{"id":1703,"date":"2015-03-26T17:43:39","date_gmt":"2015-03-26T22:43:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=1703"},"modified":"2015-03-26T18:02:28","modified_gmt":"2015-03-26T23:02:28","slug":"charles-dickens-confesion-encontrada-en-una-prision-de-la-epoca-de-carlos-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/charles-dickens-confesion-encontrada-en-una-prision-de-la-epoca-de-carlos-ii\/","title":{"rendered":"Charles Dickens, \u201cConfesi\u00f3n encontrada en una prisi\u00f3n de la \u00e9poca de Carlos II\u201d"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">Charles Dickens (1812-1870)<\/p>\n<p align=\"center\"><b>Confesi\u00f3n encontrada en una prisi\u00f3n de la \u00e9poca de Carlos II<\/b><\/p>\n<p style=\"padding-left: 150px;\" align=\"justify\"><i style=\"color: inherit;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura \u201cEn las nubes de la ficci\u00f3n\u201d de la Universidad del Pac\u00edfico; marzo de 2015.<\/i><\/p>\n<p align=\"justify\">Ten\u00eda el grado de teniente en el ej\u00e9rcito de Su Majestad y serv\u00ed en el extranjero en las campa\u00f1as de 1677 y 1678. Concluido el tratado de Nimega, regres\u00e9 a casa y, abandonando el servicio militar, me retir\u00e9 a una peque\u00f1a propiedad situada a escasos kil\u00f3metros al este de Londres, que hab\u00eda adquirido recientemente por derechos de mi esposa.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9sta ser\u00e1 la \u00faltima noche de mi vida, por lo que expresar\u00e9 toda la verdad sin disfraz alguno. Nunca fui un hombre valiente, y siempre, desde mi ni\u00f1ez, tuve una naturaleza desconfiada, reservada y hosca. Hablo de m\u00ed mismo como si no estuviera ya en el mundo, pues mientras escribo esto est\u00e1n cavando mi tumba y escribiendo mi nombre en el libro negro de la muerte.<\/p>\n<p align=\"justify\">Poco despu\u00e9s de mi regreso a Inglaterra mi \u00fanico hermano contrajo una enfermedad mortal. Esta circunstancia apenas me produjo dolor alguno, pues casi no nos hab\u00edamos relacionado desde que nos hicimos adultos. \u00c9l era un hombre generoso y de coraz\u00f3n abierto, de mejor aspecto f\u00edsico que yo, m\u00e1s satisfecho de la vida y en general amado. Los que por ser amigos suyos quisieron conocerme en el extranjero o en nuestro pa\u00eds, raras veces segu\u00edan vi\u00e9ndome mucho tiempo, y sol\u00edan decir en nuestra primera conversaci\u00f3n que se sorprend\u00edan de encontrar dos hermanos que fueran tan distintos en sus maneras y aspecto. Acostumbraba yo a provocar esa declaraci\u00f3n, pues sab\u00eda las comparaciones que iban a hacer entre ambos y, como sent\u00eda en mi coraz\u00f3n una enconada envidia, trataba de justificarla ante m\u00ed mismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nos hab\u00edamos casado con dos hermanas. Este v\u00ednculo adicional entre nosotros, tal como lo considerar\u00edan algunos, en realidad sirvi\u00f3 s\u00f3lo para apartarnos m\u00e1s. Su esposa me conoc\u00eda bien. Nunca, estando ella presente, mostr\u00e9 mis celos o rencores secretos, pero aquella mujer los conoc\u00eda tan bien como yo. Nunca, en aquellos momentos, levant\u00e9 mi vista sin encontrar la suya fija en m\u00ed; nunca mir\u00e9 al suelo o hacia otra parte sin tener la sensaci\u00f3n de que segu\u00eda vigil\u00e1ndome. Para m\u00ed era un alivio inexpresable cuando disput\u00e1bamos, y fue un alivio todav\u00eda mayor cuando, encontr\u00e1ndome en el extranjero, me enter\u00e9 de que hab\u00eda muerto. Tengo ahora la sensaci\u00f3n de que era como si se hallara suspendida sobre nosotros una