{"id":1225,"date":"2014-05-17T02:39:51","date_gmt":"2014-05-17T02:39:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/?page_id=1225"},"modified":"2014-05-17T02:39:51","modified_gmt":"2014-05-17T02:39:51","slug":"edmundo-valades-la-muerte-tiene-permiso","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/textos-de-discusion\/edmundo-valades-la-muerte-tiene-permiso\/","title":{"rendered":"Edmundo Valad\u00e9s, \u00abLa muerte tiene permiso\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\"><b>Edmundo Valad\u00e9s<br \/>\n<\/b>(M\u00e9xico, 1915-1994)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: x-large;\">La muerte tiene permiso<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Edici\u00f3n para el club virtual de lectura <i>En las nubes de la ficci\u00f3n<br \/>\n<\/i>Universidad del Pac\u00edfico, mayo de 2014<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sobre el estrado, los ingenieros conversan, r\u00eden. Se golpean unos a otros con bromas incisivas. Sueltan chistes gruesos cuyo cl\u00edmax es siempre \u00e1spero. Poco a poco su atenci\u00f3n se concentra en el auditorio. Dejan de recordar la \u00faltima juerga, las intimidades de la muchacha que debut\u00f3 en la casa de recreo a la que son asiduos. El tema de su charla son ahora esos hombres, ejidatarios congregados en una asamblea y que est\u00e1n ah\u00ed abajo, frente a ellos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014S\u00ed, debemos redimirlos. Hay que incorporarlos a nuestra civilizaci\u00f3n, limpi\u00e1ndolos por fuera y ense\u00f1\u00e1ndolos a ser sucios por dentro&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Es usted un esc\u00e9ptico, ingeniero. Adem\u00e1s, pone usted en tela de juicio nuestros esfuerzos, los de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00a1Bah! Todo es in\u00fatil. Estos jijos son irredimibles. Est\u00e1n podridos en alcohol, en ignorancia. De nada ha servido repartirles tierras.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Usted es un superficial, un derrotista, compa\u00f1ero. Nosotros tenemos la culpa. Les hemos dado las tierras, \u00bfy qu\u00e9? Estamos ya muy satisfechos. Y el cr\u00e9dito, los abonos, una nueva t\u00e9cnica agr\u00edcola, maquinaria, \u00bfvan a inventar ellos todo eso?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El presidente, mientras se atusa los enhiestos bigotes, acariciada asta por la que iza sus dedos con fruici\u00f3n, observa tras sus gafas, inmune al floreteo de los ingenieros. Cuando el olor animal, terrestre, picante, de quienes se acomodan en las bancas, cosquillea su olfato, saca un paliacate y se suena las narices ruidosamente. \u00c9l tambi\u00e9n fue hombre del campo. Pero hace ya mucho tiempo. Ahora, de aquello, la ciudad y su posici\u00f3n s\u00f3lo le han dejado el pa\u00f1uelo y la rugosidad de sus manos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los de abajo se sientan con solemnidad, con el recogimiento del hombre campesino que penetra en un recinto cerrado: la asamblea o el templo. Hablan parcamente y las palabras que cambian dicen de cosechas, de lluvias, de animales, de cr\u00e9ditos. Muchos llevan sus itacates al hombro, cartucheras para combatir el hambre. Algunos fuman, sosegadamente, sin prisa, con los cigarrillos como si les hubieran crecido en la propia mano. Otros, de pie, recargados en los muros laterales, con los brazos cruzados sobre el pecho, hacen una tranquila guardia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El presidente agita la campanilla y su retint\u00edn diluye los murmullos. Primero empiezan los ingenieros. Hablan de los problemas agrarios, de la necesidad de incrementar la producci\u00f3n, de mejorar los cultivos. Prometen ayuda a los ejidatarios, los estimulan a plantear sus necesidades.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Queremos ayudarlos, pueden confiar en nosotros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ahora, el turno es para los de abajo. El presidente los invita a exponer sus asuntos. Una mano se alza, t\u00edmida. Otras la siguen. Van hablando de sus cosas: el agua, el cacique, el cr\u00e9dito, la escuela. Unos son directos, precisos; otros se enredan, no atinan a expresarse. Se rascan la cabeza y vuelven el rostro a buscar lo que iban a decir, como si la idea se les hubiera escondido en alg\u00fan rinc\u00f3n, en los ojos de un compa\u00f1ero o arriba, donde cuelga un candil.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">All\u00ed, en un grupo, hay cuchicheos. Son todos del mismo pueblo. Les preocupa algo grave. Se consultan unos a otros: consideran qui\u00e9n es el que debe tomar la palabra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Yo crioque Jilipe: sabe mucho&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Ora, t\u00fa, Juan, t\u00fa hablaste aquella vez&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No hay unanimidad. Los aludidos esperan ser empujados. Un viejo, quiz\u00e1 el patriarca, decide:<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Pos que le toque a Sacramento&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sacramento espera.