{"id":1814,"date":"2015-05-28T20:39:41","date_gmt":"2015-05-29T01:39:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=1814"},"modified":"2015-05-28T20:44:28","modified_gmt":"2015-05-29T01:44:28","slug":"arturo-d-hernandez-la-victoria-regia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/arturo-d-hernandez-la-victoria-regia\/","title":{"rendered":"Arturo D. Hern\u00e1ndez, \u201cLa victoria regia\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Arturo D. Hern\u00e1ndez (1903-1970)<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">La victoria regia<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 60px;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n. Universidad del Pac\u00edfico, mayo de 2015<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vez que bajaba por el sendero que cruza la espesura, dos ojos le observaban desde la superficie del agua, y cuando se sumerg\u00eda en la corriente para tomar su ba\u00f1o vesperal, ella part\u00eda veloz a confundirse en sus brazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y all\u00e1, en la l\u00ednea en que se juntan las aguas con la playa, se prolong\u00f3 durante varios a\u00f1os el m\u00e1s dulce idilio entre aquella inia amaz\u00f3nica y el zagal ribere\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incompatibilidad surgi\u00f3 cuando ambos se dieron cuenta de que no pod\u00edan continuar en esa convivencia de batracios, en tierra y en el agua al mismo tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edjole \u00e9l cierto d\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ven al mundo donde vivo, al mundo de los colores, de los aromas y de las notas musicales. T\u00fa perteneces a una familia de seres que viven dentro del agua, pero que poseen como un don innato la magia m\u00e1s asombrosa. T\u00fa puedes convertirte en mujer, como ocurre cuando te estrecho en mis brazos y mis ojos se nublan&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dAll\u00e1, bajo la fronda te espera mi choza rodeada de orqu\u00eddeas, donde mi antara vibrar\u00e1 para t\u00ed sola arrull\u00e1ndote con las m\u00e1s tiernas notas, las sombras m\u00e1s acogedoras velar\u00e1n tu sue\u00f1o y los m\u00e1s dulces trinos te despertar\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dIr\u00e1s triunfal por los senderos ignorados que cruzan la selva, caminando entre hilos de oro que se filtran de la fronda y sombras que se esconden en las tupidas lianas. Y as\u00ed rodeada de las pompas de la selva ser\u00e1s la mujer m\u00e1s misteriosa y feliz de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dVen al mundo venturoso de la superficie terrestre, transformada definitivamente en mujer\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inia se desprendi\u00f3 de los brazos que la aprisionaban y, pensativa, se sumergi\u00f3 en las aguas. Volvi\u00f3 al otro d\u00eda. Esper\u00f3 como siempre la aparici\u00f3n del zagal por el sendero umbroso, nad\u00f3 hacia \u00e9l y con profunda tristeza le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014He consultado con los m\u00e1s viejos de la manada y me han predicho la desgracia si ingreso al mundo de los que viven fuera de las aguas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dTodo lo que est\u00e1 cerca de la superficie y, a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, en el reino de las aves, es la zona tr\u00e1gica de las grandes perturbaciones. All\u00e1 van los peces de mentalidad inferior a perseguir y devorar a los m\u00e1s peque\u00f1os; en la orilla la boa caza al amparo de las aguas turbias, el caim\u00e1n ataca y devora a todo ser viviente, y los hombres pescan el paiche y capturan la charapa. Es all\u00ed donde embaten las olas, se forman los remolinos y se precipitan los torrentes. M\u00e1s arriba ruge la tempestad, se desencadenan las lluvias, ciega el rayo y ensordece el trueno. En el coraz\u00f3n de los hombres se desencadenan las pasiones, tortura la ambici\u00f3n y, al sentimiento del bien abate el pensamiento del mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dVen al bello pa\u00eds del silencio, de la calma, de la paz. Es el pa\u00eds donde no existe la noci\u00f3n del transcurso del tiempo; donde nadie ve. S\u00f3lo sobre la superficie de la tierra se sufre el peso de las cosas, especialmente del propio cuerpo cuando se sube la cuesta o se baja al llano y que va acentu\u00e1ndose cada vez m\u00e1s a medida que pasan los a\u00f1os&#8230; En el pa\u00eds donde vivo, no hay nada que aplaste de arriba ni que atraiga hacia abajo. Se sube, se baja, se cambia de direcci\u00f3n al menor esfuerzo, y da lo mismo estar junto al lecho de arena como suspendido en el abismo. Por eso, nada hay tan grato como detenerse en cualquier parte y dormir en el blando elemento de las profundidades, despertarse en el mismo sitio y emprender giras deliciosas por lugares rec\u00f3nditos, entre peces de colores que, como p\u00e1jaros de fr\u00e1giles alas, atraviesan el espacio y se pierden entre las formaciones rocosas, para luego reaparecer juguetones y detenerse est\u00e1ticos en muda contemplaci\u00f3n. Pero mucho m\u00e1s placentero es descender a las concavidades profundas atravesando la zona donde los caimanes negros y las grandes boas reposan en