extra\u00f1a y terrible prefiguraci\u00f3n de lo que ha sucedido desde entonces. Ten\u00eda miedo de ella, me obsesionaba; su mirada fija vuelve ahora hacia m\u00ed como el recuerdo de un sue\u00f1o oscuro, haciendo que se enfr\u00ede mi sangre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ella muri\u00f3 poco despu\u00e9s de dar a luz a un hijo, un ni\u00f1o. Cuando mi hermano supo que hab\u00eda perdido toda esperanza de recuperaci\u00f3n en su propia enfermedad, llam\u00f3 a mi esposa junto a su lecho y confi\u00f3 el hu\u00e9rfano a su protecci\u00f3n, un ni\u00f1o de cuatro a\u00f1os. Leg\u00f3 al ni\u00f1o todas las propiedades que ten\u00eda y escribi\u00f3 en el testamento que, en caso de que muriera su hijo, las propiedades pasaran a mi esposa como \u00fanico reconocimiento que pod\u00eda hacerle de sus cuidados y amor. Cambi\u00f3 conmigo unas cuantas palabras fraternales, deplorando nuestra prolongada separaci\u00f3n y, hall\u00e1ndose agotado, se hundi\u00f3 en un sue\u00f1o del que nunca despert\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nosotros no ten\u00edamos hijos, y como entre las hermanas hab\u00eda existido un afecto profundo, y mi esposa hab\u00eda ocupado casi el lugar de una madre para aquel muchacho, lo amaba como si ella misma lo hubiera tenido. El ni\u00f1o estaba muy unido a ella, pero era la imagen de su madre tanto en el rostro como en el esp\u00edritu, y desconfi\u00f3 siempre de m\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\">No puedo precisar la fecha en la que tuve por primera vez aquella sensaci\u00f3n, pero s\u00e9 que muy poco despu\u00e9s empec\u00e9 a sentirme inquieto cuando estaba junto a aquel ni\u00f1o. Siempre que sal\u00eda de mis melanc\u00f3licos pensamientos, lo encontraba mir\u00e1ndome con fijeza, pero no con esa simple curiosidad infantil, sino con algo que conten\u00eda el prop\u00f3sito y el significado que con tanta frecuencia hab\u00eda observado yo en su madre. No se trataba de un resultado de mi fantas\u00eda, basado en el gran parecido que ten\u00eda con ella en los rasgos y la expresi\u00f3n. Jam\u00e1s lo sorprend\u00ed con la mirada baja. Me ten\u00eda miedo, pero al mismo tiempo parec\u00eda despreciarme instintivamente; y aunque retrocediera ante mi mirada, tal como sol\u00eda hacer cuando est\u00e1bamos a solas, aproxim\u00e1ndose a la puerta segu\u00eda manteniendo fijos en m\u00ed sus ojos brillantes.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es posible que me est\u00e9 ocultando a m\u00ed mismo la verdad, pero no creo que cuando comenz\u00f3 todo aquello hubiera pensado yo en hacerle mal alguno. Quiz\u00e1 considerara lo bien que nos vendr\u00eda su herencia, y hasta puede que deseara su muerte, pero creo que jam\u00e1s pens\u00e9 en lograrla por mis propios medios. La idea no me lleg\u00f3 de repente, sino poco a poco, present\u00e1ndose al principio con una forma difusa, como a gran distancia, de la misma manera que los hombres pueden pensar en un terremoto, o en el \u00faltimo d\u00eda de su vida, que luego se va acercando m\u00e1s y m\u00e1s, perdiendo con ello parte de su horror e improbabilidad, y luego toma carne y hueso; o mejor dicho, se convierte en la sustancia y la suma total de todos mis pensamientos diarios y en una cuesti\u00f3n de medios y de seguridad; ya no existe el planteamiento de cometer o no el hecho.