{"id":1808,"date":"2015-05-21T15:05:42","date_gmt":"2015-05-21T20:05:42","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=1808"},"modified":"2015-05-21T15:05:42","modified_gmt":"2015-05-21T20:05:42","slug":"julio-cortazar-grafitti","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/julio-cortazar-grafitti\/","title":{"rendered":"Julio Cort\u00e1zar, \u201cGrafitti\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Julio Cort\u00e1zar (1914-1984)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" alt=\"\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-tlwj220OClU\/UD4_rJMMqeI\/AAAAAAAAAHM\/cBVorA6H8W4\/s1600\/Cortazario%2B-%2BJulio%2BCortazar%2B-%2BGraffiti%2BStencil%2B%25281%2529.jpg\" width=\"284\" height=\"322\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Grafitti<\/h2>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n<br \/>\nUniversidad del Pac\u00edfico, mayo de 2015<\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar el dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y s\u00f3lo la segunda vez te diste cuenta de que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste m\u00e1s tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento m\u00e1s solitario, ning\u00fan carro celular en las esquinas pr\u00f3ximas, acercarse con indiferencia y nunca mirar los grafitti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo inter\u00e9s por la vidriera de al lado, y\u00e9ndote en seguida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tu propio juego hab\u00eda empezado por aburrimiento, no era verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibici\u00f3n amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divert\u00eda hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el t\u00e9rmino grafitti, tan de cr\u00edtico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del cami\u00f3n municipal y a los insultos in\u00fatiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos pol\u00edticos, la prohibici\u00f3n abarcaba cualquier cosa, y si alg\u00fan ni\u00f1o se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo los hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sab\u00eda demasiado de qu\u00e9 lado estaba verdaderamente el miedo; quiz\u00e1 por eso te divert\u00eda dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca hab\u00edas corrido peligro porque sab\u00edas elegir bien, y en el tiempo que transcurr\u00eda hasta que llegaban los camiones de limpieza se abr\u00eda para vos algo como un espacio m\u00e1s limpio donde casi cab\u00eda la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo pod\u00edas ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se deten\u00eda por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una r\u00e1pida composici\u00f3n abstracta en dos colores, un perfil de p\u00e1jaro o dos figuras enlazadas. Una sola vez escribiste una frase, con tiza negra: A m\u00ed tambi\u00e9n me duele. No dur\u00f3 dos horas, y esta vez la polic\u00eda en persona la hizo desaparecer. Despu\u00e9s solamente seguiste haciendo dibujos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el otro apareci\u00f3 al lado del tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volv\u00eda doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la c\u00e1rcel o algo peor, y ese alguien por si fuera poco era una mujer. Vos mismo no pod\u00edas prob\u00e1rtelo, hab\u00eda algo diferente y mejor que las pruebas m\u00e1s rotundas: un trazo, una predilecci\u00f3n por las tizas c\u00e1lidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te lo imaginaste por compensaci\u00f3n; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la \u00fanica vez, casi te delataste cuando ella volvi\u00f3 a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de re\u00edr, de quedarte ah\u00ed delante como si los polic\u00edas fueran ciegos o idiotas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empez\u00f3 un tiempo diferente, m\u00e1s sigiloso, m\u00e1s bello y amenazante a la vez. Descuidando tu empleo sal\u00edas en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que pod\u00edas recorrer en un solo r\u00e1pido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la ma\u00f1ana. Fue un tiempo de contradicci\u00f3n insoportable, la decepci\u00f3n de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a algunos de los tuyos y la calle vac\u00eda, y la de no encontrar nada y sentir la calle a\u00fan m\u00e1s vac\u00eda. Una noche viste su primer dibujo solo; lo hab\u00eda hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garaje, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era m\u00e1s que nunca ella, el trazo, los colores, pero adem\u00e1s sentiste que ese dibujo val\u00eda como un pedido o una interrogaci\u00f3n, una manera de llamarte. Volviste al alba, despu\u00e9s que las patrullas ralearon en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un r\u00e1pido paisaje con velas y tejamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de l\u00edneas al azar, pero ella sabr\u00eda mirarlo. Esa noche escapaste por poco a una pareja de polic\u00edas, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que te ven\u00eda a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi en seguida se te ocurri\u00f3 que ella buscar\u00eda una respuesta, que volver\u00eda a su dibujo como vos volv\u00edas ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor despu\u00e9s de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garaje, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el caf\u00e9 de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendr\u00eda despu\u00e9s de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y ven\u00edan pod\u00eda ser ella. Al amanecer del segundo d\u00eda elegiste un pared\u00f3n gris y dibujaste un tri\u00e1ngulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo caf\u00e9 de la esquina pod\u00edas ver el pared\u00f3n (ya hab\u00edan limpiado la puerta del garaje y una patrulla volv\u00eda