\u00f1ores criaron, en esta y en la otra banda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los primeros ladridos de Hijo Solo fueron escuchados en toda la quebrada. Desde lo alto del corredor. Hijo Solo ladr\u00f3 al descubrir una piara de mulas que se acercaban al puente. Se alarm\u00f3 el patr\u00f3n. Sali\u00f3 a verlo. Singu corri\u00f3 a defenderlo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfEs tuyo? \u00bfDesde cuando?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Desde la otra vida, se\u00f1or \u2014contest\u00f3 apresuradamente el sirviente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Juntos, pues habremos nacido, se\u00f1or. Aqu\u00ed nos hemos encontrado. Ha venido solito. En el callej\u00f3n se ha quedado, oliendo. Nos hemos conocido. Don Adalberto no le va ha hacer caso. De \u201cendio\u201d es, no es de werak<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>ocha. Tranquilo va cuidar la hacienda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfContra qui\u00e9n? \u00bfContra el criminal de mi hermano? \u00bfNo sabes que Don Adalberto come sangre?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Perro de m\u00ed es, pues, se\u00f1or. Tranquilo va a ladrar. No contra Don Alberto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hijo Solo los escuchaba inquieto. Miraba al due\u00f1o de la hacienda, con esa cristalina luz que ten\u00eda en los ojos, desde la tarde en que fue alimentado y saciado por Singuncha, junto a la puerta falsa de la casa grande.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Es simp\u00e1tico; chusco. Lo matar\u00e1n sin duda \u2014dijo Don \u00c1ngel\u2014. Se desprecia a los perros. Se les mata f\u00e1cil. No hay condena por eso. Que se quede, pues, Singuncha. No te separes de \u00e9l. Que ladre poco. Te cuidar\u00e1 cuando riegues de noche la alfalfa. Ens\u00e9\u00f1ale que no ladre fuerte. Le beber\u00e1 la sangre siempre, ese Ca\u00edn, \u00bfC\u00f3mo se llama? Su ladrar ha tra\u00eddo recuerdos a la quebrada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Hijo Solo, patr\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Movi\u00f3 el rabo. Mir\u00f3 al due\u00f1o, con alegr\u00eda. Sus ojos amarillos ten\u00edan la placidez de la luz, no del crep\u00fasculo sino del sol declinante, que se posaba sobre las cumbres ya sin ardor, dulcemente, mientras las calandrias cantaban desde los grandes \u00e1rboles de la huerta.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201cM\u00e1s f\u00e1cil es ver aqu\u00ed un perro muerto. Ya no tengo costumbre de verlos vivos. All\u00e1 \u00e9l. Quiz\u00e1 mi hermano los despache a los dos juntos. Volver\u00e1n al otro mundo, r\u00e1pido\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El due\u00f1o de la hacienda baj\u00f3 al patio, hablando en voz baja. No se dieron cuenta durante mucho tiempo. El perro explor\u00f3 toda la hacienda por la banda izquierda que pertenec\u00eda a Don \u00c1ngel. No escandalizaba. Jugaba en el campo con el peque\u00f1o sirviente. Se perd\u00eda en la alfalfa floreada, corr\u00eda a saltos, levantando la cabeza para mirar a su due\u00f1o. Su cuerpo amarillo, lustroso ya por el buen trato, resaltaba entre el verde feliz de la alfalfa y las flores moradas. Singuncha re\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Hijos de Dios en medio de la maldici\u00f3n! \u2014dec\u00eda de ellos la cocinera.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El perro pretend\u00eda atrapar a los chihuillos que viv\u00edan en los bosques de retama de los peque\u00f1os abismos. El chihuillo tiene vuelo lento y bajo; da la impresi\u00f3n de que va a caer, que est\u00e1 cansado. El perro se lanzaba anhelante tras de los chihuillos cuando cruzaban los campos de alfalfa, buscando los \u00e1rboles que orillaban las acequias. El Singuncha re\u00eda a carcajadas. La misma absurda pretensi\u00f3n hac\u00eda saltar al perro la orilla del r\u00edo cuando ve\u00eda pasar a los patos, que eran raros en Lucas Huayk<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>o.