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00c1ndale, levanta la mano&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La mano se alza, pero no la ve el presidente. Otras son m\u00e1s visibles y ganan el turno. Sacramento escudri\u00f1a al viejo. Uno, muy joven, levanta la suya, bien alta. Sobre el bosque de hirsutas cabezas pueden verse los cinco dedos morenos, terrosos. La mano es descubierta por el presidente. La palabra est\u00e1 concedida.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00d3rale, p\u00e1rate.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La mano baja cuando Sacramento se pone en pie. Trata de hallarle sitio al sombrero. El sombrero se transforma en un ancho estorbo, crece, no cabe en ning\u00fan lado. Sacramento se queda con \u00e9l en las manos. En la mesa hay se\u00f1ales de impaciencia. La voz del presidente salta, autoritaria, conminativa:<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014A ver, ese que pidi\u00f3 la palabra, lo estamos esperando.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sacramento prende sus ojos en el ingeniero que se halla a un extremo de la mesa. Parece que s\u00f3lo va a dirigirse a \u00e9l; que los dem\u00e1s han desaparecido y han quedado \u00fanicamente ellos dos en la sala.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Quiero hablar por los de San Juan de las Manzanas. Traimos una queja contra el Presidente Municipal que nos hace mucha guerra y ya no lo aguantamos. Primero les quit\u00f3 sus tierritas a Felipe P\u00e9rez y a Juan Hern\u00e1ndez, porque colindaban con las suyas. Telegrafiamos a M\u00e9xico y ni nos contestaron. Hablamos los de la congregaci\u00f3n y pensamos que era bueno ir al Agrario, pa<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span> la restituci\u00f3n. Pos de nada valieron las vueltas ni los papeles, que las tierritas se le quedaron al Presidente Municipal.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sacramento habla sin que se alteren sus facciones. Pudiera creerse que reza una vieja oraci\u00f3n, de la que sabe muy bien el principio y el fin.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Pos nada, que como nos vio con rencor, nos acus\u00f3 quesque por revoltosos. Que parec\u00eda que nosotros le hab\u00edamos quitado sus tierras. Se nos vino entonces con eso de las cuentas; lo de los pr\u00e9stamos, si\u00f1or, que dizque and\u00e1bamos atrasados. Y el agente era de su mal parecer, que ten\u00edamos que pagar hartos intereses. Crescencio, el que vive por la loma, por ai donde est\u00e1 el aguaje y que le intelige a eso de los n\u00fameros, pos hizo las cuentas y no era verd\u00e1: nos quer\u00edan cobrar de m\u00e1s. Pero el Presidente Municipal trajo unos se\u00f1ores de M\u00e9xico, que con muchos poderes y que si no pag\u00e1bamos nos quitaban las tierras. Pos como quien dice, nos cobr\u00f3 a la fuerza lo que no deb\u00edamos&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sacramento habla sin \u00e9nfasis, sin pausas premeditadas. Es como si estuviera arando la tierra. Sus palabras caen como granos, al sembrar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Pos luego lo de m\u2019ijo, si\u00f1or. Se encorajin\u00f3 el muchacho. Si viera ust\u00e9 que a m\u00ed me dio mala idea. Yo lo quise detener. Hab\u00eda tomado y se le enturbi\u00f3 la cabeza. De nada le vali\u00f3 mi respeto. Se fue a buscar al Presidente Municipal, pa<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span> reclamarle&#8230; Lo mataron a la mala, que dizque se andaba robando una vaca del Presidente Municipal. Me lo devolvieron difunto, con la cara destrozada&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La nuez de la garganta de Sacramento ha temblado. S\u00f3lo eso. \u00c9l contin\u00faa de pie, como un \u00e1rbol que ha afianzado sus ra\u00edces. Nada m\u00e1s. Todav\u00eda clava su mirada en el ingeniero, el mismo que se halla al extremo de la mesa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Luego, lo del agua. Como hay poca, porque hubo malas lluvias, el Presidente Municipal cerr\u00f3 el canal. Y como se iban a secar las milpas y la congregaci\u00f3n iba a pasar mal a\u00f1o, fuimos a buscarlo; que nos diera tantita agua, si\u00f1or, pa<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span> nuestras siembras. Y nos atendi\u00f3 con malas razones, que por nada se amuina con nosotros. No se baj\u00f3 de su mula, pa<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2019<\/span>perjudicarnos&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una mano jala el brazo de Sacramento. Uno de sus compa\u00f1eros le indica algo. La voz de Sacramento es lo \u00fanico que resuena en el recinto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Si todo esto fuera poco, que lo del agua, gracias a la Virgencita, hubo m\u00e1s lluvias y medio salvamos las cosechas, est\u00e1 lo del s\u00e1bado. Sali\u00f3 el Presidente Municipal con los suyos, que son gente mala y nos robaron dos muchachas: a Lupita, la que se iba a casar con Herminio, y a la hija de Crescencio. Como nos tomaron desprevenidos, que and\u00e1bamos en la faena, no