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mientras todo aquello suced\u00eda en mi interior, no pod\u00eda soportar que el ni\u00f1o me viera mientras yo lo miraba, pero una fascinaci\u00f3n me arrastraba a contemplar su cuerpo ligero y fr\u00e1gil pensando en lo f\u00e1cil que me resultar\u00eda hacerlo. A veces me deslizaba escaleras arriba y lo observaba mientras dorm\u00eda, pero lo m\u00e1s habitual era que rondara por el jard\u00edn cerca de la ventana de la habitaci\u00f3n en la que se hallaba inclinado realizando sus tareas, y all\u00ed, mientras \u00e9l permanec\u00eda sentado en una silla baja al lado de mi esposa, yo lo miraba durante horas escondido detr\u00e1s de un \u00e1rbol: escondi\u00e9ndome y sorprendi\u00e9ndome, como el infeliz culpable que era, ante el menor ruido provocado por una hoja, pero volviendo a mirar de nuevo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Muy pr\u00f3xima a nuestra casa, pero lejos de nuestra vista, y tambi\u00e9n de nuestro o\u00eddo en cuanto el viento se agitara m\u00ednimamente, hab\u00eda una extensi\u00f3n profunda de agua. Emple\u00e9 varios d\u00edas en dar forma con mi navaja a un tosco modelo de bote, que por fin termin\u00e9 y dej\u00e9 donde el ni\u00f1o pudiera encontrarlo. Me ocult\u00e9 entonces en un lugar secreto por el que tendr\u00eda que pasar si se escapaba a solas para hacer navegar el juguetito, y aguard\u00e9 all\u00ed su llegada. No lleg\u00f3 ni ese d\u00eda ni al siguiente, aunque esper\u00e9 desde el mediod\u00eda hasta la ca\u00edda de la noche. Estaba convencido de haberlo apresado en mi red, pues lo o\u00ed hablar del juguete, y s\u00e9 que, en su placer infantil, lo guardaba a su lado en la cama. No sent\u00eda cansancio ni fatiga, sino que esperaba pacientemente, y al tercer d\u00eda pas\u00f3 junto a m\u00ed corriendo gozosamente con sus cabellos sedosos al viento y cantando, que Dios se apiade de m\u00ed, cantando una alegre balada cuyas palabras apenas pod\u00eda cecear.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me deslic\u00e9 tras \u00e9l ocult\u00e1ndome en unos matorrales que crec\u00edan all\u00ed y s\u00f3lo el diablo sabe con qu\u00e9 terror yo, un hombre hecho y derecho, segu\u00eda los pasos de aquel ni\u00f1o que se aproximaba a la orilla de agua. Estaba ya junto a \u00e9l, hab\u00eda agachado una rodilla y levantado una mano para empujarlo, cuando vi una sombra en la corriente y me di la vuelta.<\/p>\n<p align=\"justify\">El fantasma de su madre me miraba desde los ojos del ni\u00f1o. El sol sali\u00f3 de detr\u00e1s de una nube: brillaba en el cielo, en la tierra, en el agua clara y en las gotas centelleantes de lluvia que hab\u00eda sobre las hojas. Hab\u00eda ojos por todas partes. El inmenso universo completo de luz estaba all\u00ed para presenciar el asesinato. No s\u00e9 lo que dijo; proced\u00eda de una sangre valiente y varonil, y a pesar de ser un ni\u00f1o no se acobard\u00f3 ni trat\u00f3 de halagarme. No le o\u00ed decir entre lloros que tratar\u00eda de amarme, ni le vi corriendo de vuelta a casa. Lo siguiente que recuerdo fue la espada en mi mano y al muerto a mis pies con manchas de sangre de las cuchilladas aqu\u00ed y all\u00e1, pero en nada diferente del cuerpo que hab\u00eda contemplado mientras dorm\u00eda&#8230; estaba, adem\u00e1s, en la misma actitud, con la mejilla apoyada sobre su manecita.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo tom\u00e9 en los brazos, con gran suavidad ahora que estaba muerto, y lo llev\u00e9 hasta una espesura. Aquel d\u00eda mi esposa hab\u00eda salido de casa y no regresar\u00eda hasta el d\u00eda siguiente. La ventana de nuestro dormitorio, el \u00fanico que hab\u00eda en ese lado de la casa, estaba s\u00f3lo a escasos metros del suelo, por lo que decid\u00ed bajar por ella durante la noche y enterrarlo en el jard\u00edn. No pens\u00e9 que hab\u00eda fracasado en mi prop\u00f3sito, ni que dragar\u00edan el agua sin encontrar nada, ni que el dinero deber\u00eda aguardar ahora por cuanto yo ten\u00eda que dar a entender que el ni\u00f1o se hab\u00eda perdido, o lo hab\u00edan raptado. Todos mis pensamientos se concentraban en la necesidad absorbente de ocultar lo que hab\u00eda hecho.