{"id":139,"date":"2012-01-29T21:24:39","date_gmt":"2012-01-29T21:24:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=139"},"modified":"2013-04-18T18:15:50","modified_gmt":"2013-04-18T18:15:50","slug":"stanislaw-lem-viaje-vigesimo-tercero","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/stanislaw-lem-viaje-vigesimo-tercero\/","title":{"rendered":"Stanislaw Lem, \u00abViaje vig\u00e9simo tercero\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\">Stanislaw Lem (1921-2006)<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Viaje vig\u00e9simo tercero<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-size: x-small;\">De los \u201cViajes de Ijon Tichy\u201d, en <em>Diarios de las estrellas<\/em><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura<br \/>\n<\/span><em style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">En las nubes de la ficci\u00f3n<br \/>\n<\/em><span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 17px; font-size: x-small;\">Universidad del Pac\u00edfico, enero de 2012<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed en la <em style=\"text-align: justify;\">Cosmozoolog\u00eda<\/em><span class=\"Apple-style-span\" style=\"text-align: justify;\">, una conocida obra del profesor Tarantoga, la descripci\u00f3n de un planeta sat\u00e9lite de la doble estrella de Erpeyo, tan peque\u00f1o que, si todos sus habitantes salieran a la vez de sus casas, solo podr\u00edan caber en su superficie levantando una pierna. Aunque el profesor pasa por la m\u00e1xima autoridad en la materia, su afirmaci\u00f3n me pareci\u00f3 exagerada; decid\u00ed, pues, averiguar personalmente su veracidad.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Tuve un viaje bastante emocionante; al pasar cerca de la variable 463, el motor se estrope\u00f3 y el cohete empez\u00f3 a caer sobre la estrella, lo que me inquiet\u00f3, ya que la temperatura de aquella Cefeida es de 600.000 grados Celsius. El calor aumentaba por momentos, volvi\u00e9ndose finalmente tan insoportable que solo pod\u00eda trabajar metido dentro de una peque\u00f1a nevera en la cual suelo conservar mis v\u00edveres, una circunstancia verdaderamente extra\u00f1a, porque ni se me hab\u00eda pasado por la cabeza que pod\u00eda encontrarme en una situaci\u00f3n parecida. Tras solucionar felizmente el percance, llegu\u00e9 sin m\u00e1s problemas a Erpeyo. Esta estrella doble se compone de dos soles: uno es grande, rojo como una estufa y no muy caliente; el otro, azul, despide un ardor espantoso. El mismo planeta era tan peque\u00f1o que lo encontr\u00e9 a duras penas, despu\u00e9s de registrar todo el espacio circundante. Sus habitantes, los bzutos, me recibieron muy cordialmente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a1Qu\u00e9 belleza ten\u00edan las sucesivas salidas y puestas de ambos soles; sus eclipses constituyen tambi\u00e9n un espect\u00e1culo inolvidable! Durante doce horas, brilla el sol y todo parece ba\u00f1ado en sangre; las otras doce horas reciben la luz del sol azul, tan potente que hay que mantener siempre los ojos cerrados, a pesar de lo cual se ve bastante bien. Al desconocer del todo las tinieblas, los bzutos llaman noche a las doce horas rojas y d\u00eda a las azules. Es cierto que hay muy poco sitio en el planeta, pero los bzutos, seres dotados de una gran inteligencia y con un nivel cient\u00edfico muy alto, sobre todo en fisica, se las arreglan perfectamente con esa dificultad. Sin embargo, reconozco que el m\u00e9todo empleado por ellos es bastante peculiar. En una oficina especial, se confecciona, con la ayuda de un aparato de Roentgen de precisi\u00f3n, una \u201csemblanza at\u00f3mica\u201d, o sea, un plano detallado de todas las mol\u00e9culas materiales, part\u00edculas de alb\u00famina y sustancias qu\u00edmicas que constituyen su cuerpo. Cuando llega el momento de descanso, el bzuto se desliza por una puertecita dentro de un aparato especial, en cuyo interior es desintegrado en \u00e1tomos. Bajo esta forma, pasa la noche ocupando muy poco sitio; a la ma\u00f1ana siguiente, a una hora indicada, un despertador, mediante un dispositivo especial, pone en marcha el aparato, que, bas\u00e1ndose en la semblanza at\u00f3mica, vuelve a reunir todas las part\u00edculas de su cuerpo en un orden adecuado. La puertecita se abre y el bzuto, recompuesto y reintegrado a la vida, se va bostezando a su trabajo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los bzutos me hablaban en t\u00e9rminos elogiosos