Déficit de sueño y problemas cognitivos

Ya debes haber escuchado que la falta de sueño puede mermar tu rendimiento académico. Pero el asunto es más grave de lo que se piensa. Si eres de los que permanecen hasta tarde estudiando, aprovechando los momentos de silencio y tranquilidad, para luego despertarse a las 6, podrías experimentar un déficit de sueño crónico que eventualmente interferirá con tu capacidad de aprender.

Charles Czeisler, profesor de Harvard Mdedical School, sostiene que tras pasar 18 horas sin dormir, la velocidad de reacción y de tomar decisiones, la concentración, la memoria, el procesamiento matemático, la velocidad cognitiva y la orientación espacial se ven seriamente afectadas.

De acuerdo con el especialista, hay cuatro factores vinculados al sueño que afectan el desempeño:

• El impulso homeostático de dormir por la noche: durante las horas que estamos despiertos de día, acumulamos un impulso cada vez más fuerte a dormir. Si esta presión se intensifica, se enciende la llamada “llave del sueño”, que toma el mando de nuestro cerebro.

• La cantidad de horas que dormimos a lo largo de varios días: si dormimos cuatro horas durante cinco días, tendremos el nivel de deficiencia cognitiva de una persona en estado de ebriedad. Hacerlo por diez días disminuye la velocidad de reacción y dificulta el juicio y la resolución de problemas.

• El ciclo circadiano: se refiere a ese momento en que nuestro cuerpo nos dice “amanece” o “es medianoche”. Este ciclo nos mantiene despiertos durante el día y nos permite conciliar el sueño en un único intervalo largo por la noche.

• La “inercia del sueño”: es ese letargo y atontamiento que sentimos al despertar. Nuestro cerebro toma su propio tiempo para levantarse; aquella parte que se encarga de la consolidación de la memoria no funciona bien entre los primeros 5 a 20 minutos después de que nos despertamos, y no alcanza su máxima eficiencia hasta después de un par de horas.

Además, el sueño contribuye a la función inmune y al funcionamiento de los órganos. Un estudio publicado en Science, comprobó que, de no dormir suficientes horas por la noche, el cerebro no habrá tenido suficiente tiempo para desechar sustancias metabólicas tóxicas que, si se acumulan, destruyen neuronas y causan potencialmente desórdenes neurodegenerativos.

Por si esto te parece poco, las personas que duermen poco o que pasan menos tiempo en fases de sueño profundo pueden ser más propensas a sufrir cambios en el cerebro que están asociados con la demencia, según concluye un reciente estudio del VA Pacific Islands Health Care System y del Pacific Health Research and Education Institute, publicado en la edición digital de Neurology. De acuerdo con este estudio, quienes no cuentan con la mayor cantidad de oxígeno en la sangre durante el sueño (algo que ocurre en la apnea y condiciones como el enfisema del sueño), son más propensos a padecer microinfartos, los cuales se asocian con el desarrollo de la demencia.

Asimismo, estas personas muestran mayor tendencia a sufrir pérdida de células cerebrales. El sueño de onda lenta, producido en los estados de sueño profundo, es importante en el procesamiento de nuevos recuerdos y recordar hechos. Así, la pérdida de las células del cerebro también está relacionada con la enfermedad de Alzheimer.

La siesta poderosa. Los investigadores llaman así al periodo de 20 minutos de sueño por la tarde que evita problemas relacionados con el déficit de sueño acumulado.

Jorge Pérez-Reyes

Psicólogo

ABCSalud (11 de diciembre de 2014). Recuperado d el 25 de marzo de 2015, de Un estudio sugiere una relación de la falta de sueño con la demencia: http://www.abc.es/salud/noticias/20141211/abci-demencia-dormir-201412111521.html
Bennington-Castro, J. (19 de octubre de 2013). Gizmodo.com. Recuperado el 25 de marzo de 2015, de La verdadera razón por la que la falta de sueño te puede destruir: http://es.gizmodo.com/la-verdadera-razon-por-la-que-la-falta-de-sueno-te-pued-1448283902
Czeisler, C.A. (Mayo, 2007). Déficit de sueño: el asesino del desempeño. Harvard Business Review, 85(5), 58-63.

 

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