<\/p>\n<p align=\"justify\">No existe lengua humana capaz de expresar, ni mente de hombre capaz de concebir, c\u00f3mo me sent\u00ed cuando vinieron a decirme que el ni\u00f1o se hab\u00eda perdido, cuando orden\u00e9 buscarlo en todas las direcciones, cuando me aferraba tembloroso a cada uno de los que se acercaban. Lo enterr\u00e9 aquella noche. Cuando separ\u00e9 los matorrales y mir\u00e9 en la oscura espesura vi sobre el ni\u00f1o asesinado una luci\u00e9rnaga, que brillaba como el esp\u00edritu visible de Dios. Mir\u00e9 a su tumba cuando lo coloqu\u00e9 all\u00ed y segu\u00eda brillando sobre su pecho: un ojo de fuego que miraba hacia el cielo suplicando a las estrellas que observaran mi trabajo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tuve que ir a recibir a mi esposa y darle la noticia, d\u00e1ndole tambi\u00e9n la esperanza de que el ni\u00f1o fuera encontrado pronto. Supongo que todo aquello lo hice con apariencia de sinceridad, pues nadie sospech\u00f3 de m\u00ed. Hecho aquello, me sent\u00e9 junto a la ventana del dormitorio el d\u00eda entero observando el lugar en el que se ocultaba el terrible secreto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Era un trozo de terreno que hab\u00eda cavado para replantarlo con hierba, y que hab\u00eda elegido porque resultaba menos probable que los rastros del azad\u00f3n llamaran la atenci\u00f3n. Los trabajadores que sembraban la hierba debieron pensar que estaba loco. Continuamente les dec\u00eda que aceleraran el trabajo, sal\u00eda fuera y trabajaba con ellos, pisaba la hierba con los pies y les met\u00eda prisa con gestos fren\u00e9ticos. Terminaron la tarea antes de la noche y entonces me consider\u00e9 relativamente a salvo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dorm\u00ed no como los hombres que despiertan alegres y f\u00edsicamente recuperados, pero dorm\u00ed, pasando de unos sue\u00f1os vagos y sombr\u00edos en los que era perseguido a visiones de una parcela de hierba, a trav\u00e9s de la cual brotaba ahora una mano, luego un pie, y luego la cabeza. En esos momentos siempre despertaba y me acercaba a la ventana para asegurarme de que aquello no fuera cierto. Despu\u00e9s, volv\u00eda a meterme en la cama; y as\u00ed pas\u00e9 la noche entre sobresaltos, levant\u00e1ndome y acost\u00e1ndome m\u00e1s de veinte veces, y teniendo el mismo sue\u00f1o una y otra vez, lo que era mucho peor que estar despierto, pues cada sue\u00f1o significaba una noche entera de sufrimiento. Una vez pens\u00e9 que el ni\u00f1o estaba vivo y que nunca hab\u00eda tratado de asesinarlo. Despertar de ese sue\u00f1o signific\u00f3 el mayor dolor de todos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Volv\u00ed a sentarme junto a la ventana al d\u00eda siguiente, sin apartar nunca la mirada del lugar que, aunque cubierto por la hierba, resultaba tan evidente para m\u00ed, en su forma, su tama\u00f1o, su profundidad y sus bordes mellados, como si hubiera estado abierto a la luz del d\u00eda. Cuando un criado pas\u00f3 por encima cre\u00ed que podr\u00eda hundirse. Una vez que hubo pasado mir\u00e9 para comprobar que sus pies no hubieran deshecho los bordes. Si un p\u00e1jaro se posaba all\u00ed me aterraba pensar que por alguna