y volv\u00eda rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplaz\u00e1ndote de un sitio a otro, comprando m\u00ednimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atenci\u00f3n. Ya era noche cerrada cuando o\u00edste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Hab\u00eda un confuso amontonamiento junto al pared\u00f3n, corriste contra toda sensatez y s\u00f3lo te ayud\u00f3 el azar de un auto dando la vuelta a la esquina y frenando al ver el carro celular, su bulto te protegi\u00f3 y viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos enguantadas, los puntapi\u00e9s y los alaridos, la visi\u00f3n entrecortada de unos pantalones azules antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho despu\u00e9s (era horrible temblar as\u00ed, era horrible pensar que eso pasaba por culpa de tu dibujo en el pared\u00f3n gris) te mezclaste con otras gentes y alcanzaste a ver un esbozo en azul, los trazos de esa naranja que era como su nombre o su boca, ella ah\u00ed en ese dibujo truncado que los polic\u00edas hab\u00edan borroneado antes de llev\u00e1rsela; quedaba lo bastante para comprender que hab\u00eda querido responder a tu tri\u00e1ngulo con otra figura, un c\u00edrculo o acaso una espiral, una forma llena y hermosa, algo como un s\u00ed o un siempre o un ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo sab\u00edas muy bien, te sobrar\u00eda tiempo para imaginar los detalles de lo que le estar\u00eda sucediendo en el cuartel central; en la ciudad todo eso rezumaba poco a poco, la gente estaba al tanto del destino de los prisioneros, y si a veces volv\u00edan a ver uno que otro, hubieran preferido no verlos y que al igual que la mayor\u00eda se perdieran en ese silencio que nadie se atrev\u00eda a quebrar. Lo sab\u00edas de sobra, esa noche la ginebra no te ayudar\u00eda m\u00e1s que a morderte las manos, a pisotear las tizas de colores antes de perderte en la borrachera y el llanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, pero los d\u00edas pasaban y ya no sab\u00edas vivir de otra manera. Volviste a abandonar tu trabajo para dar vueltas por las calles, mirar fugitivamente las paredes y las puertas donde ella y vos hab\u00edan dibujado. Todo limpio, todo claro; nada, ni siquiera una flor dibujada por la inocencia de un colegial que roba una tiza en la clase y no resiste al placer de usarla. Tampoco vos pudiste resistir, y un mes despu\u00e9s te levantaste al amanecer y volviste a la calle del garaje. No hab\u00eda patrullas, las paredes estaban perfectamente limpias; un gato te mir\u00f3 cauteloso desde un portal cuando sacaste las tizas y en el mismo lugar, all\u00ed donde ella hab\u00eda dejado su dibujo, llenaste las maderas con un grito verde, una roja llamarada de reconocimiento y de amor, envolviste tu dibujo con un \u00f3valo que era tambi\u00e9n tu boca y la suya y la esperanza. Los pasos en la esquina te lanzaron a una carrera afelpada, al refugio de una pila de cajones vac\u00edos; un borracho vacilante se acerc\u00f3 canturreando, quiso patear al gato y cay\u00f3 boca abajo a los pies del dibujo. Te fuiste lentamente, ya seguro, y con el primer sol dormiste como no hab\u00edas dormido en mucho tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa misma ma\u00f1ana miraste desde lejos: no lo hab\u00edan borrado todav\u00eda. Volviste a mediod\u00eda: casi inconcebiblemente segu\u00eda ah\u00ed. La agitaci\u00f3n en los suburbios (hab\u00edas escuchado los noticiosos) alejaba a las patrullas urbanas de su rutina; al anochecer volviste a verlo como tanta gente lo hab\u00eda visto a lo largo del d\u00eda. Esperaste hasta las tres de la ma\u00f1ana para regresar, la calle estaba vac\u00eda y negra. Desde lejos descubriste el otro dibujo, s\u00f3lo vos podr\u00edas haberlo distinguido tan peque\u00f1o en lo alto y a la izquierda del tuyo. Te acercaste con algo que era sed y horror al mismo tiempo, viste el \u00f3valo naranja y las manchas violeta de donde parec\u00eda saltar una cara tumefacta, un ojo colgando, una boca aplastada a pu\u00f1etazos. Ya s\u00e9, ya s\u00e9, \u00bfpero qu\u00e9 otra cosa hubiera podido dibujarte? \u00bfQu\u00e9 mensaje hubiera tenido sentido ahora? De alguna manera ten\u00eda que decirte adi\u00f3s y a la vez pedirte que me siguieras. Algo ten\u00eda que dejarte antes de volverme a mi refugio donde ya no hab\u00eda ning\u00fan espejo, solamente un hueco para esconderme hasta el fin en la m\u00e1s completa oscuridad, recordando tantas cosas y a veces, as\u00ed como hab\u00eda imaginado tu vida, imaginando que hac\u00edas otros dibujos, que sal\u00edas por la noche para hacer otros dibujos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/Cortazar-Grafitti.pdf\"><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">PDF<\/h6>\n<p><\/a><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Tomado de: <em>Queremos tanto a Glenda<\/em>.<br \/>\nReproducido en<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.materialdelectura.unam.mx\/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=44&amp;limitstart=8\" target=\"_blank\">www.materialdelectura.unam.mx<\/a><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio Cort\u00e1zar (1914-1984) Grafitti Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n Universidad del Pac\u00edfico, mayo de 2015 Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar el &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/julio-cortazar-grafitti\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":45,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1808","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1808","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1808"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1808\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1810,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1808\/revisions\/1810"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1808"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}