Gonzalo García, “Los poseídos” de Arthur C. Clarke

Elegí este cuento pues toca temas bastante complicados e indescifrables como la existencia de otros seres pensantes fuera de nuestro hábitat natural (el planeta Tierra) que incluso puedan pertenecer a civilizaciones mucho más antiguas y que hayan influenciado en nuestro devenir; también la existencia de seres superiores en cuanto a inteligencia y tecnología, o el origen, evolución y transformación de nuestra especie en lo que actualmente representamos.

Este cuento parece tener la influencia de teorías clásicas y muy conocidas como el Big Bang (en la cual, materia muy poderosa explota de un núcleo y va creando planetas y estrellas, y va expandiéndose infinitamente), la evolución de las especies de Charles Darwin (a partir de la cual, solo las especies más aptas y con capacidad de adaptarse al entorno sobrevivirán, no necesariamente las más fuertes) e incluso de algunas doctrinas religiosas que muestran a una mente maestra que dotó a los humanos de inteligencia y libertad, además de un mundo para habitar y suficientes recursos para sobrevivir.

Pero además de lo mencionado, Clarke le da un toque único y fantástico al personificar los inicios de la humanidad como la conocemos en un ser poderoso, representado por una materia multiforme, maleable, mortal y divisible, con la capacidad de viajar por el espacio y alojarse en la mente de otras especies inferiores a él: el Swarm. Cabe destacar que este ser no fue el primero que habitó el espacio, inclusive tampoco fue el primero que había llegado a aquel planeta lleno de criaturas sin el más mínimo atisbo de inteligencia; simplemente era un ser cansado de deambular por el espacio sin suerte y que varias veces había afrontado a la muerte al sortear muchos planetas y atmósferas hostiles. Este es un punto importante: el Swarm no representa una especie de dios, ya que era mortal y no era perfecto, se guiaba por su amplia experiencia e inteligencia, que si bien era muy grande, no estaba exenta a errores de percepción.

De esta forma el Swarm toma la decisión de dividirse en dos partes iguales, una de las cuales se quedaría a inspeccionar el nuevo planeta y otra continuaría con su interminable viaje por el universo. Pactaron además encontrarse en el mismo punto donde se habían separado a intervalos constantes de tiempo, para de esta forma evitar olvidar su origen. Aquí aparece otro punto que a mi parecer es importante en el cuento, ya que el Swarm en la etapa de observación de su nuevo ambiente y de identificación de la especie en la cual se alojaría y adiestraría, comienza a debilitarse y a degenerar su inteligencia. Esto, claramente, no podría ser una característica de un ser supremo o al menos creador. El Swarm había terminado por unirse a su presa, ya no podía separarse de ella y de alguna forma el canal de conducción de la inteligencia se había invertido y prácticamente los lagartos habían comenzado a apoderarse del Swarm.

Así es como se descubre el error del Swarm, que a la larga terminaría con su esencia y su materia. La especie de los lagartos que en algún momento habían parecido los más aptos para evolucionar, había degenerado en pequeños roedores guiados por instintos, sin mucha inteligencia y que a intervalos realizaban largos peregrinajes, sin motivo alguno, donde incluso muchos de ellos mueren. Esta conducta irracional de los lemmings es asociada por el autor, con el pacto de reunión entre las dos partes del Swarm, que a pesar de haberse confundido entre los millones de especímenes que habían mutado durante eras, se les había hecho hábito ir a buscar “su otra mitad”.

Finalmente, una conjetura que yo podría hacer del cuento, es si realmente el Swarm falló en su intento de dotar al planeta de inteligencia al escoger a la especie equivocada debido a que realmente no era un ser tan supremo como se pensaba o si era porque ya era muy viejo y estaba debilitado por sus viajes y su partición. Otra opción que me parecería interesante sería pensar que las demás especies que habitaban en el planeta también habrían albergado a otros seres “superiores”, claro está, con distinta suerte cada uno, y finalmente la triunfadora fueron aquellos monos que menciona Clarke, ya sea porque el ser que se adentró en ellos era el más poderoso, o porque realmente eran los más aptos para desarrollar inteligencia.