quietud p\u00e9trea. All\u00ed se recorren d\u00e9dalos sombr\u00edos y se penetra en cuevas jam\u00e1s imaginadas donde moran seres fosforescentes que semejan flores de luz. Son los aposentos de reposo absoluto en los que alguna savia maravillosa nutre los organismos imprimi\u00e9ndoles luminosa vitalidad, donde los seres privilegiados se sumergen en el letargo de una paz sepulcral del que despiertan, sin embargo, con la sensaci\u00f3n de tener vida eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dEn el plenilunio la manada sale a disfrutar de sus festejos nupciales bajo la magia lunar. En cuanto desaparece el foco de la noche que predispone al amor, abandonan el mundo superficial y descienden al pa\u00eds maravilloso de entra\u00f1as fecundas donde se eclosiona la energ\u00eda vital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201dPeri\u00f3dicamente, emprendemos largos viajes por los r\u00edos tras los card\u00famenes que surcan la corriente en los estiajes. Es, para la manada a la que pertenezco, recorrer otros pa\u00edses, conocer otros seres, especialmente a los hombres habitantes de las m\u00e1rgenes que no tienen fin, cuyas intenciones son capaces de adivinar. Ellos poseen la virtud de trasponer los horizontes de la tierra sin salir del agua. Sucede, con frecuencia, que alguna doncella de nuestro grupo, se enamora del b\u00edpedo ribere\u00f1o y se deja pescar desoyendo los consejos de los mayores. Aquella ya no vuelve a la manada. Todos saben que el abrazo del hombre es mortal\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella noche el zagal se hundi\u00f3 en el r\u00edo siguiendo a la fascinante inia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 el tiempo. Los ribere\u00f1os sorprendieron varias veces, cuando sal\u00eda a las playas h\u00famedas, al hombre de las aguas que formaba parte de la manada. En cuanto se notaba descubierto se lanzaba al r\u00edo y desaparec\u00eda en las aguas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 as\u00ed la versi\u00f3n amaz\u00f3nica del hombre del agua (yacu-runa) trasmitida por tradici\u00f3n a trav\u00e9s de las centurias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cierta noche, el hombre sali\u00f3 cauteloso de las aguas, p\u00fasose a recorrer la orilla silenciosa, se reclin\u00f3 sobre un mont\u00edculo de arena extasiado en la contemplaci\u00f3n de un cielo fulgurante reflejado en el fondo del lago. Mir\u00f3 luego el horizonte con una expresi\u00f3n nost\u00e1lgica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto dio un salto y escuch\u00f3. De alguna parte ven\u00edan las notas de una quena. Como un fulgor divino se despertaron sus recuerdos de un tiempo ya olvidado cuando pertenec\u00eda a los seres que viven sobre la tierra. Atra\u00eddo por la m\u00fasica penetr\u00f3 por una senda y se intern\u00f3 en la espesura con una expresi\u00f3n de suma ansiedad en el rostro. Asom\u00f3 sigiloso a un peque\u00f1o claro donde se levantaba una choza en la cual un pescador tocaba su instrumento sonoro de carrizo en tanto que una joven abrazada a sus rodillas lo miraba sumida en inefable \u00e9xtasis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfTe gusta? \u2014le pregunt\u00f3 el hombre en cuanto la \u00faltima nota se hubo extinguido en el mundo de los seres nocturnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No hay nada m\u00e1s bello bajo el cielo. La m\u00fasica es celestial. Ahora toca algo alegre \u2014dijo la joven como si despertara de un sue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvieron a desgranarse del instrumento las notas que esta vez eran \u00e1giles, vibrantes, arrebatadoras. La joven de un salto ocup\u00f3 el centro de la habitaci\u00f3n convertida en mariposa atra\u00edda por la luz. Su cuerpo de palmera alumbrado por una antorcha crepitante se cimbraba en inflexiones violentas siguiendo el comp\u00e1s de la danza como agitada por el estribillo del citaracuy bajo el \u00e1rbol de la umisha. Su larga cabellera rozaba los hombros sensuales, y se extend\u00eda en una amplitud de alas tremolantes. Sus faldas se arremolinaban en sus piernas y los golpes de aire que produc\u00edan sus giros voluptuosos iban a herir el olfato exacerbado del hombre del agua quien, al borde de la locura, peg\u00f3 un grito y parti\u00f3 como una exhalaci\u00f3n hacia el lago. Se detuvo en la orilla y, al mirar las aguas dormidas, se puso a temblar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1La m\u00fasica, la danza! \u00a1El aroma que exhala la mujer! \u2014grit\u00f3 partiendo a la carrera con direcci\u00f3n a los montes perfilados en la distancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los d\u00edas subsiguientes, entre plantas acu\u00e1ticas y manchas cenagosas, apareci\u00f3 el cuerpo de la inia que hab\u00eda fallecido a consecuencia de un amor imposible. Y poco despu\u00e9s, los habitantes de la selva vieron que de sus despojos brotaba la flor m\u00e1s hermosa de la creaci\u00f3n: la victoria regia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/Hernandez-La-victoria-regia.pdf\"><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">PDF<\/p>\n<p><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arturo D. 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