Mitos sobre el acoso sexual

Aunque resulte increíble dada la importancia que va cobrando el tema en los últimos tiempos, el acoso sexual en nuestro país no está tipificado como delito, por lo que las sanciones que reciben los activos y conductas de esta naturaleza son netamente administrativas. Algunos llegan a considerar las denuncias como exageradas o infundadas, perdiendo en cuenta que el acoso atenta contra dignidad e integridad de las personas (de todas). Por eso, si consideras que nunca has incurrido en alguna de estas faltas, es más probable que no te hayas dado cuenta de que lo hayas hecho. Entonces, ¿qué es acoso y qué no? A veces es difícil definirlo, pero te planteamos cinco ideas erradas al respecto para que lo comprendas con mayor claridad.

 

Mito #1: El hostigamiento sexual siempre se ha dado y se seguirá dando porque es algo natural.

No. El hostigamiento sexual es un comportamiento aprendido socialmente y se ve reforzado por prejuicios, estereotipos y normas culturales.

 

Mito #2: El hostigamiento sexual es poco frecuente.

Debes saber que el hostigamiento sexual es un problema muy frecuente, pero ha sido minimizado y no se ve como lo que es: una forma de violencia. Además, son pocas las personas que se animan a denunciarlo, reforzando así la idea de que no ocurre tan seguido como en realidad sucede. Sin embargo, has de saber que el 90% de mujeres peruanas ha sido víctima de acoso callejero, según cifras de la ONG Paremos el Acoso Callejero.

 

Mito #3: El problema es que algunas personas son muy sensibles.

No se trata de sensibilidad: cualquier conducta que ofenda o afecte a otra persona se considera hostigamiento sexual, es decir, toda conducta de naturaleza sexual no bienvenida o rechazada es hostigamiento. Algunas veces, una persona puede hacer un gesto, decir un comentario, hacer una broma o enviar un “meme” que ofende la dignidad y/o autoestima de otro y, sin darse uno cuenta, estaría incurriendo en hostigamiento sexual, aunque sea de manera involuntaria. Se trata de tener en cuenta las sensibilidades, creencias, valores y costumbres de quienes nos rodean.

 

Mito #4: Muchas veces es la otra persona la que provoca con sus gestos y su ropa.

Tenemos que tener en claro que el respeto al otro no se condiciona a determinados factores, sino que es un derecho de las personas. Afirmar que la persona “se lo buscó” por actuar de una determinada manera es parte de los estereotipos y prejuicios que mantenemos a lo largo del tiempo.

 

Mito #5: Solo las mujeres jóvenes y atractivas pueden ser acosadas sexualmente.

El hostigamiento sexual no discrimina, puede darse contra cualquier persona, independientemente de su sexo, edad, raza o aspecto físico. Pensar que solo puede dirigirse a un tipo de persona supone desproteger a todas las demás, mujeres u hombres, que pueden sufrir actos de acoso.

 

Entonces, no se trata de lo que tú consideres que puede resultar ofensivo o no, sino que al tratar con personas, debemos tener en cuenta sus ideas y sentimientos Así que ya sabes, la próxima vez que pienses que algo es gracioso o irrelevante, piensa que para otros puede no serlo, e incluso resultar ofensivo o molesto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *