Técnicas activas de aprendizaje

El rendimiento en el estudio no sólo depende del esfuerzo realizado,  también de la técnica empleada. En muchos casos al no utilizar la técnica adecuada, realizaras grandes esfuerzos sin obtener el resultado esperado. Por ejemplo el necesitar muchas lecturas complementarias y repasos para conseguir un pequeño éxito, pero si utilizas las técnicas activas, tú mismo comprobaras cómo aumenta el rendimiento.

Notaras que recuerdas mejor lo vivido que lo leído. Si de lo leído recuerdas un 10%, de lo vivido recordaras entorno al 60% por lo menos. A través del empleo de las técnicas activas, vas a dejar de ser un simple lector, vas a implicarte en la lección, tendrás la sensación de que lo estás viviendo en cierta manera. Cuando quieras recordar, a tu mente no sólo llegara la escasa fijación que te produjo la lectura, sino que tu recuerdo se verá reforzado por tus actividades y vivencias con respecto al tema. Mejorará tu rendimiento y tu tiempo de estudio será más eficaz.

El estudio no es solo lectura y el repaso de la lección. Si no también se complementa con las técnicas activas que mencionaremos a continuación: Subrayado, esquematización y gráficos, resumir, formularse preguntas e intentar resolverlas, resolver los ejercicios.

El Subrayar:

Consiste en resaltar las ideas más importantes de un texto. Mientras lo haces adoptaras una actitud activa, y podrás distinguir la importante de lo accesorio del texto. De esta manera el texto se te hará más interesante, al dejar de ser algo amorfo y tener un sentido para ti.

Hacer esquemas y gráficos:

La técnica del esquema consiste en captar la estructura lógica del tema y en desarrollo, de forma gráfica, resaltando la importancia de las ideas y la dependencia de las secuencias con respecto a las principales. Lo que se ofrece de forma visual, la jerarquía de las ideas importantes de un texto, motiva por el cual se favorece el recuerdo, ya que están operando al mismo tiempo la memoria lógica y la visual.  La memoria visual trabaja mejor cuanto más gráfica sea la forma en la que le ofreces tu esquematización.

Resumir:

Te concentra en la tarea que estás realizando. Facilita que el material sea elaborado por ti. Al implicarte vivencialmente el tema hace que aumente tu interés con respecto al mismo. Favorece la comprensión del tema al estructurar y desarrollar sus ideas. Todas estas vivencias aumentan tu capacidad de recuerdo del tema estudiado.

Formularse preguntas e intentar resolverlas:

El hacerte preguntas, intentando buscarles respuestas, tiene la virtud de convertirte de un lector pasivo a un lector activo investigador implicado en el desarrollo del tema. Mientras estés estudiando con esta actitud, estás viviendo el tema y reforzando tu capacidad de recuerdo porque lo vivido se recuerda mejor que lo leído.

Resolver los ejercicios:

La resolución de ejercicios de los problemas es una forma de responder a las preguntas formuladas, técnicas activa que mejora tu grado de memorización. Si eres incapaz de resolver los ejercicios, esto indicara que aun te falta reforzar algunos temas. Cuando finalmente hayas conseguido resolver el problema. Habrás vivido una experiencia  que te motivada a continuar estudiando, reforzando tu memoria y será un recuerdo difícil de olvidar.

Bibliografía:

Salas, Miguel (1990). Técnicas de estudio para Secundaria y Universidad. Madrid, España.

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