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Singu era becerrero, ayudante de cocina, gu\u00eda de las yuntas de aradores, vigilante de los riegos, espantador de p\u00e1jaros, mandadero. Todo lo hac\u00eda con entusiasmo. Y desde que encontr\u00f3 a su perro Hijo Solo, fue a\u00fan m\u00e1s diligente. Hab\u00eda trabajado siempre. Hu\u00e9rfano recogido, recibi\u00f3 \u00f3rdenes desde que pudo caminar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Lo alimentaron bien, con suero, leche, desperdicios de la comida, huesos, papas y cuajada. El patr\u00f3n lo dej\u00f3 al cuidado de las cocineras. Le tuvieron l\u00e1stima. Era sangu\u00edneo, de ojos vivos. No era tonto. Entend\u00eda bien las \u00f3rdenes. No lloraba. Cuando lo enviaban al campo, le llenaban la bolsa con mote y queso. Regresaba cantando y silbando. Los se\u00f1ores peleaban, procuraban quitarse peones. Los trataban bien por eso. El otro, Don Adalberto, ten\u00eda los molinos, los campos de cebada y trigo, las aldeas de la hacienda y las minas. Don \u00c1ngel los alfalfares, la huerta, el ganado, el trapiche.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Singu no tomaba parte a\u00fan en la guerra. La matanza de los animales, los incendios de los campos de trigo, las peleas se produc\u00edan de repente. Corr\u00edan; el patr\u00f3n daba \u00f3rdenes, tra\u00eda los caballos. Se armaban de l\u00e1tigos y lanzas. El patr\u00f3n se pon\u00eda un cintur\u00f3n con dos fundas de pistolas. Part\u00edan al galope. La quebrada pesaba, el aire parec\u00eda caliente. La cocinera lloraba. Los \u00e1rboles se mec\u00edan con el viento; se inclinaban mucho, como si estuvieran condenados a derrumbarse; las sombras vibraban sobre el agua. Singuncha bajaba hasta el puente. El tropel de los caballos, los insultos en quechua de los jinetes, su hu\u00edda por el camino angosto; todo le confirmaba que en Lucas Huayk<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>o, de veras, el demonio sal\u00eda a desplegar sus alas negras y a batir el viento desde las cumbres.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hubo un per\u00edodo de calma en la quebrada; coincidi\u00f3 con la llegada de Hijo Solo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Este perro puede ser m\u00e1s de lo que parece \u2014coment\u00f3 Don \u00c1ngel semanas despu\u00e9s.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero sorprendieron a Hijo Solo en medio del puente, al medio d\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Singuncha grit\u00f3, pidi\u00f3 auxilio. Lo envolvieron con un poncho, le dieron de puntapi\u00e9s.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Oy\u00f3 que el perro ca\u00eda al r\u00edo. El sonido fue hondo, no como el de un peque\u00f1o animal que golpeara con su desigual cuerpo la superficie del remanso. A \u00e9l lo dejaron con un costal sucio amarrado al cuello.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mientras se arrancaba el costal de la cabeza, huyeron los emisarios de Don Adalberto. Los pudo ver a\u00fan en el recodo del camino, sobre la tierra roja del barranco.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Nadie hab\u00eda o\u00eddo los gritos del becerrero. El remanso brillaba, ten\u00eda espuma en el centro donde se percib\u00eda la corriente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Singu mir\u00f3 el agua. Era transparente, pero honda. Cantaba con voz profunda; no solo ella, sino tambi\u00e9n los \u00e1rboles y el abismo de rocas de la orilla, y los loros alt\u00edsimos que viajaban por el espacio. Singu no alcanzar\u00eda jam\u00e1s a Hijo Solo. Iba a lanzarse al agua. Dud\u00f3 y corri\u00f3 despu\u00e9s, sacudiendo su pantal\u00f3n remendado, su ponchito de ovejas. Pas\u00f3 a la otra banda, a la del demonio Don Adalberto; baj\u00f3 