¡Uy, qué miedo!

¿Temor? ¿Miedo? ¿Horror? ¿Pavor? ¿Terror? ¿Pánico? ¿Asco? ¿Rechazo? ¿Qué son las fobias?

En la mitología griega, Fobos era la personificación del pánico, el miedo que hacía al guerrero batirse en retirada. Así, la fobia es un trastorno caracterizado por un miedo intenso y desproporcionado a objetos o situaciones concretas, del cual la persona no logra liberarse incluso cuando no existe un peligro real y pese a reconocer su irracionalidad.

Freud describió a la fobia como el síntoma central de la histeria de angustia, tipo de neurosis en la cual, a través del mecanismo de represión, la libido es transformada en angustia y desplazada a un contenido externo al que luego se rechaza. La fobia tendría, para el psicoanálisis, un simbolismo sexual. Por ejemplo, en el caso del pequeño Juan, Freud advirtió que la fobia que el niño había desarrollado hacia los caballos era en realidad un temor hacia su padre, exacerbado por la seducción por parte de su madre y el desarrollo de sentimientos amorosos hacia ella, así como por el nacimiento de una hermana con la que tendrá que rivalizar por ese objeto de deseo.

Estemos o no de acuerdo con esta postura, lo cierto es que no es necesario tener contacto o experiencia alguna con el objeto o situación fóbica para desarrollarla (un aracnofóbico no necesariamente fue mordido de pequeño por una araña, ni lo asustaron con una, ni las vio en una película); incluso hay quienes desarrollan fobias a elementos lejanos o eventos improbables, como personas con miedo a volar aún sin haberlo hecho alguna vez o gente que vive en la ciudad y desarrolla fobias a las serpientes.

Aunque existen tantas fobias como personas, algunas de las más habituales son a la sangre, a las agujas e inyecciones, a ciertos animales (aves, serpientes, arañas), a los espacios cerrados o a los públicos, a volar, a los lugares altos, al agua, al número 13, a los payasos, entre otras. La fobia social, definida como el miedo que se experimenta en situaciones en las que el propio comportamiento es evaluado y juzgado por los demás (hacer preguntas o responder en clase, exponer en público, asistir a fiestas e incluso hablar por teléfono), puede ser una de las que más limite la adaptación al entorno, el adecuado establecimiento de relaciones y el desempeño académico.

Para que haya un trastorno fóbico, el miedo debe ser tal que altere la vida diaria; la persona fóbica hará hasta lo imposible para evitar el objeto o la situación temida.

  • A nivel fisiológico hay taquicardia, sudoración, vasoconstricción periférica, enrojecimiento, palidez, malestar estomacal, sequedad de la boca, diarrea, etc. Incluso pueden producirse náuseas, vómitos y desmayos.
  • Emocionalmente aparece la ansiedad extrema, que puede llevar a ataques de pánico.
  • En el plano conductual, se dan conductas de evitación o escape, junto con temblores en la voz, muecas, espasmos y tics, etc.
  • A nivel cognitivo, la fobia suele generar la anticipación de consecuencias desfavorables o catastróficas.

Finalmente, el término se utiliza también para designar casos específicos no vinculados con el temor. La hidrofobia es el miedo al agua, pero también puede ser una incapacidad de beberla por alguna enfermedad; la fotofobia puede señalar una aversión a la luz que inflame los ojos o dilate las pupilas. También se califica de fobias al rechazo a actitudes, elementos culturales, históricos o personales que pueden generar problemas emocionales y/o sociales, tales como la xenofobia y la homofobia.

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