pudimos evitarlo. Se las llevaron a fuerza al monte y ai las dejaron tiradas. Cuando regresaron las muchachas, en muy malas condiciones, porque hasta de golpes les dieron, ni siquiera tuvimos que preguntar nada. Y se alborot\u00f3 la gente de a deveras, que ya nos cansamos de estar a merced de tan mala autoridad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por primera vez, la voz de Sacramento vibr\u00f3. En ella lati\u00f3 una amenaza, un odio, una decisi\u00f3n ominosa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Y como nadie nos hace caso, que a todas las autoridades hemos visto y pos no sabemos d\u00f3nde andar\u00e1 la justicia, queremos aqu\u00ed tomar providencias. A ustedes <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>y Sacramento recorri\u00f3 ahora a cada ingeniero con la mirada y la detuvo ante quien presid\u00eda<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>, que nos prometen ayudarnos, les pedimos su gracia para castigar al Presidente Municipal de San Juan de las Manzanas. Solicitamos su venia para hacernos justicia por nuestra propia mano&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Todos los ojos auscultan a los que est\u00e1n en el estrado. El presidente y los ingenieros, mudos, se miran entre s\u00ed. Discuten al fin.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Es absurdo, no podemos sancionar esta inconcebible petici\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014No, compa\u00f1ero, no es absurda. Absurdo ser\u00eda dejar este asunto en manos de quienes no han hecho nada, de quienes han deso\u00eddo esas voces. Ser\u00eda cobard\u00eda esperar a que nuestra justicia hiciera justicia; ellos ya no creer\u00e1n nunca m\u00e1s en nosotros. Prefiero solidarizarme con estos hombres, con su justicia primitiva, pero justicia al fin; asumir con ellos la responsabilidad que me toque. Por m\u00ed, no nos queda sino concederles lo que piden.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Pero somos civilizados, tenemos instituciones; no podemos hacerlas a un lado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Ser\u00eda justificar la barbarie, los actos fuera de la ley.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014\u00bfY qu\u00e9 peores actos fuera de la ley que los que ellos denuncian? Si a nosotros nos hubieran ofendido como los han ofendido a ellos; si a nosotros nos hubieran causado menos da\u00f1os que los que les han hecho padecer, ya hubi\u00e9ramos matado, ya hubi\u00e9ramos olvidado una justicia que no interviene. Yo exijo que se someta a votaci\u00f3n la propuesta.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Yo pienso como usted, compa\u00f1ero.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Pero estos tipos son muy ladinos, habr\u00eda que averiguar la verdad. Adem\u00e1s, no tenemos autoridad para conceder una petici\u00f3n como \u00e9sta.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ahora interviene el presidente. Surge en \u00e9l el hombre del campo. Su voz es inapelable.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Ser\u00e1 la asamblea la que decida. Yo asumo la responsabilidad <span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014s<\/span>e dirige al auditorio. Su voz es una voz campesina, la misma voz que debe haber hablado all\u00e1 en el monte, confundida con la tierra, con los suyos<span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">\u2014<\/span>. Se pone a votaci\u00f3n la proposici\u00f3n de los compa\u00f1eros de San Juan de las Manzanas. Los que est\u00e9n de acuerdo en que se les d\u00e9 permiso para matar al Presidente Municipal, que levanten la mano&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Todos los brazos se tienden a lo alto. Tambi\u00e9n los de los ingenieros. No hay una sola mano que no est\u00e9 arriba, categ\u00f3ricamente aprobando. Cada dedo se\u00f1ala la muerte inmediata, directa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014La asamblea da permiso a los de San Juan de las Manzanas para lo que solicitan.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sacramento, que ha permanecido en pie, con calma, termina de hablar. No hay alegr\u00eda ni dolor en lo que dice. Su expresi\u00f3n es sencilla, simple.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2014Pos muchas gracias por el permiso, porque como nadie nos hac\u00eda caso, desde ayer el Presidente Municipal de San Juan de las Manzanas est\u00e1 difunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"JUSTIFY\">* * *<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/nubes\/\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Valades-La-muerte-tiene-permiso.pdf\"><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"JUSTIFY\">versi\u00f3n en pdf<\/p>\n<p><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edmundo Valad\u00e9s (M\u00e9xico, 1915-1994) &nbsp; La muerte tiene permiso &nbsp; Edici\u00f3n para el club virtual de lectura En las nubes de la ficci\u00f3n Universidad del Pac\u00edfico, mayo de 2014 &nbsp; Sobre el estrado, los ingenieros conversan, r\u00eden. 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