de las ventajas de aquella costumbre, subrayando que con ello no exist\u00eda el insomnio, los malos sue\u00f1os, ni las pesadillas nocturnas, ya que el aparato, al atomizar el cuerpo, le quitaba la vida y, la conciencia. El mismo sistema serv\u00eda tambi\u00e9n en otras circunstancias, como por ejemplo en las salas de espera de los m\u00e9dicos y en los despachos oficiales (donde en vez de sillas hab\u00eda cajas, con aparatos pintados de rosa y azul), en algunas juntas y reuniones y, en definitiva, en todos los lugares donde el ser humano est\u00e1 condenado al aburrimiento y a la inactividad, y, sin hacer nada \u00fatil, ocupa solamente el sitio por el mero hecho de su existencia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Lus bzutos sol\u00edan servirse del mismo ingenioso m\u00e9todo para sus viajes. Quien deseaba ir a alguna parte, escrib\u00eda las se\u00f1as en un papel, las pegaba en una cajita que colocaba debajo del aparato, entraba dentro de \u00e9ste y era trasladado a la cajita convertido en polvo de \u00e1tomos. En el planeta exist\u00eda una instituci\u00f3n al objeto, algo por el estilo de nuestros correos, que exped\u00eda las cajitas a la direcci\u00f3n que llevaban encima. Si a alguien le corr\u00eda mucha prisa, enviaba su plano at\u00f3mico por telegrama al punto de destino, donde se le reproduc\u00eda en un aparato. Mientras tanto, el bzuto original era desintegrado y entregado al archivo. Esta modalidad de viajes por telegrama ten\u00eda mucho atractivo por ser r\u00e1pida y sencilla, pero implicaba tambi\u00e9n algun riesgo. Justo en el momento de mi llegada, la prensa abundaba en rese\u00f1as de un incidente inaudito que acababa de ocurrir. Un joven bzuto, llamado Term\u00f3feles, deb\u00eda trasladarse al otro hemisferio del planeta para celebrar all\u00ed su boda. Deseoso de encontrarse cuanto antes ante los altares, impaciente como todos los enamorados, se fue a correos y se hizo mandar por telegrama; apenas cumplido el tr\u00e1mite, el empleado de tel\u00e9grafos fue llamado para un asunto urgente. Su sustituto, desconocedor de que Term\u00f3feles hab\u00eda sido ya telegrafiado, envi\u00f3 su semblanza at\u00f3mica por segunda vez. \u00a1Imag\u00ednese la impaciente novia ante la cual aparecen dos Term\u00f3feles absolutamente id\u00e9nticos! Era imposible de describir la cruel confusi\u00f3n y el desamparo de la desgraciada joven y de todo el s\u00e9quito nupcial. Se intent\u00f3 convencer a uno de los Term\u00f3feles de que se dejara desintegrar en \u00e1tomos para terminar con el desagradable incidente, pero fue en vano, ya que cada uno se obstinaba en afirmar que \u00e9l era el Term\u00f3feles verdadero y \u00fanico. El asunto subi\u00f3 a los tribunales y pas\u00f3 todas las instancias. El veredicto de la Corte Suprema fue pronunciado despu\u00e9s de mi marcha del ptaneta, as\u00ed que no s\u00e9 en definitiva c\u00f3mo termin\u00f3 la causa [<em>Nota de la reedici\u00f3n: Nos acabamos de enterar de que la sentencia orden\u00f3 la pulverizaci\u00f3n de ambos prometidos y la reconstrucci\u00f3n ulterior de uno solo. Un aut\u00e9ntico juicio de Salom\u00f3n<\/em>].<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los bzutos insist\u00edan con la mayor cordialidad en que probara su sistema de descansar y viajar, asegur\u00e1ndome que los errores parecidos al descrito eran extremadamente raros y que el proceso mismo no ten\u00eda nada de misterioso o sobrenatural, ya que, como bien se sab\u00eda, los organismos vivos estaban formados de la misma materia que todos los objetos que nos rodean, los planetas y las estrellas; toda la diferencia consist\u00eda \u00fanicamente en la relaci\u00f3n de las part\u00edculas y su disposici\u00f3n. Yo comprend\u00eda muy bien esos argumentos, pero permanec\u00ed sordo a las sugerencias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una noche me ocurri\u00f3 una aventura ins\u00f3lita. Fui a casa de un bzuto amigo m\u00edo, olvid\u00e1ndome de avisarle antes de mi visita. En la habitaci\u00f3n en la cual entr\u00e9, no hab\u00eda nadie. Buscando al due\u00f1o de la casa, fui abriendo varias puertas (en un espacio reducid\u00edsimo, normal en las viviendas de los bzutos); al fin, al entreabrir una puerta mucho menor que las otras, vi algo como el interior de una nevera de tama\u00f1o modesto, completamente vac\u00eda a excepci\u00f3n de un estante en el cual hab\u00eda una cajita llena de un polvo gris\u00e1ceo. De manera m\u00e1s bien irreflexiva, tom\u00e9 de la cajita un punado de aquel polvo; oyendo de repente el ruido de una puerta, me sobresalt\u00e9 y lo dej\u00e9 caer al suelo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014\u00a1<\/span>Qu\u00e9 est\u00e1s haciendo, respetable extranjero! <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>exclam\u00f3 el hijo de aquel bzuto, que era quien acababa de entrar<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>. \u00a1Ten cuidado, est\u00e1s desparramando a mi pap\u00e1!