{"id":1771,"date":"2015-04-23T19:30:18","date_gmt":"2015-04-24T00:30:18","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=1771"},"modified":"2015-04-23T19:30:18","modified_gmt":"2015-04-24T00:30:18","slug":"italo-calvino-las-ciudades-y-los-muertos-5","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/italo-calvino-las-ciudades-y-los-muertos-5\/","title":{"rendered":"Italo Calvino, \u201cLas ciudades y los muertos 5\u201d"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span style=\"font-family: 'Bitstream Charter', serif;\">Italo Calvino (1923-1985)<\/span><\/p>\n<h2 align=\"center\"><span style=\"font-family: 'Bitstream Charter', serif;\"><span>Las ciudades y los muertos 5<\/span><\/span><\/h2>\n<h5 style=\"padding-left: 120px;\" align=\"right\"><span style=\"font-family: 'Bitstream Charter', serif;\"><span style=\"font-family: 'Bitstream Charter', serif;\">Edici\u00f3n para el club de lectura virtual <i>En las nubes de la ficci\u00f3n.\u00a0<\/i><\/span><\/span>Universidad del Pac\u00edfico, abril de 2015.<\/h5>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: 'Bitstream Charter', serif;\">Cada ciudad, como Laudomia, tiene a su lado otra ciudad cuyos habitantes llevan los mismos nombres: es la Laudomia de los muertos, el cementerio. Pero la cualidad especial de Laudomia es la de ser, m\u00e1s que doble, triple, comprendiendo una tercera Laudomia que es la de los no nacidos.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: 'Bitstream Charter', serif;\">Las propiedades de la ciudad doble son notorias. Cuanto m\u00e1s se ape\u00f1usca y se dilata la Laudomia de los vivos, m\u00e1s crece la extensi\u00f3n de las tumbas fuera de los muros. Las calles de la Laudomia de los muertos son apenas lo bastante anchas para que d\u00e9 vuelta el carro del sepulturero, y se asoman a ellas edificios sin ventanas; pero el trazado de las calles y el orden de las moradas repite el de la Laudomia viviente, y, como en \u00e9sta, las familias est\u00e1n cada vez m\u00e1s hacinadas, en apretados nichos superpuestos. En las tardes de buen tiempo la poblaci\u00f3n viva visita a los muertos y descifra los propios nombres en sus losas de piedra: a semejanza de la ciudad de los vivos \u00e9sta transmite una historia de esfuerzos, c\u00f3leras, ilusiones, sentimientos; s\u00f3lo que aqu\u00ed todo se ha vuelto necesario, sustra\u00eddo al azar, encasillado, puesto en orden. Y para sentirse segura la Laudomia viviente necesita bucear en la Laudomia de los muertos la explicaci\u00f3n de s\u00ed misma, aun a riesgo de encontrar all\u00ed de m\u00e1s o de menos: explicaciones para m\u00e1s de una Laudomia, para ciudades diversas que pod\u00edan ser y no han sido, o razones parciales, contradictorias, enga\u00f1osas.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: 'Bitstream Charter', serif;\">Justamente Laudomia asigna una residencia igualmente vasta a aquellos que a\u00fan deben nacer; es cierto que el espacio no guarda proporci\u00f3n con su n\u00famero que se supone inmenso, pero como es un lugar vac\u00edo, circundado de una arquitectura de nichos y huecos y acanaladuras, y como es posible atribuir a los no nacidos las dimensiones que se quiera, pensarlos grandes como ratones o como gusanos de seda o como hormigas o huevos de hormiga, nada impide imaginarlos erguidos o acurrucados debajo de cada objeto o m\u00e9nsula que sobresale de las paredes, sobre cada capitel o plinto, en fila o bien desparramados, atentos a las obligaciones de sus vidas futuras, y contemplar en una veta del m\u00e1rmol toda la Laudomia de aqu\u00ed a cien o mil a\u00f1os, abarrotada de multitudes vestidas de maneras nunca vistas, todos por ejemplo de barrag\u00e1n color berenjena, o todos con plumas de pavo real en el turbante, y reconocer en ellos a los descendientes propios y a los de las familias aliadas o enemigas, de los deudores y acreedores, que van y vienen perpetuando los tr\u00e1ficos, las venganzas, los noviazgos por amor o por inter\u00e9s. Los vivientes de Laudomia frecuentan la casa de los no nacidos interrog\u00e1ndolos; los pasos resuenan bajo las b\u00f3vedas vac\u00edas; las preguntas se formulan en silencio: y siempre preguntan por ellos mismos, y no por los que vendr\u00e1n; este se preocupa de dejar ilustre memoria, aquel de hacer olvidar sus verg\u00fcenzas; todos quisieran seguir el hilo de las consecuencias de los propios actos; pero cuanto m\u00e1s aguzan la mirada, menos reconocen un trazo continuo; los que van a nacer en Laudomia aparecen puntiformes como granitos de polvo, separados del antes y del despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: 'Bitstream Charter', serif;\">La Laudomia de los no nacidos no transmite, como la de los muertos, seguridad alguna a los habitantes de la Laudomia viviente, sino s\u00f3lo zozobra. A los pensamientos de los visitantes terminan por abrirse dos caminos, y no se sabe cu\u00e1l reserva m\u00e1s angustia: o se piensa que el n\u00famero de los que van a nacer supera de muy lejos el de todos los vivos y todos los muertos, y entonces en cada poro de la piedra se hacinan multitudes invisibles, apretadas en las pendientes del embudo como en las gradas de un estadio, y como en cada generaci\u00f3n la descendencia de Laudomia se multiplica, en cada embudo se abren centenares de embudos cada uno con millones de personas que deben nacer y estiran el cuello y abren la boca para no sofocarse; o bien se piensa que incluso Laudomia desaparecer\u00e1, no se sabe cu\u00e1ndo, y todos sus ciudadanos con ella, esto es, las generaciones se suceder\u00e1n hasta alcanzar cierta cifra y no seguir\u00e1n adelante, y entonces la Laudomia de los muertos y la de los no nacidos son como las dos ampollas de un reloj de arena que no se invierte, cada paso entre el nacimiento y la muerte es un granito de arena que atraviesa el gollete, y habr\u00e1 un ultimo habitante de Laudomia que nazca, un ultimo granito por caer que ahora esta ah\u00ed esperando encima del mont\u00f3n.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Italo Calvino (1923-1985) Las ciudades y los muertos 5 Edici\u00f3n para el club de lectura virtual En las nubes de la ficci\u00f3n.\u00a0Universidad del Pac\u00edfico, abril de 2015. 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