{"id":209,"date":"2014-08-25T18:36:44","date_gmt":"2014-08-25T23:36:44","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/?p=209"},"modified":"2017-03-27T12:45:54","modified_gmt":"2017-03-27T17:45:54","slug":"estrategias-dominancia-sumision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/estrategias-dominancia-sumision\/","title":{"rendered":"Estrategias en un sistema de dominancia y sumisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; line-height: 1.8em; font-size: 13pt;\">En el <a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/avispas-tirania-gobierno\/\">post anterior<\/a> vimos que la investigaci\u00f3n de A. K. Nandi et al. mostraba c\u00f3mo aquella especie de avispa (<i>R. marginata<\/i>) cuya reina ten\u00eda un comportamiento menos agresivo era la especie socialmente <strong>m\u00e1s compleja<\/strong>. Aqu\u00ed la reina, aunque fuese la m\u00e1s fuerte, invert\u00eda <strong>poca energ\u00eda<\/strong> en acciones <em>agresivas<\/em> y recurr\u00eda a otras estrategias de dominancia, como la emisi\u00f3n de <strong>feromonas<\/strong>. Esto reflejaba dos importantes consecuencias: la reina pod\u00eda dedicar <strong>m\u00e1s tiempo<\/strong> a reproducirse y las obreras estaban completamente <strong>sometidas<\/strong>, puesto que no se report\u00f3 caso alguno de reproducci\u00f3n aislada en ellas. Por el contrario, la otra especie de avispa (<i>R. cyathiformis<\/i>) posee una reina con una dominancia mucho <strong>m\u00e1s activa<\/strong>, aunque casi toda su agresi\u00f3n se concentre sobre una segunda avispa, la siguiente m\u00e1s fuerte de la colonia. Esta avispa suele ser la que m\u00e1s se involucra en acciones de dominancia con el resto y ser\u00e1 la que m\u00e1s probablemente suceda a la reina en caso de que esta muera. Sin embargo, en esta especie <strong>son frecuentes<\/strong> los casos de reproducci\u00f3n <em>aislada<\/em> en las obreras, de modo que la reina no ostenta el monopolio reproductivo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_214\" aria-describedby=\"caption-attachment-214\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/avispas.png\" class=\"lightbox\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/avispas-300x300.png\" alt=\"En la gr\u00e1fica puede observarse que la relaci\u00f3n entre fuerza y probabilidad no es homog\u00e9nea ni uniforme. Por un lado, los individuos con mayor y menor fuerza tienden a interactuar m\u00e1s. Por otro lado, de entre ellos, los individuos m\u00e1s fuertes tienen una mayor preferencia a su vez por hacerlo.\" class=\"size-medium wp-image-214\" height=\"300\" width=\"300\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-214\" class=\"wp-caption-text\">En la <strong>gr\u00e1fica<\/strong> puede observarse que la relaci\u00f3n entre fuerza y probabilidad no es <em>homog\u00e9nea<\/em> ni <em>uniforme<\/em>. Por un lado, los individuos con mayor y menor fuerza tienden a interactuar m\u00e1s. Por otro lado, de entre ellos, los individuos m\u00e1s fuertes tienen una mayor preferencia a su vez por hacerlo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 1.8em; font-size: 13pt;\">Los investigadores proponen un sencillo modelo matem\u00e1tico para reproducir estos comportamientos, el cual consiste en una relaci\u00f3n entre la <strong>fuerza<\/strong> de un individuo (<i>x<\/i><sub>i<\/sub>) y la <strong>probabilidad<\/strong> (<i>p<\/i><sub>i<\/sub>) de que este interact\u00fae con otros: <i>p<\/i><sub>i<\/sub> = |<i>x<\/i><sub>i<\/sub> \u2015 \u03b1|^\u03b2, donde \u03b1 y \u03b2 son par\u00e1metros que, de acuerdo a los datos, se <em>ajustan mejor<\/em> como \u03b2=2.0 y \u03b1 entre 0.3 y 0.5. Esta relaci\u00f3n refleja dos factores espec\u00edficos de las interacciones: 1) cuanto <strong>m\u00e1s fuerte<\/strong> un individuo, <strong>m\u00e1s tiende a interactuar<\/strong> con otros; y 2) cuanto <strong>m\u00e1s promedio<\/strong> un individuo, <strong>menos tiende a involucrarse<\/strong> con los dem\u00e1s. En otras palabras, dado que las relaciones estudiadas son de dominancia-sumisi\u00f3n, los individuos m\u00e1s fuertes y m\u00e1s d\u00e9biles ser\u00e1n los que busquen involucrarse m\u00e1s frecuentemente con el resto. Y esta preferencia tendr\u00e1 un sesgo <em>no uniforme<\/em> hacia las relaciones dominantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 1.8em; font-size: 13pt;\">Al respecto considero que es importante entender lo que ocurre con los dos extremos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 1.8em; font-size: 13pt;\">1. Resulta <em>intuitivo<\/em> que sean los individuos m\u00e1s fuertes los que busquen mayor cantidad de interacciones, siendo justamente ellos los que tendr\u00e1n mayor facilidad para