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al o\u00edr estas palabras me asust\u00e9 y me aflig\u00ed profundamente, pero el chiquillo dijo en tono alegre:<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\"> \u2014\u00a1<\/span>No es nada, nada, no te preocupes!<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sali\u00f3 corriendo y volvi\u00f3 al cabo de pocos minutos trayendo un trozo de carb\u00f3n, un cucurucho de az\u00facar, un pellizco de azufre, un peque\u00f1o clavo y un pu\u00f1adu de arena; lo ech\u00f3 todo en la cajita, cerr\u00f3 la puerta y puls\u00f3 el interruptor. O\u00ed una especie de suspiro o susurru, la puertecita volvi\u00f3 a abrirse y mi amigo bzuto apareci\u00f3 en ella ri\u00e9ndose de mi confusi\u00f3n, sano y salvo. Le pregunt\u00e9 luego, durante la conversaci\u00f3n, si no le hab\u00eda hecho da\u00f1o dejando caer al suelo una parte de la materia de su cuerpo y de qu\u00e9 manera su hijo pudo remediar tan f\u00e1cilmente mi torpeza.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014\u00a1O<\/span>lv\u00eddalo! <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>dijo<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>. No me hiciste el menor da\u00f1o. Conoces seguramente los resultados de las investigaciones fisiol\u00f3gicas; seg\u00fan ellos, todos los \u00e1tomos de nuestro cuerpo se renuevan continuamente: unas composiciones se desintegran, otras se crean. Las p\u00e9rdidas se recuperan gracias a la alimentaci\u00f3n s\u00f3lida y l\u00edquida, asi coma a trav\u00e9s de los procesos respiratorios: el conjunto de todo eso se llama la transformaci\u00f3n de la materia. Por lo tanto, los \u00e1tomos que hace un a\u00f1o compon\u00edan todav\u00eda tu cuerpo, ya lo han abandonado y se encuentran muy lejos de \u00e9l. Lo \u00fanico que no cambia nunca es la estructura general del organismo, la relaci\u00f3n mutua de las part\u00edculas materiales. En el modo que mi hijo emple\u00f3 para completar la cantidad de materia necesaria para mi integraci\u00f3n no hay nada extraordinario, ya que nuestros cuerpos se componen de carb\u00f3n, azufre, hidr\u00f3geno, ox\u00edgeno, nitr\u00f3geno y una pizca de hierro, y las sustancias tra\u00eddas por mi hijo contienen precisamente estos elementos. Hazme el favor de entrar en el aparato y te convencer\u00e1s de lo anodina que es esta operaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Me negu\u00e9 a aceptar la proposici\u00f3n de mi amable anfitri\u00f3n y, durante un tiempo, todav\u00eda vacil\u00e9 ante sugerencias parecidas, hasta que un buen d\u00eda, despu\u00e9s de una fuerte lucha interior, tom\u00e9 finalmente la gran decisi\u00f3n. Fui al Instituto de rayos X, donde me hicieron una foto at\u00f3mica, la cog\u00ed y me dirig\u00ed a casa de aquel amigo m\u00edo. No me fue f\u01cecil penetrar en el aparato, porque soy de una corpulencia bastante considerable, as\u00ed que mi simp\u00e1tico anfitri\u00f3n tuvo que ayudarme; la puerta se pudo cerrar solo gracias al esfuerzo de toda la familia. O\u00ed el chasquido del cierre y me qued\u00e9 envuelto en tinieblas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No recuerdo nada de lo que pas\u00f3 despu\u00e9s. Sent\u00ed solamente que estaba muy inc\u00f3modo y que el borde del estante se me clavaba en la oreja, pero, antes de que hubiera podido cambiar de posici\u00f3n, la puerta se abri\u00f3 y sal\u00ed del aparato. Pregunt\u00e9 enseguida por qu\u00e9 hab\u00edan desistido del experimento, pero mi amigo me dijo con una sonrisa amistosa que me equivocaba. En efecto, al mirar el reloj de pared me convenc\u00ed de que hab\u00eda estado dentro del aparato durante doce horas sin el menor conocimiento. El \u00fanico inconveniente, por cierto m\u00ednimo, consist\u00eda en que mi reloj de bolsillo indicaba la hora de mi entrada en el aparato, ya que al ser desintegrado al igual que yo, no pod\u00eda, naturalmente, seguir funcionando.