Soy UP… ¿ y no discrimino?

A raíz de un incidente ocurrido el año pasado, en que la UP se vio envuelta en un aparente caso de discriminación, el tema quedó flotando en los aires del campus. Por todas partes aparecía, queriendo o sin querer, esa palabrita que hacía saltar los nervios hasta al más ecuánime.
Eso me llevó a pensar hasta qué punto hay discriminación en la UP; y no me refiero a la segregación racial, sexual o física, sino a una que muchas veces pasa desapercibida, pero puede ser tanto o más peligrosa que las anteriores: una especie de discriminación intelectual.
Quienes trabajamos directamente con estudiantes y los acompañamos en el desarrollo de sus competencias y en su inserción a la vida laboral, recibimos con cierta frecuencia noticia de que los encargados de evaluar a los alumnos en su ejercicio profesional, observan en ellos  una actitud de superioridad hacia sus pares de otras universidades.
Si bien es cierto que la formación en la UP es de reconocida calidad, también lo es que jóvenes que estudian en otras universidades han aprendido diversos contenidos y metodologías para resolver problemas, cuentan con experiencias distintas, habilidades y capacidades propias, y un bagaje cultural que siempre puede enseñar algo nuevo. En este sentido, “mirar hacia abajo” a otro por no estudiar en esta universidad, resulta tan discriminatorio como realizar juicios basándonos en la apariencia, el género o el color de piel.
Y la cosa es más grave cuando reparamos que algunos estudiantes en la UP podrían discriminar a otros, tomando como prejuicio la carrera que se estudia. No son pocos los estudiantes que se acercan a Psicopedagogía y Fortalecimiento de Competencias con el fin de recibir orientación para organizar su siguiente ciclo, y deciden llevar cursos de otra carrera porque:

“Quiero subir mi promedio”

“Sus cursos son facilísimos, pura intuición”

“Ya llevé un curso antes y me fue muy bien, hasta mejor que a los de la carrera”

 “Lo que hace un profesional de la carrera X, también lo puede hacer alguien de mi carrera, pero necesito la ‘herramienta'”

No todas las profesiones requieren la misma capacidad de análisis, de gestión o de trabajo con personas. De ahí que los cursos de una carrera dedicarán más tiempo a leer e investigar, los de otras a realizar ejercicios prácticos, y los de otras a realizar trabajos de campo o grupales, pues sus egresados se desempeñarán en esas actividades, y un estudiante de otra carrera puede tener ciertas herramientas, pero no todas, para realizarlas.
De igual manera, los profesionales de otras universidades han adquirido otros conocimientos, otra visión, otra manera de enfrentar situaciones y problemas, que resultan nada despreciables y sí muy instructivas.
Jorge Pérez-Reyes
Psicólogo

2 comments

  1. Maria   •  

    Hoy día es dificil diferenciar la discriminación de lo que no lo es. Entiendo que sea un tema pero la gente se ha vuelto muy suceptible al menor acto o comentario, tampoco es para tanto, todos los extremos se tocan.

  2. Jorge Pérez-Reyes   •  

    Efectivamente, María, todo extremo es malo, y el tema de la discriminación está “sobre el tapete”, pero es importante que empecemos a tomar conciencia de las pequeñas muestras de discriminación que desplegamos hacia los demás, pues luego las muestras “más grandes” nos parecerán cotidianas. El problema es que, si uno no empieza por cambiar las cosas pequeñas cuando puede, luego le resulta difícil notar o modificar los gestos más grandes.

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