dominarlas. El beneficio no necesita ser conciente: un individuo <strong>naturalmente<\/strong> agresivo tender\u00e1 por ese mismo motivo a interactuar m\u00e1s y esa mayor frecuencia, en una l\u00f3gica de sumisi\u00f3n-dominancia, le permitir\u00e1 sacar ventaja en ese segundo aspecto. Existe un paralelo muy grande con el comportamiento humano dominante y todos estamos familiarizados con el estereotipo respectivo: el fuerte \u2014o <strong>mat\u00f3n<\/strong>, en nuestra jerga\u2014 que continuamente abusa de quienes lo rodean y se impone por sobre ellos por mera fuerza <em>bruta<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_215\" aria-describedby=\"caption-attachment-215\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/giphy_hulk.gif\" class=\"lightbox\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/giphy_hulk.gif\" alt=\"Aunque hay que admitir que a veces la imposici\u00f3n de la fuerza bruta resulta divertida.\" class=\"size-full wp-image-215\" height=\"212\" width=\"500\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-215\" class=\"wp-caption-text\">Aunque hay que admitir que a veces la imposici\u00f3n de la fuerza bruta tambi\u00e9n resulta divertida.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 1.8em; font-size: 13pt;\">2. \u00a0Hasta cierto punto, es intuitivo <em>tambi\u00e9n<\/em> que los d\u00e9biles \u2014que bajo esta l\u00f3gica son los individuos con actitudes m\u00e1s sumisas\u2014 busquen tambi\u00e9n, aunque con menos entusiasmo, las interacciones. El estereotipo, en el caso de los humanos, es el que llamamos <strong>adulador<\/strong> \u2014o pisado, fel\u00f3n, franelero y otros t\u00e9rminos <em>irrepetibles<\/em> por este medio\u2014 que continuamente busca <strong>contentar<\/strong> a los que considera sus superiores. Pero no lo hacen de manera gratuita: toda la l\u00f3gica de la sumisi\u00f3n humana viene por las recompensas que se obtienen a partir de favores, conveniencias, contactos y <em>amiguismos<\/em>. En otras palabras, este es el origen del <strong>clientelismo<\/strong>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_216\" aria-describedby=\"caption-attachment-216\" style=\"width: 512px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/giphy_minions.gif\" class=\"lightbox\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.up.edu.pe\/ingenieriaynegocios\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/giphy_minions.gif\" alt=\"Se me ocurrieron otros varios ejemplos de servilismo rastrero... pero quiz\u00e1s este sea el menos pol\u00e9mico.\" class=\"size-full wp-image-216\" height=\"288\" width=\"512\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-216\" class=\"wp-caption-text\">Se me ocurrieron otros varios ejemplos de <strong>servilismo rastrero<\/strong>&#8230; pero quiz\u00e1s este sea el menos <em>pol\u00e9mico<\/em>.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 1.8em; font-size: 13pt;\">Pero, en particular sorprende c\u00f3mo se manifiesta la indiferencia de los individuos de fuerza intermedia en este caso, pues pareciera que la igual posibilidad de <strong>dominar y someterse<\/strong> no les permite establecer una estrategia definitiva. En ese sentido, al no estar en la capacidad de imponerse sobre la mayor\u00eda, no pueden adoptar por <em>completo<\/em> la postura dominante, pero por lo mismo, tampoco pueden establecerse dentro de una estrategia puramente sumisa. Podr\u00edamos decir que, en la l\u00f3gica <strong>dicot\u00f3mica<\/strong> de dominancia-sumisi\u00f3n, los puntos medios tienen <em>todas las de perder<\/em>. Y efectivamente, si estir\u00e1semos la curva, podr\u00edamos incluso hacer desaparecer a ese grupo intermedio. Ese ser\u00eda el equivalente a una sociedad verticalmente jerarquizada. Que, como vimos antes, ser\u00eda tambi\u00e9n <strong>m\u00ednimamente compleja<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 1.8em; font-size: 13pt;\">Y sobre eso hay mucho qu\u00e9 decir todav\u00eda, \u00a0en\u00a0 conexi\u00f3n tambi\u00e9n con el cambio de estrategia de la avispa reina de la especie <i>R. marginata<\/i>, pues en ella la dominancia directa no se ha eliminado de manera gratuita, sino que se ha <strong>reemplazado<\/strong> por una estrategia m\u00e1s <em>sutil<\/em> y eficiente: la supresi\u00f3n reproductiva de las obreras por feromonas. Pero ese ser\u00e1 el tema del siguiente post.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el post anterior vimos que la investigaci\u00f3n de A. K. Nandi et al. mostraba c\u00f3mo aquella especie de avispa (R. marginata) cuya reina ten\u00eda un comportamiento menos agresivo era la especie socialmente m\u00e1s compleja. 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