¿Estudiar con música? Parte II

En una entrada anterior se vio cuánto se conoce y cómo se utilizan los efectos de la música sobre el ánimo humano, pues mente y cuerpo no son independientes, sino que se interrelacionan e influyen mutuamente. Pero si sabemos que la mente solo se concentra en una actividad, ¿acaso no es contrasentido escuchar música y estudiar el mismo tiempo? Depende. Si el ambiente ideal para estudiar es el de mayor concentración, y si esta se ve favorecida por la relajación o todas aquellas técnicas que aminoren los ritmos mente–cuerpo y conduzcan a esa situación de concentración y relajación, la música clásica o instrumental estaría proporcionando al ambiente ideal de estudio.

La música de compositores de música clásica como, Bach, Händel, Vivaldi, etc. posee un ritmo lento, en torno a los 60 tiempos por minuto, lo que llega a favorecer el estudio y la memoria al producir un estado psicofísico de concentración relajada. El volumen de la audición tiene que ser bajo, inferior al de la música ambiental, pues de otro modo se corre el riesgo de que la música sea el principal foco de atención, entonces disminuye la concentración al momento de estudiar. El objetivo de la música de fondo no es atraer la atención en ella, sino influir sobre la mente y el cuerpo al momento de estudiar, aminorando los ritmos biológicos, colocando física y mentalmente en la situación ideal para el estudio al alumno.

Bibliografía:

Salas, Miguel (1990). Técnicas de estudio para Secundaria y Universidad. Madrid: España.

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