De telarañas sociales y realidades virtuales II

En un post anterior se habló de las consecuencias positivas y negativas de Internet. Ahora hablaremos de las redes sociales, que son las más cuestionadas por la dependencia que generan, especialmente, pero no exclusivamente, en niños y jóvenes. Lo mismo ocurre con los foros de discusión, que van desde clubes de fans, pasando por grupos de autoayuda o intelectuales, hasta grupos sadomasoquistas.
Es frecuente para nosotros en el Servicio de Psicopedagogía y Fortalecimiento de Competencias, oír a los estudiantes decir que no estudian lo suficiente porque no administran bien su tiempo, o porque se distraen fácilmente, y entre los principales motivos aparecen el chat, Facebook, o alguno de los mencionados foros.
Hay casos de jóvenes que se pasan la madrugada conectados a internet, y sólo van a dormir cuando los pálidos rayos del mítico sol limeño alumbran su habitación, anunciando la llegada del día, y entonces ¡uy!, tienen que dormir algo (porque si no tuvieran que hacerlo, no lo harían). Y surge la pregunta clásica: ¿por qué los jóvenes se “pegan” tanto a estos sitios virtuales, al punto de descuidar sus estudios, trabajo, relaciones sociales y horas de sueño y alimentación?
Los puntos de vista son diversos y divergentes. Algunos piensan que todo se debe a la vida moderna (para variar): padres que no están en casa lo suficiente, jóvenes con mayor libertad para disponer de su tiempo y actividades, la inseguridad que obliga a la personas a quedarse en casa en lugar de salir con amigos, las distancias y el tráfico y la flojera y el estrés y las prisas con las que todo el mundo parece vivir hoy en día, que no dejan tiempo para los amigos, la familia, las aficiones… Paradójicamente, quien pasa mucho tiempo en Facebook es poco menos que un desadaptado social, un hongo, un loser, o como prefieran llamarlo. Se suele pensar que siempre, desde pequeños, fueron solitarios y tuvieron dificultades para socializar.
CASOFinalmente, un alumno me contaba que en el colegio era considerado un nerd básicamente porque sus compañeros “no le dieron oportunidad”, nunca mostraron interés en conocerlo, saber cuáles eran sus intereses, qué pensaba o  sentía, nada… desde prácticamente el kínder fue etiquetado como el ganso, y en un sorprendente, mutuo y tácito acuerdo de toda la promoción, se le cogió de punto. Ahora ha conocido gente en un foro, donde escribe de vez en cuando, y la gente celebra sus triunfos, se ríe con sus bromas, le dice que es buena gente, y él me dice, “lo más raro es que sigo siendo el mismo que en el colegio… sólo que ellos me ponen atención”. ¿Cambió su personalidad? No, simplemente halló un espacio donde se le acogió tal cual es.
Entonces, no todos cambian de identidad en internet, algunos encuentran ahí la oportunidad de ser ellos mismos y ser aceptados por eso; algunos dirán que siempre hay rotos para descosidos, no sé si estoy de acuerdo.
¿Qué piensas? ¿Cuánto tiempo pasas en internet? ¿Por qué? ¿Para qué?
Jorge Pérez-Reyes
Psicólogo

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