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los bzutos, con quienes me un\u00edan lazos de simpat\u00eda cada vez m\u00e1s cordiales, me hablaron de otras aplicaciones del aparato: exist\u00eda entre ellos la costumbre de que los grandes cient\u00edficos, cuando les atormentaba un problema que no pod\u00edan resolver, entraran en el aparato por largos a\u00f1os; despu\u00e9s, resucitados, se asomaban al exterior y preguntaban si aquel problema estaba solucionado. Si no era as\u00ed, se sometian de nuevo a la atomizaci\u00f3n, repitiendo la operaci\u00f3n hasta obtener un resultado positivo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Despu\u00e9s del \u00e9xito de mi primera experiencia, me familiaric\u00e9 tanto con el m\u00e9todo, me gust\u00f3 tanto el modo de descansar hasta entonces desconocido para m\u00ed, que pasaba atomizado no solamente las noches, sino todos los momentos de ocio; se pod\u00eda hacer en cualquier sitio, en los parques y en las calles, pues en todas partes hab\u00eda aparatos para ello, parecidos a unos buzones de correas con peque\u00f1as puertas. Solo hac\u00eda falta poner el despertador a una hora conveniente. Las personas distraidas se olvidaban a veces de ello, corriendo el riesgo de permanecer en la m\u00e1quina una eternidad. Afortunadamente, exist\u00eda en el planeta una instituci\u00f3n especial dc controladores que revisaban cada mes todos los aparatos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hacia el final de mi estancia en el planeta, estaba convertido en un verdadero entusiasta de esa costumbre de los bzutos, y la aplicaba, como acabo de decir, en todas las ocasiones. Lamento decir, sin embargo, que mi entusiasmo me cost\u00f3 bastante caro. Una vez, el aparato en el cual estaba se encall\u00f3 y, cuando a la ma\u00f1ana siguiente el despertador conect\u00f3 los contactos, me reconstruy\u00f3 instant\u00e1neamente, pero no en mi aspecto normal, sino en el de Napole\u00f3n Bonaparte en uniforme imperial ce\u00f1ido con la cinta tricolor de la Legi\u00f3n de Honor, con la espada al costado, un tricornio centelleante de oro en la cabezay el cetro y la esfera en las manos. Me aconsejaron que me sometiera a una transformaci\u00f3n en el aparato en buen estado m\u00e1s pr\u00f3ximo, lo que no representaba ninguna dificultad, puesto que ten\u00eda a mi disposici\u00f3n mi fiel semblanza at\u00f3mica; sin embargo, despu\u00e9s de lo que hab\u00eda pasado sentia tal repugnancia a la operaci\u00f3n que me content\u00e9 con la transformaci\u00e1n del tricornio en una gorra con orejeras, la de la espada en un juego completo de cubiertos de mesa, y la del cetro y la esfera en un paraguas. Instalado ya ante los controles de mi cohete, con el planeta lejos detr\u00e1s de m\u00ed, se me ocurri\u00f3 de repente que hab\u00eda actuado a la ligera desposey\u00e9ndome de las pruebas materiales que hubieran demostrado la veracidad de mi relato, pero ya era demasiado tarde.<\/p>\n<p align=\"CENTER\">* * *<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"color: #999999;\">Traducci\u00f3n de Jadwiga Mauricio. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #999999;\">Tomado de <em>Diarios de las estrellas<\/em>, \u00a9 2005, Alianza Editorial.<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"color: #999999;\">Si prefieres descargar este cuento en formato PDF para leerlo off-line o impreso, haz clic en este enlace:\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Lem-Viaje-vigesimo-tercero.pdf\">Stanislaw Lem, \u00abViaje vig\u00e9simo tercero\u00bb (de los \u00abViajes de Ijon Tichy\u00bb)<\/a><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">\n<p align=\"RIGHT\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stanislaw Lem (1921-2006) Viaje vig\u00e9simo tercero De los \u201cViajes de Ijon Tichy\u201d, en Diarios de las estrellas Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n Universidad del Pac\u00edfico, enero de 2012 Le\u00ed en la Cosmozoolog\u00eda, &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/stanislaw-lem-viaje-vigesimo-tercero\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":9,"menu_order":16,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-139","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=139"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/139\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":779,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/139\/revisions\/779"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}