el remanso. Era profundo pero corto. Saltando sobre las piedras como un p\u00e1jaro, m\u00e1s l\u00edbero que las cabras, sigui\u00f3 por la orilla, mirando el agua, sin llorar. Su rostro brillaba, parec\u00eda sorber el r\u00edo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a1Era cierto! Hijo Solo luchaba a media agua. El Singuncha se lanz\u00f3 a la corriente, en la zona del vado. Pudo sumergirse. Siempre llevaba, a manera de cuchillo, un trozo de fleje que \u00e9l hab\u00eda afilado en las piedras. Pero el perro estaba ya aturdido, boqueando. El r\u00edo los llev\u00f3 lejos, golpe\u00e1ndolos en las cascadas. Cerca del recodo, tras el que aparec\u00edan los molinos de Don Adalberto, Singuncha pudo agarrarse de las ramas de un sauce que ca\u00edan a la corriente. Luch\u00f3 fuerte, y sali\u00f3 a la orilla, arrastrando al perro.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se tendieron en la arena. Hijo Solo boqueaba, vomitaba agua como un odre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Singuncha empez\u00f3 a temblar, a rechinar los dientes. Tartamudeando maldec\u00eda a Don Adalberto, en quechua: \u201cExcremento del infierno, posma del demonio. Que el sol te derrita como a las velas que los condenados llevan a los nevados. \u00a1Te clavar\u00e1n con cadenas en la cima de Aukimana; Hijo Solo comer\u00e1 tus ojos, tu lengua, y vomitar\u00e1 tu pestilencia, como ahora! \u00a1Vamos a vivir, pues!\u201d<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se calent\u00f3 en la arena el perro; puso su cabeza sobre el cuerpo del Singuncha; moviendo sus \u201canteojos\u201d lo miraba. Entonces llor\u00f3 Singu.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Papacito! \u00a1Flor! \u00a1Amarillito! \u00a1Jilguero!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Le tocaba las manchas redondas que ten\u00eda en la frente, sus \u201canteojos\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Vamos a matar a Don Adalberto! \u00a1Dice Dios quiere! \u2014le dijo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sab\u00eda que en los bosques de retama y lambras de Los Molinos cantaban las torcazas m\u00e1s hermosas del mundo. Desde centenares de pueblos ven\u00edan los forasteros a hacer moler su trigo a Lucas Huayk<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>o, porque se afirmaba que esas palomas eran la voz del Se\u00f1or, sus criaturas. Hac\u00edan turnos que duraban meses, y Don Adalberto ten\u00eda peones de sobra. Se re\u00eda de su hermano.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Para m\u00ed cantan, por orden del cielo, estas palomas! \u2014dec\u00eda\u2014. Me traen gente de cinco provincias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Escondido, Singuncha rez\u00f3 toda la tarde. Oy\u00f3, llorando, el canto de las torcazas que se posaron en el bosque, a tomar sombra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al anochecer se encamin\u00f3 hacia Los Molinos. Pas\u00f3 frente al recodo del r\u00edo; iba escondi\u00e9ndose tras los arbustos y las piedras. Lleg\u00f3 frente al caser\u00edo donde resid\u00eda Don Adalberto; pudo ver los techos de calamina del primer molino, del m\u00e1s alto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cort\u00f3 un retazo de su camisa, y lo deshizo, hilo tras hilo. Escarmen\u00e1ndolas con las u\u00f1as form\u00f3 una mota con las hilachas, las convirti\u00f3 en una mecha suave.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hab\u00eda escogido las piedras, las hab\u00eda probado. Hicieron buenas chispas; prendieron fuerte aun a plena luz del sol.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">M\u00e1s tarde vendr\u00edan concertados, a la orilla del r\u00edo, a vigilar armados de escopetas. Anochec\u00eda. Los patitos volaban a poca altura del agua. Singu los vio de cerca; pudo gozar contemplando las manchas rojas de sus alas y las ondas azules, brillantes, que adornaban sus ojos y la cabeza.