Las pruebas psicológicas en selección

Postular a una práctica o un trabajo es una situación que despierta, entre otras cosas, ansiedad e incertidumbre. Esta ansiedad se ve alimentada por el no saber cómo se llevará a cabo el proceso y cómo nos desempeñaremos.

Si bien la entrevista de selección, sea con RR.HH. o con el jefe directo del área a la que se postula, está entre las situaciones que generan mayor ansiedad, es tal vez la evaluación psicológica la que despierta dudas y temores. No son pocos los estudiantes que se acercan al área de Psicopedagogía y Fortalecimiento de Competencias -si es que no han acudido previamente con algún psicólogo conocido o navegado en internet- buscando averiguar cómo deben dibujar una persona, si se debe hacer un paraguas, qué “debe ver” en las manchas de tinta, o cómo responder a los cuestionarios de personalidad y los tests psicotécnicos.

Y la respuesta siempre será la misma por parte de los profesionales (éticos): contestar de la manera más honesta posible, sin pensar mucho las respuestas y descontaminándose de algunas respuestas o rasgos cliché (el sol, el piso, el paraguas, etc.).

En lo que respecta a las pruebas de personalidad, debes saber que estas se dividen en dos tipos: las psicométricas, que “miden” diversos rasgos y características (inteligencia, memoria, control de impulsos, autoconcepto, relaciones interpersonales), y las proyectivas, que se basan en el supuesto de que una persona “proyecta” su personalidad en un producto determinado (un dibujo, una respuesta verbal o una percepción).

Los instrumentos psicométricos cuentan con criterios de validez y confiabilidad, es decir, evalúan acertadamente lo que pretenden evaluar, buscando la mayor precisión de medida para reducir el grado de error. Además, cuentan con baremos adaptados a poblaciones, demografías y características diversas. Por último, es usual que contengan índices de consistencia interna, de modo que si la prueba “detecta” contradicciones en las respuestas, invalidará los resultados; de ahí que se recomienda responder con sinceridad y con lo primero que el postulado sugiere.

En cuanto a las pruebas proyectivas, se suele cuestionar su confiabilidad (no tanto su validez), ya que se pone en duda su precisión. Sin embargo, esta confiabilidad se ha logrado a través de los años bajo la modalidad de criterio de jueces, mientras que su validez se asimila al proceso científico de validación de hipótesis. Así, cada rasgo de un dibujo o cada respuesta verbal ofrecida se relaciona con aspectos de la personalidad, y lo que se pretende controlar a través de la omisión o inserción de un elemento, se apreciará en la presencia o ausencia de otro.

Así que ya sabes: ser espontáneo y auténtico es la mejor estrategia para enfrentar las pruebas psicológicas.

Finalmente, ten en cuenta que las pruebas psicológicas, por muy válidas, confiables y acertadas, no son suficiente para decir que una persona es de determinada manera. Su fin es proporcionar al entrevistador hipótesis que luego deberán ser confirmadas o descartadas en las demás fases del proceso.

Jorge Pérez-Reyes

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