intervenci\u00f3n extra\u00f1a fuera decisivo para provocar el descubrimiento; si una brisa de aire soplaba por encima, a m\u00ed me susurraba la palabra asesinato. No hab\u00eda nada que viera o escuchara, por ordinario o poco importante que fuera, que no me aterrara. Y en ese estado de vigilancia incesante pas\u00e9 tres d\u00edas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al cuarto d\u00eda lleg\u00f3 hasta mi puerta un hombre que hab\u00eda servido conmigo en el extranjero, acompa\u00f1ado por un hermano suyo, oficial, a quien nunca hab\u00eda visto. Sent\u00ed que no podr\u00eda soportar dejar de contemplar la parcela. Era una tarde de verano y le ped\u00ed a los criados que sacaran al jard\u00edn una mesa y una botella de vino. Me sent\u00e9 entonces, colocando la silla sobre la tumba, y tranquilo, con la seguridad de que nadie podr\u00eda turbarla ahora sin mi conocimiento, intent\u00e9 beber y charlar.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ellos me desearon que mi esposa se encontrara bien, que no se viera obligada a guardar cama; esperaban no haberla asustado. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda decirles, con lengua titubeante, acerca del ni\u00f1o? El oficial al que no conoc\u00eda era un hombre t\u00edmido que manten\u00eda la vista en el suelo mientras yo hablaba \u00a1Incluso eso me aterraba! No pod\u00eda apartar de m\u00ed la idea de que hab\u00eda visto all\u00ed algo que le hac\u00eda sospechar la verdad. Precipitadamente le pregunt\u00e9 si supon\u00eda que&#8230; pero me detuve.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014\u00bfQue el ni\u00f1o ha sido asesinado? \u2014contest\u00f3 mir\u00e1ndome amablemente\u2014. \u00a1Oh, no! \u00bfQu\u00e9 puede ganar un hombre asesinando a un pobre ni\u00f1o?<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo pod\u00eda contestarle mejor que nadie lo que pod\u00eda ganar un hombre con tal hecho, pero mantuve la tranquilidad, aunque me recorri\u00f3 un escalofr\u00edo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entendiendo equivocadamente mi emoci\u00f3n, ambos se esforzaron por darme \u00e1nimos con la esperanza de que con toda seguridad encontrar\u00edan al ni\u00f1o \u2014\u00a1qu\u00e9 gran alegr\u00eda significaba eso para m\u00ed!\u2014 cuando de pronto o\u00edmos un aullido bajo y profundo, y saltaron sobre el muro dos enormes perros que, dando botes por el jard\u00edn, repitieron los ladridos que ya hab\u00edamos o\u00eddo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014\u00a1Son sabuesos! \u2014gritaron mis visitantes.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1No era necesario que me lo dijeran! Aunque en toda mi vida hubiera visto un perro de esa raza, supe lo que eran y para qu\u00e9 hab\u00edan venido. Aferr\u00e9 los codos sobre la silla y ninguno de nosotros habl\u00f3 o se movi\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014Son de pura raza \u2014coment\u00f3 el hombre al que hab\u00eda conocido en el extranjero\u2014. Sin duda no hab\u00edan hecho suficiente ejercicio y se han escapado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tanto \u00e9l como su amigo se dieron la vuelta para contemplar a los perros, que se mov\u00edan incesantemente con el hocico pegado al suelo, corriendo de aqu\u00ed para all\u00e1, de arriba abajo, dando vueltas en c\u00edrculo, lanz\u00e1ndose en fren\u00e9ticas carreras, sin prestarnos la menor atenci\u00f3n en todo el tiempo, pero repitiendo una y otra vez el aullido que ya hab\u00edamos o\u00eddo, y acercando el hocico al suelo para rastrear ansiosamente aqu\u00ed y