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Adi\u00f3s ni\u00f1itas! \u2014les dijo en voz alta.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sab\u00eda que el sonido del r\u00edo apagar\u00eda su voz. Pero agarr\u00f3 del hocico al Hijo Solo para que no ladrase. El ladrido de los perros corta todos los sonidos que brotan de la tierra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Tupidas matas de retama seca escalaban la ladera desde el r\u00edo. No las quemaban ni las tumbaban porque viv\u00edan all\u00ed las torcazas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Llegaron palomas en grandes bandadas y empezaron a cantar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Singuncha escogi\u00f3 hojas secas de yerbas y las cubri\u00f3 con ramas viejas de k<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>opayso y retama. No o\u00eda el canto. Su coraz\u00f3n ard\u00eda. Hizo chocar los pedernales junto a la mecha. Varios trozos de fuego cayeron sobre el trapo deshilachado y lo prendieron. Se agach\u00f3 de rodillas; mientras con un brazo ten\u00eda al perro por el cuello, sopl\u00f3. Y casi de pronto se alz\u00f3 el fuego. Se retorcieron las ramas. Una llamarada pura empez\u00f3 a lamer el bosque, a devorarlo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Se\u00f1orcito Dios! \u00a1Levanta fuego! \u00a1Levanta fuego! \u00a1Dale la vuelta! \u00a1Cuida! \u2014grit\u00f3 alej\u00e1ndose y volvi\u00f3 a arrodillarse sobre la arena.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se qued\u00f3 un buen rato en el r\u00edo. Oy\u00f3 gritos, y tiros de carabina y dinamita.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Volvi\u00f3 hacia el remanso. M\u00e1s all\u00e1 del recodo, cerca del vado, se lanz\u00f3 al r\u00edo. Hijo Solo aull\u00f3 un poco y lo sigui\u00f3. Llegaban las palomas a esta banda, a la de Don \u00c1ngel, volando descarriadas, cayendo a los alfalfares, tonteando por los aires.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero Singu se iba ya; no prestaba o\u00eddo ni atenci\u00f3n verdaderos a la quebrada; sub\u00eda hacia los pueblos de altura. Con su perro, lo tomar\u00edan de pastor en cualquier estancia, o el Se\u00f1or Dios lo har\u00eda llamar con alg\u00fan mensajero, el Jakakllu o el Patr\u00f3n de Santiago. Entonces seguir\u00eda de frente, hasta las cumbres; y por alg\u00fan arco iris escalar\u00eda al cielo, cantando a d\u00fao con el Hijo Solo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Amarillito! \u00a1Jilguero! \u2014iba dici\u00e9ndole en voz alta, mientras cruzaban los campos de alfalfa, a la luz de las llamas que devoraban la otra banda de la hacienda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la quebrada se aviv\u00f3 m\u00e1s ferozmente la guerra de los hermanos Ca\u00ednes. Porque Don Adalberto no muri\u00f3 en el incendio.<\/p>\n<p align=\"CENTER\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"CENTER\"><span style=\"color: #808080;\">Para leerlo o descargarlo en PDF:\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Arguedas-El-Hijo-Solo.pdf\"><span style=\"color: #808080;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas, \u00abEl Hijo Solo\u00bb<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas (1911-1969) El Hijo Solo Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n Universidad del Pac\u00edfico, febrero de 2012 Llegaban por bandadas las torcazas a la hacienda y el ruido de sus alas &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/jose-maria-arguedas-el-hijo-solo\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":30,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-182","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=182"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1013,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/182\/revisions\/1013"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}