Alimentación emocional: aprendiendo a llenar el vacío

¿Comes porque te sientes triste? ¿Utilizas la comida como recompensa? ¿Comer mejora tu estado de ánimo?

En la actualidad, esto se conoce como “alimentación emocional” y surge como una intención de obtener alguna sensación de bienestar frente a una situación que no estás logrando manejar en ese momento. Si bien la comida puede lograr tranquilizarte, es importante que no se convierta en un método que emplees habitualmente para sentirte bien, pues puede incentivar hábitos alimenticios inadecuados y reforzar un manejo de las emociones que no resulta saludable.

¿Qué puedes hacer para evitar esta situación?

  • Trata de distinguir si estás sintiendo hambre real o “emocional”.
  • Identifica las emociones y las situaciones que te llevan a comer.
  • Ten presente que, aunque podría ayudarte temporalmente, la comida no mejorará tu estado de ánimo a largo plazo.
  • Realiza una lista de actividades que pueden contribuir a que te sientas mejor.
  • Realiza actividad física como una forma de lidiar con las emociones de ese momento.
  • Busca ayuda profesional en caso notes mayores dificultes para manejar tu alimentación y emociones.

La clave es identificar por qué razón y en qué momento te estás alimentando. De este modo, podrás comprender cómo funciona tu cuerpo. Quizás has escuchado la frase “eres lo que comes” y esto es muy cierto. Por ello, si cambias tus hábitos alimenticios, también puedes cambiar tus emociones.

Cuida tu cuerpo y tus emociones, son herramientas poderosas para tu desarrollo y debes procurar que se encuentren en óptimas condiciones. Si no, ¿dónde vas a vivir?

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