all\u00e1. Empezaron de pronto a olisquear la tierra con mayor ansiedad que nunca, y aunque segu\u00edan igual de inquietos, ya no hac\u00edan recorridos tan amplios como al principio, sino que se manten\u00edan cerca de un lugar y constantemente disminu\u00edan la distancia que hab\u00eda entre ellos y yo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Llegaron finalmente junto al sill\u00f3n en el que yo me hallaba y lanzaron una vez m\u00e1s su terror\u00edfico aullido, tratando de desgarrar las patas de la silla que les imped\u00eda excavar el suelo. Pude ver mi aspecto en el rostro de los dos hombres que me acompa\u00f1aban.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014Han olido alguna presa \u2014dijeron los dos al un\u00edsono.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014\u00a1No han olido nada! \u2014grit\u00e9 yo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014\u00a1Por Dios, ap\u00e1rtese! \u2014dijo el conocido m\u00edo con gran preocupaci\u00f3n\u2014. Si no, van a despedazarle.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014\u00a1Aunque me despedacen miembro a miembro no me apartar\u00e9 de aqu\u00ed! \u2014grit\u00e9 yo\u2014. \u00bfAcaso los perros van a precipitar a los hombres a una muerte vergonzosa? Ataqu\u00e9mosles con hachas, despedac\u00e9moslos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014\u00a1Aqu\u00ed hay alg\u00fan misterio extra\u00f1o! \u2014dijo el oficial al que yo no conoc\u00eda, sacando la espada\u2014. En el nombre del rey Carlos, ay\u00fadame a detener a este hombre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ambos saltaron sobre m\u00ed y me apartaron, aunque yo luch\u00e9, mordi\u00e9ndolos y golpe\u00e1ndolos como un loco. Al poco rato ambos me inmovilizaron, y vi a los col\u00e9ricos perros abriendo la tierra y lanz\u00e1ndola al aire con las patas como si fuera agua.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfHe de contar algo m\u00e1s? Que ca\u00ed de rodillas, y con un casta\u00f1eteo de dientes confes\u00e9 la verdad y rogu\u00e9 que me perdonaran. Me han negado el perd\u00f3n, y vuelvo a confesar la verdad. He sido juzgado por el crimen, me han encontrado culpable y sentenciado. No tengo valor para anticipar mi destino, o para enfrentarme varonilmente a \u00e9l. No tengo compasi\u00f3n, ni consuelo, ni esperanza, ni amigo alguno. Felizmente, mi esposa ha perdido las facultades que le permitir\u00edan ser consciente de mi desgracia o de la suya. \u00a1Estoy solo en este calabozo de piedra con mi esp\u00edritu maligno, y morir\u00e9 ma\u00f1ana!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Dickens-Confesion-encontrada-en-una-prision-de-la-epoca-de-Carlos-II.pdf\">Desc\u00e1rgalo en PDF<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Charles Dickens (1812-1870) Confesi\u00f3n encontrada en una prisi\u00f3n de la \u00e9poca de Carlos II Edici\u00f3n para el club virtual de lectura \u201cEn las nubes de la ficci\u00f3n\u201d de la Universidad del Pac\u00edfico; marzo de 2015. Ten\u00eda el grado de teniente &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/charles-dickens-confesion-encontrada-en-una-prision-de-la-epoca-de-carlos-ii\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":1,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1703","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1703"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1703\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1707,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1703\/revisions\/1707"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}